Sor Verónica abraza al Papa

Una imagen vale más que mil palabras. Y la que acompaña a este post es prueba de ello. Sor Verónica Berzosa se saltó ayer el protocolo y en vez de limitarse a besar el anillo del Papa, le dio un abrazo de esos que se da a un familiar al que hace mucho tiempo que no se ve. Y ese hecho está provocando todo tipo de comentarios a favor y en contra.
En el evangelio encontramos gestos poco protocolarios de mujeres que se acercaban a Cristo. No creo que haga falta que los cite. Siendo el Papa el Vicario de Cristo, parecería que no tiene nada de particular que una monja emocionada se salte las normas. Ahora bien, sor Verónica debería de pensar que un buen número de personas que se acercan al Papa querrían hacer lo mismo y no lo hacen. Si en vez de besar sus manos nos dedicamos todos a achucharle, el pobre hombre puede quedar demasiado achuchado.
En ese sentido, a Sor Verónica le profeso una sana envidia por haber hecho lo que ha hecho -que le quiten lo bailao-, pero al mismo tiempo le digo que el cariño y el amor no está reñido con el respeto y el cumplimiento de las normas que la Iglesia marca para este tipo de actos. Sobre todo cuando no se es una persona particular sino alguien que ya ocupa un lugar destacado tanto en la Iglesia como en los medios de comunicación.

Da igual que HO o cualquier otra organización cívica provida y profamilia se movilice para pedir al PP que defienda los valores en los que se supone que cree un amplio sector de su base social. Da lo mismo que en esta legislatura la derecha social, junto con el pequeñísimo sector provida de la izquierda, se haya tirado a la calle en contra del aborto. En todo lo relacionado con la ingeniería social, el partido de Mariano Rajoy mantiene una clara postura de tibieza, de falta de compromiso, de dejación absoluta de su responsabilidad de explicar ante la sociedad qué piensa hacer para acabar con lo que ellos llaman lacra del aborto.
Mons. André-Joseph Léonard, arzobispo de Malinas-Bruselas, ha “desaconsejado” a los fieles divorciados y vueltos a casar que desempeñen el cargo de director en escuelas católicas y que enseñen religión. Nótese que no ha prohibido, ordenado, exigido o cualquier verbo similar. No, sólo ha desaconsejado. Y sin embargo, los primeros que se le han tirado al cuello han sido los directores y una asociación de padres católicos.
Fuenlabrada es una ciudad dormitorio cercana a Madrid de poco más de 200.000 habitantes. Se da la circunstancia de que es la población con más porcentaje de jóvenes (+65%) de toda España. A principios de los años 70 era un pueblecito con apenas 2.000 residentes, lo cual sirve para hacerse una idea de cuál ha sido su crecimiento tras la llegada de la democracia a España.


