No se puede llamar libertad de expresión a la ofensa a los sentimientos religiosos
En el nombre de la Sacrosanta, Suprema y Muy Digna de Adoración Libertad de Expresión, en Occidente estamos asistiendo a un ejercicio de irresponsabilidad criminal por parte de una panda de provocadores cuyas acciones son ocasión directa y previsible de muertes absurdas.
Aun si concediéramos que existe un derecho a ofender los sentimientos religiosos de las personas, parece evidente que con la que está cayendo, publicar viñetas ofensivas contra el Islam es como tirar un cóctel molotov a un edificio en llamas. Es lo que acaba de hacer un semanario satírico francés llamado Charlie Hebdo, cuyo director, un tal Stéphane Charbonnier, ha asegurado que las caricaturas publicadas en la página interior y la última página de esta revista no son más provocativas de lo habitual. “La libertad de prensa es una provocación“, ha añadido. Conmovedor.

Tal y como aparece en la
D. Juan Carlos I, Rey de España, ha escrito una carta que ha sido
El papa Benedicto XVI ha terminado con un rotundo éxito su viaje al Líbano. Con el país vecino de Siria en pleno conflicto civil y con el mundo musulmán radical en pie de guerra contra las embajadas de países occidentales por la difusión de un estúpido y repugnante vídeo ofensivo contra la religión islámica, la presencia del Papa en el país del mediterráneo oriental ha servido como lluvia refrescante de paz en medio del desierto constante del conflicto.
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