Obispo nuevo, ¿vida nueva?
Dado que la Iglesia no es una máquina de hacer personas idénticas, es habitual que los cambios de obispos en las diócesis vengan a veces acompañados de polémicas causadas tanto por la impronta nueva del pastor recién llegado como por el desacuerdo de quienes se sentían más “a gustito” con el anterior prelado.
Cuando el cambio de persona supone además una especie de revolución pastoral -sea a mejor o a peor- debido a las “tendencias” eclesiales del nuevo obispo, es inevitable que el patio se altere mucho. Para que no digan que me escondo, hablaré de lo ocurrido en mi propia diócesis. En Huesca tuvimos como pastor a Mons. Javier Osés, que fue obispo auxiliar desde finales del 1969 hasta el año 1977, cuando fue nombrado obispo titular. En agosto del 2001 se le aceptó la renuncia y falleció apenas dos meses después. Es decir, estamos hablando de 32 años como obispo en Huesca, 24 de ellos como ordinario. Es sabido que don Javier -muy querido por los oscenses dada su calidad humana- era de los obispos más “progresistas” de la Iglesia en España en la era postconciliar. Como quiera que yo llegué acá en el verano del año 2000, apenas pude conocerle. Pero sí que conozco, y bien, el tipo de iglesia local que quedó tras su partida.

Otro año más la Asociación de Teólogos Juan XXIII ha celebrado su convención en la sede central del sindicato Comisiones Obreras. Y un año más se repite la misma historia, pero con menos gente asistente y con mayor edad media de los participantes. La verdad me da un poco igual que sean 300 ó 500. Es obvio que dentro de 10 años será complicado que lleguen a los 100 participantes y dentro de 20 no habrá ni quien pueda encender y apagar la luz.
Cualquier español que entre en un bar o restaurante se encuentra con al menos una máquina tragaperras en la que gastarse desde 20 céntimos a un dineral. Los casinos están presentes en multitud de poblaciones españolas de cierto tamaño. Somos uno de los países que más dinero gastamos en loterías. Las webs de apuestas deportivas han experimentado un incremento brutal de su negocio en los últimos años. Y el poker online está de moda en nuestro país. País, por cierto, en el que los diversos juegos de naipes y de mesa han sido durante mucho tiempo el principal divertimento de los ciudadanos. ¿Cuántos no se han jugado, o han visto jugar, un ronda de cañas o de vinos a una partida de mus, de tute o de guiñote?
No abundan los políticos españoles que hacen gala de su condición de fieles católicos. Entre ellos los más destacados y conocidos son Francisco Vázquez, en el PSOE, y Jaime Mayor Oreja, en el PP, aunque yo diría que el primero es mediáticamente más activo en su militancia católica.
Mira, hijo, no le dés más vueltas. Puede que tus papás biológicos te eduquen bien, pero yo no me fío del todo, así que me voy a encargar de enseñarte a distinguir el bien del mal, a comprender lo que es justo y a que a aprendas a ser un buen ciudadano. Sí, pequeñuelo, yo, Papá Estado, me voy a asegurar que asumas los valores en los que creo.


