InfoCatólica / Que no te la cuenten / Categoría: Sin categorías

5.11.16

Luterándonos: la vida religiosa

 

Escribió Lutero desde Wartburg a su amigo Gerbel:

“Hay una vigorosa conjuración entre Felipe (Melanchthon) y yo en contra de los votos de los religiosos y de los sacerdotes, para abolirlos y anularlos: ¡oh! ¡aquel bandido de anticristo con sus escamas, cómo ha servido de instrumento a Satanás para destruir todos los misterios de la piedad cristiana! (…). Dichoso tú que has vencido con el honroso matrimonio aquel impuro celibato”[1].

 

Y sobre los votos específicamente, agregaba:

 

“Los votos monásticos son imposibles y anticristianos, pura hipocresía o soberbia (…) El matrimonio es absolutamente obligatorio y necesario para quien tiene órganos de generación[2].

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29.10.16

Otros Archivos vaticanos

Otros Archivos vaticanos

Por María Lilia Genta

Hija de Jordán Bruno Genta, mártir* 

Asesinado por la guerrilla marxista

en la década del ’70 en Argentina

 

 

 

Sería bueno, quizás, y lo esperamos -¿contra toda esperanza? -, que se abran también otros Archivos vaticanos, los correspondientes a la Argentina anteriores al año 1976. Tal vez se conocerían datos sobre los asesinos de los “muertos que nunca existieron”: la hijita del Capitán Viola, los soldaditos de Formosa, los profesores católicos Genta y Sacheri y muchísimos más.

Especial interés reviste el período que va de los años 60 al ’76, años de gestación y luego de ejecución de la Guerra Revolucionaria en nuestro país. Es casi seguro que existe, al respecto, una abundante documentación y que allí se encontrarán, entre otras cosas, las prédicas de los teólogos de la liberación, de los muchos curas y cinco obispos tercermundistas, que con absoluta dedicación y empeño pudrieron las cabezas de tantos amigos nuestros mandándolos a matar y a morir por las banderas del marxismo bautizado. Mandándolos, en realidad, al horror ya que no sólo mataron sino que cometieron numerosos secuestros sometiendo a torturas increíbles, en algunos casos durante meses, a sus víctimas.

¿Podremos esperar, también, que la Jerarquía de la Iglesia pida perdón por las palabras y las acciones de esos obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que reemplazaron la Biblia por El Capital?

En mi experiencia personal encuentro algunos cambios de actitud que me desconciertan. Un 27 de octubre, aniversario de la muerte de mi padre, me llamó por teléfono -a las nueve de la mañana- el Cardenal Bergoglio, hoy Papa Francisco, para saludarme y decirme que había ofrecido la misa de ese día por papá. Beau geste. Pero tan distinto, tan opuesto a su reiterada negativa de recibir a los familiares y abogados de los militares presos en condiciones infrahumanas (sobre todo en lo que hace a la atención médica: han muerto más de trecientos). ¿A ellos no los comprenden los derechos humanos? Pienso -y muchos comparten este pensamiento- que para la mayoría de estos presos la prisión es su último acto de servicio en defensa de la Nación Argentina contra el terrorismo marxista gestado en la Unión Soviética y lanzado desde la cabecera de playa que fue Cuba.

Pero para la política vaticana, parece que nada de esto cuenta. ¿Acaso también ella está aquejada de una “visión hemipléjica” de la historia argentina reciente, visión que se repite en otros países de Iberoamérica? ¿Cómo entender lo de Colombia y Venezuela? ¿Las FARC antes que Uribe? ¿Maduro sí, la oposición no?

En este panorama de soledad y de tristeza ocurren, pese a todo, hechos extraordinarios que a lo mejor harán reflexionar a muchos confundidos y mover la voluntad de quienes toman las decisiones en la Iglesia.

El Presidente de Perú acaba de consagrar a su Patria al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María y ha pedido perdón por todas las veces que se ha violado y desobedecido la Ley de Dios.

Aquí, en nuestra Argentina, ha sonado como una clarinada la arenga que el Teniente Coronel Nani (herido y condecorado en las dos guerras) pronunció en el Colegio Militar de la Nación en el acto conmemorativo de los cincuenta años de su Promoción. Con valentía y lucidez reivindicó las razones de la guerra contra el terrorismo marxista y homenajeó a los muertos y a esos heridos que son, hoy, nuestros presos.

Un buen gobernante siempre renueva la esperanza.

La voz de un buen soldado siempre reconforta.

 

María Lilia Genta


* Uso yo, P. Javier Olivera Ravasi, la denominación de “mártir" aún cuando la Iglesia no lo haya declarado tal, por haber sido asesinado por odio a la fe, según quienes perpetraron el crimen.

14.09.16

¿Por qué voy a misa tradicional?

Hace días publicábamos aquí una hermosa conferencia acerca de la Misa tradicional y la Misa actual. Presentamos ahora un texto sencillo, escrito hace más de diez años (incluso antes de la promulgación del Motu proprio de Benedicto XVI Summorum pontificum) donde se responden a varios varios interrogantes planteados acerca del por qué de la misa según el modo extraordinario. 

Que les sea útil y que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi

PS: puede complementarse con este hermoso video

PD: he actualizado mi página personal. Quienes deseen suscribirse o re-suscribirse por mail, vayan aquí o al facebook del sitio.

 

Por esto voy a la misa latina tradicional

Francis X. Altiere IV[1], estudiante de Harvard

Junio 2003 (publicación original)

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2.07.16

Los templarios: ¿duendes o gigantes de la Edad Media? (y 2)

El sermón de San Bernardo sobre la Milicia Templaria

Hablar de los templarios es hablar de aquél que, tomándose la vida religiosa como una milicia, no cejó en la defensa y expansión de la Cristiandad. San Bernardo era tan popular por su estilo de vida y sus sermones que por todos era buscado para predicar, exhortar, amonestar y corregir las costumbres. Tanto predicaba contra los cátaros como entusiasmaba para las Cruzadas, atrayendo a multitudes a una vida de mayor intimidad con Cristo; de allí que las mujeres, temerosas de que sus esposos o hijos se les fueran a Tierra Santa o al claustro, pedían a llantos que no fuesen a escuchar sus sermones.

Fue a pedido de su tío y del maestre Hugo de Payns, que compondría esta pieza de homilética para los del Temple. En ella si se la lee a la luz de la historia, se encuentra la postura de la Iglesia en una época floreciente para: «una, y dos, y hasta tres veces, si mal no recuerdo, me has pedido, Hugo amadísimo, que escriba para ti y para tus compañeros un sermón exhortatorio. Como no puedo enristrar mi lanza contra la soberbia del enemigo, deseas que al menos haga blandir mi pluma».

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29.06.16

Los templarios: ¿duendes o gigantes de la Edad Media? (parte 1)

Marchad, pues, soldados, seguros al combate (…). ¡Con cuánta gloria vuelven los que han vencido en una batalla! ¡Qué felices mueren los mártires en el combate!

(San Bernardo de Claraval)

Desde que el mundo es mundo, pero especialmente en los últimos tiempos, el hombre ha amado la literatura fantástica: la imaginación, utilizada noble y francamente, ha dado origen, no sólo a las novelas de Edgar A. Poe, Verne o Tolkien, sino a un sinfín de autores que han sabido entretenernos sana y sabiamente en los ratos de ocio que permite nuestra existencia. Sin embargo, como los actos humanos pueden tener más de un fin, no pocas veces se ha utilizado este género para imponer las ideas de la época o bien para hacer pasar por verdad una simple mentira.

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