30.01.15

(62) ¡Es el Señor! ¡Es el Señor!

1.- ¡Ábrenos los ojos! Y nuestro grito atraviesa milenios, porque el Espíritu Santo nos abrió la boca y puso el deseo de ver en nuestra garganta, como una llama. - Señor, ¡ábrenos los ojos!

2.- Despierta la plenitud de Cristo en el goce de la mañana, y participa el cristiano su virtud, atesorándola y viviéndola gracia tras gracia.

3.- ¡Es el Señor, es el Señor! Que caminando hacia nosotros, sobre el negro oleaje, se nos arrima y nos elige con eficacia: ven conmigo. Y vamos sobre el agua. ¡¡Es el Señor!!

Leer más... »

27.01.15

(61) Sobre el principio de estabilidad, y las grandes velocidades de la autodestrucción

Contra el espíritu de vértigo de la mentalidad nihilista, el principio de estabilidad,
con su potencia desmundanizante:

Liturgia, oración, ayuno, limosna.

Desde la perspectiva sobrenatural se pierde el miedo al Maelstrom y su tremenda potencia de acelaración.

Para oponerse a la atracción del Mundo Caído, se obtienen de la Iglesia fuerzas sobrenaturales que manan de Cristo, y son su gracia.

Leer más... »

26.01.15

25.01.15

(59) Que sólo el Señor puede enderezar nuestros pasos, y no los maestros del error.

 ¡De cuánta incapacidad, espesa como bosque oscurecido, nos libra el auxilio de Dios, estremeciendo la espesura como sendero de plata, hacia el fulgor indiviso!

La red de la alabanza, y la oración litúrgica de la Iglesia, sondean las profundidades de la Redención, y emerge repleta de tesoros: gratuidades sin cuento y condescendencias sin fin, para los miembros de Cristo.

Señor, es indecible tu delicadeza. El alma asiente a tu salvación llevada por ti tan inefablemente…

Oh Madre, cuán hermoso es tu Hijo.

Leer más... »

22.01.15

(58) Catálogo de Vicios, II: Síndrome Fundacional, o del protagonismo insatisfecho

I. EN QUE SE PRESENTA EL SÍNDROME FUNDACIONAL COMO AFÁN NOMINALISTA DE PROTAGONISMO.

A menudo se habla por aquí y por allá, en diversos ámbitos eclesiales, de liderazgo. Pero de lo que apenas se habla es de los males que lo pueden viciar y pervertir. En concreto, un síndrome vicioso que procede del nominalismo.

En este post  analizaremos algunos aspectos de este vicio,  propio tanto de no-líderes que anhelan serlo, como de líderes depuestos; tanto de adictos a los puestos de responsabilidad, como de anhelantes de ellos.

A este vicio lo llamaremos síndrome fundacional, o del protagonista insatisfecho.

Pudiera ser que, en los tiempos difíciles del postconcilio, el síndrome fundacional fuera abundante como pandemia, y podía afectar a cualquier miembro de la Iglesia en puestos de responsabilidad: sacerdotes, laicos, religiosos…  

Leer más... »