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28.09.26

¿Se está regresando a las cronologías tempranas?

Las obras pioneras de Robinson y de Bernier

Un período negativo seguido por un período promisorio 

Combinando lo expuesto en los primeros dos capítulos de este libro, se puede apreciar que el balance del período 1900-1975 en cuanto a la visión de los Evangelios fue bastante negativo. Hubo un aspecto positivo: el fuerte retroceso de las cronologías tardías del Nuevo Testamento (NT); pero éste fue más que contrarrestado por dos aspectos negativos: la consolidación de la teoría de las dos fuentes y de las cronologías medias del NT, que fueron adoptadas por la gran mayoría de los teólogos cristianos, e incluso, a partir de 1950, por la gran mayoría de los católicos. A raíz de esto muchos teólogos católicos y no católicos dejaron de defender con firmeza la apostolicidad y la historicidad de los Evangelios, con consecuencias negativas para la fe.

Pese a la situación general recién expuesta, a partir del último cuarto del siglo XX ocurrió algo bastante inesperado. Muchos estudios históricos, filológicos y papirológicos sólidos, desarrollados independientemente unos de otros, han coincidido en un fuerte cuestionamiento del consenso mayoritario de los biblistas sobre las cronologías medias del NT. Parece haberse iniciado un proceso, aún no consolidado, de regreso a las tesis de la antigua tradición cristiana: sobre todo a la datación temprana del NT, pero también, con menor fuerza, a la prioridad de Mateo. Esto está contribuyendo a un lento regreso a la visión cristiana tradicional sobre la antigüedad, la apostolicidad y la historicidad de los Evangelios.

En este capítulo analizaré sólo dos estudios históricos, dejando para más adelante los demás estudios referidos.

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25.09.26

De la prioridad de Mateo a la prioridad de Marcos

Un proceso gradual que comenzó en la Reforma protestante

La prioridad de Mateo se mantuvo como una opinión unánime de los biblistas cristianos desde la Antigüedad hasta casi el final del siglo XVIII. Sin embargo, el proceso que llevó gradualmente hasta el abandono casi generalizado de la prioridad de Mateo en el siglo XX comenzó en el siglo XVI. En este capítulo analizaré tres aspectos de ese proceso: 

1) la desvalorización o el rechazo del Mateo hebreo;

2) la sustitución de la prioridad de Mateo por la prioridad de Marcos en ambientes protestantes; y

3) la difusión de la tesis de la prioridad de Marcos entre los teólogos católicos.

Tres ataques sucesivos al Mateo hebreo

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23.09.26

Un cambio radical de la visión de los Evangelios

Inicialmente el estudio histórico-crítico tendió a debilitar los fundamentos de la fe cristiana en la historicidad de los Evangelios.

La visión cristiana tradicional de los Evangelios

Desde la época apostólica (siglo I) hasta hoy la Iglesia Católica ha sostenido siempre con total confianza la visión cristiana tradicional de los Evangelios, que incluye los siguientes siete puntos fundamentales.

Inspiración: los Evangelios de Mateo, de Marcos, de Lucas y de Juan forman parte del canon de la Biblia, lo que implica que están inspirados por Dios y gozan de la inerrancia bíblica.

Autenticidad: los autores de los cuatro Evangelios canónicos fueron aquellos a quienes se les atribuyen tradicionalmente (San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan).

Apostolicidad: los autores de los cuatro Evangelios canónicos fueron apóstoles (Mateo y Juan, integrantes del grupo de los Doce) o varones apostólicos (Marcos, discípulo del Apóstol San Pedro, y Lucas, discípulo del Apóstol San Pablo).

Redacción temprana: los cuatro Evangelios canónicos fueron escritos no mucho después de la muerte y resurrección de Cristo, ocurrida en torno al año 30 DC. Al menos los tres Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) fueron escritos en el período 30-70.

Fiabilidad: los cuatro Evangelios canónicos se basan en el testimonio de testigos oculares de la vida pública de Jesús (Pedro, Juan, Mateo, otros miembros de los Doce, otros discípulos de Jesús, y la familia de Jesús, especialmente su Madre, la Virgen María). Éste es uno de los motivos principales de la multisecular confianza de la Iglesia Católica en el valor histórico de los Evangelios.

Veracidad o historicidad: los cuatro Evangelios canónicos narran con fidelidad lo que Jesús hizo y dijo realmente.

Integridad: los textos de los cuatro Evangelios canónicos han sido transmitidos desde su composición hasta hoy sin alteraciones sustanciales.

Además, la Iglesia Católica sostuvo tradicionalmente también los siguientes dos puntos importantes, aunque éstos ocupaban un grado inferior a los siete puntos anteriores en la jerarquía de las doctrinas cristianas.

Orden de composición: el orden cronológico de composición de los Evangelios fue Mateo-Marcos-Lucas-Juan.

Idioma original: San Mateo redactó originalmente su Evangelio en un idioma semítico (hebreo o arameo).

Algo análogo puede decirse sobre los restantes escritos del Nuevo Testamento (NT). Desde la antigüedad, la Iglesia Católica afirma que también ellos gozan de la inspiración o canonicidad, de autenticidad y apostolicidad, de una redacción temprana, de fiabilidad y veracidad en cuanto a las palabras y hechos que narran, y de una transmisión íntegra.

Cabe destacar que hasta el siglo XVII los estudiosos del NT sostuvieron de un modo casi unánime estas nueve doctrinas católicas.

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21.09.26

"Aprender" la Palabra de Dios (EEChO)

Tras tres años y medio de enseñanza, en abril del año 30 DC, Jesús fue crucificado. Al tercer día, la tumba estaba vacía; resucitado, se apareció a sus doce apóstoles y, tres semanas después, se apareció en la cima de una montaña en Galilea a los setenta y dos discípulos y también a los discípulos de éstos, es decir, a los «quinientos», como indica Pablo.

En Pentecostés, son muchos más los que escuchan a Pedro anunciar el Evangelio, y «tres mil» de ellos se convierten a su vez en discípulos.

A finales del siglo, según algunos investigadores, había en la Galia al menos siete obispos (palabra que significa los que velan por) continuando la labor de los apóstoles, varios en China y muchos más entre estos dos extremos del mundo conocido y fácilmente accesible.

¿Cómo lo hicieron sin imprenta, ni radio, ni televisión ni internet? Por transmisión oral. Tenían una lengua común de intercambio hablada desde las columnas de Hércules [el estrecho de Gibraltar] hasta la China: el arameo, la lengua oficial del Imperio parto y del comercio internacional. Y, sobre todo, tenían una cultura oral y, por lo tanto, aprendían el Evangelio de memoria, en pequeños grupos de seis aprendices: el número ideal (aunque Jesús, el super-rabino, tuvo 2 x 6 discípulos). Cada uno de los seis, a su vez, iba a enseñar a otros seis, de corazón a corazón, y después de un año, cada «aprendiz» (judío) se convertía a su vez en maestro: de modo que se tiene, como mínimo, la progresión evocada anteriormente: 12 x 6n, donde n es el número de años.

Así, siguiendo las rutas comerciales internacionales de los imperios (romano, parto y chino), ¡la Buena Noticia de Nuestro Señor se extendió como el fuego!

Necesitamos retomar la tradición y los métodos de las primeras comunidades cristianas para transmitir el Evangelio, y no sólo para protegernos contra errores de interpretación o de traducción. Llevar la Palabra dentro de uno mismo (y transmitirla) es una necesidad interior y un tesoro.

[A continuación el artículo original agrega una gran cantidad de videos y de textos en francés para profundizar sobre este tema].

Fuente: https://www.eecho.fr/parcours-1-apprendre-la-parole-de-dieu/

(Traducido al español por Daniel Iglesias Grèzes, con notas del traductor entre corchetes).

14.09.26

Comprender la Palabra a través de las raíces arameas (EEChO)

Según una opinión heredada de la exégesis alemana, los cristianos arameos no tuvieron textos propios del Evangelio ni del Nuevo Testamento (NT) antes de que el siríaco Rábula, Obispo de Edesa entre 412 y 435 (dentro del Imperio romano), los tradujera al siro-arameo a partir de un texto griego original, aunque desconocido. Así, el texto arameo Peshitta del NT, aunque considerado de origen apostólico por la Iglesia del Oriente asirio-caldea, fue considerado en Occidente como tardío y relacionado con este texto griego original desconocido que, a principios del siglo XX, Nestlé y Aland intentaron reconstruir a partir de los pasajes que les parecieron los mejores en los manuscritos griegos.

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