El acto moral
En el artículo anterior, tratamos los impedimentos remotos al acto humano, que se dividen en naturales (el temperamento, el carácter, la edad y el sexo), psicológicos (diversos grados de afecciones mentales) y sociológicos (educación, moral social, ideologías o filosofías imperantes, así como los ejemplos cercanos al sujeto agente). Salvo algunos trastornos mentales graves, que nublan completamente el juicio, los impedimentos remotos jamás anulan totalmente la libertad del sujeto, ni por tanto su responsabilidad.

José Aparicio Sanz nació en Enguera (no lejos de Játiva) el 12 de marzo de 1893. Piadoso desde la primera infancia, cursó bachillerato en las Escuelas Pías de Valencia, ingresando posteriormente en el colegio de Vocaciones eclesiásticas de San José, y ordenándose en 1916. Fue primeramente destinado a vicario de la pedanía de Benalí, donde reconstruyó el templo y la casa abacial, e instituyó el catecismo infantil. Como coadjutor de Santa María de Oliva le sorprendió la terrible epidemia de gripe de 1918, donde dio muestras de la grandeza de su espíritu, sin dejar de asistir a los enfermos pese a la gran mortandad.
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