Face app y "memento mori"
“Mira que te mira Dios
mira que te está mirando
mira que has de morir
mira que no sabes cuándo”
Nuestra difunta abuela, de familia católica italiana, nos repetía esta coplita española que, hasta el día de hoy seguimos recitando. Era el “memento mori” ("recuerda que has de morir") de los romanos.
Es que el “ejercicio de la buena muerte” tan recomendado por los santos es un modo genial de poner la casa en orden: una vez cada tanto, imaginar que es el último día de nuestras vidas: ¿cómo rezaríamos? ¿cómo trataríamos al prójimo?¿cómo pensaríamos en la salvación de nuestras almas?¿cómo nos prepararíamos?
En estos días, la aplicación de moda, Face app, le ha hecho pensar a más de uno, que algún día todo se acaba, todo se acaba; por eso nos causa impresión “vern

os” viejos.
Algo análogo sucedía antiguamente con la pintura renacentista, como es el caso de “Las edades y la muerte” de Baldung Grien (Museo del Prado).
Para quien quisiese meditar alguna vez sobre este tema crucial, recomendamos la “Preparación para la muerte” de San Alfonso María de Ligorio, un librito que nos ayudó enormemente para nuestra primera conversión.
Y a estar preparados, que todos tenemos fecha de vencimiento…
Que no te la cuenten…
P. Javier Olivera Ravasi, SE


Hace ya más de mes y medio que, en la costera ciudad de Mar del Plata tuvo lugar la 
Hace unos años, quien fuera entonces presidente de la Nación, Carlos Saúl Menem, lanzó, para medir el pulso de la opinión pública, la idea de la pena de muerte para violadores y causantes de otros delitos. Se levantó una ola de protestas, críticas y declaraciones contra la pena de muerte. Ese fue el clima que entonces se respiró. Y la cultura de rechazo a la pena de muerte sigue teniendo vigencia en la sociedad. Sigue en pie el concepto de que es inhumana e ineficaz para los fines que persigue. Sin embargo (con la complicidad del silencio), la pena de muerte hoy se aplica en nuestra sociedad. No por fusilamiento o silla eléctrica, pero de una manera lenta, sin estridencias ni espectáculos chocantes, pero pena de muerte al fin. Llevo casi quince años visitando a militares, policías y civiles que tuvieron algo que ver en el “Proceso'’ (unos 2300). Y veo cómo se van deteriorando gradualmente bajo el estigma de “genocidas'’. Muchos de ellos sin proceso, otros con proceso de dudosa objetividad, con sentencias por varias causas que se les van acumulando: lo que significa añadir años a su reclusión, algunos con varias sentencias de prisión perpetua, etc. Están condenados a muerte aunque no se diga en voz alta ni oficialmente.






