Datación de los Sinópticos y los Hechos

Hay muchos argumentos fuertes a favor de su redacción temprana.
El silencio sobre el cumplimiento de una profecía de Jesús
Una de las razones principales por las que muchos exégetas propusieron dataciones tardías de los Evangelios sinópticos se basa en un mero prejuicio racionalista. En los tres sinópticos Jesús profetiza la destrucción del templo de Jerusalén; y efectivamente ese templo fue destruido en el año 70. Ahora bien, los racionalistas, por su rechazo a priori de todo lo sobrenatural, descartan de plano la posibilidad de que Jesús haya hecho una profecía en sentido estricto. Por ende, prefieren explicar este acierto de Jesús como una “profecía posterior al evento”; es decir, como algo que los evangelistas, después del 70, pusieron en boca de Jesús para tratar de acreditarlo como el Salvador absoluto enviado por Dios.
Robinson, por el contrario, sostiene lo siguiente:
“Uno de los hechos más extraños acerca del Nuevo Testamento es que lo que en cualquier proyección parecería ser el evento singular más fechable y culminante del período –la caída de Jerusalén en 70 DC, y con ella el colapso del judaísmo institucional basado en el Templo– no es mencionado ni una sola vez como un hecho pasado. Es, por supuesto, predicho; y, al menos en algunos casos, se asume que esas predicciones fueron escritas… después del evento. Pero el silencio es de todos modos tan significativo como, para Sherlock Holmes, el silencio del perro que no ladró1.”



