26.06.22

(506) Más y mejor

28. Traer delante de los ojos la maternidad divina de María, y no olvidar cuánto puede su corazón, que en el orden de la plegaria es todo. 

 

29. Dado que amar a María, Madre bendita, es signo de predestinación, pedir la gracia de amarla más y mejor. 

 

30. Dar el paso y confiarse, por completo y sin temor, a tanta omnipotencia suplicante. 

 

31. Centrarse en María, porque nos conduce a Cristo, y descentrarse de todo lo temporal, que sólo promete polvo y ceniza.

 

32. Cómo el tiempo presente deja un regusto de sombra y pesadez plomiza, y cómo el recuerdo de María lo puede aliviar.

 

33. Caminos oscuros de cruz, donde a veces no hay nada en que apoyarse, salvo en su divina maternidad.

 
Laus Deo Virginique Matri
 
REY BURLADO
VI.- Más y mejor

9.06.22

(505) La mala raíz

22. La mala raíz es no querer tener Madre. La buena, querer por gracia tenerla.

 

23. La filiación divina desengaña de las realidades temporales.

 

24. Huérfanos de eternidad, los bienes terrenos son engaño y presunción.

 

25. La Madre vela por sus hijos, les atiende para que la atiendan y acudan a ella a protegerse.

 

26. El espíritu de opinión, frente a la verdad, es rechazo de la filiación y amor desordenado de sí mismo.

 

27. Da cobijo y ampara, por encima del orden de la gracia, por su maternidad divina.

 
REY BURLADO
V.- La mala raíz

7.05.22

(504) No malas, sino heridas

18. No malas, sino heridas realidades temporales; variables, volubles y estragadas. Desengañada el alma de repúblicas de Adán, anhela descansar en fundamentos nuevos. Y no hay mejor cimiento, para la vida temporal, que una ciudad celeste. «Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde esperamos al Salvador y Señor Jesucristo» (Fil 3, 20). Huyamos, pues, del Leviatán, porque es señor de este mundo, y es su hora y cetro.

 

19. Desengañarse de lo sometido a corrupción. Lo natural no fue destruido, pero sí sufrió. La corrupción dejó huella, no extinguió el bien, pero lo precipitó en las aguas, que pululaban de monstruos.

 

20.- Caduco y perecedero, cual la carne, es este escenario, «porque los reinos de este mundo son terrenos y perecederos, y se fundan sobre grandes riquezas, y poderío de la carne» (Catecismo Romano 1780, 75). Desencántate, pues, de los espejismos de Adán, que «ni es pequeño desengaño / ver la miseria del mundo» (Proverbios morales, Pérez de Herrera, 1618, fol. 21b, 360).

 

21. Sólo fiarse de bienes eternos, cual columna y fundamento. «Salgamos del Teatro de sombras del mundo a la plaza de la luz del desengaño, huyendo de sus felicidades, como desdichas, retirándose de las prosperidades, como miserias, para encontrarse con la felicidad que siempre dura» Gobierno general, moral y político, LI, cap.3, Valdecebro, 1728, 13).

 
IV.- No malas, sino heridas

17.04.22

(503) Corona nueva

12. Su triunfo nos renueva como el águila.

 

13. Ni inútil ni absurda es nuestra fe, pues Cristo venció. La aurora caída no apagará su victoria, que es real: en ella confiamos porque fue.

 

14. Nuestra alma no morirá; será la carne objeto de resurrección, solamente el cuerpo se deshará. Debe sucumbir primero y sin remedio, para expandirse hacia otra luz, como una tarde sedosa, recompuesta de claridades. 

 

15. Quotidie morimur, dice Juan de Borja. Pues como el fabuloso cinocéfalo, cada día morimos miembro a miembro, poco a poco y es real. También todos, sin excepción, resucitaremos, pero con suerte dispar: unos justamente, por gracia, para la eterna salud; otros justamente, por su culpa, para la eterna decepción.

 

16. Pero será esta carne y no otra, la que se pueda sobrecoger de fulgor. Ahora la puerta es estrecha con dientes de astillas, su paso aterrado de umbral. Pero tenemos un Vencedor que tiene reino, y la corona no es de otro sino Suya. En él cada parte a su todo será devuelta, y tierra nueva y cielo nuevo desplegarán sus orillas; dejó de existir el mar (Ap 21,1). 

 

17. Vasallo quejumbroso, deja atrás el lamento y celebra esta victoria, de la que puedes participar; no te ha de faltar penitencia y plegaria. Pero ahora confía. Estate tranquilo. Virescit vulnere virtus, con la herida se renueva la virtud, porque Él ha vencido. 

 

REY BURLADO

III.- Corona nueva

13.03.22

(502) Vuelo de águilas

8. Brilla el camino que no se puede tomar. Pero anticipa recodos, aceras, oscuridades benéficas, senderos estrechos de claridad.

 

9. Todas las llagas que existen y existirán reciben forma de espina. Se modelan, se adaptan al cráneo, adopan forma purpúrea. Penetran y alcanzan la idea. Y entonces el mundo ancestral, no redimido, festeja sin freno su propia soberanía.

 

10. In arduis. Por varios caminos se asciende hasta el monte. Por otros se pasa, se sale de él, se tuerce a pantanos o arenas, a descampados baldíos. Sólo hay uno, y en él no hay nada, sólo camino. Entre sus hitos no hay signo de fin, todo es madera de cruz, frutas caídas, un vuelo de águilas. Y así, de zancada en zancada, de auxilio en auxilio, se alcanza la gloria final, donde todo es remanso y luz tranquila. Y el cielo está nuevo porque ya lo es, y en su tierra es de día.

 

11. Me dulcis saturet quies, que su dulce quietud satisfaga. Son tantos los trabajos que esta vida mortal trae consigo, dice Borja en su emblema. Pero sólo un momento, no se despierten los monstruos y cambie el clima. Cuelgan regalos de música entre los sauces, para atender al caminante y se conforte en la subida. Bajo la fresca sombra hay primicias, pero deben ser breves. Fiat voluntas tua.

 
REY BURLADO
II.- Vuelo de águilas