InfoCatólica / Reforma o apostasía / Categoría: Santos

15.10.12

(194-2) Hildegarda y Juan de Ávila, Santos doctores y reformadores

–Santos y doctores lo son. ¿Pero también reformadores?

–Ella continúa la reforma gregoriana, y él colabora en la reforma tridentina.

Santa Hildegarda y a San Juan de Ávila son ya Doctores de la Iglesia. Así lo declaró solemnemente el Papa Benedicto XVI (7-10-2012). Ambos legaron a la Iglesia un tesoro de escritos muy variados, tanto la monja Hildegarda (1098-1179), como el sacerdote diocesano Juan de Ávila (1500-1569). En los escritos de ella brilla la elegante belleza medieval, expresada en clave poética, litúrgica, teológica, mística, musical, uniendo a todo ello muy altos conocimientos de las ciencias naturales. En él también se da una gran variedad de escritos profundos y sencillos. Los dos son fascinantes en su contemplación orante, su amor a Cristo y a la Iglesia, su fuerza y su ternura, su alegría en Dios, así como en la fecundidad de sus imágenes, ejemplos y expresiones. Con ocasión de su doctorado, quiero señalar muy brevemente sus escritos de reforma, en los que, con sorprendente lucidez y valentía, denuncian los males del mundo, y más concretamente los de la Iglesia, señalando también sus remedios.

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6.10.11

(156) La Cruz gloriosa –XX. La devoción a la Cruz. y 16

–Gran santo, realmente.

–Los santos de Cristo son mucho más grandes de lo que nosotros, pobreticos, alcanzamos a imaginar.

San Juan de Dios (+1550)

En 1495 nace Joâo Cidade Duarte en Montemor-o-Novo, Portugal. A los 12 años trabaja como pastor en Oropesa (Toledo, España) y a los 27 se alista en el ejército, donde permanece y combate hasta 1532. Pasa a Ceuta, África, como servidor de un caballero, se hace allí vendedor de libros, vuelve a España en 1538 y establece una librería en Granada. Al año siguiente se produce su conversión, oyendo una predicación de San Juan de Ávila. Se desprende de todo, y vaga por la ciudad como un loco. Es encerrado por un tiempo en el Hospital, donde conoce la situación miserable de pobres y enfermos. Dedica en delante su vida a servirlos, recibe del Obispo el nombre de «Juan de Dios», funda un Hospital y reúne discípulos, que vienen a formar una Orden Hospitalaria, la de los Hermanos de San Juan de Dios. Esta Orden llegará a multiplicar su caritativa presencia en los cinco continentes. Muere Juan de Dios en Granada a los 55 años, y es canonizado en 1690.

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3.12.10

(115) Católicos y política –XX. ¿Qué debemos hacer?. 7

–¡Oiga usted, que ya este (115) fue publicado hace unos días!…
–Pero no duró en portada ni dos días, pues convenía que publicara “Anticoncepción” cuanto antes. Por eso lo vuelvo a poner. ¿Pasa algo?

En el artículo anterior describí las marchas, concentraciones y manifestaciones públicas de los cristianos como uno de los modos actualmente empleados en el campo de la acción política. Puse como ejemplos la marcha celebrada en una ciudad de Argentina, las concentraciones de Nowa Huta y de Versalles, así como otras varias de Madrid. Y terminaba diciendo: ¿Qué pensar de estas grandes concentraciones católicas, promovidas con un fin político?

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19.10.10

(112) Católicos y política –XVII. ¿Qué debemos hacer?. 4

–Digo yo: ha explicado ya muy bien la necesidad de la oración en la acción política. Quizá sea bastante.
–No. Hay que insistir en ello mucho más, hasta que llegue a tratar de las manifestaciones enormes con globitos.

La oración del pueblo cristiano y la de los mismos políticos ha de potenciar siempre la acción política. Sigo reforzando este convencimiento de la fe con más ejemplos de la historia de la Iglesia.

San Gregorio Magno (540-604), papa, ha de oficiar, por designio de Dios providente, los funerales solemnes por la grandeza de la antigua Roma, y ha de abrir el mundo a una nueva época, mucho más grandiosa, la Edad Media cristiana. Pero esa transición va a realizarse con dolores de parto, a través de las crueles invasiones de los bárbaros, vándalos, ostrogodos, lombardos.

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14.10.10

(111) Católicos y política –XVI. ¿Qué debemos hacer?. 3

–O sea que lo principal que en política debemos hacer los cristianos es ofrecer Misas y rosarios, novenas y rogativas.
–Lo ha entendido usted muy bien, gracias a que yo lo expliqué muy bien en el artículo anterior. Pero insisto en ello.

La oración ha de potenciar siempre la acción política, la oración del pueblo cristiano y la de los mismos políticos. La actividad política cristiana trata de hacer prevalecer la luz de Cristo sobre las tinieblas del mundo, trabaja por «lograr que la ley divina quede grabada en la ciudad terrena» (Vat.II, GS 43). Pero esto implica una gran batalla contra «los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus del mal» (Ef 6,12), una gran guerra que comenzó en el inicio de la historia humana y durará hasta su final, hasta la segunda venida gloriosa de nuestro Señor Jesucristo (GS 13; 36).

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