Ser homosexual y católico al mismo tiempo. Testimonio
Dejo aquí este impactante testimonio de Javier Onorato.
6 comentarios
¡¿A qué tanto alboroto?!
1º los homosexuales son un tipo de pecadores que no heredarán el Reino de Dios, luego la homosexualidad es un pecado mortal, conduce a la condenación eterna. San Pablo incluso comienza diciendo "¡No os engañéis!".
2º el versículo 11 establece "todo esto fuisteis...", es decir, que la condición de los citados en los dos versículos anteriores (toda la humanidad salvo los santos y santas) es corregible. Todo el mundo es susceptible de CONVERSIÓN con la ayuda de Dios, pero también lo es de perseverancia en el pecado mortal si alimenta su soberbia.
Uno no es un adúltero o ladrón o explotador irredento (toda nuestra generación es perversa y adúltera) que pueda vivir conforme a la Santísima Voluntad de Dios siguiendo siendo adúltero, ladrón o explotador. Eso sería engañar y engañarse a sí mismo, pero no engañar a Dios a quien se despreciaría. O el pecador cambia o se condena, no hay otra. CONVERSIÓN significa, y san Pablo lo deja más claro imposible, dejar de ser un pecador, romper definitivamente con el pecado con la ayuda de la gracia de Dios, dejar un estilo de vida que implica rechazo al Señor. No hay otra elección, o el yo o Dios. Y eso es así para todos los pecadores, para toda la humanidad, o yo o Dios, pero no los dos. Quien se ama, rechaza a Dios, quien ama a Dios, se niega a sí mismo. Esa es la clave.
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