26.11.15

Padre Leonardo Castellani: obras en "Que no te la cuenten"

Si ha habido un autor que, en el mundo “Con todos se peleó”

El católico del siglo XX ha quedado relegado y que merece ser conocido, ese fue el Padre Leonardo Castellani.

Las obras del gran jesuita se encontraban ya en el mundo virtual, pero de modo desordenadas. Venga aquí, entonces, un listado para su consulta, por si alguno quiere adentrarse en el alma de ese profeta incómodo que nos honra a los argentinos.

Que no te la cuenten…

 

P. Javier Olivera Ravasi

Para descargar las obras, pueden hacer clic AQUÍ

Para una biografía completa de la primera parte de su vida, AQUÍ (en formato mobi) o AQUÍ (en formato pdf), con permiso expreso de su autor.

También puede ser de utilidad el congreso realizado en su honor, AQUÍ

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24.11.15

¿Iglesia de los pobres o riquezas de la Iglesia? (1-4)

«Dice Judas…: “¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?”. Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella. Jesús dijo: “Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura. Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre me tendréis”» (Jn 12,4-8).

 

— «¡Ahhh! ¡Si vendiera todo el oro del Vaticano…! ¿a cuánta gente podría alimentarse?» —decía una señorona mientras miraba un cuadro de la Capilla Sixtina en un salón de belleza.

— «¡Claro! ¡Si hasta banco propio tienen —agregaba otra mientras se limaba las uñas— y hay tantos pobres en África…!

Mientras tanto, una jovencita que se dedicaba a barrer el piso, pensaba para sus adentros:

— «¡Qué raro! Yo siempre que fui a mi parroquia volví con algo en la mano para mis hijos…».

Es que no hay caballito de batalla más trillado que el de «las riquezas del Vaticano» vs. «los pobres en el mundo», donde siempre la Iglesia termina perdiendo por goleada. Pero, ¿cómo es la cosa? La Iglesia: ¿debe ser pobre o no? ¿Es realmente tan rica como se dice? ¿No debería quedarse con nada y entregar todo a los necesitados, como decía Cristo?

Vayamos por partes, entonces.

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22.11.15

21.11.15

¡Vuelve, Cantinflas! ¡Te perdonamos!

Dos vídeos, dos momentos y dos ficciones…

1) La divertida escena del gran mexicano, Mario Moreno Cantinflas en “El Padrecito” y

2) El baile de un sedicente cura de Monterrey, México, bailando a lo Locomía

La ficción es siempre más divertida que la realidad.

¡Vuelve Cantinflas!¡Te perdonamos!

Que no te la cuenten…

18.11.15

Dos frases bien dichas y nos vemos en el matadero

Frase 1:

“Nuestro sufrimiento hoy es un preludio para el vuestro. Los europeos y cristianos de occidente también sufrirán en el futuro cercano. Vuestros principios liberales y democráticos no tienen ningún valor aquí. Deben reconsiderar nuestra realidad en medio oriente, porque estáis recibiendo en vuestros países a un número siempre creciente de musulmanes. Estáis también en peligro. Debéis tomar decisiones importantes y con coraje, aun si eso contradice vuestros principios. Pensáis que todos los hombres son iguales, pero no es verdad: el islam no dice tal cosa. Vuestros valores no son los de ellos. Si no entendéis esto pronto, seréis las victimas del enemigo que estáis recibiendo en vuestra casa” (Amel Nona, Arzobispo Caldeo de Mosul)

 

Frase 2:

“Docenas de muertos en los ataques terroristas en Paris. Doscientos cincuenta mil muertos en Siria e Irak. Ambos consecuencia directa de los EEUU, el Reino Unido y Francia, ayudando a los extremistas suníes (WikiLeaks). Occidente es hipócrita en relación al terrorismo. Las mismas potencias occidentales han creado los grupos terroristas operando ahora en Siria. [Los occidentales] lo llaman terrorismo cuando les pasa a ellos, y lo llaman revolución, libertad, democracia y derechos humanos cuando nos pasa a nosotros” (Bashar al-Assad, Presidente de Siria).


Nos vemos en el matadero

Por Juan Manuel de Prada

El presidente sirio Al Assad, después de deplorar los atroces atentados de París, ha recordado que lo que el viernes sucedió en la capital francesa ocurre cada día en Siria desde hace cinco años, ante la indiferencia de las plañideras que hoy lloriquean y ayer se tapaban los oídos cuando el mismo Al Assad advertía: «Pronto veremos cómo las naciones occidentales que apoyan el terrorismo pagarán un alto precio; y muchas de ellas entenderán tarde, e incluso demasiado tarde, que la batalla que el pueblo sirio libra para proteger su patria se extiende más allá de sus fronteras, para defender también a gentes de otras naciones que en el futuro pueden ser víctimas del mismo terrorismo».

Las palabras proféticas de Al Assad se hacen realidad hoy. En estos días luctuosos no debemos olvidar que, al igual que otras colonias del pudridero europeo, Francia (o, dicho más exactamente, los capataces al servicio del Nuevo Orden Mundial que ocupan el Elíseo) apoyó las llamadas «primaveras árabes» acaudilladas por islamistas de la peor calaña.

No debemos olvidar que Francia se ha empleado con denuedo en la erradicación de todo régimen nacionalista árabe que supusiera un dique contra la expansión del islamismo, llegando a intervenir de forma especialmente repugnante en Libia.

No debemos olvidar tampoco que Francia ha enviado su aviación a Siria con la excusa del combatir a Estado Islámico, pero con el secreto propósito de destruir la infraestructura petrolera del país, sus centros de comunicaciones y, en general, todo objetivo que contribuyese a la defensa patriótica de la nación siria.

No debemos olvidar que Francia (según ha reconocido el propio Hollande) se ha dedicado a armar, entrenar y financiar a los llamados «rebeldes» sirios, que es el nombre fino con que se designa a las alimañas yihadistas venidas desde los más diversos rincones del atlas para derrocar a Al Assad y vaciar Siria, obedeciendo las consignas del Nuevo Orden Mundial, que desea reconfigurar el mapa de la región.

No debemos olvidar, en fin, que cuando Rusia, la única nación europea que combate el terrorismo yihadista, lanzó su campaña en Siria, Francia escenificó con mucho aspaviento su oposición.

Dicho lo cual, no podemos dejar de deplorar que el pueblo francés haya sido elegido como víctima del terrorismo que apoyan sus gobernantes traidores. Nos duele en el alma que la nación católica que en otro tiempo fue denominada «primogénita de la Iglesia» se haya convertido, tras dos siglos de destructiva exaltación de los deletéreos ideales revolucionarios, en el principal centro irradiador del veneno que está destruyendo Europa, que no es otro sino la renuncia a los principios que fundaron su civilización, la insensata exaltación del laicismo, la negación de las leyes naturales y divinas que nos ha convertido en una papilla de gentes amorfas, aferradas a sus placeres embrutecedores y a su esterilizante bienestar material.

Nos duele terriblemente pensar en las almas de esos 129 inocentes ametrallados por las alimañas yihadistas, que mientras fueron masacrados ni siquiera pudieron rezar una oración a Dios, porque ya no creen en Él, o porque ya no saben rezarle, pues las oraciones con que sus antepasados se encomendaban a Dios no se pueden enseñar en las escuelas ni rezar en público, por razones de «higiene pública» y «progreso social».

Nos duele terriblemente ver a un pueblo otrora fuerte y aguerrido convertido en un pueblo apóstata al que sus gobernantes han dejado inerme y sin fibra moral. Pero en esto los franceses no se distinguen de los demás pueblos que integran el pudridero europeo, víctimas del terrorismo que apoyan sus gobernantes traidores. ¡Nos vemos en el matadero!

© Abc