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22.09.20

18.07.20

La impiedad. Un estudio bíblico

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Definición de impiedad



Se define impiedad a la falta al deber de piedad, es decir, a la obligación o deuda que contraemos hacia aquello que no podemos restituir. Hay deber de piedad hacia los padres por la vida, hacia la patria por los medios de perfeccionamiento, pero sobre todo hacia Dios por habernos creado (y redimido). De hecho, en lenguaje común, la impiedad es la falta hacia del deber de obligación hacia Dios, llamado comúnmente Religión, que entre otros incluye Su adoración, la honra de Su nombre y el cumplimiento de Sus mandamientos. Es por ello que impiedad e irreligiosidad se suelen emplear de modo sinónimo: un hombre piadoso es religioso, y un impío es irreligioso.

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29.03.20

La humildad

Por un hombre, Adán (y con la cooperación de una mujer, Eva) entro el pecado en el mundo. Y por otro Hombre, y también Dios, Jesucristo (y con la cooperación de una mujer, María) vino la Redención. El pecado de Adán fue querer ser como Dios. Es decir, la soberbia, madre de todos los demás pecados, pues igualarse a Dios es el mayor de ellos. Si el primer hombre cometió el mayor de los pecados, su más sublime Redentor sólo puede ser abanderado de la mayor de las virtudes, la opuesta a la soberbia, la humildad.

 

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25.10.19

Vida en abundancia

Nuestra patria es celestial y eterna, y en regresar a ella debe trabajar nuestra alma, pero este mundo de aquí abajo también es obra de Dios. Gozarlo honestamente es agradable a sus ojos.

La religión cristiana no es religión para tristes. Ni para angustiados o deprimidos. Es vibrante, es desafiante, es exigente y maravillosa. Sursum Corda. Arriba los corazones, que Dios existe y nos ama como somos.

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5.02.19

Hace falta

Es un lugar común entre los bautizados hablar de la crisis de la Iglesia. Ya ni los más optimistas la ocultan, pero cada uno echa las culpas a otro de su origen. Tal vez los últimos años se haya agudizado (escándalos en el clero, confusión doctrinal, apostasía masiva), pero no es nueva. Se esbozan mil causas diversas, y probablemente, en mayor o menor medida, todas son ciertas.

 

Pero no importa el problema. Importa la solución. Y en nuestro caso, la solución es siempre la misma: volver a Él. Porque todos los problemas provienen de alejarse de Él.

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