14.08.12

(189) Fin de la Cristiandad. Santa Teresa de Jesús

(189) De Cristo o del mundo -XXXI. Fin de la Cristiandad. 4 -Santa Teresa de Jesús


–El mundo está visto por Santa Teresa desde la clausura.

–El mundo está visto por Santa Teresa desde Dios.

San Ignacio y Santa Teresa. Fin de la Cristiandad. El protestantismo y el lado paganizante del Renacimiento –que también tiene otros lados buenos– ponen fin en la Iglesia a una situación de Cristiandad, que ya en la baja Edad Media se iba deteriorando. Dios suscita en ese tiempo muchos santos, que combaten por la gloria de Dios y el honor de la santa Iglesia. San Ignacio de Loyola se pone a la cabeza de una Compañía que quiere conquistar el mundo para Cristo –y si quiere conquistarlo, será porque en parte se ha perdido; y recuerdo de paso que lo que la Iglesia Católica pierde en Europa lo gana ampliamente en América–.

Santa Teresa de Jesús (1515-1582) está movida por ese mismo Espíritu. Funda y reforma monas­terios 1) porque ve lo mal que está el mundo cristiano en general y ciertas órdenes reli­giosas en par­ticular, y 2) porque sufre indeciblemente los males tan grandes causados por los luteranos. «Estáse ardiendo el mundo, quie­ren tornar a sentenciar a Cristo, pues le le­vantan mil testimonios y quieren poner su Iglesia por el suelo» (Camino Escorial 1,5).

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7.08.12

(188) Fin de la Cristiandad. San Ignacio de Loyola

(188) De Cristo o del mundo -XXX. Fin de la Cristiandad. 3 -San Ignacio de Loyola


–Perdone, ¿y qué tiene que ver San Ignacio con el final de la Cristiandad?

–Calle y lea.

Durante la época moderna (XVI-XVII) sigue Europa siendo cristiana. Es cierto que ya no puede hablarse de ella como de una Cristiandad, pues tanto ciertas tendencias paganizantes del Renacimiento, como más aún la herejía y el cisma del Protestantismo, han puesto fin, como ya vimos, a esa precedente unidad cultural de las naciones cristianas. Sin embargo, persiste vigorosa en Europa la sa­via vivificante de la tradición católica antigua y medieval. La espiritualidad católica sigue flore­ciendo, hasta llegar en numerosos santos a muy altas cumbres.

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31.07.12

(187) Fin de la Cristiandad. El protestantismo

(187) De Cristo o del mundo -XXIX. Fin de la Cristiandad. 2 -El protestantismo


–No vaya usted a lesionar el ecumenismo…

–Tranquilo. El ecumenismo ha de afirmar «la caridad en la verdad». Sólo así puede lograr de Dios la unidad de los cristianos en la verdad y en la caridad de la única Iglesia de Cristo.

Protestantismo y Renacimiento son fenómenos históricos más o menos simultáneos, que tienen entre sí semejanzas y diferencias. En algunos aspectos el protestantismo se une al impulso renacentista, agudizando con Lutero (1483-1545) grandemente la ruptura con la Edad Media. En efecto, el lute­ranismo, por el libre examen de la Escri­tura, separa al pueblo cristiano de la tradi­ción espiritual católica y de las grandes sín­tesis filosóficas y teológicas medievales. Y recha­zando la autoridad de los sucesores de los Apóstoles, destruye la unidad de la Cris­tiandad. En este sentido, unidos en un común empeño de romper con las tradiciones católicas, sobre todo de las medievales, la Reforma se casa con el Rena­cimiento, y ambos engendran la Edad Mo­derna.

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21.07.12

(186) Final de la Cristiandad. El Renacimiento

(186) De Cristo o del mundo -XXVIII. Fin de la Cristiandad. 1 -El Renacimiento

–¿O sea que nos va contar el final del cristianismo?… Jo.

–No, hombre, no. El final de la época que hemos llamado Cristiandad.

El final de la Cristiandad no es brusco, por supuesto, sino que se produce gradualmente a lo largo de siglos. Aunque las divisiones cronológicas sean inevitablemente no poco arbitrarias, puede decirse que después del milenio de Cristiandad (500-1500), y ya en los últimos siglos de la Edad Media (XIV-XV), se inicia en Europa una crisis del cristianismo, que se agudiza en el Renacimiento y más aún por causa del Protestantismo. Son éstos los pasos primeros hacia la Ilustración, la Revolución francesa y la Descristianización de las naciones de occidente, la que actualmente estamos sufriendo en fase muy avanzada.

Entre 1500 y 1700, más o menos, halla­mos una época que a sí misma se llamó Edad Moderna. En ella la fe cristiana está aún pro­fundamente viva en los pueblos, al menos en algunos, como puede verse, por ejemplo, en la evangelización de América e incluso, aunque en formas más ambiguas, en el mismo Renacimiento. Pero ya en ese tiempo no pocos de los miembros más distinguidos de la socie­dad –y de la Iglesia– inician un distan­ciamiento de la tradición precedente, la an­tigua y la medieval, orientándose con entu­siasmo hacia novedades a veces incompatibles con el Evangelio y la Tradición católica.

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12.07.12

(185) La Cristiandad. Santo Tomás y la perfección cristiana

(185) De Cristo o del mundo -XXVII. La Cristiandad. 8 -Santo Tomás y la perfección cristiana


–Increíble. ¿En plenas fiestas de San Fermín y cuelga un post en su blog?

–Esto puede ayudarle a hacerse una idea aproximada de mis virtudes.

Santo Tomás de Aquino, al formular la teología de la perfección, consideró aspectos importantes de la relación entre el cristianismo y el mundo secular. El nacimiento de las Órdenes mendicantes trajo consigo graves disputas teológicas en torno a la pobreza y a los estados de perfección. Y esto dió ocasión a que Santo Tomás (1225-1274) tratara de estos te­mas con particular interés. Es en el siglo XIII, especialmente, cuando se alzan grandiosas las Catedrales y las Sumas teológicas, las mayores maravillas de la Edad Media.

Para lo que a nosotros nos importa aquí, conviene destacar entre sus obras: Contra impugnantes Dei cultum et religionem (contra Gui­llermo de Saint-Amour) (1256); Summa Theologiæ II-II, 179-189 (1261-1264); De perfectione vitæ spiritualis (contra Gerardo de Abbeville) (1269), y Contra pestiferam doctrinam retrahentium homines a religionis ingressu (1270).

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