Angeología Bíblica (y II)
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El Ángel exterminador
El término de “Ángel exterminador”, aparece por primera vez en el libro del Éxodo. Allí Yahvé informa a Moisés de su última plaga, la de la muerte de los primogénitos de Egipto, y cómo deben evitarla los israelitas mojando las jambas de sus casas con sangre del cordero pascual. El Señor afirma que será Él mismo quien castigue a Egipto (capítulo 12, versículo 12 “esa noche yo pasaré por el país de Egipto para exterminar a todos sus primogénitos”; también el versículo 29). Sin embargo, Moisés, cuando habla a los ancianos de las tribus, cita un “Exterminador” que efectuará el castigo, distinguiéndolo de Dios: “Yahvé, con su plaga, va a recorrer todo Egipto y, al ver la sangre en la entrada, pasará de largo y no permitirá que el Exterminador entre en vuestras casas y los mate (versículo 23). Véase también carta a los Hebreos 11, 28. Ese ángel podría ser el mismo que en Éxodo 23, 20 es prometido por el Señor a Moisés para que guíe al pueblo a las tierras de los pueblos de Canaán, a los que “exterminará” (véase también Éxodo 33, 2), pero no hay indicio firme de ello en el texto.

En aquel tiempo los hombres impíos instalaron un Ídolo de los Celos en la entrada de la puerta interior que da hacia septentrión, en la Ciudad Santa. En la entrada del atrio había un agujero en el muro, y en el agujero una puerta. Y detrás de la puerta estaban toda clase de reptiles y seres horribles, y todos los ídolos de la casa de Israel, grabados en las paredes.









