(83) La guinda del pastel, y otros dardos antibuenistas
1.- Bienintencionar maldades. Uno de los síntomas del radicalismo buenista, hipnótico y miserincordiante.
2.- La falta de fe es el filtro de necedad de toda mirada católica conformada al siglo.
InfoCatólica / La Mirada en Perspectiva / Archivos para: Junio 2015
12.06.15
1.- Bienintencionar maldades. Uno de los síntomas del radicalismo buenista, hipnótico y miserincordiante.
2.- La falta de fe es el filtro de necedad de toda mirada católica conformada al siglo.
6.06.15

Principiamos con la Real Academia:
Inmoderación, falta de moderación.
Moderación, 1. f. Acción y efecto de moderar.
Moderar: templar, ajustar, arreglar algo, evitando el exceso.
No se modere tanto la Iglesia, que deje de ser faro en la tormenta. Que nunca hay exceso de luz en las tinieblas, ni ha de ajustarse la verdad a la idiotez humana, ni a los caprichos de la Bestia. Y debe corregirse esta moderación excesiva, llamando al pan pan y al vino vino, para que las naves encuentren el camino y no sucumban devoradas por las olas.
Inmoderarse significa no ser mero espectador de la tormenta. Sino ser dócil a esa gracia que nos mueve a poner el faro a arder y a dar luz en bien de nuestro prójimo. A menudo los Papas han sido inmoderados en la afirmación de la verdad y la refutación del error. Y algunos obispos y religiosos, y sacerdotes y laicos, y filósofos y teólogos combatientes. Seguir su ejemplo es altamente saludable.
Pero lo normal es que la moderación imprudente sea lo normal, y esto es intolerable.
4.06.15
I.- DEL AGUA QUE REBOSA
Todo está sometido a Cristo. Todo ha de estarlo, y no te ha de avergonzar decirlo, porque no te ha de avergonzar su Soberanía, sino fortalecerte eucarísticamente en ella.
Porque, en efecto,
“Todo lo sometiste bajo sus pies. Si Dios le ha sometido todas las cosas, nada ha quedado fuera de su dominio. De hecho, todavía no vemos que todo le está sometido. Pero a aquel que fue puesto por poco tiempo debajo de los ángeles, a Jesús, ahora lo vemos coronado de gloria y esplendor, a causa de la muerte que padeció.” (Heb 2, 8-9)
Si todo está benéficamente sometido al Señor, también tus trabajos, tribulaciones, dolores, sufrimientos, lo están.
Alonso Gracián Casado y padre de tres hijas. Diplomado en Magisterio y Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación. Le apasiona la pintura y la polifonía, y todo lo que es bello y eleva.
Tiene la curiosa costumbre de releer a Tolkien y a Bloy cada cierto tiempo. Sabe que sin Cristo todo es triste, feo y aburrido hasta la muerte, y que nosotros sin Él no podemos hacer nada (Jn 15, 5), salvo meter la pata. Por eso cree no perder el tiempo escribiendo diariamente algunas líneas en la red, con esta sola perspectiva: contemplar a Cristo como centro del universo y de la historia.
Jorge Soley
Javier Navascués
Mª Virginia Olivera de Gristelli
José Miguel Arráiz
Eudaldo Forment
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