¿Puede Ignacio Villota Elejalde seguir siendo sacerdote?
Ignacio Villota Elejalde es licenciado en teología, doctor en historia y presbítero diocesano en Bilbao. Pero también es el autor de uno de los artículos más directos contra el sacramento de la confesión tal y como la Iglesia Católica lo enseña y lo propone a todos sus fieles, sacerdotes incluidos. Dicho artículo fue publicado ayer en Noticias de Guipúzkoa.
Cito algunas perlas:
Muchos creyentes hoy siguen recibiendo el sacramento del perdón en celebraciones comunitarias que se ofrecen en muchas parroquias. Son celebraciones que encajan perfectamente en muchos sectores católicos que aceptaron plenamente el Vaticano II, y tuvieron una maduración de su conciencia moral.
y
…la realidad del problema de este sacramento está en la crisis de una forma caduca y vetusta de celebrarlo. Precisamente, la exigencia de la manifestación explícita de los pecados desprestigia al sacramento de la penitencia, a veces llamado impropiamente de “la confesión". Tal desprestigio no ha sido solo por el hastío producido por exámenes de conciencia e interrogatorios humillantes que, en demasiadas ocasiones, buscaban el control de las mismas conciencias, y han dejado a veces secuelas nocivas para el espíritu. En el rechazo de la obligatoriedad de la confesión, ésta es la parte accidental. Lo sustancial es que los rectores de la Iglesia parecen obviar la gran evolución que el ser humano ha protagonizado en aspectos básicos de sus derechos inalienables y de su dignidad. Los creyentes no desprecian el sacramento del perdón. Lo pueden arruinar algunas formas o insistencias obsoletas.

En estos días se está celebrando en Madrid, en la sede del sindicato Comisiones Obreras, el congreso anual de la Asociación de Teólogos Juan XXIII. Teólogos serán, no lo dudo, pero tampoco albergo dudas de que en ellos el nombre del “Papa bueno” es profanado. Aquel que habló de la Iglesia como Madre y Maestra no admitiría que bajo su nombre se amparen aquellos que ni tienen a la Iglesia como Madre ni hacen otra cosa que luchar contra sus enseñanzas como Maestra.
Hoy celebramos la Natividad de la Madre de Dios, Madre de la Iglesia y Madre nuestra. María, nombre precioso que llena de alegría el corazón de los afligidos. María, fiel a Dios para que el Señor nos salve. María, consuelo de Cristo, su Hijo, a los pies de la Cruz. María, a quien Cristo nos dio por Madre para que como Madre la honremos y alabemos. María, destructora de todas las herejías.
“Pido, con Pagola, que nuestros obispos desautoricen públicamente a ambos colectivos: a los inquisidores y, sobre todo, a los trolls“.
Pues sí, he titulado mi post de hoy de la misma manera que Francisco José Fernández de la Cigoña


