Desmontando mitos. Anselm Grün. Nuevo libro del Libro del P. Federico Highton

Hace casi catorce años asistíamos a la primera Misa del Padre Federico Highton (¡si hasta parece mentira todo lo que ha pasado desde ese entonces!).

Era una capilla pequeña en un orfelinato, con apenas un par de personas mayores y algunas niñas. Pero sabíamos que nuestro antiguo alumno, amigo y camarada, estaba comenzando un ministerio que daría que hablar; alguien que, como muchas veces nos alentamos mutuamente, buscaría por todos los medios terminar su vida o mártir, o exhausto de cansancio por predicar la verdad. Todo, menos esos obituarios aburridos y patéticos que dicen: “aquí yace Fulano de Tal: que nació tal día y murió tal otro”.

Tuve la gracia de que me pidiera predicar y la segunda gracia de guardar esa homilía que, en sus partes finales, decía:

“Por último, Padre Federico, quedan las palabras que a vos se dirigen. Esas palabras que sólo se pueden decir en el marco de una primera Misa de alguien que va a hacer mucho bien a la Iglesia si, como creo, te mantienes fiel y radical como hasta ahora.

Hacía meses que esperaba esta ordenación y ayer no pude contener las lágrimas al imponer mis manos sobre tu cabeza, mientras imploraba del Espíritu Santo el don de Consejo, ese don que ilumina la inteligencia para saber cómo obrar en cada instante.

Pero no las diré de mi boca, sino de boca de aquel santo que ha guiado gran parte de nuestro camino de formación y que hoy, providencialmente celebramos en sus primeras vísperas: San Francisco Javier.

Así decía el gran santo navarro desde Japón a sus compañeros jesuitas que se hallaban en España:

‘Venid a la misión; disponeos a buscar mucha humildad persiguiéndoos a vosotros mismos en las cosas que sentís repugnancia… y de aquí creceréis en mayor Fe, esperanza y confianza y amor de Dios y caridad del prójimo’”.

Pues hoy, más de una década después, es lo que exactamente el Padre Federico ha hecho: estar en la primera línea de misión, haciendo la opción preferencial por los pobres, los de verdad, los paganos que no conocen a Cristo y, desde allí, con un poder de concentración que hasta ahora no he visto en otro mortal, leer y refutar con sus escritos algunos temas tan fundamentales como repugnantes, sean éstos el budismo tibetano, el islamismo herético o la cábala talmudista.

Y esta vez ha entrado en las profundidades de otro tipo, el del psicologismo newageísta barnizado de catolicismo de una de las últimas vacas sagradas de la espiritualidad progre contemporánea: el monje benedictino Anselm Grün.

Hay libros que nacen para adornar bibliotecas… y hay otros que nacen para hacerlas temblar. El que el lector tiene entre manos pertenece, sin duda, a la segunda especie, haciendo con este libro lo que muchos consideran imprudente y otros directamente imposible: leer, estudiar, analizar… y luego juzgar no uno, sino decenas de las obras del monje alemán, cuyas obras han sido traducidas a más de 30 idiomas con más de 15 millones de libros vendidos.

- Perdón, ¿dijo “juzgar”?

Exacto. El padre Federico juzga -a pesar de que esa palabra cause urticaria en muchos oídos “tolerantes” de hoy. Y el fenómeno que analiza —con paciencia de cirujano y sin anestesia retórica— es uno de los más curiosos de nuestro tiempo: el éxito masivo de ciertas propuestas “espirituales” que, cuanto más se alejan de la fe católica, más parecen gustar… incluso dentro de ambientes que se dicen “católicos”.

Uno podría preguntarse: ¿pero cómo es posible? La respuesta es incómoda: porque muchas veces se prefiere una mentira agradable a una verdad exigente. Y aquí es donde este libro cumple su función: desmontar, paso a paso, una construcción que ha seducido a no pocos, mostrando sus presupuestos, sus fuentes y, sobre todo, sus consecuencias.

No se trata de una crítica superficial ni de un panfleto apresurado. Es el producto de una tesis doctoral en teología; estamos ante un trabajo serio, documentado, trabajado con ese raro equilibrio entre inteligencia y combatividad que caracterizaba a los grandes polemistas católicos de otras épocas, cuando todavía se entendía que la caridad no consistía en callar la verdad, sino en decirla a tiempo.

Pero alguno dirá que este libro es “duro”. Probablemente lo sea. Pero conviene distinguir: no es duro con las personas; es duro con los errores. Y eso, lejos de ser un defecto, es una obra de misericordia espiritual, tan olvidada como necesaria. Porque el error —especialmente en materia de Fe— no es un simple desacierto académico: es un veneno. Y si no se alerta sobre los venenos, terminamos bebiéndolos.

Y el Padre Highton, aún desde su hábitat propio de la misión, ha decidido no mirar para otro lado. Y eso tiene un costo. Siempre lo tiene. Pero también tiene un mérito: el de servir a la verdad sin negociar con la moda. Al lector le espera, entonces, un recorrido exigente pero iluminador. No encontrará aquí frases hechas ni concesiones al espíritu del tiempo, sino algo mucho más valioso: argumentos.

Y en una época que ha reemplazado el argumento por la emoción, eso ya es, en sí mismo, una forma de resistencia.

Terminemos con una advertencia —o, si se prefiere, una invitación—: este no es un libro para quien busca confirmación de prejuicios, sino para quien todavía cree que la verdad existe… y que vale la pena defenderla.

Los demás, probablemente, lo encontrarán incómodo.

Y eso, lejos de ser un problema, es una excelente señal.

P. Javier Olivera Ravasi, SE (del Prólogo)


📙 «GRUNARRANISMO»

De la Gnosis Progre-Luciferina de Anselm Grün

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3 comentarios

  
Marcelo Fernando Gerstner.
Por lo poco que he podido conocer de Grun, se trataría en principio de una mezcla de junguismo fusionado con cristianismo. Otro caso semejante de junguismo es el del psicologo Jordan Peterson. El peor error que pude apreciar de éste último consiste en tomar la Sagrada BIblia y elogiarla, pero tan sólo como el mejor compendioo de lo que Jung llama los arquetipos del inconsciente. De manera que la Revelación de Dios en las Sagradas Escrituras termina siendo reducida a nada más que un excelente o incluso el mejor compendio de experiencias humanas ancestrales condensadaas en grandes imagenes arquetípicas..En otros términos, antropocentrismo al que se le somete la Sagrada BIblia. Me da toda la impresión de que todos los que profesan admiración por Jung quedan encantados por su aparente profundidad que en el fondo no es sino naturalismo con apariencia de Verdadera religiosidad. Como siempre en estos casos,el error esté en la fusión sin distinción de los planos natural y sobrenatural. Creo que ya le he dicho al Padre Federico que con todo gusto iba a leer su libro y comentarle luego lo que me parecía. Pero una vez que terminen de calmarse estos muy tormentosos últimos meses. Por lo pronto, me parecce un gran acierto que haya escrito un libro a modo de crítica a este autor, especialmente por la enorme difusión de sus libros y la gran influencia para nada buena que genera.
21/07/26 12:10 AM
  
Marcelo Fernando Gerstner.
Recién termino de dar una primera lectura superficial al libro sobre Grun, lo suficentemente clara como para enviarle al padre Federico lo que me parecía. De manera que gracias por el aviso del libro que en principio me pareció EXCELENTE. Y no le mando la breve reseña que recién le mandé al Padre Federico porque me pareció que tal vez era un poco FUERTE. Gracias de nuevo y no se olvide de rezar por mí.
21/07/26 2:26 AM
  
Álvaro Aranda Malaver
Recién vi el vídeo del presbítero Javier Olivera Ravassi en YouTube y seguí con este artículo corto, conciso, preciso y lleno de sabiduría. Admiro al Presbítero Javier por sus aportes en la enseñanza de sana doctrina y en ejercer su labor como profeta (denunciando aquello que lesiona a la iglesia) y después de escuchar al Presbítero Federico Highton encuentro en él otro adalid de la fe, no obstante, ello les signifique oprobio y ataques a su labor de misericordia al denunciar no a la persona sino a los errores en los que ella hace incurrir a quienes leen estos libros.
21/07/26 2:30 AM

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