¿No hay nadie ahí fuera para salvar a los niños somalíes?
El P. Lombardi fue ayer muy clarito al describir la situación de Somalia: “Se habla de extenuantes marchas a pie bajo la amenaza y los ataques de bandidos, y de niños atacados incluso por manadas de hienas“. Sólo de imaginarme a un niño devorado por hienas se me abren las carnes. Se me indigna el corazón. Se me parte el alma.
Mientras Occidente anda embarcado en una guerra en Libia para desalojar a un dictador abrazado y agasajado años atrás por presidentes europeos, la población somalí es víctima del hambre, la miseria y el olvido. Mientras nuestros aviones tiran bombas sobre Trípoli, los críos del Cuerno de África son devorados por alimañas. No me negarán ustedes que algo huele a podrido en la comunidad internacional.



