Hugo Wast no era antisemita (4-4)

d. Que lo que impera en el judaísmo actual es el espíritu del Talmud

Como vimos más arriba, es común pensar que con el judaísmo nos une el Antiguo Testamento, sin embargo no es tan así. O no es siempre así. «El judío es un pueblo atado a un Libro, el Libro por excelencia, la Ley, la Thora. En realidad forman la Thora los cinco libros del Pentateuco que escribió Moisés. Pero los judíos sólo aceptan la Thora con las interpretaciones que los Rabinos han ido trasmitiendo de boca en boca como palabra de Dios superior a la del mismo Moisés, interpretaciones que han quedado consignadas y en cierto modo petrificadas en un voluminoso libro, llamado el Talmud, que es el código civil y religioso de los judíos»[1].

En consonancia con esto, y citando a varios autores judíos Wast[2] afirma:

Si los judíos se hubieran regido solamente por las leyes de la Biblia, habrían acabado por confundirse con los pueblos cristianos. Mas se aferraron al Talmud, su código religioso y social, selva inextricable de prescripciones rigurosas que conferían a los rabinos, sus únicos intérpretes, una autoridad superior a la de Moisés y de los Profetas.

«Hijo mío», ordena el Talmud, «atiende más a las palabras de los rabinos que a las palabras de la Ley»[3]. «Las palabras de los antiguos [léase rabinos] son más importantes que las palabras de los Profetas». El gran rabino Michel Weill, en una obra fundamental, dice: «Israel debe a la moral del Talmud en buena parte su conservación, su identidad y el mantenimiento de su individu­lidad en el seno de la dispersión y de sus terribles pruebas»[4]. La misma idea, en Bernardo Lazare: «El Talmud formó a la nación judía después de su dispersión… fue el molde del alma judía, el creador de la raza»[5]. Pero al Talmud ya no lo leen sino los rabinos; la mayoría de los judíos ignora la lengua —un antiguo caldeo, muy difí­cil— en que está escrito. Es verdad: el judío moderno ha perdido las ideas sobre­naturales; no cree en Dios y si observa algún rito religioso no es por piedad, sino por nacionalismo. Él no lee el Talmud, pero su rabino lo lee, y eso basta para que el fuerte espíritu de la obra se difunda en ese pueblo que ve en sus sacerdotes a los conductores de la raza. «El judío irreligioso y a veces ateo», dice Lazare, «subsiste porque tiene la creencia de su raza. Ha conservado su orgu­llo nacional»[6].

Pero ¿qué lo hace pensar así? «¿Cuál es —se pregunta Wast— el espíritu del Talmud»[7]? En dos palabras: el orgullo nacional y la astucia (…). «No se tema que un buen israelita pueda ofenderse porque le digan orgulloso y astuto. La simplicidad y la humildad son virtudes del Evangelio, no del Talmud» —nos dice. Se trata de una moral utilitaria, como dice uno de sus autores; una moral que busca la sabiduría (hokma) entendida como habilidad y astucia[8].

Desde la más remota antigüedad los judíos conocían la ley a partir de la oralidad, con la cual interpretaban la ley mosaica y los profetas. Dicha ley tenía por nombre Mischna (segunda Ley) que, con el andar de los siglos, llegó a ser infinitamente copiosa y confirió un poder inmenso a los doctores que la conocían y la interpretaban. Fue finalmente, en el siglo II de la era cristiana, cuando el rabino Jehuda el Santo, «condolido de la desaparición paulatina de tantas prescripciones, resolvió recogerlas por escrito, violando con ello cierta regla que lo prohibía. Convocó un sínodo de doctores y empezó la redacción de la Mischna, y luego aparecieron los comentarios de los ra­binos, o sea la Guemara. Estos comentarios constituyeron el Talmud»[9].

Valga decir que, a partir de este momento, comenzaron a transcribirse tendenciosamente las profecías mesiánicas, cuidando que no develasen a Quien ya había venido: Jesucristo.

e. Que los Protocolos quizás son falsos pero…

Para los neófitos, lo que se conoce bajo el nombre de «Los protocolos de los sabios de Sión», es un conjunto de veinticuatro actas que habrían sido confeccionadas en 1897, en Basilea, por los principales jerarcas judíos. Allí, con lujo de detalles, se lee el plan sistemático de dominio a poner en práctica a lo largo del siglo XX.

La primera edición de los Protocolos vio la luz en San Petersburgo (1902) con el nombre de Lo grande en lo pequeño y el anticristo como posibilidad inmediata de gobierno, bajo la responsabilidad de un monje católico llamado Sergio Nilus. Dicho religioso declaró que los manuscritos le habían llegado en francés y a partir de un robo sufrido por el judío Teodoro Herlz. Vale recordar que la autenticidad de los Protocolos ha hecho derramar cataratas de tinta.

Lo que Wast discute no es su autenticidad, sino su cumplimiento; en efecto, quien se anime a leerlos (si los consigue impresos pues están fuera de circulación) creerá estar leyendo algo actual por las innumerables coincidencias con la realidad: el dominio de los medios de comunicación, la industria, la empresa y la judaización del cristianismo, son sólo algunos botones de muestra, de ahí que Martinez Zuviría dijera con anticipación:«sin pronunciarme sobre la insoluble cuestión de su autentici­dad, me limitaré a decir que con buenas palabras los judíos alegan que son falsos; pero, con hechos, todos los días nos prueban que son verdaderos. Los Protocolos serán falsos… pero se cumplen maravillosamente»[10].

Poner en duda la falsedad de los Protocolos era (y es) análogo a poner en duda hoy el Holocausto o los 30.000 desaparecidos… Quien lo hiciera no la sacaría gratis, como le sucedió a Wast, quien no tenía empachos ni temores[11].

 

*             *             *

 

Podríamos seguir, pero creemos que con lo dicho ya es suficiente como para cavarnos la fosa; lo que no queremos es que sea demasiado honda para no incomodar al sepulturero. Meterse a hablar de los judíos no resulta cómodo. Wast bien podría habernos evitado la cicuta. Y no resulta cómodo porque hoy, como en épocas de Nuestro Señor, decir la verdad es plausible de sanción. Sanción desde afuera y sanción desde adentro. Quien lo haga, debe estar dispuesto a ser ofendido, despreciado, silenciado.

Recuerdo haber escuchado que, cierta vez, le comunicaron al Padre Meinvielle que su libro sobre el pueblo elegido estaba siendo durísimamente criticado por los medios­[12]. Con talante tranquilo, respondió sin dudar: «Los insultos de los judíos me honran». Es que la verdad siempre honra, aunque a veces duela.

Las verdades proclamadas por Wast, asimismo, no van contra su persona; no debemos engañarnos. Como bien nos decía uno de sus detractores al principio de estas líneas, «sus raíces son otras»; lo que se intenta atacar al silenciarlo, lo que se intenta prevenir, es el resurgir de un «cristianismo ortodoxo», de un «nacionalismo católico», al estilo de «Meinvielle, Pío XI y Pío XII»[13].

No debemos caer en equívocos; al enemigo de la Iglesia no lo amedrentan sólo las líneas escritas por Wast, sino el catolicismo militante que aquél encarna; el modelo de hombre comprometido con la Verdad que sigue proclamándola «desde el tejado». Ese catolicismo que trata de «rehacer el mundo desde sus cimientos» (Pío XII) ante una apostasía silenciosa ya no silenciosa, sino rimbombante.

Pero, podríamos preguntarnos: ¿Hacía falta repetir estas consideraciones? ¿Hacía falta una defensa de uno de los más grandes escritores que ha dado la Argentina? Creemos que sí, porque si Cristo es el amor de los amores, el temor a sus enemigos es el temor de los temores.

Hugo Wast, no dejó de proclamar la verdad ni de someterse a la conspiración del silencio; y todo ello tuvo un premio: el premio de la persecución, como había proclamado el Mesías prometido: «si a mí me persiguieron también os perseguirán a vosotros»). Para seguir sus pasos e imitar su ejemplo, basta recordar la única palabra que permitió colocar en su sepultura: «Adsum»: ¡estoy presente!

 

P. Javier Olivera Ravasi

 

 

 

APÉNDICE

 

Carta de Hugo Wast al diario La Nación, 1935

¿Es lícito en la Argentina hablar de los judíos?

 

Buenos Aires, Agosto de 1935

Señor Director:

Permítame que le comunique un episodio reciente, que quizá tenga interés para numerosos lectores.

En Argentina nos jactamos de gozar de una libertad de prensa tan amplia que, a veces, nos parece excesiva. Nos imaginamos que se puede escribir sobre todo, especialmente sobre los frailes, el Papa, la patria y Dios. Y cuando digo escribir sobre, quiero decir escribir contra. Y si alguien nos afirmara que esa maravillosa libertad es sólo aparente, y que hay un poder oculto que ejerce la más tiránica de las censuras, sin que el público lo advierta, no faltaría quien le replicase indignado: ¡Tal poder no existe¡

Y bien, yo acabo de sentir la presión de esa mano, que desde la sombra maneja algunas de nuestras libertades. Y voy a referir cómo.

Cierta importante empresa editó algunas novelas mías, y me asignó, como derechos de autor, determinado espacio en revistas de gran circulación, para anunciar mis libros.

Publicó algunos avisos de «El Kahal» y «Oro», cuando de pronto, un grupo de anunciadores judíos le prohibió esa propaganda, so pena de boicot. Un aviso más que publicara significaría su ruina, porque el 80% de la publicidad, base financiera de esos periódicos, proviene de empresas estrechamente solidarias y obedientes a las instrucciones del Kahal…

Ahora yo preguntaría a los hombres prudentes, que me acusan de provocar el peligro judío, con la misma ingenuidad con que el indio acusa al termómetro de provocar la fiebre, si sospechaban que el Kahal controlase hasta los avisos de nuestros periódicos.

Deseo dejar bien establecido que yo no discuto el derecho con que estos señores dan o retiran anuncios.

Me limito a preguntar a los escépticos y a los que suelen espantarse de cuatro frailes congregados en un convento ridículamente pobre, sin no los inquieta un poco más el saber que existe en nuestro joven país, una organización secreta y extraña a la tradición argentina, verdadera peña de magnates, señores de las finanzas y más que todo, dueños de orientar o de extraviar la opinión pública, por el control que ejercitan sobre los periódicos y hasta sobre los cinematógrafos y las agencias de noticias.

Si para cortar la publicación de un simple anuncio, este poder ejerce tan irresistible presión, que no hará para impedir que aparezca una noticia o que se escriba un editorial, o para desencadenar una campaña de prensa que favorezca sus planes o negocios.

El Kahal es omnipotente por sus recursos y por la ciega disciplina de los factores humanos que maneja.

En los famosos «Protocolos de los Sabios de Sión» se dispone lo siguiente: «El que quiera atacarnos con su pluma no encontrará editor» (Sesión 12).

Los mismos que sostienen con palabras la falsedad de los «Protocolos», cada día con hechos nos prueban su verdad.

Una violenta campaña de pasquines ruge en torno de mi nombre. Me atacan con las armas habituales: la intriga y la calumnia, y me atacarían mucho más, si no temiesen dar enorme resonancia al libro que quisieran aniquilar.

 Aquí todos (sin ninguna excepción) podemos hablar de todo (con una sola excepción). Podemos hablar de los alemanes y de los españoles; de los jesuitas y de los musulmanes, podemos blasfemar de Dios y negar a la patria, porque eso es ser librepensador.

 Yo tenía delante de mí ese inmenso campo, para cubrirlo de tinta y de bilis. Y no lo hice. En cambio quise tratar en un libro, sin injurias y sólo con citas de grandes autores judíos, para que fuesen testimonio irrecusable, de la peligrosa política del Kahal, y eso no es lícito. Nuestra Constitución lo permite, pero el Kahal lo prohíbe.

 Y aunque la inmensa mayoría del país esté conmigo, y repita en voz baja, lo que yo he dicho sin reservas, seré perseguido —según me anuncian—, hasta la quinta generación.

 No me inquieta. Soy argentino y estoy en mi patria, en esta sagrada tierra sobre la cual se fijaron hace 40 años los ojos inteligentes de Teodoro Herzl, el gran judío, que lanzó la idea de restaurar su nación y entrevió en la nuestra la futura Palestina (L’Etat Juif, Pág. 94).

 Por poderosos que sean los recursos del Kahal y hábiles sus intrigas, no temo que lleguen a hacerme extranjero en mi patria.

 Ellos tienen centenares de millones. La lluvia y el sol argentinos están en sus manos. Yo no tengo nada. He labrado materialmente la tierra, he dado a mi país trece hijos, he escrito treinta libros, traducidos a casi todos los idiomas europeos, inclusive al ruso, y me he negado a retirar el último, que ha aparecido en buena hora.

 Creo haber cumplido con mi deber.

 Agradezco al señor Director la atención que se ha dignado prestarme y lo saludo atentamente. 

 

Hugo Wast

Dr. Gustavo Martínez Zuviría

 

 

 

 


[1] Julio Meinvielle, op. cit., 31.

[2] Hugo Wast, op. cit., 25-26.

[3] Tratado Erubin, fol. 21b.; citado por Hugo Wast, op. cit., 26.

[4] Michel Weill, Le judaisme, ses dogmes et sa mission, «Introd. génerale», París, Librairie Israélite, 1866, p. 135 ; citado por Hugo Wast, ídem.

[5] Bernarde Lazare, op. cit., t. I; citado por Hugo Wast, ídem.

[6] Bernarde Lazare, op. cit., t. I, p. 138; citado por Hugo Wast, ídem.

[7] Hugo Wast, El Kahal-Oro, 27.

[8] Adolphe Lods, Les Prophètes d’Israël, París, La Renaissance du Livre, 1935, p. 374 (citado por Hugo Wast, ídem 27).

[9] Hugo Wast, op. cit., 27-28.

[10] Hugo Wast, op. cit., 30.

[11] «Para los hombres de su raza (judía) (los Protocolos) equivale a la Imitación de Cristo», llegó a escribir (Hugo Wast, op. cit.,201).

[12] Julio Meinvielle, op. cit.

[13] Horacio Verbitsky, op. cit.

 


 

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13 comentarios

  
Francisco de México
En la primera entrega de la serie se indicó, de manera muy acertada,

«Hay una verdadera batalla cultural. Nosotros la vamos a seguir dando en todos los campos… Sólo nos podrán vencer cuando hayamos decidido no seguir luchando»­

La primera línea de batalla es la del lenguaje, es importante conocer el significado de las palabras para entender los significados de ellas, palabras tales como "matrimonio", "homofóbico" son ejemplo, pero también lo son antisemita y judío. Base del ataque a Hugo Wast. El hablar de los significado de las palabras no es pues, cambiar de tema, sino la esencia del mismo.

Ya se apuntó el hecho que antisemita puede tener dos significados: original, odiar a los judíos, pero que poco a poco parece cambiar de sentido a recibir el odio de los judíos. Pero aún falta por definir el significado de judío, base de muchos ataques a los cristianos, tales como, "quienes escribieron el antiguo testamento fueron los judíos, ellos son la única autoridad para interpretarlo", confundiendo en forma implícita y quizás intencionada los diferentes sentidos de la palabra judío, tiene al menos los siguientes sentidos.

a) Originalmente es una definición étnica significó hijo de judío. Esto es, una de las doce tribus de Israel, parte del mismo, pero no su totalidad.... parte del pueblo Hebreo, pero no su totalidad. Tanto Jesúscristo como el rey David fueron judíos en éste sentido, el primero por ser hijo putativo de judío, el segundo por ser hijo biológico.
b) Después de la gran apostasía denunciada por Jeremías, cuya prueba para el profeta fue la cautividad en Babilonia, parte de los hebreos regresaron a Palestina, formándose dos reinos el del Norte o Israel y el del Sur o Judea. Un segundo significado aparece: judío como habitante del reino de Judea e israelita como habitante del reino de Israel. Jesucristo fue judío en este sentido, el rey David no lo fue.
c) La continuación del fariseismo, después de la destrucción del templo tomó el nombre de judaísmo. Hubo cambios muy grandes con la religión de los hebreos, Talmud libro central, no sacerdotes, interpretación farisea exclusiva, cambio de definición étnica, de hijo de judío a hijo de judía.
d) Actualmente es una mezcla: hijo de judía (definición étnica deformada) y conversión. Tal como ellos mismos la dan.

" De acuerdo con la legislación judía, judío es aquel que: a) es hijo de madre judía (ley que deriva una interpretación del pasaje de Deuteronomio 7:3-4) o b) aquella persona que se convierte formalmente al judaísmo bajo la supervisión halájica de un reconocido Bet Din (corte judía o tribunal rabínico) presidida por tres dayanim (jueces)."

e) Definición aun en construcción: judío como sinónimo de sionista. Se asume que cualquier persona que ataque al sionismo, ataca a los judíos.


Hugo Wast recibió el ataque debido a que los personajes de sus novelas hablaron algunas de sus definiciones, por ejemplo hablar de una definición étnica que no se borra. Al hablar del Talmud con interpretaciones fariseas exclusivas, etc.



22/01/18 1:00 PM
  
Francisco de México
Cuando Hugo Wast pone en boca de sus personajes ciertas palabras corresponde a distintas definiciones de lo que significa judío, por ejemplo

Al que los judíos tienen una marca imborrable, no hace otra cosa que poner en evidencia la definición de lo que es ser judío como "hijo de judía". Uno sigue siendo hijo de su madre aunque se convierta al cristianismo. Esto es, judío tiene una definición étnica, casi racial o al menos, de cierta mezcla de razas.

También es importante recordar que la definición de judío también significa interpretación farisea de las escrituras hebreas y con ello quiero decir las 12 tribus, pero de manera sobresaliente las escritas por los levitas: la Torah se asume fue escrita por Moises, levita. En la historia de los hebreos, los levitas tienen la primacía, no los judíos, uno de los libros del Pentateuco es, precisamente, el Levítico.

Los fariseos parecen ignorar a muchos de los profetas y sus profecías, por ejemplo Isaias nos da una extraordinaria descripción de las características del Mesías al punto que San Jerónimo y San Agustín, a veces, lo nombran como otro Evangelista. También ignoran a Jeremías en su profecía clave de que la alianza original se rompió y que debe haber una segunda Alianza.

Sin embargo, hacen extraordinario énfasis en que el Mesias pondrá a los pies de Israel todas las naciones y lo interpretan desde un sentido terrenal, no teológico, es decir, tiene un cierto sentido político. Pero dicha interpretación excluye a las tribus restantes de Israel, y la hace exclusiva a la tribu de Judá. De hecho, ellos consideran "prueba" que Jesús no fue el Mesías porque "Israel" (lease los judíos) no tiene a las demás naciones a sus pies.

Un ejemplo está en Salmos 47, 4

"04 El puso a los pueblos bajo nuestro yugo, y a las naciones bajo nuestros pies;"

Dada que dicha interpretación es terrenal y política ¿se puede culpar a Hugo Wast al escribir un conjura con un fin terrenal y político con sus ficticios personajes?

Mi conclusión: Considero que El Kahal y Oro demasiado controversiales para mi gusto, pero definitivamente no puedo decir que sean antisemitas. Me parece, eso si, desafortunada la mención de "Los protocolos de los sabios de Sion", debido a que no estamos seguros del verdadero origen del mismo, simplemente no tenemos evidencia de quien es el autor de dicho libro.

22/01/18 2:47 PM
  
Jordi
Plenamente de acuerdo con el P. Rabasi. En esencia, el Pentateuco y la tradición de una escuela con el magisterio de un gran rabino, configuran la creencia de un judío.

Un judío nunca piensa que Yavé es Dios Padre, y espera al Mesías, quien no es Dios Hijo, y no reconoce al Espíritu Santo. La Santísima Trinidad es una herejía con excomunión.

Obviamente, no concibe que Jesús esté casado con su Esposa la Iglesia. Rechaza toda la Tradición, Magisterio y herencia espiritual católicas, el Canon Escriturístico, las devociones y revelaciones privadas, la Liturgia, el Derecho Canónico. Son protestantes por equivalencia.

He visto, además, que algunas escuelas no reconocen a satanás y sus demonios, sus tentaciones, influjos, posesiones... lo cual es un gravísimo fallo y error teológico.

Además, su religión, por razón de ser el Pueblo Elegido (los demás somos todos unos goyim sujetos a los preceptos noéticos o pacto con Noé), sus ritos de purificación ante todo acto social y personal, sus gravosos 613 preceptos bíblicos en la Torá, junto con el cripticismo de la Cábala y otras enseñanzas esotéricas, ocultas, mágicas y de maldición que algunos adoptan, imposibilitan total, absoluta y completamente toda equivalencia entre la Sinagoga y la Iglesia.

Somos hermanos en cuanto sólo a la parte literal del Antiguo Testamento que compartimos y a la moral natural de los Mandamientos, pero nada más.

Viven teológicamente todos los judíos en el error y la ignorancia, pues no reconocieron a su Mesías, por eso, al final de los tiempos escatológicos, durante el Anticristo, serán TODOS LOS JUDÍOS, junto con todos los gentiles, incluidos protestantes, ortodoxos, musulmanes, budistas e hinduistas, quienes se unirán a la única verdadera Iglesia Católica, desapareciendo todo rastro de cualquier creencia, espiritualidad, religión o convicción que no sean católicas. Amén. Ven pronto, Señor Jesús, derroca y reduce al olvido a todas las falsas potestades antiteocráticas que se oponen al Reino de Dios. Amén.
22/01/18 2:49 PM
  
Javier Olivera Ravasi
Comentario off topic: si alguno conoce a algún buen sacerdote en Guatemala, por favor avise por correo privado ([email protected]); es para uno de nuestros lectores que anda acercándose a la Iglesia y necesita hacer algunas consultas. Gracias. P. Javier
22/01/18 3:16 PM
  
Ricardo de Argentina
"Aquí todos (sin ninguna excepción) podemos hablar de todo (con una sola excepción)....Nuestra Constitución lo permite, pero el Kahal lo prohíbe."
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¿Puede decirse esto con más claridad?
¿Puede decirse esto con más valentía?
Yo creo que no.
Y a quien le quepa alguna duda de la exactitud milimétrica de las aseveraciones de Wast, que se tome la molestia de averiguar lo que hicieron con él después de muerto.
Que ése fue el gran triunfo de este genial escritor: obligó a sus denunciados a actuar de tal manera que implícitamente dejaron en evidencia la veracidad de sus denuncias.
22/01/18 8:46 PM
  
Rexjhs
Te ruego nos ilustres, querido Ricardo, porque los españoles que admiramos y leemos a Hugo Wast ignoramos esos episodios post mortem. Y en todo de acuerdo con el padre Ravasi. Ya nos decía el p. Castellani, profético como siempre, que el mundo quiere unirse y solo tiene dos formas para hacerlo: en la Verdad de Cristo o en la mentira del judaísmo. Primero lo conseguirán los judíos con su Anticristo, por imposición, pero luego lo hará Cristo, conformabdo su único rebaño, tras su Parusía.
23/01/18 12:03 AM
  
Santiago Pizano
La reacción judaica, ¿prueba la veracidad de las afirmaciones de nuestro escritor? Alguien podría sostener que la repudio de la Iglesia al Código Da Vinci demostraría que Dan Brown no miente.
23/01/18 12:11 AM
  
Palas Atenea
Muy agudo, Pizano. No es el repudio de la Iglesia lo que hace a Dan Brown mentiroso sino la interpretación que hace. Estamos hablando de interpretaciones.
23/01/18 8:55 AM
  
Palas Atenea
Por otra parte una intrusión judía de tal magnitud sólo puede darse si son inmensamente más listos que el resto de la humanidad. Es decir que todos los enciclopedistas franceses, la Ilustración escocesa y su empirismo, Hegel, Kant y Nietzsche, luego Darwin, Schopenhauer, Kierkegaard, Sartre, Heidegger, etc...,que tuvieron tan funestas consecuencias para la religión y aceleraron el ateísmo, o son completamente inanes o han escrito al dictado de judíos.
Que la vieja idea de que los calvinistas estaban en el inicio del capitalismo (otra suposición del mismo calibre) tampoco es cierta, etc... Creer esto exculpa de cualquier intención de dominar las finanzas o el mundo a todo aquel que no sea judío, ya que éste es el mundo de El Kahal y, si ellos se lo proponen, todos sucumbiremos o nos limitaremos a ser sus lacayos. Es decir, habrá que suponer que Darwin encontró en sus incursiones americanas lo que los judíos quisieron que encontrara para poner en marcha el evolucionismo, que la explotación colonialista de África fue también judía, etc...Es decir una revisión total de la historia.
23/01/18 9:42 AM
  
Ricardo de Argentina
No hay datos arcanos que yo maneje en exclusiva, sino que me limito a sacar conclusiones de los datos que aporta el P. Javier.

Es imposible borrar de la mente de un pueblo la memoria de un genio público como lo fue Martínez Zuviría, si no se cuenta con una conspiración poderosa que se involucre en la tarea. Imposible. Menos que menos con H. Wast.
Pero además, prestemos atención al palabro que resume la acusación en su contra: "anti-semita".
Tiene dos acepciones:
* Rechazo de todo lo que sea árabe o judío.
* Persona molesta al poder del Kahal.
¿Hay indicios de que Wast tuviese fobias del primer tipo? Yo creo que no.
Vamos, que sólo se trata de apretar el botón que pone en funcionamiento las neuronas. Y entonces se abrirá la Caja de Pandora, como muy bien acota Palas.

Termino dando una pista: en todos los imperios que los siglos han visto se ha dado una constante, a saber que todo puede criticarse, todo, salvo lo que molesta al poder efectivo.
Que no es el "poder ejecutivo" que sale de la tómbola electoral.
23/01/18 10:55 AM
  
DH
Muy obtuso, Palas Judea. Lo que hace a Dan Brown mentiroso son las mentiras que dice. Lo que hace a los goyim antisemitas son las acciones de los judios*. No estamos hablando de interpretaciones.

*No de todos, pero de los que definen a la judería. Los que tienen poder efectivo, como dice Ricardo. Los que están detras de las finanzas usurarias y especulativas, de la cloaca de Hollywood y la pornografia, de la degeneración sexual, de las mentiras (directas o de omisión) de la prensa, de la pseudo ciencia en la academia (e.g. atacando a Hugo Wast), de los crimenes en Palestina, de las guerras proxy contra Iraq, Libia, Siria, y ahora Iran, de la actual invasión afroislamica a Europa, de las leyes que criminalizan en algunos paises el mero discutir ciertos hechos históricos, de las maquinaciones entre bambalinas para auto-promoverse, y un largo etcetera.
23/01/18 11:15 AM
  
Francisco de México
En la guerra cultural que estamos luchando, es importante darse cuenta que "antisemita" significa contrario a las razas descendientes de Sem, esto es, árabes, hebreos (todas las 12 tribus) y otras etnias.

Después de la conversión de los jázaros al judaísmo (continuación del fariseísmo), lo que ahora llamamos "judíos", en su gran mayoría son de raza blanca.

En todas las etnias y en todas las religiones existen personas buenas y malas, así que es inadecuado generalizar pero el gobierno del estado de Israel (blanco de raza en general) ataca a los palestinos, descendiente de Sem, es por lo tanto correcto, hablar de que el gobierno de Israel es antisemita. Peor aún, si estudiamos el significado de la palabra terrorismo, también es terrorismo de estado. Esta es la trágica realidad de la caricatura que ilustra la tercera entrega de la serie.

No TODOS los judíos, pero el gobierno del estado de Israel es antisemita y es un ejemplo de terrorismo de estado. Hago votos para que se redima próximamente y haga un sincero cambio de política hacia la de dos estados: nadie duda del derecho de existir de Israel, pero tampoco de Palestina.
23/01/18 12:49 PM
  
victor mesa
Definitivamente, es un retrato a color puestas en palabras.

Agradecido por tan noble trabajo.
25/01/18 2:04 AM

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