InfoCatólica / Que no te la cuenten / Categoría: Revolución francesa

16.04.21

Françoise Després, agente secreto

La mañana. Por Jules Breton, 1888

Cuando me decidí a escribir, lo que me hizo tomar la pluma no fue un desordenado amor de vanagloria, ni la orgullosa ambición de celebridad. Sino el hecho de quehabiendo tenido la dicha de servir con provecho a mi religión y a mi patria en la guerra de la Vendée, quise inspirar sobre todo a los jóvenes al contarles mis logros y las pruebas de mi celo

Así comienza Françoise Deprés el sencillo y muy llevadero relato de sus andanzas contrarrevolucionarias. Por su brevedad, lo hemos traducido casi íntegramente, para dejarla hablar a la protagonista en primera persona sin agregarle casi nada a su sufrido testimonio tan atrapante por momentos, como una película de suspenso.

Solita se fue quedando…

Nacida en 1746 en Montreuil-Bellay, Anjou, donde su padre servía al rey en el regimiento de d’Autichamp, quedó huérfana de muy pequeña junto a sus tres hermanos, siendo su tío sacerdote, el párroco de Bessay-sur-Loire, quien los acogió en el presbiterio dándoles una instrucción superior.

Leer más... »

5.04.21

Renée Bordereau, la Juana de Arco vendeana

Recuerdos de una excombatiente

Al hablar de las heroínas de la guerra de la Vendée, el nombre de ‘Renée Bordereau’ aparece en casi todas las crónicas de la época, pues ha pasado a la posteridad como una de las mujeres más valientes de su tiempo. Y no es para menos, ya que participó de casi todas las victorias y derrotas de la gesta a lo largo de seis años de lucha continua, mostrando un coraje increíble y jamás desmentido, al lado de gigantes como Lescure, Bonchamps, Cathelineau, La Rochejaquelein y Stofflet.

Por pedido de la marquesa Victoire de La Rochejaquelein, Renée publicó sus Memorias en 1814, durante la restauración monárquica. El breve relato de sus aventuras, tan extraordinario como vivaz no tiene desperdicio y atrapa desde el primer instante, por no decir en cada párrafo, al provenir de una “excombatiente” de rústica simplicidad, que, si bien deja entrever alguna que otra inexactitud o incluso probables exageraciones que parecerían rozar el límite de la leyenda, es una genuina fuente histórica de primera mano que no debe ser descartada. Después de todo, sus líneas, desprovistas de cualquier artificio de estilo, fueron publicadas tal cual ella las transmitió, hasta con faltas de ortografía, respetando el mínimo detalle de su original impronta. A lo largo de sus páginas, fluye un relato apasionante marcado por una sincera lealtad, propia de quien no está atada a los bienes de este mundo sino más bien a los de la Jerusalén Celeste.

Se dice también que en las guerras civiles aflora lo más noble y lo más miserable del hombre. Las pasiones saltan al rojo vivo para bien y para mal. Y en el caso de Renée, se entremezclan la venganza justiciera y su pasión por la causa del rey y de los derechos de Dios, dando prueba de una constante fidelidad y de una bravura increíble que nos deja boquiabiertos.

Leer más... »

3.04.21

La réplica del perdón: Madame de Bonchamps

Recordando a su marido

Pasada la aventura napoleónica y en plena restauración monárquica, Marie Renée Marguerite de Scépeaux, más conocida como “Madame de Bonchamps”, por haberse casado con el célebre general vendeano, publicó en 1823 sus Memorias[1] o mejor dicho, las de su difunto marido…

Es la historia de mi esposo la que yo quiero escribir…”, nos dice en sus primeras líneas y no era para menos, pues el marqués de Bonchamps pasó a la historia por haber concedido el gran perdón a 5000 republicanos condenados a muerte. Con semejante ejemplo a conmemorar, no tuvo la menor intención de hacer su autobiografía, ubicándose naturalmente en un segundo plano, sino testimoniar la vida y muerte del héroe a quien tuvo el privilegio de amar, escoltar y acompañar hasta el último suspiro.

Como ya hemos contado aquí (https://www.quenotelacuenten.org/2020/09/01/cronicas-de-la-vendee-3-5-charles-bonchamps-el-perdon-heroico/) las proezas de Bonchamps, haremos exactamente al revés, siendo Marguerite la protagonista… pues, a decir verdad su historia, no es menos emocionante y terrible que la de Victoire Donnissan.

Leer más... »

22.03.21

La hora de las mujeres vendeanas. Por la Hna. Marie de la Sagesse Sequeiros

Mujer escribiendo una carta. De Johannes Vermeer, 1670.

La campana femenina

Al atardecer de la tempestad del Terror revolucionario, cuando los rugidos pavorosos de los cañones hubieron cesado y los incendios se hubieron extinguido, cuando el sol volvió a iluminar el horizonte sereno y una brisa calma impregnó la huerta… el sosiego de la naturaleza pareció indicar a las vendeanas que una nueva etapa había comenzado en sus vidas. 

Reconquistada la paz y restablecido el culto, las mujeres retomaron sus trabajos cotidianos en medio del silencio desgarrador de un hogar devastado por la ausencia masculina: padres, esposos e incluso hijos ya no estaban. No obstante, todo el entorno les hablaba de los gigantes caídos y de los innumerables mártires ejecutados. ¿Qué hacer?

Fue entonces cuando se despertó en ellas el querer transmitir la historia de tantas luchas y sufrimientos pasados a las generaciones postreras. El simple hecho de narrar y escribir las mantuvo, de alguna manera, “en conversación con los difuntos” como dice Quevedo, es decir, con sus muertos, con sus héroes…

Leer más... »

30.11.20

Maurice D’Elbée, el general de la Providencia

Un extranjero naturalizado

De noble familia francesa instalada en la región alemana de Saxe, Maurice Joseph D’Elbée nació en Dresde, el 21 de marzo de 1752. Su padre, Maurice Gigost, Señor de la Gobinière, fue un reconocido general de infantería que terminó como consejero privado del rey de Polonia. Algo bastante común para la época, donde un número importante de nobles franceses servía en los principados alemanes de Prusia y Austria.

Al igual que su abuelo y su padre, el joven Maurice eligió la carrera militar, enrolándose a los 16 años en el ejército de Saxe donde sirvió varios años en el cuerpo de granaderos. En 1772, sus padres decidieron volver a Saumur, corazón de la Vendée, donde la familia tenía sus ancestrales raíces y naturalizar a su hijo como “francés”, lo que le permitió continuar en el regimiento de caballería ligera, hasta llegar a ser teniente a los 29 años. En el ejército recibió una formación especializada en la búsqueda, identificación y obstaculización de tropas enemigas, de la cual se servirá extraordinariamente para la guerra de guerrillas. Por su aptitud en combate y su disciplina militar intachable merecía el comando de una compañía, pero para ascender, Maurice debía consentir los caprichos lujuriosos de una condesa que comandaba realmente el regimiento… Como se negó diciendo que “prefería romper su espada antes que caer en bajezas con una mujer”, la despechada logró que los superiores le negaran el merecido puesto, hecho que determinó su dimisión en 1783.

Leer más... »