El mito de la superpoblación (2)

La difusión de una ideología muy errónea y dañina
Daniel Iglesias Grèzes
La primera parte de este trabajo se puede ver aquí.
Según el propio Charles Darwin, su inspiración principal para formular la teoría de la evolución biológica por selección natural fue la ley de la población de Malthus. Muy pronto, todavía en el siglo XIX, la teoría darwinista, basada en la supervivencia de las razas más aptas en la lucha por la vida, fue aplicada a la propia especie humana, dando origen a un “darwinismo social”, íntimamente conectado con el “racismo científico” (en verdad pseudocientífico) y la eugenesia.
A principios del siglo XX, el supuesto “racismo científico” sustentó en Alemania la ideología nacionalsocialista, que incluyó la eugenesia como uno de sus objetivos principales. El movimiento eugenésico buscó acelerar la selección natural dentro de la especie humana favoreciendo la reproducción de los seres humanos presuntamente más aptos y desestimulando o prohibiendo la de los presuntamente menos aptos. Los eugenistas evaluaban la supuesta mayor o menor aptitud de los seres humanos en función de diversos criterios, incluyendo criterios basados en la raza, la clase social o las capacidades o discapacidades de cada individuo. Procuraron aplicar a la especie humana técnicas de reproducción semejantes a las aplicadas a especies animales en la cría de ganado o de mascotas. El movimiento eugenésico, muy fuerte en los países anglosajones hasta 1940, sufrió un gran eclipse después de la Segunda Guerra Mundial, debido al desprestigio de la eugenesia por su asociación con el régimen nazi.










