InfoCatólica / Reforma o apostasía / Archivos para: 2019

17.04.19

(542) Dios quiso la cruz de Cristo

–Todos los años salen en Semana Santa «católicos» desviados con la misma argumentación.

–Repiten lo que otros famosos maestros, Olegario, Pagola, etc. vienen diciendo hace años impunemente.

 

–Dios no quiso la cruz de Cristo

Me escribe ayer, Martes Santo, con pena desde Chile una amiga muy apreciada, esposa y madre de familia, cristiana católica y apostólica: «Le mando la carta que el párroco de la Parroquia de Santa Teresita de los Andes de Santiago, publicó esta semana en la web parroquial». 

Habla de este modo un señor Párroco, que por el Orden sacramental, fue potenciado especialmente por obra del Espíritu Santo como ministro de la Palabra divina, para confesar la fe católica en la predicación y catequesis, en sus escritos y en toda ocasión.

«Al entrar nuevamente en las celebraciones de la Semana Santa, es muy apropiado preguntarnos ¿por qué murió Jesús?

«La pregunta no es menor, escuchamos constantemente en los evangelios la bondad de su actuar, los milagros que realiza, su defensa de los más débiles. ¿Cómo es posible que lo quieran matar? Algunos tienden a atribuir la razón de su muerte a una misteriosa voluntad del Padre: para perdonar los pecados de la humanidad necesitaba que corriera sangre de un inocente. Pero esto es absurdo. Pensar que el Padre envió a su Hijo al mundo a morir para salvarnos, pone a nuestro Dios al mismo nivel que otros pueblos, donde los dioses no se contentan con los sacrificios humanos, agregándole la gravedad de la muerte de su propio Hijo. Esto no tiene sentido» […]

«Entonces ¿por qué murió Jesús? Jesús no muere porque su Padre lo envió a morir por nosotros. Son los hombres quienes quisieron terminar con su vida», etc.

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11.04.19

(541) Ascesis de la memoria (y 3). «Os doy mi paz. No se turbe vuestro corazón» (Jn 14,27)

 

–«No se turbe vuestro corazón, ni se acobarde»…

–Es un mandato y un don de Cristo. No es solamente un consejo.

 

Los cuatro movimientos primarios del alma humana

Para purificar la memoria es necesario «purificar la voluntad de todas sus afecciones desordenadas», de todo lo que llamamos apegos. San Juan de la Cruz: «Estas afecciones o pasiones son cuatro: gozo, esperanza, dolor y temor» (3 Sub 16,2). Gozo del bien presente,esperanza del bien ausente,dolor del mal presente, temor del mal inminente.

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8.04.19

(540) Ascesis de la memoria (2). ¡Levantemos el corazón!

 Catedral de los Ángeles - John Nava

–Vuelve a repetir lo dicho en el artículo anterior sobre los males de la memoria preocupada (537).

–Pero esta vez doy en positivo la doctrina cristiana que tiene en Cristo poder para vencer las preocupaciones con su gracia.

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–«No os preocupéis»: así lo manda Jesucristo y lo posibilita por su gracia

En el santo Evangelio nos enseña el Maestro que hemos de vivir sin preocupaciones, en un abandono filial que es confianza continua en nuestro Padre celestial, siempre providente. El texto más completo sobre el tema lo hallamos en Mateo 6.

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31.03.19

(539) Cuando los medios estiran digitalmente los cuerpos

–Interesante, curioso, pero no a la altura de Reforma o apostasía. Es un articulo vano.

–Despacio. No tan vano, no es un articulo vanal, perdón, banal: trivial, insustancial (DRAE), pues señala desde un ángulo poco conocido uno de los efectos actuales del antropocentrismo soberbio.

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–Las proporciones ideales del cuerpo humano

Leonardo da Vinci (1452-1519), ateniéndose más o menos al hombre descrito por Vitruvio (arquitecto romano, s. I a. Cto.) expresó esas proporciones en un famoso dibujo (El hombre de Vitruvio) que realizó en uno de sus diarios alrededor del año 1490. Representa una figura masculina, inscrita en un circulo y un cuadrado. El dibujo del hombre de proporciones ideales muestra que la estatura de su cuerpo corresponde a 7 cabezas.

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19.03.19

(538) San José, custodio santo de Jesús, de María y de la Iglesia

Alonso Miguel de Tovar (1678-1752)

El mayor de los santos

Gran principio verdadero formula San Bernardino de Siena (+1444) cuando dice que

«la norma general que regula la concesión de gracias singulares a una criatura racional determinada es la de que, cuando la gracia divina elige a alguien para un oficio singular o para ponerle en un estado preferente, le concede todos aquellos carismas que son necesarios para el ministerio que dicha persona ha de desempeñar» (Sermón 2, sobre San José). Si Yavé elige, consagra, destina y envía a Abraham como padre de la fe, en cuya descendencia serán bendecidas todas las naciones de la tierra, ciertamente lo prepara y lo asiste siempre con gracias muy especiales. Lo mismo diremos de Moisés, del profeta Elías, de Juan Bautista, más que de nadie de la Santísima Virgen María.

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