InfoCatólica / Razones para nuestra esperanza / Categoría: Filosofía

16.06.26

¿Qué es el socialismo?

Un sistema que tiende al colectivismo

Las definiciones del DRAE

El DRAE ofrece las siguientes acepciones de la palabra “socialismo”:

“1. Sistema de organización social y económica basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y distribución de los bienes.

2. Movimiento político que intenta establecer, con diversos matices, el socialismo.

3. Teoría económica y política del filósofo alemán K. Marx, que desarrolla los principios de igualdad política, social y económica de todos los seres humanos.

4. Socialdemocracia.”

La primera acepción es adecuada: el socialismo es un sistema político que de por sí tiende al colectivismo; la segunda acepción, por ser recursiva, depende de la primera; mientras que la tercera y la cuarta se refieren a dos tipos particulares de socialismo: el marxismo y la socialdemocracia, respectivamente. En mi opinión, la tercera definición que da el DRAE no es muy buena, porque no expresa ninguno de los elementos fundamentales de la teoría de Marx. Además, llama la atención que el DRAE nombra en particular sólo dos (marxismo y socialdemocracia) de las tres corrientes principales del socialismo actual, omitiendo el socialismo democrático (no marxista ni socialdemócrata).

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12.06.26

La colaboración política entre cristianos y liberales

Existen algunas posibilidades, pero son limitadas.

Derecha e izquierda en política

Desde la Revolución Francesa los términos derecha e izquierda son utilizados para catalogar las distintas posiciones políticas. Su sentido suele ser ambiguo: generalmente se los usa sin definirlos con precisión. Esto se nota más en la derecha que en la izquierda. Casi todos convendrán en ubicar a la socialdemocracia, el socialismo y el comunismo en la izquierda del espectro político, e incluso en ese orden, yendo desde la centroizquierda hacia la extrema izquierda. Sin embargo, no ocurre lo mismo en la derecha. ¿Cuáles serían las ubicaciones relativas, por ejemplo, del liberalismo, el conservadorismo, el nacionalismo, el populismo de derecha, la democracia cristiana, el fascismo, etc.? El eje izquierda-derecha se revela demasiado simple para catalogar ideas tan distintas entre sí.

Para representar gráficamente, incluso de forma esquemática, a las distintas filosofías políticas se necesita un espacio de al menos cuatro dimensiones. Las llamaré x, y, z, t. El primer eje (x) considera la cuestión de la mayor o menor intervención del Estado en la vida económica de un país. El segundo eje (y) considera la cuestión de la mayor o menor intervención de los organismos internacionales en todo el mundo. El tercer eje (z) considera la forma de gobierno: el gobierno de (o para) uno, algunos o todos. El cuarto eje (t) considera la cuestión de la actitud (negativa, neutral o positiva) del Estado hacia la religión cristiana y la ley moral natural.

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8.06.26

El posliberalismo

Hacia un futuro posliberal

Una nueva corriente de filosofía política

El posliberalismo es una nueva corriente de pensamiento político que busca una superación del liberalismo. Tiene cierta importancia en Norteamérica, donde está creciendo en influencia. El actual vicepresidente de los Estados Unidos (J. D. Vance) adhiere al posliberalismo. Algunos de los principales pensadores posliberales son: Sohrab Ahmari, Patrick Deneen, Rod Dreher, Gladden Pappin, Chad Pecknold y Adrian Vermeule. De las siete personas mencionadas, todas son católicas excepto Dreher, excatólico, hoy ortodoxo. Además, tres de los otros seis (Vance, Ahmari y Vermeule) son conversos más o menos recientes al catolicismo.

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28.05.26

El liberalismo en el marco de la Ilustración

El liberalismo es una rama del árbol de la Ilustración.

El liberalismo y la Reforma protestante

Para comprender más a fondo el liberalismo, conviene situarlo en el marco de la profunda revolución metafísica, política y social de la Ilustración. Sin embargo, antes de eso conviene examinar el influjo indirecto de la Reforma protestante en el surgimiento y auge del liberalismo.

Aunque la Reforma protestante no buscó crear un mundo secular (por el contrario, fue un movimiento profundamente religioso), tuvo ese efecto secundario inesperado, entre otros. El principio luterano de la “sola Escritura” (la Biblia como única autoridad en materia religiosa, sin la Tradición ni el Magisterio de la Iglesia), condujo directamente al “libre examen”: cada cristiano podía leer e interpretar la Biblia por sí mismo.

Este individualismo teológico engendró muy pronto un individualismo filosófico, político y económico. Si el individuo es autónomo para interpretar la verdad divina y decidir sobre temas relativos a su salvación eterna, es natural que reclame una autonomía análoga en la política y la economía. Esta “libertad de conciencia” es la semilla de la concepción moderna de los derechos individuales. Con el tiempo, el individuo pasó de ser libre para seguir a Cristo a ser libre de cualquier autoridad externa, convirtiendo el deseo personal en la norma suprema. Al final, si cada cristiano (y no la Iglesia) es en la práctica su propia autoridad teológica, ¿por qué no deducir de ahí que también cada persona es su propia autoridad moral y política (lo que es la esencia del liberalismo)?

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26.05.26

Origen y desarrollo histórico del liberalismo

El auge gradual del individualismo en la política

De Hobbes a Rousseau, pasando por Locke

Thomas Hobbes (1588-1679) fue un filósofo y teórico político inglés. En su libro Leviatán (de 1651), justificó por primera vez el sistema político absolutista de un modo puramente racional y laico, sin recurrir al derecho divino de los reyes. Sin embargo, pese a ser absolutista, Hobbes puso los cimientos sobre los que más tarde se edificó la filosofía política liberal.

Hobbes partió de una antropología radicalmente individualista, aplicada en el nivel social. Según él, los seres humanos somos por naturaleza enemigos los unos de los otros, lo que expresó mediante una frase célebre: “Homo homini lupus (El hombre es el lobo del hombre)”. Por lo tanto, en el estado de naturaleza (el estado primigenio) los hombres se dañaban y mataban los unos a los otros con frecuencia. Para poner fin a ese peligroso estado de anarquía, los hombres realizaron el contrato social, renunciando a sus libertades individuales a favor del monarca absoluto, en busca de seguridad.

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