Sermón para la Primera misa en la Parroquia Santa Mónica, Arquidiócesis de San Francisco, USA
Sermón para la Primera misa en la Parroquia Santa Mónica, Arquidiócesis de San Francisco, USA
Memoria litúrgica de San Junípero Serra
1 de Julio de 2026
Queridos hermanos:
Hoy celebramos, con mi primera misa aquí, como administrador parroquial de esta parroquia Santa Mónica, la memoria litúrgica de San Junípero Serra, un santo conocido por estas tierras.
San Junípero había llegado a ser uno de los profesores más brillantes de la Universidad de Palma de Mallorca, en España.
Era doctor en teología, predicador reconocido, apreciado por sus superiores y con un futuro académico asegurado. Nadie se habría escandalizado si hubiese terminado sus días enseñando en un convento de su isla natal. Sin embargo, Dios tenía otros planes.
Cuando un discípulo suyo, fray Francisco Palou, le confió que estaba pensando ir a las misiones, Junípero le respondió con una frase que revela toda su alma: «Yo soy el que intenta esta larga jornada». Es que él mismo había pedido varias veces al Señor, el poder ir a misionar a tierras lejanas.
Ahora, hay una pregunta que hoy vale la pena hacernos. ¿Qué hace que un hombre deje todo? No sólo una casa. También una carrera, una patria, una lengua, una familia y hasta la posibilidad de volver a ver a sus padres ancianos.
San Junípero sabía perfectamente que, al embarcarse hacia América, probablemente nunca regresaría a su tierra natal (de hecho, nunca volvió).
Sólo años después escribiría que, al salir de Mallorca, había decidido dejarla «no sólo corporalmente».
Es que su corazón ya pertenecía a las almas que todavía no conocían a Cristo.
Pues bien; yo no soy San Junípero Serra pero también he dejado mi tierra natal y soy misionero; también he llegado hace poco a estas tierras de California; hace apenas poco más de un año. Y fue la Iglesia, a través de nuestro Arzobispo Mons. Cordileone quien me ha encargado esta parroquia no a mí a mí en realidad, sino a mi comunidad llamada San Elías, una comunidad misionera que nació hace diez años en el medio de la meseta tibetana y que busca predicar el Evangelio sin temor, allí donde Cristo nunca ha sido predicado aún o en tierras donde se ha perdido el cristianismo.
Y en esta Santa Misa de inicio quiero decirles que, como sacerdote y misionero, deseo que nuestro centro sea Cristo; que las puertas de la parroquia estén siempre abiertas, que la Misa sea el centro de nuestras vidas y que nuestra devoción mariana crezca cada día.
Voy a necesitar de vuestra ayuda, especialmente, para revitalizar la parroquia; quiero comenzar con una capilla de adoración eucarística y estar disponible para oír confesiones cada vez que me lo pidan, buscando morir de cansancio por las almas.
Soy argentino e italiano; segundo hermano varón de cuatro varones y vengo de una familia que ama profundamente a Dios.
Hoy he llegado yo como el primero pero, Dios mediante, en unos meses vendrá otro compañero y, el año próximo, dos más, si Dios lo permite.
Termino: San Junípero Serra llegó a estas tierras con 54 años; ya grande, pero gracias a él, en gran parte, hoy aún existe la Iglesia en esta ciudad de San Francisco que hoy casi no conoce sus orígenes católicos.
Y quizás sea esta la lección más importante que esta memoria litúrgica nos deja hoy con San Junípero: y es que la Iglesia existe para evangelizar, no para adaptarse al mundo, sino para llevar el mundo a Cristo; porque toda reforma auténtica de la Iglesia ha nacido siempre de hombres y mujeres convencidos de que el mayor acto de caridad consiste en anunciar el Evangelio sin rebajas y sin vergüenza.
Pidámosle hoy a este gran misionero que nos alcance por su intercesión, por la de Santa Mónica y por la de María Santísima, la gracia de ser fieles en esta misión que la Iglesia nos ha encomendado.
San Junípero Serra, apóstol de California, ruega por nosotros. Amén.
P. Javier Olivera Ravasi, SE
Administrador parroquial de Santa Mónica/ St. Tomás Apóstol
Arquidiócesis de San Francisco, USA
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