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24.11.16

Sirviendo al Señor y su Iglesia desde InfoCatólica

Allí empezó todo. En la madrileña estación de Atocha, por la que tantas veces transité de niño y que fue remodelada en el año 1992, con un gran jardín ocupando los antiguos andenes. No me acuerdo si era otoño o invierno y me cuesta recordar el año, pero en la terraza del bar de enfrente del jardín nos reunimos Juanjo y yo una tarde para charlar sobre el presente y el futuro de la información religiosa en España. Al rato se nos unió Bruno. Aunque por entonces yo trabajaba en Religión en Libertad y no teníamos intención alguna de que tal cosa cambiara, aquella charla puso las bases de lo que habría de ser InfoCatólica

Digo esto porque aunque muchos puedan sorprenderse de que Juanjo tome hoy el relevo en la dirección de este portal, lo cierto es que él fue uno de los padres de la criatura. De hecho, fue quien la parió, literalmente, al levantar de la nada esta web en seis días -sí, fueron exactamente seis días-. En aquellas fechas se configuró lo que es sin duda el alma de InfoCatólica. A Juanjo, Bruno y un servidor se unieron el P. José María Iraburu -verdadero padre espiritual de este portal-, Carmen, Mario, Ana y el alma orante de InfoCatólica, la comunidad de Schola Veritatis, que sin la menor duda sostienen con sus oraciones esta obra de servicio al Señor y su Iglesia.

Hace cosa de dos años que he ido planteando, especialmente al P. Iraburu, la necesidad de dejar la dirección de InfoCatólica. No porque tuviera la menor intención de dejar el portal, sino por la certeza de que había que darle un nuevo impulso. Nada más acabar el verano insistí en mi petición, compartiéndola con el resto del consejo editorial y, no sin antes consultarlo con él, propuse a Juanjo para dirigir el portal, quedando yo como Jefe de redacción. Solo veía ventajas en el cambio y a Dios gracias el resto de los que están en la sala de máquinas de InfoCatólica estuvieron de acuerdo.

De Juanjo podría decir multitud de cosas buenas pero todo se resume en una frase: Es un buen católico, curtido por la gracia de Dios, fiel al Señor y su Iglesia. A ello se le une que tiene dotes de organización y de mando -mucho más que yo-, y una capacidad de trabajo que solo cabe calificar de magnífica (me pregunto de dónde saca tiempo para todo lo que hace). Goza además de una paciencia que yo no tengo, y de una calidad en el trato personal y directo que para mí quisiera. A nivel personal, ha sido siempre un apoyo en momentos de decaimiento anímico. 

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27.09.16

Combatir por la fe transmitida de una vez para siempre a los santos

Como habrán podido comprobar, mi firma se encuentra entre las ochenta primeras que suscriben la «Declaración de fidelidad a la enseñanza inmutable de la Iglesia sobre el matrimonio y su ininterrumpida disciplina», cuyo texto completo pueden leer en este enlace.

Para explicar la razón de mi adhesión a esa iniciativa, basta citar un versículo que ha sido, por pura gracia, frontispicio de mi torpe servicio a Dios y su Iglesia desde hace ya más de quince años:

Queridos míos, al poner todo mi empeño en escribiros acerca de nuestra común salvación, me he visto en la necesidad de hacerlo animándoos a combatir por la fe transmitida de una vez para siempre a los santos.
Judas 3

Mientras que en los primeros tiempos tras mi regreso a la fe católica me dediqué a defenderla en debates con protestantes y resto de cristianos no católicos, finalmente me di cuenta que la gran batalla por la fe se jugaba dentro del seno del catolicismo. Y es que, no lo duden amigos, la guerra, porque guerra es, se libra en el interior de la Iglesia. 

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12.08.16

Alemania se despertó un día y gimió de verse luterana

Poco después del concilio de Nicea, en el que la plena divinidad de Cristo había sido proclamada como dogma de fe por la Iglesia Católica, la herejía arriana, que se oponía a dicho dogma haciendo de Jesucristo una especie de dios menor, logró alcanzar a gran parte de la cristiandad. Tanto fue el avance del arrianismo, que san Jerónimo escribió: “El mundo se despertó un día y gimió de verse arriano".

Pues bien, cinco siglos después de que Lutero iniciara el segundo gran cisma de la historia de la Iglesia, su patria, todo indica que se produce un avance importantísimo del luteranismo en Alemania. No puede calificarse de otra manera el hecho de que la Conferencia Episcopal alemana califique al ex-monje agustino como un “pionero religioso, testigo del Evangelio y maestro de la fe”.

Es posible que haya obispos católicos alemanes que no estén de acuerdo. Espero que se decidan a declararlo públicamente, para no hacerse partícipes de la confusión creada.

A nadie debería provocar sorpresa lo que ha pasado. Es claro que la Iglesia Católica en Alemania y en gran parte de Centroeuropa lleva décadas caminando por la senda de la apostasía. El luteranismo es un paso más, pero el destino final es el maridaje completo con la teología liberal, que es el cáncer asesino que no deja ni rastro de fe cristiana allá donde se impone.

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20.06.16

Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar

Como bien dijo Cristo, san Juan Bautista fue el más grande profeta nacido de mujer. Su labor de preparación de la llegada del Mesías llevaba aparejada el llamado a la conversión de los pecados (Mt 3,2). Una conversión real, no de mera palabra, no una trampa legal para quedar bien. No en vano, cuando Cristo empieza su ministerio público, dice las mismas palabras que el Bautista: “Convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos” (Mat 4,17).

El caso es que cuando el profeta vio que el Mesías comenzaba su labor, supo claramente cuál era su papel a partir de entonces:

El que tiene la esposa es el esposo; en cambio, el amigo del esposo, que asiste y lo oye, se alegra con la voz del esposo; pues esta alegría mía está colmada. Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar.
Jn 3,29-30

Aunque el paralelismo puede parecer exagerado, creo que, efectivamente, hay ocasiones en la vida en que uno debe dejar paso a otros, sobre todo si esos otros están más capacitados para llevar a cabo la obra del Señor. Eso es especialmente necesario cuando pueden darse conflictos entre el que lleva mucho tiempo haciendo una labor y el que llega de nuevo para realizarla mejor según el plan de Dios. Algo así pasó entre los discípulos de San Juan y los del Señor.

En casos así, no es necesario esperar a la decapitación para retirarse de circulación. Tampoco hace falta largarse de inmediato. En ese crecimiento del que llega y mengüe del que ha estado y ya se va, hay un tiempo de coincidencia temporal, que solo Dios sabe lo que puede y debe durar.

Por otra parte, no siempre es fácil discernir cuando uno debe largarse para dejar paso a otros. Ir contra la voluntad de Dios es mal negocio para quien anda en las cosas de la fe. El profeta Jonás quiso huir de su ministerio profético y ya sabemos lo que le pasó. Y el profeta Elías sufrió una crisis de desesperación justo después de haber derrotado públicamente a los falsos profetas de Baal. Esos que hoy tan ufanos andan porque creen haber vencido. 

De lo único que podemos estar seguros es que el único camino del que no podemos apartarnos es del de la santidad personal. Y ello, si Dios nos lo concede, pues sin Cristo nada podemos hacer.

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9.06.16