Conversando con mis amigos evangélicos sobre el papado (2)
Continuando con la serie de conversaciones entre amigos sobre temas de apologética, les comparto la segunda parte del diálogo ficticio en donde se analiza el tema del papado, tomada del libro “Conversaciones con mis amigos evangélicos” (capítulo 22).
Miguel: Hola José, ¿continuamos nuestra conversación sobre el papado?
Marlene: Sí, ahora es Miguel quien tiene varios puntos interesantes que aportar.
José: Con mucho gusto.
Miguel: Nuestra conversación anterior estuvo muy interesante y si te he de ser sincero, yo en algunas cosas estoy de acuerdo contigo.
José: ¿En serio?
Miguel: Sí, yo sí creo que Jesús en Mateo 16,18 se refirió a Pedro como la piedra sobre la que se edifica la Iglesia. En lo particular, las distinciones que se suelen hacer para dar a entender que Jesús se refería a otra piedra distinta de Pedro me parecen forzadas, pero de allí a entender que Pedro fue lo que ustedes entienden como “Papa” hay un trecho enorme.






Y llegamos ahora sí al último artículo de esta serie dedicada al tema del castigo divino. Me imagino que los que han seguido cada una de las entregas han de estar agotados, pero seguro no más que yo. De verdad espero que haya servido para profundizar en este tema que no es poco importante, y en el que lamentablemente hay distorsiones que son difundidas en no pocas parroquias católicas inclusive por sacerdotes (Hay que decirlo, así está el patio). En esta ocasión analizaré los argumentos de los dos últimos programas de Alejandro Bermúdez que pueden ser escuchados de manera íntegra acá:
Procedo ahora a la segunda parte de mis comentarios a los dos podcast de Alejandro Bermúdez sobre el tema de si Dios castiga o no. Como mencioné en la
Continúo con el debate entre Alejandro Bermúdez y mi persona, sobre el tema de si Dios castiga o no. Esta es la primera parte de un análisis de los dos siguientes programas de Alejandro en este tema, que puede escuchar en tu totalidad aquí:
Aunque mi último post lo había titulado: “Dios si castiga: conclusiones” he decido cambiarle el nombre y titularle: “Dios si castiga: primeras conclusiones” . La razón es obvia, y es que de aquí en adelante voy a seguir profundizando en el tema, principalmente para analizar la serie de podcast que Alejandro Bermúdez está publicando para responder a mis argumentos.
En mis últimos artículos he estado tratando el tema del castigo, específicamente cómo la idea de que Dios no castiga nunca ha ido infiltrándose en el pueblo católico al punto que es frecuentemente escuchada en predicaciones, homilías inclusive de gente muy preparada. Pero ¿de dónde ha venido esta alergia a la palabra “castigo” o lo que dicha palabra significa, incluso entre gente muy buena y bien formada? El Papa Benedicto XVI dio un lúcido diagnóstico que nos lo puede clarificar: 








