"No queremos que Cristo reine". Una mirada histórica de la apostasía
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Parábola de las minas del Evangelio de San Lucas, último versículo:
"Y a todos esos que no quieren que reine sobre ellos, traedlos aquí y matadlos delante de mi".
Mt 20, 25-28. NO se puede hacer POLÍTICA (aspirar a ser jefe de las naciones o ser cómplice de ellos por el voto) siendo católico. La política pone en rebeldía ante el Señor al fiel. La POLÍTICA, sea del signo que sea, es APOSTASÍA, mucho más grave cuando es voluntaria (elecciones democráticas) que cuando hay amenaza de muerte de por medio (como en la Roma imperial). NO hay ni ha habido "principio divino del poder", sino principio divino de la AUTORIDAD. Autoridad y poder NO son lo mismo. Autoridad es el Señor, poder Pilatos y Caifás. Autoridad es san Juan Bautista, poder Herodes Arquelao, Herodías y Salomé. Autoridad tenían los cristianos primitivos, poder los césares, incluidos los anticristos como Nerón. Autoridad han sido siempre los misioneros, poder lo han tenido sus perseguidores, sean emperadores, reyes, nobles, príncipes, jefes de repúblicas, políticos, ministros, plenipotenciarios, etc. Poder tiene un padre sobre un hijo menor de edad, pero autoridad sólo la tiene si obra conforme a Dios como padre, no de otro modo.
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