Breves reflexiones sobre la eutanasia y sus legislaciones
Las personas no “tenemos” derechos, ni existen los derechos inherentes, puesto que los derechos surgen de la relación entre personas. En todo caso, “ejercemos” derechos. Acción y no posesión.
La vida y la muerte son hechos, no derechos. Así, todos hemos de morir un día u otro, de modo que no existe el “derecho a morir”. Cuando hablamos del “derecho a vivir”, en realidad estamos hablando del derecho a no ser matados por otros, y por tanto, cuando hablamos del “derecho a morir” lo que expresamos es el derecho a que otros nos den muerte a nuestra petición.

En aquel tiempo los hombres impíos instalaron un Ídolo de los Celos en la entrada de la puerta interior que da hacia septentrión, en la Ciudad Santa. En la entrada del atrio había un agujero en el muro, y en el agujero una puerta. Y detrás de la puerta estaban toda clase de reptiles y seres horribles, y todos los ídolos de la casa de Israel, grabados en las paredes.



