(647) Ángeles, 4. -Los ángeles custodios

Fra Angelico - ángel

 Yo de los ángeles apenas sé nada, y casi nunca me acuerdo de ellos.

–Al menos tiene usted la humildad de confesar esa enorme deficiencia suya espiritual. Otros hay que presumen de esa ignorancia, y que llegan a veces a la negación de los ángeles.

 

Catecismo de la Iglesia Católica

*334  «Toda la vida de la Iglesia se beneficia de la ayuda misteriosa y poderosa de los ángeles». Transcribo las citas bíblicas que trae ese texto. Son todas de los Hechos de los apóstoles, es decir, de la Iglesia primera:

«Echaron mano de los apóstoles y los metieron en la cárcel pública. Pero el ángel del Señor les abrió de noche las puertas de la prisión. Y sacándolos, les dijo: “Id, presentaos en el Templo y predicad al pueblo todas estas palabras de vida”» (Hch 5,18-19).

«El ángel del Señor habló a Felipe, diciéndole: “Levántate y ve hacia el mediodía, por el camino que por el desierto baja de Jerusalén a Gaza. Se puso al punto en camino», y en él se produjo su encuentro con el ministro etíope y eunuco de la reina Candaces (8,26-27ss).

Herodes mandó detener a Pedro, y estando en la cárcel «dormido entre dos soldados, sujetos con dos cadenas y guardada la puerta de la prisión por centinelas, un ángel del Señor se presentó en el calabozo, que quedó iluminado; y tocando a Pedro en el costado, lo despertó, diciendo: “Levántate pronto; y se cayeron las cadenas de sus manos… Viste tu manto y sígueme. Y salió detrás de él. No sabía Pedro si era realidad lo que el ángel hacía: más bien le parecía que era una visión». Pero ya fuera, «vuelto en sí dijo: Ahora me doy cuenta de que realmente el Señor ha enviado su ángel y me ha arrancado de las manos de Herodes» (12,6-11).

También Pablo, viajando preso en barco hacia Roma, en medio de una gran tormenta, fue confortado por un ángel: «Esta noche se me ha aparecido un ángel de Dios, de quien yo soy y a quien sirvo, que me ha dicho: “No temas, Pablo. Comparecerás ante el César, y Dios te hará gracia de todos los que navegan contigo”» (27,2-3-25)

 

*336  «Desde su comienzo hasta la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión. “Nadie podrá negar que cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducir su vida” (San Basilio Magno, Adversus Eunomium 3,1). Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los ángeles y de los hombres, unidos en Dios».

Desde el comienzo de la vida. «Mirad, no despreciéis a uno de esos pequeños, porque en verdad os digo que sus ángeles ven de continuo en el cielo el rostro de mi Padre, que está en los cielos» (Mt 18,10). Ya el ser humano concebido, estando todavía en el seno de su madre, tiene su «ángel custodio», que a veces no lo librará del crimen del aborto, como tampoco libraron a Cristo de la muerte «doce legiones de ángeles» (Mt 26,53), que no quiso llamar.

Hasta su muerte. Lázaro, «el pobre murió, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham» (Lc 16,22).

Toda la vida humana está bajo su custodia. «El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles, y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor» (Sal 34,8). «No se te acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Te llevarán en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra; caminarás sobre áspides y víboras, pisotearás leones y dragones» (Sal 91, 10-13). El ángel Rafael guía a Tobías (Tob 12,1-15).

Y bajo su intercesión. «Para él hay un intercesor, un ángel entre mil, que haga ver al hombre su deber, tenga piedad de él, y diga [al Señor]: “Líbrale del sepulcro”… Suplicará a Dios, y éste lo acogerá» (Job 33,23-24). «Y habló el ángel de Yavé, diciendo: “¡Oh, Yavé Sebaot! ¿Hasta cuándo no vas a tener piedad de Jerusalén y de las ciudades de Judá? (Zac 1,12).

 

–Realidad de la presencia y acción de los ángeles

Cuando en tantos lugares de la Biblia hombres y mujeres santos, plenamente fidedignos,  nos declaran que se les «apareció un ángel», que «tenía tal aspecto», que «se acercó» a ellos, que «les dijo esto y lo otro», ¿significan esas palabras que los ángeles, siendo criaturas de Dios puramente espirituales, invisibles, incorpóreos, sean «corporeizados» por Dios omnipotente para que puedan ser mensajeros visibles y audibles?

No, no lo significan. Los ángeles son lo que Dios los ha creado, y cuando «los envía» el Señor a ciertos hombres con un mensaje o para una cierta acción no muta su naturaleza para hacerlos visibles y audibles, no cambia su naturaleza puramente espiritual. No los hace por un momento corporales, cuando se aparecen en visión a un profeta o a un cristiano.

Los ángeles, criaturas como los hombres, obran realmente en el mundo humano, pero siempre confesaremos que se les aplica el principio que San Pablo afirma de otras criaturas libres, los hombres: «es Dios quien actúa en vosotros el querer y el obrar según su beneplácito» (Flp 2,13). Dios es el Autor principal de la obra, y ciertamente puede dar a la acción del ángel, a quien da el querer y el obrar, una «visibilidad» o una «audibilidad» que no tiene de por sí el ángel. Y puede así dar al «vidente» o al «oyente» una visión o una audición que es real.

Puede Dios también en la misión concreta de un ángel no darle ni visibilidad ni audibilidad, como cuando, por ejemplo, se aparece a San José en sueños para «decirle» un mensaje divino de suma importancia. Puede Dios también, cuando envía un ángel a un grupo, hacerlo visible y audible a unos integrantes; o sólo visible, o sólo audible a otros, o puede darles por el ángel una locución interna, sin que tenga imagen o sonido. Camino de Damasco, por ejemplo, Saulo, de pronto, se vió «envuelto en una gran luz del cielo» y oyó «una voz que le decía» (Hch 22,6-7). «Los hombres que le acompañaban quedaron atónitos oyendo la voz, pero sin ver a nadie» (9,7).

La acción del ángel sobre uno o más hombres es una acción real y personal: verdaderamente actúa y co-labora bajo la moción de Dios, como «poderoso ejecutor de sus ordenes» (Sal 120,20); pero el modo del efecto en el hombre es Dios únicamente quien lo determina. Y lo que el hombre capta en la visita del ángel no es una ilusión, ni una alucinación, producidas por él mismo.

Cuando se dice que se «oyó a un coro de ángeles», o que «el ángel dijo», «apareció sentado en», etc. no se significa que esas criaturas angélicas (espirituales, incorpóreas, invisibles, inaudibles) «hablaron» o «cantaron», «caminaron» o «se sentaron», al modo humano, con pulmones y garganta, brazos y piernas. Ellos actuaron realmente, como colaboradores de Dios, y el Señor dio a sus acciones una u otra eficacia para que los videntes u oyentes «vieran» u «oyeran», como si fuera humanamente visibles y audibles, o bien otras formas de captar la acción del ángel.

Esos encuentros entre ángeles y hombres, son misteriosos. En el A.T. sobre todo hay «apariciones», como la que tiene Gedeón al recibir su vacación, en la que el enviado celeste habla como «el ángel del Señor» unas veces, y otras como «el mismo Señor», lo que ocasiona ciertas dudas en el llamado (Juec 6,1-6, 11-24). Una escena semejante se da en el anuncio del nacimiento de Sansón (13,1-25).

De modo diferente, en el N.T. la personalidad del ángel se presenta al hombre o a los hombres –María, pastores, apóstoles, etc.– con una identificación angélica más cierta y clara. Si los hombres, por ejemplo, reciben de un ángel un mensaje de Dios, normalmente saben que el Señor les ha «hablado»; pero siempre, si queda duda, el criterio más seguro para el discernimiento es el dado por Cristo: «por sus frutos los conoceréis» (Mt 7,20). En algunas ocasiones el mismo ángel se identifica: «Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y soy enviado a hablarte, y a darte este evangelio» (Lc 1,19).

* * *

–La obligada devoción a los ángeles

Dios providente nos concede la gloriosa comunión espiritual con los ángeles, que se hace especial en el Ángel de la Guarda. Nos los concede con todo amor como hermanos y amigos, como guías, protectores,  y al mismo tiempo servidores. Si apenas les tuviéramos conocimiento, amistad y gratitud, nuestra espiritualidad sería muy deficiente.

La Iglesia continuamente invoca en su Liturgia la ayuda de los ángeles, como veremos Dios mediante, y quiere que nos unamos a ellos en su adoración de Dios, en la fidelidad de su amor y en su entrega humilde al servicio. Si nosotros prácticamente los ignoramos, los olvidamos y no tenemos apenas trato amistoso con ellos, somos nosotros los que salimos perdiendo: ellos siguen velando por nosotros porque son santos. El olvido del mundo angélico indica falta de fe y exceso de voluntarismo semipelagiano.

Resulta desconcertante comprobar que en muchas Iglesias locales no se fomenta apenas la devoción a los ángeles, y en cambio se pone gran empeño en fomentar el ecumenismo con los hermanos cristianos separados –luteranos, metodistas, evangélicos, etc.–. Se organizan encuentros, conferencias, acciones conjuntas y todo lo posible por acrecentar el mutuo conocimiento y aprecio, incluso estableciendo en la Curia diocesana una Vicaría para el Ecumenismo. Pero al mismo tiempo se olvida el mundo angélico en gran medida, y no se suscita suficientemente su conocimiento y devoción. Se les ignora con frecuencia en la catequesis, la predicación y la devoción. Sufren de nuestra parte un agravio comparativo. Pero ellos nos perdonan, porque son santos, y siguen procurando nuestro bien.

Las tres virtudes teologales han de ir creciendo en todo, y están exigiendo una mayor unión y amistad con el mundo angélico. –La fe ha de extenderse a un mayor conocimiento y estima de los ángeles, muy especialmente del Custodio. –La esperanza ha de afirmarse más, en medio de nuestros males y deficiencias, por nuestra alianza fraternal con los ángeles de Dios, aunque padezcamos, por ejemplo, una casi carencia de sacerdotes ministros. –La caridad ha de crecer mucho hacia estas criaturas celestes que con tanta humildad y eficacia nos sirven para el bien y nos protegen tanto de los males.

Espero mostrar más gráficamente la maravilla de la devoción a los ángeles con algunos ejemplos: los monjes primeros, Santa Gema Galgani, el ángel de Fátima, etc.

* * *

–Visiones y locuciones

Se dan también en los cristianos, ya sellados por el Espíritu Santo, ciertas visiones o locuciones, sin mediación conocida de ángeles. Ciertamente exigen discernimiento, ya que pueden proceder de Dios, de sí mismo o del diablo. Y siempre los maestros espirituales han enseñado que si se produce tal duda, debe acudirse al discernimiento espiritual de un sacerdote experto en estas  cuestiones. Santa Teresa a veces consultó con varones prudentes sobre la realidad de algunos fenómenos espirituales que ella experimentaba, queriendo saber si eran verdaderos o falsos. Y en varias ocasiones expone en sus escritos criterios de discernimiento para estos casos (por ejemplo, en Vida, cp. 25).

* * *

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos. Ángeles del Señor, bendecid al Señor, cielos, bendecid al Señor… Hombres todos, bendecid al Señor, bendiga Israel al Señor (Dan 3,57-59.82-83)

José María Iraburu, sacerdote

Índice de Reforma o apostasía

9 comentarios

  
Jorge Alberto
Estimado padre:

No cabe duda de que el ángel es de naturaleza incorporal. Mi observación era que Dios puede hacer que el ángel, misteriosamente, se "corporalice" teniendo un aspecto humano, como por ejemplo san Rafael con relación a Tobías. Digo se "corporalice" en el sentido de tener una "apariencia corporal", de modo que sea visible y audible, incluso tangible, no en el sentido de devenir en una "esencia corporal", mutando así su naturaleza.

Tobías 12,19
[19]Os ha parecido que yo comía, pero sólo era apariencia.

Este san Rafael, que así les habló a Tobías y su padre, no solo era visible y audible al modo humano sino que también era tangible y llevaba cosas:

Tobías 9,5
Rafael se puso en camino para Ragués de Media con los cuatro criados y los dos camellos y fueron a pernoctar en casa de Gabael. Le presentó el recibo y le dio la noticia de que Tobías, hijo de Tobit, se había casado y le invitaba a la boda. Gabael se levantó, le entregó todos los sacos de dinero, con los sellos intactos, y los cargaron sobre los camellos.

Esta apariencia, sin embargo, no dejaba de ser una realidad objetiva y verdadera para Tobías y los demás que hayan podido tratar con este ángel.

Usted afirma: "Los ángeles son lo que Dios los ha creado, y cuando «los envía» el Señor a ciertos hombres con un mensaje o para una cierta acción no muta su naturaleza para hacerlos visibles y audibles, no cambia su naturaleza puramente espiritual. No los hace por un momento corporales, cuando se aparecen en visión a un profeta o a un cristiano". Es cierto que no muta su naturaleza, pero sí pienso, matizando o precisando un poco, que se "hacen" corporales en apariencia, no en esencia, según la circunstancia. Es decir, se pueden "corporalizar" en apariencia, no en esencia. Pues, de hecho, san Rafael en este caso tenía una apariencia corporal humana; no era un fantasma. Cualquiera que lo veía se hubiera dicho que era un hombre corporal como los demás, aunque sin saber que era en realidad un ángel.

Se usa además el significado de "aparición":

Tobías 12,21
[21]Ellos se levantaron pero ya no le vieron más. Alabaron a Dios y entonaron himnos, dándole gracias por aquella gran maravilla de habérseles aparecido un ángel de Dios.
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JMI.-Me parece que en el fondo venimos a decir lo mismo. Pero el modo de explicarlo yo es distinto del que usted propone. Y el mío me parece más exacto.

Dice usted: "Dios puede hacer que el ángel, misteriosamente, se "corporalice" teniendo un aspecto humano, como por ejemplo san Rafael con relación a Tobías. Digo se "corporalice" en el sentido de tener una "apariencia corporal", de modo que sea visible y audible, incluso tangible".

Si Dios "corporaliza" un ente puramente espiritual, en una "aparición", dándole una "apariencia corporal", no se entiende que unos lo vean y oigan, y otros (en el mismo tiempo, ocasión, compañía y lugar) oigan, pero no vean; y otros ni vean, ni oigan. En el mismo tiempo y lugar.
20/06/21 7:12 PM
  
Mariano
Jorge Alberto y José María:

Tened en cuenta que Tobías es un libro que narra unas cosas que son ficción al menos en parte, por ejemplo, en la Biblia de Jerusalén, en la Introducción a los Libros de Tobías, Judit y Ester, refiere que acontecimientos atribuidos a Tobit, como que presenció la división del reino a la muerte de Salomón (el 931), que fue deportado con la tribu de Neftalí (el 734) y que su hijo Tobías murió después de la destrucción de Nínive (el 612). Los años entre paréntesis son históricos, por lo que no cabe duda de que hay ficción en el relato y no puede tomarse como "hechos" aunque sean "inspirados".
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JMI.-Ésa hipótesis -libro inspirado, pero no estrictamente histórico- es la que siguen algunos exegetas católicos fidedignos.
20/06/21 11:05 PM
  
Jorge Alberto
¿No podría Dios "corporalizar" al ángel, hacer que tenga una "apariencia corporal" humana, de modo que unos lo vean y oigan en el mismo tiempo y lugar, aunque otros no? Yo me refería al caso concreto de san Rafael, que fue visto, oído y hasta palpado por Tobías y sus cercanos, es decir, fue percibido por algunos como si él fuera un hombre.
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JMI.-Te dejo la última palabra.
Como el Magisterio apostólico no ha dado doctrina sobre el tema, nuestras consideraciones no pasan de ser "opiniones": valen muy poco.
20/06/21 11:48 PM
  
Jorge Alberto
Estoy de acuerdo en que nuestras consideraciones son simples opiniones. Quise motivar esta discusión porque me parece que no es solo con el libro de Tobías (aunque sea considerado en parte y discutiblemente ficticio) que pretendo sostener la posibilidad de la "apariencia corporal" humana del ángel: hay no pocos pasajes de la Escritura donde se consignan "apariciones" de ángeles, que difícilmente podrían reputarse como sucesos ficticios o imaginarios. Por ejemplo, los dos ángeles de la Ascensión:

Hechos 1,10-11
[10]Estando ellos mirando fijamente al cielo mientras se iba, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco
[11]que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Este que os ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá así tal como le habéis visto subir al cielo.»

También encontramos algo parecido en Lucas 24, 4.
21/06/21 1:52 AM
  
Ecclesiam
Pater, si me permite, quiero dejar lo siguiente para aclara un poco las cosas.

Santo Tomás de Aquino, el Doctor Angélico (por algo así es llamado), resuelve esta cuestión de los comentarios de un modo bastante simple (dentro de lo que cabe esta cuestión, claro):

Algunos sostuvieron que los ángeles nunca toman cuerpo, sino que todo lo que se lee en las Escrituras Sagradas sobre apariciones de ángeles sucedió en visión profética, esto es, de forma imaginativa. Pero esto contradice el objetivo mismo de la Escritura. Pues lo que es visto imaginativamente no existe más que en la imaginación del que lo ve, y, por lo tanto, no puede ser visto por todos indistintamente. Pero la Sagrada Escritura menciona a veces apariciones de ángeles que fueron vistos por todos, como los ángeles que se aparecieron a Abraham, fueron vistos por él y toda su familia; y también por Lot y por los habitantes de Sodoma. Lo mismo sucedió con el ángel que se apareció a Tobías, que fue visto por todos. Resulta evidente que tales apariciones se realizaron con visión corporal, en la cual lo que se ve está fuera del que ve. Así es como algo puede ser visto por todos. Pero este tipo de visión no presenta más que cuerpos. Así, pues, como quiera que los ángeles ni son cuerpos ni están unidos naturalmente a los cuerpos, como dijimos (a.1, q.50 a.1), hay que concluir que, algunas veces, toman cuerpo.

STh I, q. 51, a. 2

Y un poco más abajo en el mismo artículo dice: «El cuerpo asumido se une al ángel no como a su forma ni como a su motor solamente, sino como a un motor representado por el cuerpo móvil asumido».

Aunque es más complejo, el Aquino entiende que el ángel puede mover/cambiar los cuerpos (entiendiendo por cuerpo como seres corpóreos en general), y más aún si Dios interviene para hacerlo. Entonces, como en el mismo artículo y más adelante explica (q. 51, a. 3), los ángeles toman cuerpo formándolo de alguna materia (por ejemplo, del aire) y por eso, no son cuerpos vitales, con vida. Un ejemplo para entender esto, es como el titiritero y la marioneta, pues ésta es movida y representa en cierto modo al titiritero (al "hablar", al "caminar", etc), aunque no tenga vida; de modo semejante, así son los cuerpos asumidos por los ángeles y movidos por estos.
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JMI.-Gracias por su valioso comentario.
He mirado en la Summa para recordar el texto que cita (I,51,2), y como tantos otros lugares lo he encontrado con subrayados míos. Dice en el cuerpo del art.: "La Sagrada Escritura menciona a veces apariciones de ángeles que fueron vistas por todos [---Abraham, Lot, Tobías...], lo que prueba sin lugar a duda que tales apariciones se realizaron con visión corporal".
Y al margen de la última frase de este "respondeo": "ex dictis patet, relinquitur quod [angeli] interdum corpora assumunt", he hallado dibujado por mí a lápiz un grande ? rodeado de un círculo para fortalecer su expresión, que viene a ser: "no me lo creo".
Si en tantas apariciones de ángeles en la historia de la Iglesia algunos los ven y oyen, y otros solo los oyen, pero sin ver a nadie, ¿cómo no veían la aparición si el ángel para poder ser visto por algunos había "asumido un cuerpo"? Un cuerpo es de suyo "visible". Visible por todos.

Yo soy tomista convencido, y como ya saben mis lectores, cito siempre que hay ocasión al Doctor angélico. Pero en esta ocasión no creo que el Doctor máximo acertara con la verdad. En todo caso, como ya le dije a otro comentarista, no habiendo sobre el tema un Magisterio preciso, puede aceptarse la opinión de Sto. Tomás u otras diferentes que nos convenzan más.
No problem.

Advierto de paso, aprovechando la ocasión, que yo me intereso siempre por lo que enseña Escritura-Tradición-Magisterio apostólico (Dei Verbum 10). Y que casi nunca toco temas teológicos y espirituales que son "opinables". Y si lo hago, siempre lo aviso: "es sólo una opinión".
21/06/21 8:06 PM
  
JacinTonio, laico, desde Madrid
El que un ángel "tome" cuerpo, sólo se me ocurre pensarlo al interpretar el pasaje de la burra de Balam, u otros por el estilo que yo desconozca. En los demás casos, creo que lo que pasa es que los ángeles que se muestran "sensiblemente", es porque excitan nuestros sentidos, pero no porque "tomen cuerpo". (No hablo de los ángeles caídos, que es otra cuestión).
22/06/21 4:50 PM
  
Jorge Alberto
Padre, permítame seguir con el asunto opinable. A ver si por fin se lo cree.

Usted dice: "Si en tantas apariciones de ángeles en la historia de la Iglesia algunos los ven y oyen, y otros solo los oyen, pero sin ver a nadie, ¿cómo no veían la aparición si el ángel para poder ser visto por algunos había "asumido un cuerpo"? Un cuerpo es de suyo "visible". Visible por todos". Pienso que eso es discutible. Vuelvo a la pregunta que le había formulado: ¿no podría Dios hacer que un ángel se "corporalice" (asuma o tome un cuerpo de apariencia humana) de modo que sea visto por algunos, aunque no por todos?

Claro es que la aparición de un ángel no sucede siempre de la misma forma. Santo Tomás se centraba en algunos casos bíblicos: los dos ángeles que ayudaron a Lot, tomándolo incluso de la mano para huir de Sodoma; san Rafael que acompañó a Tobías, llevando cosas, etc. En esos casos, según este doctor, el ángel "tomaba cuerpo", es decir, se presentaba con apariencia corporal humana. Y aquí los ángeles podían ser vistos por todos aquellos que estaban relativamente cerca de ellos.

Por otro lado, está el caso histórico de las apariciones de Fátima: los tres pastorcitos veían a la Señora, los demás presentes no. La Señora, sin duda, tiene un cuerpo glorioso. De aquí que no necesariamente por el hecho de ser un cuerpo, aunque glorioso, haya de ser visible para todos aquellos circunstantes.
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JMI.-Gracias por su comentario. Pero debo ser fiel a mi norma de no discutir en público sobre cuestiones teológicas opinables, por no haber sobre ellas Magisterio apostólico. Es cierto, por otra parte, que la aparición de un ángel "no sucede siempre de la misma forma", lo cual hace aún más difícil discutir sobre la naturaleza de "cada" aparición concreta.

Cita usted Fátima. En la MEMORIA IV que escribió Sor Lucía (1941) describe así la primera aparición del Ángel... En el monte, rezando el Rosario con tres amigas, vió que sobre los árboles "flotaba como una nube, más blanca que la nieve, algo transparente, con forma humana (...) ¡No temáis! Yo soy el Ángel de la Paz". (...pairava uma como que nuvem, mais branca que neve, algo transparente, com forma humana"...) (Memórias de Irmâ Lúcia, Secretariado dos Pastorinhos, Fátima 2000, pg. 155).

Se ve que al menos en esa ocasión el espíritu puro del ángel no "asume un cuerpo" propiamente, pues se transparentaba... Pero sí se hacía visible de algún modo, y audible, y transmitió realmente un mensaje. No era una alucinación.
22/06/21 6:42 PM
  
Ecclesiam
Pater, si me permite una última intervención del tema (que da de qué hablar, desde que santo Tomás entró como interlocutor), sólo por que lo considero importante (pero me someto a la disposición que usted considere buena), si me permite, dejo lo siguiente:

Santo Tomás en el artículo dice "esto contradice el objetivo mismo de la Escritura" "Sed hoc repugnat intentioni Scripturae". Por lo cual deja poco margen a que sea algo opinable. La cuestión, considero, está en lo que dice al principio: "la Sagrada Escritura menciona a veces [interdum] apariciones de ángeles que fueron vistos por todos".

Es decir, a veces los ángeles toman cuerpo; otras no. El ejemplo más claro es de los ángeles que se aparecieron a Abrahán, que fueron vistos por todos los habitantes de Sodoma, Lot y su familia, etc.

Además, está lo que dice san Pablo: «No olvidéis la hospitalidad, ya que, gracias a ella, algunos, sin saberlo, hospedaron [hospedaron: ξενίσαντες (xenisantes)] a ángeles» (Hebreos, 13, 2). El verbo que utiliza significa: recibir un invitado, hospedar a. Y no se ve cómo es posible hospedar a ángeles sólo con visión profética, es decir, en la imaginación; pues no se puede recibir u hospedar a un invitado imaginario.

Luego, santo Tomás refuerza su conclusión en ese mismo lugar (I, q. 51, a. 2) en la primera respuesta dando dos argumentos más a favor de que los ángeles toman cuerpo: «Los ángeles no necesitan tomar cuerpo para su propio bien, sino para el nuestro. Al convivir familiarmente con los hombres y conversando con ellos forman una comunidad de comprensión que es la que los hombres esperan formar con ellos en la vida futura. [Además] El hecho de que en el Antiguo Testamento los ángeles hayan tomado cuerpo, fue como una figura anticipada de que la Palabra de Dios iba a tomar cuerpo humano. Pues todas las apariciones del Antiguo Testamento están orientadas a aquella otra aparición por la que el Hijo de Dios apareció carnalmente» (ad 1).

Y san Agustín de Hipona tiene la misma postura: «Consta, pues, por argumentos probables de razón, en cuanto son al hombre, y mejor a mi flaqueza, asequibles, y por la autoridad inconcusa de los testimonios divinos, sacados de las Santas Escrituras, cómo aquellas voces sensibles y aquellas formas corpóreas con que se vieron favorecidos nuestros vetustos Padres antes de la encarnación del Salvador, cuando Dios se les aparecía, eran obra de los ángeles, ora hablasen y actuasen en nombre de Dios, según probamos ser costumbre entre los videntes; ora tomasen de la creación una apariencia disconforme con su naturaleza, apariencia en la que Dios se manifestaba simbólicamente a los mortales» (La Trinidad, III, 27).

En fin, le agradezco desde ya la paciencia y esta serie de artículos. Le ruego su bendición, que siempre la necesito.
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JMI.- Gracias por su comentario. En los Padres se dan sobre las apariciones de los ángeles muchas explicaciones diversas.

Le digo lo mismo que a Jorge Alberto.

Bendición +
22/06/21 8:23 PM
  
Maria del Carmen
Qué doctrina tiene el Magisterio de La Iglesia sobre los ángeles, ( hijos de Dios ) de Génesis
capitulo :6 ; que tomaron a mujeres hermosas y crearon una raza de gigantes :" Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre " .

Muchas gracias padre Iraburu.
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JMI.-Gracias por su gratitud.
Bendición +
23/06/21 12:17 PM

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