¿Se está regresando a las cronologías tempranas?

Las obras pioneras de Robinson y de Bernier
Un período negativo seguido por un período promisorio
Combinando lo expuesto en los primeros dos capítulos de este libro, se puede apreciar que el balance del período 1900-1975 en cuanto a la visión de los Evangelios fue bastante negativo. Hubo un aspecto positivo: el fuerte retroceso de las cronologías tardías del Nuevo Testamento (NT); pero éste fue más que contrarrestado por dos aspectos negativos: la consolidación de la teoría de las dos fuentes y de las cronologías medias del NT, que fueron adoptadas por la gran mayoría de los teólogos cristianos, e incluso, a partir de 1950, por la gran mayoría de los católicos. A raíz de esto muchos teólogos católicos y no católicos dejaron de defender con firmeza la apostolicidad y la historicidad de los Evangelios, con consecuencias negativas para la fe.
Pese a la situación general recién expuesta, a partir del último cuarto del siglo XX ocurrió algo bastante inesperado. Muchos estudios históricos, filológicos y papirológicos sólidos, desarrollados independientemente unos de otros, han coincidido en un fuerte cuestionamiento del consenso mayoritario de los biblistas sobre las cronologías medias del NT. Parece haberse iniciado un proceso, aún no consolidado, de regreso a las tesis de la antigua tradición cristiana: sobre todo a la datación temprana del NT, pero también, con menor fuerza, a la prioridad de Mateo. Esto está contribuyendo a un lento regreso a la visión cristiana tradicional sobre la antigüedad, la apostolicidad y la historicidad de los Evangelios.
En este capítulo analizaré sólo dos estudios históricos, dejando para más adelante los demás estudios referidos.





