14.08.15

(97) Gran cosa es ser católico

Gran cosa es ser católico.

El catolicismo, cuando no está aguado, da alegría, frescura, tranquilidad, como en los cuadros de Bellini, temperada armonía.

El azul ultramar es su color: perfecto, costoso, litúrgico, indescifrable por misterioso, a la vez profundamente racional.

Es el azul del Logos viviente, como del Agua de la Vida; es el azul atesorado por el arte, azul por el que el gran Claudio de Lorena pagaba lo que hubiera que pagar, para que ninguno de sus cielos sufriera miseria, o perdiera sacralidad.

6.08.15

2.08.15

26.07.15

21.07.15

(93) Sigue el Bestiario teológico, con nuevas criaturas

 1.- No guarda el cuco a su polluelo en casa propia, sino en nidada extraña, y a todos sus hijos desvalida y dispersa por el bosque, sin hogar y en nido ajeno, en que despoja de alimento a otros, y vive solo y sin hermanos. No así el cristiano, que nace por el Bautismo en casa propia, y en ella va a “perseverar en la comunión de vida” (Hch 2, 42). Pues congrega el Espíritu de Cristo a los que nacieron de nuevo, y los mantiene a salvo en su Morada santa, que es la Iglesia, y allí los guarda de todo mal. Y es para “congregar en la unidad a todos los hijos de Dios que están dispersos” (Jn 11, 52). Que así reúne por ello el Defensor del nido a todos los polluelos, expulsa a los extraños que quieren despojarla de Alimento, y les conduce a salvo a la morada eterna, con sus hermanos.

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