Penumbras masónicas –1

Comentario crítico del libro: Fernando Amado, En penumbras. La Masonería uruguaya (1973-2008), Editorial Fin de Siglo, Montevideo, 2008, 9ª edición.

1. Un libro filo-masónico

En el Prefacio del libro en cuestión, que fue un best-seller a escala uruguaya, el autor dice que el objetivo de su libro es “desmitificar las fantasías que se tejen alrededor de la (institución masónica)… e intentar desnudar la verdadera esencia de la orden.” (p. 15). Intenta presentar su trabajo como una investigación objetiva y desapasionada: “El escritor e investigador no debe pertenecer al colectivo que piensa analizar. No sería leal con el lector.” (pp. 15-16).

No obstante, el autor reconoce su fascinación por la masonería: “Lo cierto es que cada día que pasaba quería saber más y más sobre la realidad de la Masonería, una institución que había logrado despertar en mí un interés tan impresionante que sólo podía compararse con mi gran amor: la política. Era todo un mundo nuevo y fascinante a la vez” (p. 15).

El lector puede comprobar fácilmente que esa fascinación anuló en buena medida el sentido crítico del autor, quien, a lo largo de toda su obra, se esfuerza por justificar todos los defectos y errores de la masonería, terminando siempre por absolverla. Estamos, pues, ante un libro evidentemente filo-masónico. Como prueba, me limitaré a citar dos textos, contenidos al comienzo y al final del libro, respectivamente.

El Capítulo I comienza con estas palabras: “La Masonería goza en todo el mundo de una reputación y una ascendencia casi incomparable. Para sus integrantes, y para aquellos que no la integran pero la defienden, una reputación mayoritariamente intachable que ha permitido en definitiva su supervivencia hasta hoy.” (p. 19).

Al final del último capítulo del libro, en un apartado titulado “El verdadero poder de los masones uruguayos: la formación en valores”, el autor presenta sus propias conclusiones sobre el tema analizado: “La Masonería del Uruguay forma y recuerda a todos sus obreros, con pequeños o gigantes nombres, pero en definitiva todos ellos con la misma vocación de servicio… La Masonería en el Uruguay ha tenido el privilegio de albergar en su seno a miles de hombres íntegros e intachables. Quizás agudizando nuestros sentidos podamos percibir a un masón al hablar o al actuar, sin necesidad de tener que verlo ataviado… (Su) único objetivo es que cada uno logre perfeccionarse interiormente para luego llegar a ser cada día una mejor persona y un mejor ciudadano. Lo humano no es perfecto, si no no sería humano… y por ello siempre habrá masones regulares, buenos y excelentes; lo único perfecto es la institución.” (p. 277-279).

Un simple silogismo prueba que el autor, impulsado por su amor a la masonería, ha llegado a una conclusión irracional: Todo lo humano es imperfecto. La institución masónica es perfecta. Ergo, la institución masónica no es humana, sino un camino de sabiduría supremo, sobrehumano, divino… No hay ningún argumento válido, ni histórico ni filosófico, que sustente esta desmesurada pretensión.

2. Un libro anti-católico

La opinión del autor acerca del catolicismo queda de manifiesto sobre todo en el siguiente párrafo, que merece ser transcripto íntegramente: “Ser masón en el Uruguay es ser un cabal librepensador. Filosóficamente, la razón es la que permite dilucidar verdades. Esto sin disminuir, deteriorar, desacreditar o menguar ninguna idea, y mucho menos ninguna fe. Este es quizás uno de los puntos más álgidos de enfrentamiento que el Catolicismo tiene con la Masonería. Más allá del mito, casi leyenda urbana, de que los masones pisan o escupen crucifijos en alguno de sus rituales, se encuentra una diferencia muy honda de naturaleza filosófica con la fe católica, radicada en esta simple y a la vez compleja idea. Los dogmas atentan contra la libertad, acotando el libre pensamiento y, por lo tanto, el juicio. Esto no va en detrimento de la validez de la fe católica. Muy por el contrario. Esa fe, como otras, es respetada como tal, y el masón que la profese habrá utilizado su libre pensamiento y su razón para decidir que es en eso en lo que cree. La Iglesia católica apostólica romana considera que esa verdad revelada por Dios es la única válida, por su carácter divino y sobrenatural, no dejando espacio para la libertad de conciencia.” (p. 278).

El autor incurre aquí en un cúmulo de errores y de contradicciones.

Consideremos en primer lugar su conclusión: “La Iglesia católica… no (deja)… espacio para la libertad de conciencia.” (p. 278), de lo cual se deduce que –en última instancia– es una institución nociva para el desarrollo humano y social.

La acusación del autor contra la Iglesia Católica es totalmente falsa. La verdad revelada por Dios a los hombres en Jesucristo y transmitida por la Iglesia Católica no atenta contra la libertad humana, sino que la salva y la eleva, perfeccionándola. Es semejante a una luz encendida en medio de la oscuridad, que no quita al caminante su libertad de elegir su propio camino, sino que lo ayuda a hacerlo. Esto ya lo dijo el mismo Jesús: “Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en Él: «Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos: conocerán la verdad y la verdad los hará libres».” (Juan 8,31-32).

Las tres virtudes teologales del cristiano (fe, esperanza y caridad o amor) suponen la libertad del hombre. El acto de fe es libre por su misma esencia. Es imposible obligar a alguien a creer en Dios, en Cristo o en la Iglesia, porque la fe no es una coacción exterior, sino un acto interior del hombre. La defensa de la libertad religiosa, entonces, no es una concesión de la Iglesia al liberalismo, sino una exigencia intrínseca del mismo cristianismo. Algo similar se puede decir acerca de la esperanza, que consiste en esperar el cumplimiento de las promesas del mismo Dios en quien creemos. Y el amor es, clarísimamente, un acto libre. Se puede obligar a alguien a cumplir determinadas leyes y normas o a realizar determinados ritos y actos externos, pero sólo por una libre e íntima decisión personal se puede cumplir el doble mandamiento que sintetiza toda la moral cristiana: amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a uno mismo.

Probablemente en el fondo de la filosofía masónica yazca la errónea concepción de que Dios –si existe– es enemigo del hombre. El cristiano, en cambio, sabe que Dios y el hombre no se oponen, y que la sabiduría y la libertad infinitas de Dios no anulan, sino que hacen posibles, la sabiduría y la libertad finitas del hombre. El ser humano ha sido creado a imagen de Dios y está llamado a ser hijo de Dios y a realizarse plenamente en una comunión eterna de amor con Dios y con sus hermanos. Éste es el sublime destino del hombre, que el cristiano conoce por la fe, y que la filosofía masónica desconoce.

Además, según la doctrina católica ortodoxa, el acto de fe no es irracional, sino suprarracional. Es un acto de la inteligencia, movida por la voluntad de adherirse a la verdad revelada por Dios, el Ser sapientísimo y perfectísimo, que no puede ni engañarse ni engañarnos. La fe cristiana está basada en motivos racionales de credibilidad (los “preámbulos de la fe”), que están al alcance de la sola razón natural. Así, la razón humana es capaz de demostrar la existencia de Dios, de probar que los Evangelios cumplen los criterios de historicidad generalmente aceptados, de constatar que en la historia de la Iglesia Católica se da una continuidad sustancial, desde su fundación por Jesucristo hasta hoy, etc. En suma, según la doctrina católica, el camino que conduce al hombre hacia el acto de fe cristiana es un camino plenamente racional.

Pasemos ahora al asunto de los dogmas. Si alguien, impulsado por razones de peso suficiente, ha llegado a creer en Dios, en que Dios ha hablado a los hombres en Jesucristo, la Palabra de Dios hecha carne, y en que el Espíritu de Dios y de Cristo es el alma de la Iglesia fundada por el mismo Cristo, ¿qué otra actitud le cabe –racionalmente– sino la de confiar enteramente en la Palabra de Dios transmitida en la Sagrada Escritura y en la vida de la Iglesia, e interpretada con la autoridad de Cristo por el Magisterio de la Iglesia? ¿Y qué otra cosa es un “dogma”, sino la solemne definición, dada por la máxima autoridad de esa Iglesia –con la asistencia del Espíritu Santo, prometida por el mismo Jesús–, de que una verdad determinada está contenida en la Divina Revelación y por ello debe ser creída firmemente por todo verdadero cristiano? ¿Qué puede ser más razonable que aceptar la verdad de la Palabra del mismo Dios? Ser “dogmático”, entonces, en el verdadero sentido de la palabra, más allá de las distorsiones del lenguaje masónico, es aceptar a Dios como Dios, como lo que Él verdaderamente es, infinitamente sabio y bueno; es aceptar sus designios sin reservas, con la plena confianza que Él nos merece, como Padre nuestro amantísimo.

Volvamos ahora al comienzo del párrafo citado: “Ser masón en el Uruguay es ser un cabal librepensador. Filosóficamente, la razón es la que permite dilucidar verdades.” (p. 278).

He aquí una profesión de fe racionalista: sólo la razón natural (y no la fe sobrenatural) es verdadero medio de conocimiento. La filosofía masónica acepta sin pruebas racionales (“dogmáticamente”, en el mal sentido de la palabra que los propios masones han popularizado) ese falso postulado racionalista. El cristiano, en cambio, sabe que la fe y la razón son dos formas, distintas pero compatibles y complementarias entre sí, de acceder al conocimiento.

Fijemos ahora la atención en una gran contradicción del párrafo citado. Allí el autor, al igual que varios masones entrevistados por él a lo largo de todo el libro, insiste en que la masonería es compatible con todas las religiones, incluso el catolicismo. En otras partes del libro, fuentes masónicas subrayan que la masonería acepta miembros católicos y afirman que el conflicto entre la Iglesia Católica y la Masonería es responsabilidad exclusiva de la Iglesia. Sin embargo, por otra parte resulta claro que ser masón es ser racionalista, que la masonería rechaza todos los dogmas de fe sobrenatural (por lo cual rechaza, en definitiva, el catolicismo en sí) y que, para ser masón, un católico debe cuestionar y poner en duda la pretensión de verdad de la religión cristiana. Así queda patente que la machacona retórica de la masonería acerca de su presunto respeto al catolicismo es insustancial. La masonería sólo acepta miembros católicos que no tomen su catolicismo real y radicalmente en serio, que no crean en dogmas, que no acepten con certeza plena que la Palabra de Dios es la verdad y la luz de nuestros ojos. La masonería sólo es compatible con un catolicismo light, en definitiva falso. Con el catolicismo ortodoxo (o sea, verdadero), ella no acepta ninguna componenda, ni siquiera una tregua.

Haré una última observación. El autor desestima como un mito la versión de que algunos rituales masónicos son directamente anticatólicos o incluso blasfemos. No entro en el fondo de la cuestión. Sólo pregunto si el autor habrá llegado a conocer todos los rituales de todos los grados de todos los ritos masónicos. Me parece que sólo así él estaría en condiciones de hacer ese juicio acerca de los rituales masónicos, es decir, acerca de lo más secreto (cf. pp. 60-61) de la organización secreta más influyente de la historia. (Continuará).

Daniel Iglesias Grèzes


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12 comentarios

  
Menka
Daniel, gracias, sigue iluminando.
28/12/13 2:30 PM
  
Ricardo de Argentina
Entre el juicio de un "fascinado" por las logias y el reiterado juicio de la Iglesia, ¿qué duda cabe?

No me llama la atención que un texto tan desembozadamente filomasónico haya visto la luz en el Uruguay, que es el país americano donde, luego de los EEUU y México, más influencia tiene la Masonería.
Y adonde menos influencia tiene la Iglesia.
28/12/13 5:03 PM
  
Leonardo
Estimado Daniel:

Las personas que se acercan a la Masonería... será porque están ávidas de ciertos "misterios" que nunca se sabe bien cuáles son... o será preferentemente por razones de poder?
28/12/13 5:06 PM
  
Alf_3
El libro del Cardenal Caro, de Chile: El Misterio de la Masonería; los desenmascara profundamente.
Y su obra es nefasta. Basta saber un poco de historia en Latinoamérica, para ver la influencia de USA a través de la Masonería, en perjuicio de todos nuestros países.
El autor de este libro urguayo, desconoce u oculta, la realidad de La Masonería. En el primer caso es ignorante y no debiera ser tomado en cuenta. En el segundo, está mintiendo y tampoco es digno de confianza.
28/12/13 8:47 PM
  
carlos
Estimado Daniel

Muchas gracias, pòr aclarar, la verdad.Como la ignorancia religiosa!!!!le da paso a estas ideas intoxicantes, algunas personas deben pensar, que están bien.

Saludos
28/12/13 9:01 PM
  
Maga
Don Daniel, la Masonería desde hace 300 años es uno de los principalísimos enemigos de la Santa Madre Iglesia. Recomiendo a todos los comentaristas que lean las obras sobre la cuestión de 2 grandes eruditos de nuestro país sobre este tema, D. Ricardo de la Cierva y el Padre Manuel Guerra.
Enlaces:
29/12/13 2:23 AM
  
voltaire
Gracias Daniel: no conocía el libro. ¿sabes donde lo venden? Intentaré comprarlo. Parece interesante....

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DIG: Estimado Voltaire: En Uruguay este libro se vendió en prácticamente todas las librerías. Supongo que todavía podrá encontrarse en muchas de ellas. No sé si llegó a venderse en otros países.

Luego de este primer best-seller, Fernando Amado (hoy Diputado del Partido Colorado) publicó otros varios libros que también tuvieron mucha difusión: un libro bastante crítico sobre el Opus Dei, un segundo libro sobre la Masonería uruguaya y un libro sobre la colectividad judía uruguaya.
29/12/13 9:47 AM
  
Ricardo de Argentina
A propósito de lo que dice Alf3, recuerdo haber leído que la Masonería fue el factor clave para que las Provincias Unidas perdieran a su provincia oriental, el Uruguay.
Los desprecios que desde Buenos Aires se le hicieron a Artigas, quien en un principio deseaba integrarse al territorio del ex-vireinato, apuntaban a esa balcanización. Es más, la intención última era entregarle al Brasil la "Provincia Cisplatina" en bandeja de plata, como ya el monarca español Carlos III creo, había entregado Rio Grande al Portugal. Pero esa infamia se evitó gracias al valor de los gauchos charrúas.
29/12/13 2:26 PM
  
Lali
Felicitaciones, muy buenas publicaciones y forma de encarar los temas, con argumentos inteligentes.
Se puede percibir la capacitación y buena información.
La explicación tan racional que se ha dado sobre este libro, no tiene desperdicio. Pero el comentario final lo dice todo:" Sólo pregunto si el autor habrá llegado a conocer todos los rituales de todos los grados de todos los ritos masónicos..." Estoy muy de acuerdo con esto, por lo que entiendo, los tres primeros grados son solo una fachada, una careta de lo que es verdaderamente la masonería pesada de grados más altos. Para captar gente, dibujan a la masonería como un grupo o asociación con buenos fines, cual rotary o club de leones, que por cierto son como una ante-sala de la masonería según dicen. Buscan, principalmente, gente de buena reputación, a quienes los engañan y los hacen ingresar sin saber realmente en dónde ese están metiendo. Éstos no tienen acceso a la información más secreta y ocultista, y a los ritos más oscuros, no solo el ejemplo que él cita en su libro, de las profanaciones a Hostias Consagradas, etc... que no son algo nuevo, que no quiera vender gato por liebre,al pan pan y al vino vino, o quiere tomar a la gente de tonta, o el está realmente ciego.
29/12/13 9:14 PM
  
Sonia S
Leido con interes esta entrada, estimado colega de formacion Daniel, no se que decirte. Me quedo con uno de los considerandos que mas me atrae, el tema libertad, super-importante para mi y una de los motivos por los cuales me temo nunca podre ser catolica.

Si, porque tu defensa de la posicion de la Iglesia la encuentro muy filosofica y abstracta. Puede ser cierto que la fe no se impone o no se debe imponer, aunque esto valdria solo -precisamente- desde hace unos 300 años, antes nada de eso, la religion del principe era la religion del pueblo y quien no, ya se sabe, o se iba y fundaba su republica o le cortaban la cabeza.

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DIG: Pienso que estás influida por uno de los clichés favoritos de la propaganda masónica, el que identifica la historia de la Iglesia con una historia de opresión. Algo bastante alejado de la verdad. No puedo resumir aquí toda la historia de la Iglesia, pero diré que en líneas generales el cristianismo se expandió por medio de una evangelización pacífica y esforzada, muchas veces en medio de persecuciones contra los cristianos y de martirios. Lo de "cuis regio eius religio" es un lema que identifica a una parte relativamente pequeña de esa historia (siglos XVI y XVII), acotada a una región específica de Europa (principalmente Alemania).

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Por otra parte, ok, emocionalmente o dentro del reino de las sensibilidades y emociones, en la conciencia, las virtudes cardinales pueden encajar bien, pero cuando por imperativos de la accion humana se desarrolla su contenido vemos no pocas de pequeñas coerciones como censurar textos, libros o ideas (inadmisible para mi), seguir preceptos que no pueden ser sujeto de revision (indisolubilidad del matrimonio) tener que aceptar figuras de escasisima credibilidad racional como el demonio ... y tambien por muchas otras pequeñas cosas que si no son ley o dogma religioso pertenecen a ese area de costumbres, resumidas en una frase que he oido estos dias de una amiga y compi de colegio "cada vez me resulta mas dificil seguir siendo catolica".

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DIG: Tampoco puedo explicar aquí la racionalidad de la doctrina católica sobre el matrimonio o sobre los ángeles, pero es algo que puede hacerse y se ha hecho muchas veces. En cuanto al Index, cumplía una función pedagógica. Es notorio que la estrategia pedagógica de la Iglesia ha cambiado hace mucho tiempo. Sin embargo, la censura actual tiene otros signos. Por ejemplo, se nos dice que los liceales no deben ser expuestos a textos que defienden la teoría del diseño inteligente porque no tienen aún la formación científica suficiente para reconocer el carácter anticientífico de esa teoría.

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(bueno, ella es del Opus, yo no dire nada ni bueno ni malo, solo lo que ella me comenta de algunas cosas: que les prohiben vestirse como quieren, que les prohiben leer o ver segun que libros o peliculas, que no pueden fumar ... (bueno, en esto ultimo no estaria en demasiado desAcuerdo).

No se, en general no entiendo tanta mania a los masones. Aunque lo hayan condenado no se cuantos Papas, eso es de hace mucho tiempo, a mi me parece que en la actualidad hay peligros mas grandes para la Iglesia. No se, me parece a mi.

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DIG: Creo que en cuatro años es la primera vez que escribo sobre la masonería. ¿Dónde están pues las pruebas de mi supuesta manía? En cuanto a los peligros actuales para la Iglesia, es cierto que hay muchos, pero la masonería no es uno de los menores.

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Por ejemplo, os quejais muchisimo los creyentes de tanta apostasia (que yo siempre digo que no es asi, que es indiferencia, son cosas diferentes), pues bien, esta apostasia (indiferencia) esta en relacion directa con dejar de imponer la fe a los ciudadanos o la gente de la nacion. Es decir, desde hace 300 años, desde que no se impone una religion (en Occidente) su poblacion prefiere no creer o no creer demasiado.

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DIG: No concuerdo con esa interpretación. La apostasía (que es el abandono de la fe) ha crecido en Occidente más o menos en la misma proporción que una cosmovisión naturalista e inmanentista, la que promueven los masones (aunque no sólo ellos, por supuesto). La fe, por su misma esencia, es un acto libre. No puede imponerse, sino sólo proponerse.

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Ello seria el resultado de accion de los masones? yo muy dificil lo veo, la verdad. Ademas la apostasia (osea indiferencia) crece mas en estos ultimos años, en que los masones son cuatro gatos.

(bueno, lo supongo, no tengo datos de censos, pero me parece que no me equivocaria demasiado en que son cuatro gatos).

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DIG: Te equivocas. Hay millones de masones, sobre todo en los Estados Unidos, y tienen muchísima influencia en muchos países europeos y americanos (por ejemplo, Francia, México, Uruguay).

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No se, no acabo de entender, de veras, tantisima animadversion.

A mi no me hace demasiada gracia, antes para justificar progromos contra los judios, se azuzaba a las gentes contra ellos por sus maldades y errores, desde luego no con la elegancia y estilo tuyo, Daniel, sin ninguna duda.

A lo mejor el problema es que el tema se repite una y otra vez, una y otra vez, vayas a la pagina de infoCatolica o a Catholic.net o peor, donde ya no se observa ningun respeto, por paginas lefebristas o otros contestatarios. sean de la tendencia que sean todos atacais a los masones. Y una y otra vez. Yo creo que asi, no es demasiado bueno. A lo mejor los masones no son tan malos malisismos, como tambien personalmente creo que en la Iglesia no todos son perfectos, no solo pecadores.

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DIG: Yo no ataco a los masones, ni azuzo a nadie contra ellos. Digo que la masonería es anticristiana, y ofrezco varios argumentos en ese sentido. ¿No es correcto hacer esto?

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Que por sus ideas no esten de acuerdo con la Iglesia? pues normal no? hay otros muchos colectivos que tampoco lo estan y no veo esta insistencia. Porque repito, a mi lo un poco peligroso es este incesante dale que te pego.

Si los masones dijeran lo mismo, es decir acusando a la Iglesia constantemente, por mi parte les diria lo mismo, mismito que en mi ultimo parrafo. Pero como practicamente no se encuentran paginas masonicas y las veces que he entrado para buscr info o simplemente curiosear, no he visto estos incesantes ataques.

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DIG: Me parece que no conoces suficientemente a la Masonería, que parece padecer de una verdadera obsesión anticatólica. Pero eso no es casual; es simplemente que su ideología es anticristiana, por lo que los choques de ideas entre masones y católicos son inevitables.

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Precisamente, para evitar este temor al "progromo" menos mal que la poblacion hoy, en la actualidad, nadie se creeria que la culpa de sus males lo tienen los judios, o los masones o los 'librepensadores' o ... "el otro". Al menos en Occidente y despues de un grave daño hemos aprendido algo.

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DIG: El diagnóstico correcto de nuestra situación histórica y de las causas de nuestros males sociales no tiene por qué llevar a ningún progromo, sino a un cambio de rumbo. En líneas generales, la construcción de la civilización moderna (de la Ilustración para acá) no ha sido dirigida por nosotros los cristianos (no que no hayamos contribuido, sino que en general no dirigimos el proceso) sino más bien por los racionalistas, liberales, masones, etc. Ya es hora de que ellos empiecen a reconocer las graves taras del mundo que han construido, con tan importante protagonismo.

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Por mi parte, de verdad Daniel que no quiero acusarte de nada, pienso que teneis derecho a tomar la palabra, por supuestisimo! ademas en la forma tan elegante como tu articulo; lo que si desearia, es que tengais tambien presente la caridad a la hora de señalar a los enemigos, ya que podria ir a la hoguera mas de un inocente.

Saludo,

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DIG: Sonia, muchas gracias por tus mensajes, siempre reflexivos y respetuosos. Pero dime por favor, ¿en qué punto he faltado a la caridad?
30/12/13 4:38 PM
  
Néstor
La apostasía ha sido impuesta en buena medida desde el poder por las logias masónicas desde hace unos tres siglos más o menos. Tienen poder político y económico suficiente como para hacerlo, y además es lógico que lo hagan porque en su filosofía naturalista y relativista no hay lugar para una Revelación divina sobrenatural. Ésa es la dictadura del relativismo de la que habló el entonces Card. Ratzinger.

El problema con el relativista es que muchas veces es posible que no se de cuenta de que es un dictador, porque el sonido de lo que dice parece ir por otro lado.

Lo que revela la esencia dictatorial del relativista es justamente su encuentro con la afirmación cristiana, precisamente porque ésta no encaja en el esquema relativista.

Es un poco lo que pasaba a los primeros cristianos que eran condenados a muerte por no querer integrar a Cristo en el Panteón, donde los romanos amontonaban los dioses de las culturas que iban conquistando, en fraternal y democrática igualdad.

Se los acusaba de intolerantes, y por eso mismo eran ejecutados.

Saludos cordiales.
01/01/14 12:00 PM
  
Gabriel B
La principal diferencia entre los católicos y los masones es que los católicos creemos en principios que son absolutos y por fe los consideramos como verdad revelada. La fe no niega la razón, sino que la supera, es decir en mi decisión de tener fe está incluída la razón, junto a otras dimensiones como la intuición, la experiencia, la emoción, la voluntad.
La masonería y cualquier otro grupo que pone la razón en primer lugar cae en la trampa de desatender otras dimensiones, creyendo que la razón lo puede resolver todo. en el fondo, hace un acto de fe en la razón. Pero la razón no es muy útil para amar al ser querido, o sanar los dolores o recuerdos, etc. La razón sólo actúa en el ámbito de la inteligencia lógica.
Por otro lado, a quien critique que la fe católica se contrapone a la razón, basta hacerle recordar que escuelas de pensamiento, por muy poco cristianas que sean, reconocen a personas como San Agustín de Hiponia o Santo Tomás de Aquino como ejemplos de personas que llegaron a la cumbre de la razón. Pero ellos colocaron su razón al servicio de su fe.
09/01/14 7:00 PM

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