23.08.11

La inseminación humana artificial según la doctrina católica

Según el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica (promulgado por el Papa Benedicto XVI en 2005), la inseminación humana artificial es inmoral:

499. ¿Por qué son inmorales la inseminación y la fecundación artificial?

La inseminación y la fecundación artificial son inmorales, porque disocian la procreación del acto conyugal con el que los esposos se entregan mutuamente, instaurando así un dominio de la técnica sobre el origen y sobre el destino de la persona humana. Además, la inseminación y la fecundación heterólogas, mediante el recurso a técnicas que implican a una persona extraña a la pareja conyugal, lesionan el derecho del hijo a nacer de un padre y de una madre conocidos por él, ligados entre sí por matrimonio y poseedores exclusivos del derecho a llegar a ser padre y madre solamente el uno a través del otro.”

El Catecismo de la Iglesia Católica (promulgado por el Papa Juan Pablo II en 1992) enseña la misma doctrina que su posterior Compendio:

2376. Las técnicas que provocan una disociación de la paternidad por intervención de una persona extraña a los cónyuges (donación del esperma o del óvulo, préstamo de útero) son gravemente deshonestas. Estas técnicas (inseminación y fecundación artificiales heterólogas) lesionan el derecho del niño a nacer de un padre y una madre conocidos de él y ligados entre sí por el matrimonio. Quebrantan “su derecho a llegar a ser padre y madre exclusivamente el uno a través del otro” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae, 2, 4).

2377. Practicadas dentro de la pareja, estas técnicas (inseminación y fecundación artificiales homólogas) son quizá menos perjudiciales, pero no dejan de ser moralmente reprobables. Disocian el acto sexual del acto procreador. El acto fundador de la existencia del hijo ya no es un acto por el que dos personas se dan una a otra, sino que “confía la vida y la identidad del embrión al poder de los médicos y de los biólogos, e instaura un dominio de la técnica sobre el origen y sobre el destino de la persona humana. Una tal relación de dominio es en sí contraria a la dignidad e igualdad que debe ser común a padres e hijos” (cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae, 82). “La procreación queda privada de su perfección propia, desde el punto de vista moral, cuando no es querida como el fruto del acto conyugal, es decir, del gesto específico de la unión de los esposos […] solamente el respeto de la conexión existente entre los significados del acto conyugal y el respeto de la unidad del ser humano, consiente una procreación conforme con la dignidad de la persona” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae, 2, 4).”

Sin embargo, un documento de 1987 de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la Instrucción Donum vitae sobre el respeto de la vida humana naciente y la dignidad de la procreación, parece sostener una doctrina parcialmente diferente sobre la inseminación artificial homóloga:

6. ¿Cómo se debe valorar moralmente la inseminación artificial homóloga?

La inseminación artificial homóloga dentro del matrimonio no se puede admitir, salvo en el caso en que el medio técnico no sustituya al acto conyugal, sino que sea una facilitación y una ayuda para que aquél alcance su finalidad natural.


Las enseñanzas del Magisterio sobre este punto han sido ya explícitamente formulados: ellas no son únicamente la expresión de particulares circunstancias históricas, sino que se fundamentan en la doctrina de la Iglesia sobre la conexión entre la unión conyugal y la procreación, y en la consideración de la naturaleza personal del acto conyugal y de la procreación humana. “El acto conyugal, por su estructura natural, es una acción personal, una cooperación simultánea e inmediata entre los cónyuges, la cual, por la misma naturaleza de los agentes y por la propiedad del acto, es la expresión del don recíproco que, según las palabras de la Sagrada Escritura, efectúa la unión “en una sola carne". Por eso, la conciencia moral “no prohíbe necesariamente el uso de algunos medios artificiales destinados exclusivamente sea a facilitar el acto natural, sea a procurar que el acto natural realizado de modo normal alcance el propio fin". Si el medio técnico facilita el acto conyugal o le ayuda a alcanzar sus objetivos naturales puede ser moralmente aceptado. Cuando, por el contrario, la intervención técnica sustituya al acto conyugal, será moralmente ilícita.

La inseminación artificial sustitutiva del acto conyugal se rechaza en razón de la disociación voluntariamente causada entre los dos significados del acto conyugal. La masturbación, mediante la que normalmente se procura el esperma, constituye otro signo de esa disociación: aun cuando se realiza en vista de la procreación, ese gesto sigue estando privado de su significado unitivo: “le falta… la relación sexual requerida por el orden moral, que realiza, ‘el sentido íntegro de la mutua donación y de la procreación humana, en un contexto de amor verdadero".

¿Cómo explicar esta aparente contradicción en el Magisterio de la Iglesia? Según el Catecismo de la Iglesia Católica y su Compendio, la inseminación artificial es siempre inmoral. En cambio, según la instrucción Donum vitae se debe distinguir entre la inseminación artificial heteróloga, que es siempre inmoral, y la homóloga, que es inmoral si sustituye al acto conyugal y es moral si constituye una facilitación o ayuda al acto conyugal, para que éste alcance su fin natural.

Leer más... »

17.08.11

Revista virtual "Fe y Razón" (Nº 60 - Agosto de 2011)

Para acceder a todo el Nº 60, por favor utilice este enlace: http://www.feyrazon.org/Revista/FeyRazon60.htm

A continuación reproduzco el artículo editorial, que contiene varias noticias de interés.


Santa María, ruega por nosotros

Equipo de Dirección

1. Cursillo sobre la Perspectiva de Género

Durante el pasado mes de julio, el Lic. Néstor Martínez, Presidente del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”, dictó un muy interesante cursillo sobre la perspectiva de género en la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler”. Con alegría constatamos que se ha conformado un grupo de 10 a 20 personas que suelen participar de las charlas de “Fe y Razón”.

2. Nuevos títulos de la Colección “Fe y Razón”

Nos complace anunciar la publicación de dos nuevos títulos de la Colección de Libros “Fe y Razón”:

::: Nº 6 – Horacio Bojorge, Teologías deicidas. El pensamiento de Juan Luis Segundo en su contexto, Segunda edición.
::: Nº 7 – Daniel Iglesias Grèzes, En el principio era el Logos. Apologética católica en diálogo con los no creyentes.

En el presente número incluimos un comunicado sobre cada una de estas obras.

3. “No sin grave daño”

Recientemente el Lic. Néstor Martínez fue invitado a sumarse al grupo de bloggers (alrededor de una treintena) del portal católico español InfoCatólica. El blog de Néstor, dedicado a la filosofía y la teología tomistas, se denomina “No sin grave daño” y su dirección es:
http://www.infocatolica.com/blog/praeclara.php.

Junto al Ing. Daniel Iglesias Grèzes, Néstor se convierte así en el segundo integrante de “Fe y Razón” que colabora con InfoCatólica.

4. Fecundación artificial

El Parlamento uruguayo está considerando nuevamente un proyecto de ley sobre la reproducción humana asistida que atenta de diversas maneras contra el derecho humano a la vida y contra los derechos de la familia. En este número incluimos un comunicado sobre ese tema de la Asociación “Familia y Vida”. Una vez más exhortamos a los fieles católicos uruguayos a comprometerse activamente en la defensa y promoción de esos derechos humanos básicos.

Leer más... »

11.08.11

La historicidad de los Evangelios según la doctrina católica

La doctrina católica sobre el carácter histórico de los Evangelios es muy clara:

La santa madre Iglesia ha defendido siempre y en todas partes, con firmeza y máxima constancia, que los cuatro Evangelios mencionados, cuya historicidad afirma sin dudar, narran fielmente lo que Jesús, el Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la eterna salvación de los mismos hasta el día de la ascensión.” (Concilio Vaticano II, constitución dogmática sobre la Divina Revelación, Dei Verbum, n. 19).

De esta doctrina se deduce inmediatamente la incompatibilidad entre la fe católica y las tesis escépticas, minimalistas y semi-minimalistas acerca de la historicidad de los Evangelios.

El “escepticismo histórico” niega radicalmente el valor histórico de los cuatro Evangelios canónicos, atribuyendo a éstos un carácter mitológico.

El “minimalismo histórico” afirma que los Evangelios permiten conocer apenas la existencia histórica de Jesús y un mínimo de hechos de su vida (por ejemplo, su muerte en la cruz).

Lo que llamo “semi-minimalismo” (o “cuasi-minimalismo”) niega el valor histórico de amplias porciones de los Evangelios (por ejemplo, de muchos dichos de Jesús, incluso de los Evangelios sinópticos).

Generalmente el “minimalismo” y el “cuasi-minimalismo” responden a una tendencia racionalista, que rechaza todos los aspectos sobrenaturales de los Evangelios (por ejemplo, todos los milagros).

Leer más... »

9.08.11

Objeciones contra la inspiración bíblica

En este artículo presentaré y refutaré sucesivamente cuatro objeciones corrientes contra la inspiración bíblica.

1. La veracidad de la Biblia

Los críticos anticristianos manejan una gran cantidad de objeciones contra la veracidad de la Biblia. Responder aquí detalladamente cada una de sus objeciones sería imposible, porque requeriría demasiado espacio y tiempo. Sin embargo, es posible refutar globalmente la gran mayoría de esas objeciones, concretamente las objeciones que no toman en cuenta la finalidad religiosa de la Biblia, ni sus géneros literarios, ni su contexto histórico y cultural.

Leer más... »

31.07.11

“En el principio era el Logos” – Prólogo

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y el Espíritu de Dios se cernía sobre las aguas. Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero.” (Génesis 1,1-5).

En el principio era la Palabra [el Logos] y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.” (Juan 1,1-5).

No somos el producto casual y sin sentido de la evolución. Cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario.” (Papa Benedicto XVI, Homilía de la Santa Misa con la que dio solemne inicio a su pontificado, domingo 24/04/2005).

1. En el principio era el Logos

Dos cosmovisiones principales se disputan la adhesión de las mentes y los corazones de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, especialmente en el ámbito de nuestra civilización occidental: la cosmovisión cristiana y la cosmovisión del ateísmo materialista.

Una forma sencilla de captar la diferencia esencial entre estas dos cosmovisiones es dirigir la mirada a los orígenes. Los textos bíblicos que acabo de citar nos indican claramente que, para la fe cristiana, en el principio no era el caos, ni la confusión, ni la oscuridad, ni el azar, ni la nada, ni el vacío, ni el absurdo, ni el sinsentido (como postulan las diversas variantes del materialismo), sino el Logos, la Palabra o Razón, la Palabra Razonable, que estaba en Dios y era Dios. El Dios que es Luz y Vida es también el inteligentísimo Diseñador que, en el principio, creó el cielo y la tierra, todo lo visible y lo invisible, dotando a nuestro universo material de ingeniosas y elegantes estructuras matemáticas. El Logos no es un subproducto tardío del azar y la necesidad, sino que existía en el principio, desde siempre, porque es Dios.

Nunca se insistirá lo suficiente sobre este hecho, que sitúa a la religión cristiana a una distancia abismal de cualquier forma de irracionalismo. La misma palabra griega Logos (=discurso racional, ciencia), que está en la raíz del nombre de tantas ciencias (lógica, cosmología, geología, biología, teología, etc.), designa al Hijo único de Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad, Aquel que, en la plenitud de los tiempos, se anonadó a Sí mismo en el misterio de la Encarnación: “Y el Logos se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1,14).

2. La apologética

Leer más... »

24.07.11

Las “parejas en nueva unión”

Recientemente el quincenario de la Arquidiócesis de Montevideo publicó en su primera plana la fotografía de un hombre y una mujer visiblemente enamorados entre sí. Esa fotografía no anunciaba un artículo edificante sobre el noviazgo o el matrimonio cristianos, como cabía esperar, sino que estaba asociada a una noticia titulada “Parejas en nueva unión”, que remitía a un artículo titulado “Pastoral de personas separadas en nueva unión. Grupo “El Alfarero”” (véase “Entre Todos”, Nº 257, 9/07/2011, pp. 1 y 4). Ambos textos contienen varias afirmaciones más que preocupantes. A continuación citaré en letra itálica algunas de esas afirmaciones e intercalaré mis comentarios en letra normal.

Leer más... »

17.07.11

Nuevo libro de Daniel Iglesias Grèzes: En el principio era el Logos. Apologética católica en diálogo con los no creyentes

El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” se complace en anunciar la publicación del séptimo título de su Colección “Fe y Razón”. Se trata de una obra del Ing. Daniel Iglesias Grèzes: “En el principio era el Logos. Apologética católica en diálogo con los no creyentes”. Próximamente, esta misma obra será publicada por la Editorial Vita Brevis, dentro de su Colección InfoCatólica.

Este libro de 204 páginas es la primera parte de una trilogía apologética que el autor, si Dios quiere, completará algún día. Su tema es la “demostración religiosa”, el primero de los tres pasos del proceso apologético que tiende hacia la fe católica. Por consiguiente, se trata de una propuesta y una defensa racionales del monoteísmo cristiano.

El libro contiene una presentación del Pbro. Dr. Antonio Bonzani, Rector de la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler”, un prólogo, dieciocho capítulos, agrupados en dos Partes (1. Dios – 2. El hombre y la religión), un epílogo, tres apéndices y una bibliografía recomendada. A continuación reproducimos los títulos de los capítulos:

1. Nuevos datos de la ciencia que apuntan hacia el Creador – 2. El origen del universo – 3. Creación y evolución. Aclaraciones preliminares – 4. Creación y evolución no se oponen – 5. El milagro de los monos literatos – 6. Más críticas al darwinismo – 7. Posturas insatisfactorias sobre el darwinismo y el movimiento ID en ambientes católicos – 8. Las pruebas clásicas de la existencia de Dios – 9. Las pruebas de la existencia de Dios que parten del hombre – 10. Objeciones contra la existencia de Dios – 11. El conocimiento de Dios según la doctrina católica – 12. Dios puede hacer milagros – 13. La finalidad del universo – 14. Un encuentro con el nuevo ateísmo – 15. Errores comunes del pensamiento ateo – 16. ¿Qué es el hombre? – 17. Las implicaciones antropológicas de la vida moral – 18. El hombre, ser religioso.


El nuevo libro (cuya corrección y diseño estuvo a cargo del propio autor) puede ser adquirido en Lulu, el mayor sitio de auto-publicación a nivel mundial, en esta página

Allí se permite ver la tapa y las primeras páginas del libro, y se puede comprar el mismo en cualquiera de las siguientes dos modalidades:

Como descarga del texto en formato PDF.
Como libro impreso. En este último caso, Lulu imprime la cantidad de ejemplares pedida (cualquier cantidad, de uno en adelante) y los envía desde Estados Unidos al comprador. Para hacer la compra se requiere una tarjeta internacional. Hay varios modos de envío, que difieren entre sí en costo, rapidez y grado de seguridad. Es recomendable utilizar una forma de envío “rastreable” (garantizada por Lulu).

Leer más... »

14.07.11

Segunda edición del libro de Horacio Bojorge: Teologías deicidas

El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” se complace en anunciar la publicación del sexto título de su Colección de Libros. Se trata de la segunda edición de una importante obra del R.P. Lic. Horacio Bojorge SJ: “Teologías deicidas. El pensamiento de Juan Luis Segundo en su contexto”. La primera edición (Ediciones Encuentro, Madrid 2000), de 1.500 ejemplares, se agotó en 2003.

Este libro de 373 páginas es un reexamen, un informe crítico y una evaluación (desde el punto de vista de la fe católica) del pensamiento de Juan Luis Segundo, sacerdote jesuita uruguayo, uno de los más destacados exponentes de la “Teología de la Liberación” latinoamericana. El libro contiene una introducción, doce capítulos, una conclusión, tres anexos y una bibliografía selectiva de y sobre Juan Luis Segundo. A continuación reproducimos los títulos de los doce capítulos de esta obra:

1. La esjatología cercenada – 2. Vicios de argumentación lógica, teológica y escriturística – 3. Errores acerca de la Revelación y de hermenéutica – 4. Actitud ante el Magisterio – 5. Recomendación y defensa del marxismo – 6. La adoración de la historia: la “fe” neguentrópica – 7. Intermezzo histórico. La inversión antropocéntrica: naturalismo y gnosis – 8. El giro antropocéntrico en Juan Luis Segundo: del misterio divino al proyecto humano – 9. ¿Es teología el pensamiento de Juan Luis Segundo? – 10. Acedia ante el pueblo creyente – 11. Eclesiología gnóstica y elitismo – 12. Señalaciones de heterodoxia.

El entonces Prepósito General de la Compañía de Jesús estimuló al autor a publicar la primera edición de esta obra, escribiéndole lo siguiente: «Sería oportuno que usted publicara su evaluación de la obra del P. Segundo, participando así en el diálogo teológico y contribuyendo a la formación de la mentalidad de los cristianos y, en particular, de los miembros de la Compañía. Sería quizás una aplicación particular de los análisis que hace en su obra En mi sed me dieron vinagre: la civilización de la acedia, que acabo de recibir» (M.R.P.G. Peter Hans Kolvenbach SJ).

Leer más... »

10.07.11

Constantino no inventó el cristianismo (2)

3. El Nuevo Testamento afirma explícitamente la divinidad de Cristo

El Nuevo Testamento (NT), escrito (según hemos demostrado) en el siglo I, afirma inequívocamente, muchas veces y de muchas maneras, la divinidad de Cristo. Es posible demostrar que la fe en la divinidad de Cristo está implícita en todo el NT, por ejemplo mostrando que el título “Señor”, frecuentemente aplicado a Cristo, no se refiere a un señorío cualquiera sino al señorío absoluto e ilimitado de Dios. Sin embargo, en bien de la brevedad, nos limitaremos a citar nueve textos del NT donde se afirma explícitamente la divinidad de Jesucristo, el Hijo de Dios:

Leer más... »

8.07.11

Constantino no inventó el cristianismo (1)

1. Introducción

En “El Código da Vinci” de Dan Brown se sostiene que la divinidad de Cristo habría sido ignorada durante los tres primeros siglos de la era cristiana, inventada luego por el emperador romano Constantino y promulgada por mayoría en el Concilio de Nicea (el primer concilio ecuménico), en el año 325. Además se sostiene que, a fin de apuntalar su invención, Constantino habría mandado destruir los numerosos evangelios que circulaban hasta ese entonces y habría ordenado y financiado la composición de los cuatro evangelios reconocidos por la Iglesia como canónicos.

Me propongo demostrar el carácter totalmente falso de esa tesis del origen constantiniano del cristianismo, la principal de las numerosas tesis anticristianas de esa tristemente célebre obra de Dan Brown.

Para refutar esa tesis absurda basta recordar dos hechos evidentes para cualquiera que tenga un mínimo conocimiento del origen del cristianismo:

• el Nuevo Testamento fue escrito en el siglo I;
• el Nuevo Testamento afirma explícitamente la divinidad de Cristo.

A pesar de la obviedad de estos dos hechos, los presentaré con algún detenimiento.

2. El Nuevo Testamento fue escrito en el siglo I

Hay un consenso unánime entre los expertos de todas las tendencias religiosas y filosóficas acerca de que el Nuevo Testamento (NT) fue escrito sustancialmente en el siglo I: es seguro que hacia el año 100 se había completado la redacción de los cuatro Evangelios canónicos, los Hechos de los Apóstoles, el Apocalipsis y la gran mayoría de las Epístolas del NT. Algunos estudiosos difieren hasta principios del siglo II la redacción de algunas de las Epístolas. No obstante, todos concuerdan en que alrededor del año 120 (más de doscientos años antes del Concilio de Nicea) el proceso redaccional del NT estaba concluido.

Sin embargo, no me limitaré a presentar un argumento de autoridad. Las razones que fundamentan el consenso referido son muchas y muy sólidas. Expondré dos pruebas de la redacción del NT (y por ende de los cuatro Evangelios canónicos) antes del siglo IV (más exactamente, en el siglo I): la prueba basada en las citas patrísticas y la prueba basada en los manuscritos antiguos.

Acerca de la primera de estas pruebas, diré simplemente que se conocen más de 32.000 citas del NT incluidas en las obras de los Padres de la Iglesia y otros escritores eclesiásticos anteriores al Concilio de Nicea (“antenicenos”). El NT entero, con la única excepción de once versículos, podría ser reconstruido a partir de esta sola fuente. Si ya de por sí la teoría conspiratoria de Dan Brown sobre el origen constantiniano de los Evangelios canónicos es completamente inverosímil, extenderla suponiendo que Constantino también habría mandado interpolar estas 32.000 citas en centenares de obras de los siglos I, II y III, conservadas en millares de copias dispersas por todo el territorio del Imperio Romano y más allá de sus límites, aumentaría infinitamente la inverosimilitud de su teoría.

Presentaré con mayor amplitud la segunda de las pruebas anunciadas. Se conocen más de 5.300 manuscritos griegos antiguos del NT. Además han sobrevivido hasta hoy unos 10.000 manuscritos antiguos con copias del NT en latín y otros 9.300 con versiones en siríaco, copto, armenio, gótico y etíope, totalizando más de 24.000 manuscritos antiguos del NT, una cantidad mucho mayor que la correspondiente a cualquier otra obra literaria de la Antigüedad, exceptuando el Antiguo Testamento. Las variaciones del texto encontradas en estos manuscritos son pequeñas y no afectan a la sustancia de la doctrina cristiana.

En cuanto al canon del NT, Tertuliano afirma que hacia el año 150 la Iglesia de Roma había compilado una lista de libros del NT idéntica a la actual. Se conserva un fragmento casi completo de esta lista en el Canon Muratoriano del año 170.

Las Biblias completas más antiguas son el Códice Vaticano (circa año 300) y el Códice Sinaítico (circa año 350), conservados en el Museo Vaticano y el Museo Británico, respectivamente. Los manuscritos del NT de los tres primeros siglos son fragmentarios: contienen desde unos pocos versículos hasta varios libros completos. Los más antiguos son los papiros. Los 96 papiros numerados (desde P1 hasta P96) contienen partes de cada libro del NT excepto 1 y 2 Timoteo.

En 1897-1898 la nueva ciencia de la papirología se vio sacudida por el descubrimiento de los más de dos mil papiros de Oxyrhynchus en Egipto. 28 de estos papiros corresponden a 15 de los 27 libros del NT. Veinte de ellos eran más antiguos que los manuscritos más antiguos del NT conocidos hasta ese entonces.

En 1930-1931 Sir Frederic Kenyon publicó los papiros Chester Beatty (P45, P46 y P47), los cuales fueron datados como del período 200-250. Estudios más recientes demuestran que P45 es del año 150 y P46 del año 85, aproximadamente. Estos papiros eran mucho más extensos que los papiros conocidos hasta entonces: contienen docenas de capítulos de los Evangelios, los Hechos, las cartas de Pablo y el Apocalipsis.

En los años cincuenta fueron descubiertos los papiros Bodmer (P66, P72, P73, P74 y P75). El más importante de ellos es P66, que contiene los primeros 14 capítulos del Evangelio de Juan. Originalmente fue datado como del año 200, pero estudios más recientes prueban que es del año 125 o anterior.

Hacia 1960 se consideraba a P52 (el “Papiro Rylands“) como el papiro del NT más antiguo. Originalmente datado como del año 125, hoy se considera más exacta una fecha cercana al año 100. Contiene cinco versículos del capítulo 18 de Juan.

La papirología ha avanzado mucho en los últimos cincuenta años debido a la disponibilidad de equipamiento moderno y de miles de papiros utilizables como medios de comparación. La mayor parte de las redataciones recientes han dado como resultado fechas más tempranas que las asignadas originalmente.

Trabajos recientes de Carsten Peter Thiede y Philip Comfort han demostrado que los papiros P64 y P67 son dos fragmentos del mismo manuscrito original, que contiene parte del Evangelio de Mateo. P64 es llamado “Papiro Magdalen“, debido a que es conservado en el Magdalen College de Oxford. P67 es conservado en Barcelona. En 1901 el Rev. Charles Huleatt dató a P64 como del siglo III. En 1953 C. H. Roberts lo redató alrededor del año 200. En 1995, usando técnicas modernas y los rollos del Mar Muerto, Thiede reasignó a P64/P67 la fecha del año 60.

Este descubrimiento es muy importante porque según la gran mayoría de los exegetas actuales el Evangelio de Mateo habría sido escrito hacia el año 80. Como además una mayoría todavía más contundente de los expertos atribuye la mayor antigüedad al Evangelio de Marcos, resulta que la redacción de Mateo y de Marcos habría tenido lugar al menos veinte o treinta años antes que lo que era generalmente admitido en medios académicos. Este descubrimiento tiene grandes consecuencias, que apenas han comenzado a ser evaluadas, en la cuestión de la historicidad de los Evangelios. Es un duro golpe a las teorías sobre el supuesto origen mitológico del cristianismo, porque la formación de un mito requiere, entre otras cosas, bastante tiempo, un tiempo que no puede haber existido si, como sostiene la tradición católica desde siempre, los Evangelios sinópticos fueron compuestos mientras aún vivían San Pedro y los demás apóstoles, testigos oculares de los acontecimientos de la vida de Jesús.

Pero la revolución de los papiros no se detiene aquí. En 1947 unos beduinos redescubrieron accidentalmente en Qumran la biblioteca de la secta judía de los esenios, destruida en el año 68. Las cuevas de Qumran no contenían ningún texto griego, salvo la cueva 7, donde fueron encontrados 19 fragmentos en lengua griega, 18 de ellos papiros en forma de rollos. Dos de los textos de la cueva 7 (7Q1 y 7Q2) fueron inmediatamente identificados como pertenecientes a la Biblia de los LXX (la primera versión griega del Antiguo Testamento). El resto de los papiros (cada uno de ellos muy fragmentario) permanecieron no identificados durante mucho tiempo.

En 1972 el jesuita español José O’Callaghan descubrió que el texto del papiro 7Q5 encajaba perfectamente con Marcos 6,52-53. Posteriormente un análisis computarizado reveló que ése era el único texto griego antiguo conocido que concordaba con 7Q5. Los principales papirólogos del mundo han aceptado como indudable esa identificación de 7Q5. Usando microscopio electrónico, fotografía infrarroja y otras evidencias, Thiede dató 7Q5 como del año 50. La mayoría de los estudiosos que atacan las conclusiones de O’Callaghan y Thiede no son papirólogos sino exegetas que se rehúsan a aceptar que el Evangelio de Marcos pudo haber sido escrito tan tempranamente, porque esto contradice gran parte de su propia obra exegética.

Aún más segura es la identificación de 7Q4 con 1 Timoteo 3,16-4,3, también propuesta por O’Callaghan y confirmada por estudios posteriores. La datación exacta de 7Q4 es difícil, pero este papiro es obviamente anterior al año 68, lo cual concuerda con la probable composición de 1 Timoteo en el año 55. Es importante notar que muchos exegetas actuales consideran que las cartas 1 Timoteo, 2 Timoteo y Tito no serían del mismo San Pablo, sino de un discípulo suyo que, utilizando el nombre de su maestro, las habría escrito después del martirio de éste (año 67), o incluso después del año 100. La identificación de 7Q4 ha destruido esta hipótesis. En la formación de esta hipótesis, que es la que prevalece en el campo protestante, ha influido el hecho de que en estas tres cartas paulinas se pueden detectar numerosos indicios (referencias a la jerarquía eclesiástica, etc.) de lo que autores protestantes llaman “protocatolicismo".

En resumen, la identificación y la datación de P64, P67, 7Q4 y 7Q5 ha demostrado que gran parte de los Evangelios y de los otros libros del NT fueron escritos antes del año 70, año de la destrucción de Jerusalén por parte del Emperador romano Tito. (Continuará).

Daniel Iglesias Grèzes

Nota: En el numeral 2 utilicé muchos datos tomados de:
N. T. Ancient Manuscripts, en: http://www.biblefacts.org/history/oldtext.html
• y Pastor V. S. Herrell, Papyrology and the Dating of the New Testament, en:
http://www.christianseparatist.org/briefs/sb4.09.htm (página ya no disponible).

6.07.11

Revista virtual "Fe y Razón" (Nº 59 - Julio de 2011)

Para acceder al número completo, presione aquí.

A continuación reproduzco su artículo editorial.


¡Si buscas la justicia, defiende la vida y la familia!

Equipo de Dirección

1. Cursillo sobre la Perspectiva de Género

El Lic. Néstor Martínez dictará un cursillo sobre la perspectiva de género los días martes 12, 19 y 26 de julio de 2011, de 19:00 a 20:30, en el salón de la Licenciatura de la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler” (San Fructuoso 1019 esquina San Juan – Montevideo; teléfono 2200 0289). La entrada será libre y gratuita.

2. Nuevos libros

Durante el mes de julio publicaremos dos nuevos títulos de la Colección de Libros “Fe y Razón”:

• Nº 6 – Horacio Bojorge, Teologías deicidas. El pensamiento de Juan Luis Segundo en su contexto, Segunda edición.
• Nº 7 – Daniel Iglesias Grèzes, En el principio era el Logos. Apologética católica en diálogo con los no creyentes.

Leer más... »

27.06.11

La búsqueda de la verdad y el don de la fe

Los católicos creemos que existe una verdad religiosa, que esa verdad reside en la religión católica, y que todo hombre está moralmente obligado a buscar esa verdad y, al encontrarla, a adherirse plenamente a ella: “En primer lugar, profesa el sagrado Concilio que Dios manifestó al género humano el camino por el que, sirviéndole, pueden los hombres salvarse y ser felices en Cristo. Creemos que esta única y verdadera religión subsiste en la Iglesia Católica y Apostólica, a la cual el Señor Jesús confió la misión de difundirla a todos los hombres, diciendo a los Apóstoles: “Id, pues, y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado” (Mt 28,19-20). Por su parte, todos los hombres están obligados a buscar la verdad, sobre todo en lo que se refiere a Dios y a su Iglesia, y, una vez conocida, a abrazarla y practicarla.” (Concilio Vaticano II, Declaración Dignitatis Humanae sobre la libertad religiosa, n. 1b).

1. La búsqueda de la verdad

Aristóteles comienza su Metafísica diciendo que todo hombre busca naturalmente conocer la verdad. La inteligencia humana tiende naturalmente a la verdad, está hecha para conocerla.

Dios mismo es la Verdad fontal y fundamental que todos necesitamos y que la mayoría busca, aunque sea oscuramente y a tientas. Esta Verdad tiene consecuencias decisivas en nuestras vidas.

A menudo afirmaciones como éstas son desestimadas hoy en día como “lecturas religiosas de la realidad”. Esa desestimación proviene comúnmente de una ideología relativista. En una palabra, “relativista” es quien sostiene que “En este mundo traidor, / nada es verdad ni mentira. / Todo es según el color / del cristal con que se mira.” (Ramón de Campoamor, Humoradas). Si la verdad depende del tipo de lectura que se haga de la realidad, entonces se puede decir que la verdad es relativa y que cada uno tiene su verdad.

Generalmente los ateos piensan que los seres humanos somos una especie de accidente cósmico destinado a existir brevemente y desaparecer, por lo cual algunos de ellos se inclinan a buscar el mayor placer o disfrute posible en esta vida. Por el contrario, el cristiano cree en la vida eterna, lo cual le hace ver todas las realidades de esta vida desde la perspectiva de la eternidad.

Si en definitiva la verdad no se puede conocer, ¿cómo saber qué actitud tomar ante la vida? ¿Será que la fe es una opción libre pero irracional, emotiva o sentimental? ¿Qué lleva entonces a tantas personas (inclusive a grandes intelectuales) a creer en Dios? En este libro he tratado de dar respuesta a estas interrogantes. Aquí trataré de sintetizar algunos aspectos básicos de la respuesta católica.

La filosofía es una ciencia que tiene cierto grado de autonomía respecto a la teología, pero la fe cristiana tiene consecuencias muy precisas en filosofía. Dicho de otro modo, hay filosofías incompatibles con la fe cristiana. Hoy el mayor enemigo de la fe cristiana es la filosofía relativista, que ha impregnado la mentalidad de no pocos cristianos. El relativismo (filosófico, moral, religioso o cultural) es la versión moderna del escepticismo. La filosofía escéptica se manifestó por primera vez en la antigua Grecia. Gorgias, uno de los sofistas, resumió la doctrina escéptica en los siguientes tres principios: la verdad no existe; o, si existe, no puede ser conocida; o, si puede ser conocida, no puede ser comunicada a otros. En definitiva, el escepticismo y el relativismo niegan la capacidad de la razón humana para conocer y expresar la verdad.

La filosofía cristiana sólo puede ser realista. El realismo es la filosofía que sostiene que existe una realidad objetiva, independiente del sujeto, y que el ser humano puede conocer la verdad de lo real. La verdad es la correspondencia o adecuación entre el pensamiento y la realidad. Si mi pensamiento coincide con la realidad objetiva, es verdadero; si no, es falso. O sea, la verdad es absoluta o no es verdad. El realismo es la filosofía del sentido común de la humanidad. Todos somos espontáneamente realistas. Aristóteles subrayó que el escepticismo es sostenido teóricamente, pero es totalmente impracticable. Nadie es capaz de vivir escépticamente. Cualquier comunicación interhumana es una negación práctica del escepticismo. Con fuerte ironía, Aristóteles sostuvo que los escépticos, para ser coherentes, deberían convertirse en vegetales.

El hombre puede conocer la verdad y de hecho la conoce muchas veces. Pero no hay que confundir verdad absoluta (universalmente válida) con verdad total. La mente humana no puede llegar a conocer la totalidad de la verdad, pero sí aspectos parciales de la realidad, verdades parciales, interrelacionadas entre sí en forma coherente, no contradictoria.

Esta afirmación general se aplica también a la verdad religiosa y a la verdad de la existencia de Dios. Es verdad que Dios existe. Es falso que no exista. No hay una verdad para el gusto de cada uno. Cada uno tiene sus propias creencias u opiniones, pero cada una de ellas sólo puede ser verdadera o falsa (para todos). Es un gran error pensar que cada uno tiene “su verdad” y que la “verdad” de los ateos es que Dios no existe. La verdad es una sola y debe ser absoluta, independiente de lo que cada uno piense. Dios no existe o deja de existir porque creamos o no en Él, así como la Tierra no deja de ser “redonda” porque alguien crea que es plana. Obviamente, con esto no niego que los ateos puedan ser personas de buena voluntad.

Es un dogma de fe católica, definido por el Concilio Vaticano I y reafirmado por el Concilio Vaticano II, que el hombre, mediante la sola luz natural de la razón, puede conocer la existencia de Dios. O sea, existen pruebas racionales (filosóficas) de la existencia de Dios. He intentado presentar algunas de ellas en este libro.

Leer más... »

14.06.11

Diálogo sobre la Santísima Trinidad (4)

Felipe: Según los eruditos, la traducción correcta de Juan 1,1 es: “En el principio era la Palabra y la Palabra era hacia el Dios y la Palabra era un ser divino".

El “Dios” con quien está la Palabra es “ton Theon” ("el Dios", con artículo). El “dios” que es la Palabra es “theos” ("dios", sin artículo). Como este “theos” no tiene artículo determinado, entonces resulta que el “Logos” (la Palabra) no es “Theos", sino que tiene cualidades de “theos". Es un ser divino, pero no es Dios. Si quieres una explicación erudita, lee el Journal of Biblical Literature, volumen 92.

Pablo: Mi respuesta tendrá tres momentos.

En primer lugar, no admito que apoyes tu tesis en la autoridad de “los eruditos". La inmensa mayoría de los eruditos, a lo largo de dos milenios, a pesar de sus diversas tendencias religiosas y filosóficas, ha apoyado la traducción tradicional, que es una clara afirmación de la divinidad de Jesucristo, Hijo de Dios Padre; de modo que en realidad no te refieres a los eruditos en general, sino a los eruditos de tu tendencia “unitaria” (antitrinitaria).

En segundo lugar, quiero destacar que nuestro versículo no presenta ningún problema de crítica textual, por lo cual nuestra discusión se reduce estrictamente a un simple problema de traducción. Entre los miles de manuscritos antiguos del Nuevo Testamento que se conservan no figura ninguna variante del texto griego de Juan 1,1. Esto se puede comprobar en cualquier buscador de Internet utilizando las palabras clave “Greek New Testament Critical Edition” u otras semejantes, lo cual da como resultado un material abundantísimo.

En tercer lugar, pasaré a refutar tu tesis. Dado que mis conocimientos de griego son escasos, me limitaré a mostrar que las traducciones del prólogo del Evangelio de Juan de los testigos de Jehová no son coherentes con tu tesis, a dar un argumento de tipo histórico-teológico y a consultar a un experto en griego bíblico.

Leer más... »

9.06.11

Diálogo sobre la Santísima Trinidad (3)

3. El dogma trinitario pertenece a la Divina Revelación

Felipe: Sigue en pie mi tercera objeción. Ningún texto de la Biblia enseña el dogma trinitario, de lo cual deduzco que éste es una mera invención humana.

Pablo: Antes de pasar a refutar tu tercera objeción, por favor explícame qué creen los testigos de Jehová acerca de la naturaleza del Hijo y del Espíritu Santo.

Felipe: Los testigos de Jehová creemos que el Hijo es un ser divino, pero no es Dios, sino el arcángel San Miguel, la principal creatura de Dios. También creemos que el Espíritu Santo no es una persona, sino la fuerza activa de Dios.

Pablo: Mi respuesta a tu tercera objeción mostrará que tus afirmaciones sobre el Hijo y el Espíritu Santo son contrarias a la Revelación. Pero antes quiero destacar que ambas afirmaciones son también contrarias a la razón.

Si el Hijo es verdaderamente un ser divino, entonces su esencia es la esencia divina y por lo tanto es Dios. La idea de un “ser divino distinto de Dios” es auto-contradictoria.

Si el Espíritu Santo es verdaderamente el Espíritu de Dios, entonces no puede ser una fuerza impersonal. Toda persona es espíritu y todo espíritu es persona. La idea de un “espíritu impersonal” es auto-contradictoria.

Leer más... »

8.06.11

Diálogo sobre la Santísima Trinidad (2)

2. El dogma trinitario no es antibíblico

Felipe: Ahora me queda más claro qué es lo que la doctrina católica dice y qué es lo que no dice. Pero, pasando a mi segunda objeción, te demostraré que la verdad acerca de Dios está en la línea de lo que llamas “subordinacionismo". Me bastará citar dos textos bíblicos:

1 Corintios 8,6: “Para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para el cual somos; y un solo Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por el cual somos nosotros.” Por lo tanto sólo el Padre es Dios. No existe Dios Hijo ni Dios Espíritu Santo. Jesucristo es simplemente “Señor”, alguien superior a nosotros, a quien debemos obedecer, pero distinto de Dios.

Efesios 1,17: “Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerlo perfectamente.” De este texto se deduce que el Padre es el Dios de Jesús, que Él controla al Espíritu Santo y que la finalidad del don del Espíritu es conocer perfectamente sólo al Padre.

Pablo: Antes de responder tu segunda objeción debo establecer algunas premisas básicas. Dios es el Ser infinito e inmutable y por lo tanto el misterio de Dios revelado por Cristo es una verdad infinita e inmutable. Sin embargo los hombres, destinatarios de la Divina Revelación, somos seres finitos y mutables, que se desarrollan en la historia. Teniendo esto en cuenta, se comprende fácilmente que la auto-revelación de Dios a los hombres en la historia haya debido ocurrir a través de un largo proceso histórico, gradual y progresivo; y también que, incluso después que la historia de la revelación alcanzó su plenitud objetiva en Jesucristo, todavía haya de darse en la Iglesia una historia de la comprensión subjetiva de la revelación, un desarrollo de la doctrina cristiana.

Por lo tanto no ha de sorprendernos que en la Tradición de la Iglesia e incluso dentro de la propia Sagrada Escritura podamos comprobar una evolución o desarrollo del dogma y de la teología. Esto representa el cumplimiento de una promesa hecha por Jesús en la Última Cena: el Espíritu Santo recuerda las palabras de Jesús a sus discípulos congregados en la Iglesia, les enseña su verdadero sentido y los guía hasta la verdad completa (cf. Juan 14,26; 16,13).

Teniendo esto en cuenta, podemos comprender el hecho de que en el Nuevo Testamento la palabra “Dios” designe generalmente (aunque no siempre) al Padre y que, sin embargo, esto no implica en modo alguno negar la divinidad del Hijo y del Espíritu Santo. Como veremos en la respuesta a tu tercera objeción, hay muchas excelentes razones para afirmar que la doctrina trinitaria está contenida implícitamente en la Divina Revelación transmitida por escrito en la Biblia y que, por lo tanto, la formulación explícita del dogma trinitario no es una corrupción, sino un desarrollo auténtico de la doctrina cristiana. En este punto me basta mostrar que tu argumento no es concluyente.

En 1 Corintios 8,6 –como en muchísimos otros pasajes del Nuevo Testamento– Jesucristo es llamado “Señor", un título que indica claramente su carácter divino. El equivalente hebreo del griego “Kyrios” (Señor) es “Adonai", la palabra que utilizaban los judíos, al leer las Escrituras, para sustituir el tetragrama sagrado (YHWH), el impronunciable nombre de Dios.

Leer más... »

5.06.11

Diálogo sobre la Santísima Trinidad (1)

Este capítulo tiene la forma de un diálogo ficticio entre un testigo de Jehová (Felipe) y un católico (Pablo) acerca del dogma de la Santísima Trinidad. Está basado en un debate real sostenido en un foro de Internet, del cual participé. Si bien soy responsable de la forma definitiva del escrito, dejo constancia de que las opiniones de los participantes de ese debate (principalmente Felix y Palermo) inspiraron buena parte de este diálogo. Agradezco a esos participantes. También agradezco los valiosos aportes del Lic. Néstor Martínez y del Pbro. Dr. Miguel Antonio Barriola, que enriquecieron notablemente este escrito.

1. El dogma trinitario no es irracional

Felipe: Tengo tres grandes objeciones contra el dogma católico de la Trinidad.

La primera es que es irracional, porque es absurdo pensar que tres seres son un solo ser. Es obvio que tres es distinto de uno.

La segunda es que hay muchos textos bíblicos que lo contradicen, como veremos luego.

La tercera es que es una doctrina meramente humana, sin fundamento bíblico. Ningún texto de la Biblia dice que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un solo Dios.

Pablo: Consideraré tus tres objeciones una a una, comenzando por la primera. Tu acusación de irracionalidad contra el dogma de la Santísima Trinidad se basa en una grave incomprensión. El dogma trinitario sería efectivamente irracional si dijera que tres seres distintos son un mismo ser, o que tres es igual a uno; pero no dice eso, sino que hay una única substancia, esencia o naturaleza divina (un solo Dios) y tres subsistencias, hipóstasis o personas divinas (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo). Si “esencia divina” fuera sinónimo de “persona divina", tendrías razón; pero, como no lo es, estás equivocado.

Felipe: ¿Cuál es entonces, según la doctrina católica, la diferencia entre “esencia divina” y “persona divina"?

Leer más... »

1.06.11

Creación y evolución. Algunas aclaraciones

En este post voy a indicar algunos presupuestos de lo que escribí en mi serie de ocho posts sobre la Creación y la evolución. Comenzaré dando siete definiciones, para aclarar mi terminología. Recuérdese el refrán escolástico: “De definitionibus non est disputandum” (“las definiciones no se discuten”, pues cada uno tiene derecho a elegir su propia terminología, dentro de ciertos límites razonables). A continuación enunciaré siete premisas básicas que son simples datos de hecho, verificables. Espero poder establecer así una base común o punto de partida compartido. Por último, expresaré en forma sintética mi visión del asunto.

1. Definiciones

• Fijismo es la doctrina que sostiene que las distintas especies surgieron, de alguna manera, en su forma actual desde el principio, sin relación de descendencia las unas con las otras, y no se transforman.

• Evolucionismo es la doctrina que sostiene que las distintas especies surgieron, de alguna manera, las unas de las otras a partir de un origen común, transformándose a lo largo del tiempo.

• Creacionismo es la doctrina que sostiene que Dios, de alguna manera, ha creado las distintas especies.

• Darwinismo es una doctrina cuyos principios básicos son dos: en primer lugar, la idea del “árbol de la vida” (1). Se afirma la existencia de un origen común de todos los seres vivos y el origen de unas especies a partir de otras. En segundo lugar, la idea de “selección natural”. Se afirma que las especies se transforman a través de un proceso de descendencia con pequeñas modificaciones graduales y de “selección natural”, es decir de sobrevivencia de los seres vivos más aptos o mejor adaptados a su ambiente. Al cabo de un larguísimo proceso, la acumulación de pequeñas modificaciones daría lugar a una nueva especie vegetal o animal.

• Neodarwinismo (la versión actual del darwinismo) es la doctrina que sostiene que el rol creativo o positivo del proceso evolutivo es desempeñado exclusivamente por mutaciones genéticas aleatorias, que producen las pequeñas modificaciones graduales postuladas por Darwin. El rol destructivo o negativo de ese proceso sigue estando a cargo de la selección natural, igual que en el primer darwinismo.

• Microevolución es la evolución biológica que podemos llamar “horizontal", dentro de la imagen darwinista del “árbol de la vida". La microevolución altera algunos aspectos accidentales o secundarios de una especie, manteniendo incambiado su “plan corporal” básico. Ejemplos: una especie de bacterias se vuelve resistente a un antibiótico; una especie de insectos de color claro se vuelve de color oscuro; una especie de ave desarrolla un pico más grande; etc.

• Macroevolución es la evolución biológica que podemos llamar “vertical", dentro de la imagen “darwinista” del árbol de la vida. La macroevolución altera significativamente las características corporales de una especie, convirtiéndola en otra especie distinta o muy distinta. Ejemplos: la transformación de organismos unicelulares en multicelulares; de invertebrados en vertebrados; de peces en anfibios; de reptiles en aves o mamíferos; etc.

2. Premisas básicas

Leer más... »

28.05.11

Revista virtual "Fe y Razón" (Nº 58 - Junio de 2011)

Para ingresar al Nº 58, por favor presione aquí.

A continuación se reproduce el editorial de ese número.


Noticias del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”

Equipo de Dirección

1. Cursillo sobre la Perspectiva de Género

El Lic. Néstor Martínez dictará un cursillo sobre la perspectiva de género los días martes 12, 19 y 26 de julio de 2011, de 19:00 a 20:30, en el salón de la Licenciatura de la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler” (San Fructuoso 1019 esquina San Juan – Montevideo; tel. 2200 0289). La entrada será libre y gratuita.

2. Venta de libros

El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” publica la Colección de Libros “Fe y Razón”, la que de momento está integrada por los siguientes títulos:

• Nº 1 – Miguel Antonio Barriola, “En tu palabra echaré la red” (Lc 5,5). Reflexiones sobre Dios en la historia.
• Nº 2 – Daniel Iglesias Grèzes, Razones para nuestra esperanza. Escritos de apologética católica.
• Nº 3 – Néstor Martínez Valls, Baúl apologético. Selección de trabajos filosóficos y teológicos publicados en “Fe y Razón”.
• Nº 4 – Guzmán Carriquiry Lecour, Realidad y perspectivas del laicado católico en nuestro tiempo.
• Nº 5 – Miguel Antonio Barriola, “Cristo amó a la Iglesia” (Ef 5,25). Reflexiones sobre la cristología de J. L. Segundo y la eclesiología de H. Küng.

Todos estos libros están disponibles en: http://stores.lulu.com/feyrazon .

Hay dos formas de comprar los libros de la Colección “Fe y Razón”:

Leer más... »

18.05.11

En el Bicentenario de la Batalla de Las Piedras: una reflexión

Hoy, 18 de mayo de 2011, los uruguayos celebramos el bicentenario de la Batalla de Las Piedras, la primera gran victoria militar del Gral. José Artigas, al comienzo de nuestro proceso de emancipación nacional. La ocasión se presta para una reflexión sobre las luces y las sombras de lo logrado a través de ese arduo proceso. Como punto de partida propongo la siguiente cita de Carlos Maggi, un conocido pensador uruguayo, liberal y batllista:

“En 1830 entró a regir en los papeles una Constitución de la República Oriental del Uruguay, republicana y democrática. Pero ese principio de autoridad en régimen de libertad obró como una maldición sobre los uruguayos. Hubo 71 levantamientos armados contra el poder constituido, entre 1830 y 1908.

Washington Lockhart los contó y refiere el nombre de cada uno: son 71 intentos de matar o morir por “razones”, mejor dicho por “pasiones”, en torno a tal o cual caudillo. 71 intentos en 78 años.

Lo más extraordinario de este siglo de barbarie tribal es su comparación con los trescientos años anteriores, que van del descubrimiento de América hasta la revolución de la independencia. Del 1500 al 1800 nadie se levantó en armas, en este vasto continente, contra el rey de España. Pudo haber rebeliones locales contra ciertos abusos, pero en ningún caso una revolución organizada contra el poder del monarca. La monarquía era un sistema asimilado, entendido y respetado, venía de la alta edad media.
” (Carlos Maggi, Tiempo y vigencia de un ideario memorable, en: El País, Montevideo, 16/07/2006).

Leer más... »

17.05.11

Voces anticatólicas (Lic. Néstor Martínez)

Hasta la reciente reforma realizada por el Papa Juan Pablo II, la Iglesia exigía dos milagros para la beatificación de un candidato a los altares, y otros dos más para la canonización. El Papa Wojtyla redujo esa exigencia a un milagro para la beatificación y otro más para la canonización.

Pero lo que algunos tal vez criticarían como excesiva facilitación del proceso es haber prescindido, hasta ahora, de la autorizada opinión del semanario “Voces del Frente”, que inexplicablemente no estaba siendo consultado sobre el tema y que por eso mismo, tal vez, con ánimo de reparar en algo tan grave omisión, ha cometido algo titulado “Juan Pablo II, ¿fue un santo?”, en donde esa profunda cuestión teológica es sometida al juicio experto de algunos no creyentes y otros que se dicen católicos, más un católico de verdad que, por alguna falla totalmente disculpable de la producción, llegó también a ser interrogado.

El trabajo que se toman los enemigos de Dios, de Cristo y de su Iglesia por hacer cumplir infaliblemente cada una de las palabras del Evangelio es realmente notable. “Si al amo de casa lo llaman Belcebú, cuánto más a los domésticos”, dijo el Señor. Y esas palabras podrían servir hoy de criterio infalible para detectar a los verdaderos domésticos y servidores de Cristo. Y, con ese criterio, no sólo Juan Pablo II, sino también Benedicto XVI, han sido ya canonizados por el juicio unánime de tantos de-formadores de opinión que no han tenido la gracia, en los ocultos designios de Dios, de recibir, por el momento al menos, el don de la fe.

Leer más... »

6.05.11

El bien proviene de una causa íntegra

1. Bonum ex integra causa

Uno de los principios básicos de la doctrina moral católica, citado reiteradamente por Santo Tomás de Aquino, dice lo siguiente: “Bonum ex integra causa; malum ex quocumque defectu” (“el bien proviene de una causa íntegra; el mal de cualquier defecto”). Este principio tiene múltiples aplicaciones. Veamos dos ejemplos:

Para que un acto sea moralmente bueno, es necesario que sea bueno tanto en su dimensión objetiva (el objeto del acto y sus circunstancias) como en su dimensión subjetiva (la intención del acto); en cambio, para que un acto sea moralmente malo, basta que una de esas dos dimensiones sea defectuosa (por ejemplo, un objeto malo o una intención mala).

Para que un consentimiento matrimonial sea válido debe cumplir simultáneamente las siguientes condiciones: ser un acto consciente y libre, tener por objeto el verdadero matrimonio y proceder de un sujeto capacitado para dar ese consentimiento. En cambio, para que un consentimiento matrimonial sea inválido, es suficiente que falte uno cualquiera de esos elementos: por ejemplo, si el sujeto es menor de edad o ya está casado, o si carece de uso de razón, o si obra coaccionado por una amenaza de muerte, o si no pretende contraer un matrimonio indisoluble y abierto de por sí a la transmisión de la vida, etc.

De la aplicación del principio citado a la vida política, surge que un programa político, para ser moralmente bueno, debe serlo en todos sus aspectos esenciales; mientras que, para ser moralmente malo, basta que uno de sus aspectos esenciales sea moralmente malo.

Leer más... »

4.05.11

Un silogismo para católicos en tiempos electorales

En este breve artículo presentaré un silogismo que busca orientar el voto de los ciudadanos católicos.

Parto de la siguiente premisa mayor: un ciudadano católico no puede lícitamente votar a favor de un candidato, sector o partido político que promueve la legalización del aborto.

Es cierto que tampoco los ciudadanos no católicos pueden lícitamente emitir un voto semejante; pero eso, pese a ser verdad, queda fuera del ámbito de consideración de mi artículo. Si ningún ciudadano puede lícitamente votar de esa manera, con mayor razón aún tampoco puede hacerlo ningún ciudadano católico.

Me refiero aquí a la licitud moral del voto, no a su licitud jurídica. Esta premisa mayor puede ser demostrada tanto filosóficamente (es decir, apelando a la razón humana natural) como teológicamente (es decir, apelando a la razón iluminada por la fe sobrenatural). Para mayor brevedad, me atendré aquí a la vía teológica, apelando a la autoridad del Magisterio de la Iglesia Católica:

Cuando en ámbitos y realidades que remiten a exigencias éticas fundamentales se proponen o se toman decisiones legislativas y políticas contrarias a los principios y valores cristianos, el Magisterio enseña que «la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral».” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n. 570).

De esta doctrina católica se deduce fácilmente la premisa mayor referida, puesto que el respeto del derecho humano a la vida es un contenido fundamental de la moral.

Leer más... »

2.05.11

Plegaria por la Familia (Beato Juan Pablo II)

Oh Dios, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra,
Padre, que eres Amor y Vida,
haz que cada familia humana sobre la tierra se convierta,
por medio de tu Hijo, Jesucristo, «nacido de Mujer»,
y mediante el Espíritu Santo, fuente de caridad divina,
en verdadero santuario de la vida y del amor
para las generaciones que siempre se renuevan.
Haz que tu gracia guíe los pensamientos y las obras de los esposos
hacia el bien de sus familias
y de todas las familias del mundo.
Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia
un fuerte apoyo para su humanidad
y su crecimiento en la verdad y en el amor.
Haz que el amor
corroborado por la gracia del sacramento del matrimonio,
se demuestre más fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis,
por las que a veces pasan nuestras familias.
Haz finalmente,
te lo pedimos por intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret,
que la Iglesia en todas las naciones de la tierra
pueda cumplir fructíferamente su misión
en la familia y por medio de la familia.
Tú, que eres la Vida, la Verdad y el Amor,
en la unidad del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

27.04.11

Dios castiga

Hoy en día muchos fieles cristianos sostienen que Dios no castiga, pues Él es amor. Analicemos brevemente esta tesis sorprendente.

El verdadero castigo no tiene nada que ver con el sadismo o la crueldad, sino que está relacionado con la justicia. El diccionario define “castigo” como “pena impuesta al que ha cometido un delito o falta". El hecho de que Dios castiga, es decir que impone penas a los culpables de pecados, es una de las verdades mejor atestiguadas en la Sagrada Escritura. En efecto, en la edición en CD-ROM de la Biblia denominada “El Libro del Pueblo de Dios", las diversas palabras derivadas del sustantivo “castigo” o del verbo “castigar” aparecen 291 veces (25 de las cuales en el Nuevo Testamento) y la gran mayoría de las veces se refieren a castigos divinos. Además se debe tener en cuenta que muchos otros textos bíblicos se refieren a esta misma realidad (los castigos divinos) sin emplear las palabras mencionadas.

Leer más... »

26.04.11

Revista virtual "Fe y Razón" (Nº 57 - Abril-Mayo de 2011)

(Para acceder al Nº 57, por favor presione este enlace).
A continuación reproducimos el artículo editorial.


Bendito sea Dios en sus santos

En este número de “Fe y Razón”, que se emite con algo de retraso, publicamos la homilía que el Papa Benedicto XVI pronunció en la Misa Crismal, en la mañana del Jueves Santo, en la Basílica de San Pedro. Destacamos aquí el siguiente párrafo de esa excelente homilía:

Leer más... »

22.04.11

¿“Sola Escritura”?

Uno de los principios esenciales del protestantismo, formulado por el propio Martín Lutero, es el principio de la “sola Scriptura” (sola Escritura): la Divina Revelación es transmitida de un modo auténtico únicamente a través de la Sagrada Escritura (es decir, la Biblia), sin la Sagrada Tradición.

Dejo planteados los siguientes cuestionamientos en torno a dicho principio, para la reflexión de nuestros hermanos protestantes:

1. El principio protestante de la “sola Escritura” no se encuentra enunciado en la Biblia. Entonces, ¿no es acaso un principio auto-contradictorio?

Leer más... »

11.04.11

27.03.11

Reflexiones sobre el origen del universo

Si Dios no existe, entonces Él no es el creador del universo. Por lo tanto, el universo no ha sido creado. Ergo, o bien el universo ha surgido espontáneamente de la nada, o bien es eterno.

La primera de ambas alternativas es evidentemente absurda, porque de la nada (por sí misma) no puede surgir nada. La nada no es, por lo que no puede ser la causa de ningún ser.

Mostraré con un ejemplo cómo, en su afán de rechazar a toda costa la existencia de Dios, algunos partidarios del ateísmo son capaces de sostener las afirmaciones más inverosímiles.

En uno de sus muchos libros de divulgación científica, el famoso escritor ateo Isaac Asimov propuso una teoría acerca del origen espontáneo del universo a partir de la nada, basada en una analogía con la fórmula: 0 = 1 + (-1). Así como el 0 “produce” el 1 y el -1, la nada –dice Asimov– pudo producir, en el origen del tiempo, un universo material y un “anti-universo” (o universo de antimateria).

Este razonamiento contiene al menos dos gruesos errores: 1) El ente ideal “cero” no es la causa del ser de los entes ideales “uno” y “menos uno". Una identidad matemática no es una relación causal entre números. 2) Además, no hay una verdadera correspondencia entre los tres números y los tres “entes” considerados: un ente real (el universo), un ente hipotético (el anti-universo) y un no-ente (la nada). De esa identidad matemática no se puede deducir lógicamente esa relación causal entre “entes”.

Leer más... »

21.03.11

Revista virtual "Fe y Razón" (Nº 56 - Marzo de 2011)

Defendamos el derecho a la vida

Este número de “Fe y Razón” es en cierto modo una “edición de emergencia”. Una seria falla técnica nos impidió trabajar en él durante dos semanas. Pedimos disculpas por esta demora involuntaria. Hemos preferido publicar un número de tamaño más reducido que el habitual a perder la oportunidad de encontrarnos con nuestros lectores durante el mes de marzo.

En este brevísimo artículo editorial queremos subrayar la adhesión de “Fe y Razón” a la celebración del Día Internacional del Niño por Nacer que tendrá lugar el próximo viernes, 25 de marzo, a las 19 horas, en la Plaza Cagancha de Montevideo. Exhortamos vivamente a todos nuestros lectores uruguayos a participar, para defender el derecho a la vida en el Uruguay, gravemente amenazado por dos nuevos proyectos de legalización del aborto.

Además, les recomendamos dos libros de excepción: el segundo volumen de “Jesús de Nazaret” de Joseph Ratzinger – Benedicto XVI y el YouCat, el nuevo Catecismo para los Jóvenes, que será entregado a todos los participantes de la próxima Jornada Mundial de la Juventud (en Madrid).

Que el Señor nos guíe por un camino de oración y conversión en esta Santa Cuaresma.

Equipo de Dirección


Para acceder a todo el contenido del Nº 56, presione aquí.


Para acceder al Nº 55 de la revista “Fe y Razón", por favor presione aquí.

19.03.11

Los feriados oficiales de origen religioso en Uruguay

A principios del siglo XX un gobierno anticatólico cambió en Uruguay los nombres de todos los feriados de origen religioso: el 6 de enero pasó a ser el Día de los Niños, la Semana Santa pasó a ser la Semana de Turismo, el 2 de noviembre pasó a ser el Día de los Difuntos, el 8 de diciembre pasó a ser el Día de las Playas y el 25 de diciembre pasó a ser el Día de la Familia.

Gracias a Dios, prácticamente todos los uruguayos seguimos llamando Reyes y Navidad a las fiestas del 6 de enero y el 25 de diciembre. En cuanto al 2 de noviembre, el cambio de nombre fue relativamente pequeño. El feriado del 8 de diciembre fue eliminado hace ya unos cuantos años.

Permanece el problema de la “Semana de Turismo". Hoy la mayoría de los uruguayos llama así a la Semana Santa. Además, los laicistas mataron dos pájaros de un tiro, porque no sólo cambiaron el nombre de la Semana Santa sino que, al promover el turismo en esa semana, alejaron a mucha gente de las celebraciones religiosas de la Semana Santa, sobre todo las del Jueves Santo y el Viernes Santo.

No estoy seguro de esto, pero sospecho que Uruguay debe de ser el único país del mundo donde todos los días de la Semana Santa son feriados. Esto puede dar la impresión de que somos un país muy religioso, pero lo cierto es que ese largo feriado cumple hoy una función anti-religiosa. Supongo que lo mejor sería quitar el carácter de feriado al lunes, el martes y el miércoles. Dudo que alguien se anime a llamar “Fin de Semana de Turismo” a los cuatro días restantes.