El foro de los curas amargados y manipuladores
Son pocos, alrededor de 40 -de los cuáles el grupo “fuerte” son 15-, pero están bien organizados y saben cuándo pueden hacer más daño. Me refiero al autodenominado Foro de Curas de Vizcaya -o de Bilbao, que así se llaman también-, diócesis que cuenta con más de 300 presbíteros. Ante las Jornadas de “Católicos y Vida Pública” que la Asociación de Propagandistas del País Vasco ha convocado para el próximo fin de semana, ese foro ha emitido una nota en la que vienen a decir algo así como “no nos metan en el mismo saco que esos leprosos fascistas, porque nosotros somos los buenos y guays".
Los argumentos que dan contra los organizadores son realmente peculiares. Les molesta que haya católicos que defiendan la vida y la familia. Les molesta que desde la Iglesia se defienda la cultura de la vida. No lo digo yo. Lo dicen ellos. Ya me dirán ustedes cómo se puede ser sacerdote católico y estar en contra de eso, pero las cosas son como son y esos curas quieren que se note que con ellos no va la defensa del no nacido y de la institución familiar.
Digamos, en todo caso, que puede ser hasta cierto punto normal que no se sienten identificados con la ACdP y sus Jornadas, a las que suelen invitar a personalidades políticas muy concretas. Lo que no es tan normal es que aprovechen la ocasión para meter una puñalada trapera a la Iglesia con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Y lo que resulta patético es que se quieran escudar detrás de los responsables de la pastoral juvenil de la diócesis vasca, diciendo que la misma se opone a la recepción de la Cruz de la JMJ.

Barack Obama está molesto. Los republicanos tienen la mayoría en la Cámara de Representantes y están dispuestos a poner las cosas difíciles al presidente a la hora de aprobar los presupuestos del gobierno federal de los EE.UU. Entre los principios no negociables que los republicanos están dispuestos a plantar como barrera para dicha aprobación, está el de la financiación pública de los abortos. Obama y los demócratas, salvo excepciones, están a favor de la misma. Los republicanos, empujados por su base social, están en contra.


