InfoCatólica / Reforma o apostasía / Categoría: Sin categorías

30.09.09

(31) San Ignacio de Loyola –y II. adversus hæreses

–Muy ignaciano le veo. ¿No será usted jesuita?
–No, soy sacerdote diocesano, cura corriente. Pero hay que saber admirar todo lo admirable, dando gracias a Dios, el verdaderamente Admirable.

Roma estaba muy mal en tiempos de San Ignacio. Siete Papas residieron en Aviñón en el siglo XIV, y dos antiPapas. En ese tiempo de Aviñón, y posteriormente en Roma, la Sede Apostólica se había visto afectada por frecuentes intrigas, ambiciones, nepotismos, cohechos, al mismo tiempo que en ella se negociaban innumerables nombramientos y dispensas, y se toleraban el absentismo de Obispos, la acumulación de cargos o más bien de rentas, la sustitución en beneficios… El padre Domingo de Soto (1494-1570), profesor dominico de teología en Salamanca y confesor de Carlos I, calificaba la situación de la Iglesia como subversio ordinis.

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26.09.09

(30) San Ignacio de Loyola – I. militia Christi

–¿Qué, ya se cansó de titular estos posts con “el lenguaje de"?
–Así es. Pero sigo en las mismas, mostrando en algunos hombres de Dios ejemplos de lucidez y valentía para dar el testimonio de la verdad al mundo de su tiempo.

Entregados a la guía del Espíritu Santo. En el siglo XVI, bajo la acción de Dios, uno de los principales protagonistas de la Reforma de la Iglesia fue San Ignacio de Loyola (1491-1556). Su conversión maravillosa se produjo en 1521, poco después de que Martín Lutero en 1517 fijara sus 95 tesis protestantes en la puerta de la Schlosskirche, iglesia del Palacio, en Wittemberg. Ya se ve que el Señor suscita a Ignacio de Loyola y a su Compañía de Jesús con la grandiosa misión de ser defensores y difusores de la fe católica en un tiempo gravemente amenazado por la herejía y el cisma.

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18.09.09

(29) Lenguaje de San Juan Crisóstomo – desertores

–¿Y el buen Crisóstomo no se excedía un poquito en las cosas tan duras que decía a veces?
–No creo que se excediera más que Cristo –raza de víboras, hijos del diablo– o que San Pablo, hablando contra los que exigían la circuncisión: «¡ojalá se castraran del todo los que os inquietan!» (Gal 5,12).

¡Tantas secularizaciones en los últimos decenios!… de sacerdotes, religiosos, religiosas. En Estados Unidos, el número de las religiosas se redujo a la mitad en 25 años (1966-181.000, 1993-92.000). Por supuesto que en esos datos se incluyen fallecimientos y falta de vocaciones nuevas; pero, ciertamente, hubo un muy elevado número de secularizaciones. Un fenómeno tan amplio, grave y extendido por la Iglesia en Occidente no puede explicarse simplemente por un debilitamiento moral, sino que antes y más ha de atribuirse a una debilitación de la fe en la Palabra divina: «lo dones y la vocación de Dios son irrevocables» (Rm 11,29).

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13.09.09

(28) Lenguaje de San Francisco Javier – parresía

–Tengo entendido que San Francisco Javier era navarro ¿no es cierto?
–San Francisco Javier era navarro. Nadie se ha atrevido a ponerlo en duda.

El lenguaje de San Francisco Javier, patrono de las Misiones católicas, es una prolongación exacta de la predicación de Cristo y de los Apóstoles. Nacido en el castillo de Javier, en Navarra (1506-1552), entra en el grupo de compañeros que San Ignacio de Loyola había formado en París (1534), y pocos años después, en la Compañía de Jesús, es destinado a misionar en las Indias y el extremo Oriente (1541). En los once años que duró su misión evangelizadora, recorrió enormes distancias –India, Ceilán, Molucas, Japón–, a través de caminos y navegaciones con frecuencia extremadamente penosos y peligrosos. Y murió en la isla de San Choan, disponiéndose a entrar en la China , cuando tenía cuarenta y seis años. Nunca estuvo en un país el tiempo necesario para aprender la lengua local, de modo que siempre hubo de predicar con intérprete.

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3.09.09

(26) Lenguaje de San Pablo

–Una pregunta. Cuando San Pablo, en su conversión, cayó de su caballo…
–¿Y de dónde saca usted que se cayó del caballo? San Pablo narra en cuatro textos su conversión (Hch 9,1-9; 22,1-10; 26,9-18; 1Cor 15,6-10) y no aparece en ellos ningún caballo.

El Apóstol predica con autoridad divina. San Pablo, como lo declara al inicio de varias de sus cartas, es plenamente consciente de su autoridad evangelizadora: «Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado al apostolado, elegido para predicar el Evangelio de Dios» (Rm 1,1). Sabe bien que su palabra es Palabra divina, la misma que creó el mundo, la única capaz de re-crearlo y salvarlo: es la voz de Cristo, «el que os oye, me oye» (Lc 10,16). Los apóstoles, pues, «somos embajadores de Cristo, es como si Dios os exhortase por medio de nosotros» (2Cor 5,20; «embajador encadenado», por cierto, Ef 6,20). Por eso elogia a los tesalonicenses: «incesantamente damos gracias a Dios porque al oír la palabra de Dios que os predicamos la acogisteis no como palabra de hombre, sino como palabra de Dios, cual es en verdad, y que obra eficazmente en vosotros, que creéis» (1Tes 2,13).

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