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27.11.25

Círculo de Estudios de Apologética - Reunión 10: El darwinismo

Círculo de estudio

Hoy (jueves 27 de noviembre) tuvo lugar, en la plataforma Google Meet, la décima reunión del Círculo de Estudios de Apologética, con una docena de participantes de distintos países. El tema tratado fue el darwinismo. Mi presentación de ese tema está disponible en esta página.

Las presentaciones de las reuniones anteriores se pueden descargar de forma gratuita desde la página del Círculo.

La décimoprimera reunión de este año tendrá lugar en diciembre. El Dr. Eduardo Casanova hará una exposición sobre el tema de la relación entre la mente y el cerebro en el ser humano.

La participación en el Círculo es gratuita. Pido a los interesados que, para expresar su interés, me escriban por email a: [email protected], indicando su nombre y apellido, su país y localidad de residencia, su religión y su nivel de formación general y religiosa. La idea es que los integrantes del Círculo sean católicos, que puedan aprovechar lo compartido en las reuniones y que estén interesados en aprender.

Daniel Iglesias Grèzes


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También te invito a descargar gratis, leer y difundir mi nuevo libro: Pensamientos a contracorriente: Una mirada católica sobre el Uruguay y el mundo

23.11.25

El choque de los supremacismos (Édouard-Marie Gallez)

La Realeza de Cristo parece muy sutil si se pierde de vista el sentido revelado de la historia y, especialmente, la Venida gloriosa. Parece surgir una contradicción: ¿Cómo es posible que los mismos lugares donde se manifestó el amor de Dios hace dos mil años de una manera inaudita sean hoy escenario de un paroxismo de odio? ¿Por qué el amor de Dios es tan desconocido allí?

Ciertamente, en todos los bandos presentes en el Cercano Oriente hay personas que quieren el bien y, por consiguiente, la paz. Pero el poder no está en sus manos, sino en las de los «supremacistas». La situación parece humanamente sin salida.

El supremacismo es el sentimiento y la convicción de haber sido elegido para formar parte de un grupo superior a los demás hombres, un grupo elegido por «Dios», por la Evolución, por la Razón, por la Historia social o por no importa quién o qué: los demás hombres son inferiores. El grupo que se considera elegido tiene, por tanto, «derechos» sobre estos inferiores que no pueden ser verdaderamente humanos.

De hecho, se trata más de deberes que de derechos. En efecto, el supremacismo es la identidad fundamental de todos los mesianismos (poscristianos, religiosos o no religiosos), que se han fijado como objetivo salvar el mundo: si el mundo puede ser salvado, debe serlo (para más explicaciones, véase aquí). Por lo tanto, el adepto no es libre, tiene el deber de convertir a los otros que obstaculizan la salvación del mundo, o de lo contrario de esclavizarlos, utilizando todos los medios concebibles: engañar, robar o incluso matar. Al hacerlo, no hace más que defenderse contra los enemigos de la Salvación. Y si no obedece, él mismo corre el riesgo de ser considerado un enemigo a eliminar.

Así, se encuentra atrapado entre lo que le dictan, por un lado, su conciencia y su sentido común derivado de la experiencia y, por otro, su sumisión al grupo y su adhesión al supremacismo; consciente o inconscientemente, busca entonces las acomodaciones propuestas por los grupos «moderados», pero a menudo son los más fanáticos los que se imponen.

Los acontecimientos del Cercano Oriente no tienen nada que ver con un «choque de civilizaciones», por retomar el título del libro muy estadounidense de Samuel Huntington, sino más bien con el enfrentamiento de dos supremacismos; y este enfrentamiento dura desde hace décadas, a pesar de la influencia de hombres amantes de la paz y la justicia en ambos bandos. Antes del 7 de octubre de 2023, Hamás, que gestionaba la gran prisión a cielo abierto que ya era Gaza, no era amado por la mayoría de los habitantes, que veían su sometimiento a la organización internacional de los Hermanos Musulmanes: el bienestar de la población no era su preocupación y otros movimientos la representaban mejor. Por otro lado, no hace falta presentar a Benjamín Netanyahu, que tampoco es querido, pero cuenta con sólidos apoyos (o patrocinadores). Una diputada israelí, Laama Nazimi, acaba de acusarlo de colaborar con los acontecimientos del 7 de octubre; se han mencionado vínculos con Qatar, un Estado que financia a los Hermanos Musulmanes, e incluso con Hamás.

Hoy, como en el pasado, los objetivos perseguidos por los líderes mesianistas están muy alejados de las necesidades de las poblaciones a las que adoctrinan y no dudan en sacrificar en aras de sus objetivos. Esta realidad es siempre impactante. Quizás para darle sentido, algunos han acusado al Antiguo Testamento de ser el origen de los supremacismos —el «monoteísmo» sería la causa de todos los males—, seleccionando algunos pasajes sacados de contexto; pero el texto bíblico no cesa de denunciar al pueblo que, queriendo gobernarse a sí mismo, ya no escucha a su Dios: entonces, ¡Dios llega incluso a suscitarle enemigos y a darles la victoria! La identidad misma de los hebreos se construyó poco a poco, tendiendo a un ideal exigente de justicia ante Dios y ante los hombres, y no a una doctrina de superioridad que se sirve del amor de Dios. La idea de ser los elegidos encargados de salvar y, por tanto, de dominar el mundo es un absurdo a la luz de la Biblia tal y como fue escrita. Si el Salmo 126,2 dice: «El Señor colma de bienes a su amado mientras duerme», es porque este no instrumentaliza ni distorsiona Su Palabra, sino que confía en Él y lo escucha.

El origen y la perversión que animan a los supremacismos mesianistas solo se revelan verdaderamente a la luz de la Revelación. En efecto, estos mesianismos son ante todo desviaciones de la Revelación, que falsifican la Salvación preparada por el Antiguo Testamento y, sobre todo, cumplida en Nuestro Señor. Y las falsas salvaciones que proponen son tan seductoras que atraen o perturban a algunos cristianos poco o mal formados.

En los desafíos de este mundo, la fe ilumina y nos ayuda a discernir, empezando por nosotros mismos. En Europa Occidental, el mesianismo woke-ecologista llega incluso a hacer exterminar el ganado y las aves de corral de las granjas para salvarnos de pandemias ficticias o del metano que emiten las vacas (que contaminaría la atmósfera). ¿Cuál es el objetivo detrás de estos pretextos? ¿Simplemente matar de hambre o un proyecto supremacista? Esta es una de las muchas preguntas que pueden hacerse todos aquellos que no tienen nada en su cuenta a partir del día 15 del mes.

Solo Cristo y el Espíritu saben lo que hay en el hombre (Juan 2,25 y 1 Corintios 2,10). Aunque solo comprenda una parte de las cosas, el cristiano que vive la Palabra y conoce el amor de Dios discierne la raíz de los males, es capaz de ver las cosas tal como son, sin ocultarlas ni disfrazarlas. Y anuncia al único Salvador, Aquel a quien los apóstoles llevaron hasta los confines del mundo y a quien dieron su vida. Es decir, Aquel que el mundo necesita.

P. Édouard-Marie Gallez csj

Fuente: https://www.eecho.fr/foi-chretienne-et-supremacismes/

Traducción de Daniel Iglesias Grèzes

14.11.25

Lecturas bíblicas de las Misas de 2026

Descarga una planilla con la Primera Lectura, el Salmo Responsorial, la Segunda Lectura (cuando corresponde), el Aleluia y el Evangelio para cada día del año.

Tengo el agrado de poner a disposición para su descarga gratuita en formato PDF en esta página una planilla que indica, para cada día del año 2026, las lecturas bíblicas de la Misa: Primera Lectura, Salmo Responsorial, Segunda Lectura (cuando corresponde), Aleluia y Evangelio. Me he basado en el Misal Romano Cotidiano publicado por la Conferencia Episcopal Argentina en Buenos Aires, 2011. Los textos litúrgicos incluidos en ese Misal concuerdan con la versión castellana para Argentina, Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay de los Leccionarios I-IV y del Misal Romano (3ª edición típica), reconocidos por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

En el año litúrgico 2025-2026, las tres lecturas de los domingos y las solemnidades corresponden al ciclo A. Además, en 2026, para las ferias del tiempo ordinario, la primera lectura y el salmo responsorial corresponden al ciclo 2. En los casos que corresponden, se indican las lecturas propias de las solemnidades y las fiestas, en vez de las propias del tiempo. En los pocos casos en que las solemnidades o fiestas varían de un país a otro, se indica la categoría correspondiente a Uruguay.

Para los días que contienen más de una Misa (por ejemplo, Pascua, Pentecostés, Navidad, etc.), se indican las lecturas de la Misa del Día, con la excepción del Jueves Santo, para el que se indican las lecturas de la Misa de la Cena del Señor. Para el Viernes Santo, se indican las lecturas de la celebración de la Pasión del Señor. En cuanto al Aleluia (o Aclamación antes del Evangelio), puede ser una cita textual de un texto bíblico, una frase parecida a un texto bíblico o una frase que no está tomada de la Biblia. La planilla en cuestión no distingue los dos primeros casos (o sea, omite el “Cf.” para el segundo caso) y reproduce las primeras palabras (exceptuando la primera: “Aleluia”) para el tercer caso. 

Acerca de la notación de las lecturas bíblicas, conviene tener en cuenta las siguientes explicaciones basadas en ejemplos:

  • 1,1-18 significa capítulo 1, del versículo 1 al versículo 18.
  • 1,10-2,1 significa del capítulo 1 versículo 10 al capítulo 2 versículo 1.
  • 1,1-5.8-11 significa capítulo 1, del versículo 1 al 5 y del versículo 8 al 11.
  • 1,20ab significa capítulo 1 versículo 20, partes a y b (o sea primera y segunda).

Ruego a los lectores que disculpen los posibles errores que pueda contener esta planilla. Espero poder perfeccionarla en los próximos años.

Daniel Iglesias Grèzes


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También te invito a descargar gratis, leer y difundir el libro de Odon Lafontaine: El gran secreto del Islam: La ciencia desvela los orígenes del Islam

5.11.25

El compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (Congregación para la Doctrina de la Fe)

I. Una enseñanza constante 

1. El compromiso del cristiano en el mundo, en dos mil años de historia, se ha expresado en diferentes modos. Uno de ellos ha sido el de la participación en la acción política: Los cristianos, afirmaba un escritor eclesiástico de los primeros siglos, «cumplen todos sus deberes de ciudadanos».[1] La Iglesia venera entre sus Santos a numerosos hombres y mujeres que han servido a Dios a través de su generoso compromiso en las actividades políticas y de gobierno. Entre ellos, Santo Tomás Moro, proclamado Patrón de los Gobernantes y Políticos, que supo testimoniar hasta el martirio la «inalienable dignidad de la conciencia»[2]. Aunque sometido a diversas formas de presión psicológica, rechazó toda componenda, y sin abandonar «la constante fidelidad a la autoridad y a las instituciones» que lo distinguía, afirmó con su vida y su muerte que«el hombre no se puede separar de Dios, ni la política de la moral»[3]. 

Las actuales sociedades democráticas, en las que loablemente[4] todos son hechos partícipes de la gestión de la cosa pública en un clima de verdadera libertad, exigen nuevas y más amplias formas de participación en la vida pública por parte de los ciudadanos, cristianos y no cristianos. En efecto, todos pueden contribuir por medio del voto a la elección de los legisladores y gobernantes y, a través de varios modos, a la formación de las orientaciones políticas y las opciones legislativas que, según ellos, favorecen mayormente el bien común.[5] La vida en un sistema político democrático no podría desarrollarse provechosamente sin la activa, responsable y generosa participación de todos, «si bien con diversidad y complementariedad de formas, niveles, tareas y responsabilidades»[6].  

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3.11.25

El sistema de la democracia (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia)

406 Un juicio explícito y articulado sobre la democracia está contenido en la encíclica «Centesimus annus»: «La Iglesia aprecia el sistema de la democracia, en la medida en que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pacífica. Por esto mismo, no puede favorecer la formación de grupos dirigentes restringidos que, por intereses particulares o por motivos ideológicos, usurpan el poder del Estado. Una auténtica democracia es posible solamente en un Estado de derecho y sobre la base de una recta concepción de la persona humana. Requiere que se den las condiciones necesarias para la promoción de las personas concretas, mediante la educación y la formación en los verdaderos ideales, así como de la “subjetividad” de la sociedad mediante la creación de estructuras de participación y de corresponsabilidad».837

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