El super monaguillo


Esta noche ha fallecido Manolo, tío de mi mujer y padre de José Manuel, al que dediqué este post el cinco de mayo del 2008.

Ha muerto mientras dormía en su casa de Pallaruelo de Monegros. Llevaba tiempo con achaques de salud, pero no se esperaba una muerte inmediata.

Le tenía en muy alto aprecio y un gran cariño. Fue un buen hombre, católico practicante. Os ruego una oración por su alma y por sus seres más queridos, en especial por José Manuel.

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Este fin de semana me he quedado de Rodríguez mientras mi esposa e hijos han ido a casa de mis suegros, en un pueblecito de los Monegros oscenses. Precisamente nuestro obispo, Monseñor Jesús Sanz Montes, está de visita pastoral por el arciprestazgo monegrino y este domingo dio misa a primera hora en dicho pueblo. Dado que es una localidad de apenas cien habitantes, a veces bastan los dedos de las manos para contar las veces que un obispo visita la población a lo largo de la vida de cualquiera de los fieles que viven allá. Por tanto, cada vez que un sucesor de los apóstoles asoma su báculo por allí, los cristianos se alegran.

Pero entre todos los bautizados de Pallaruelo de Monegros -así se llama el pueblo- el más feliz de todos hoy ha sido, sin la menor duda, José Manuel, primo de mi mujer. Es el monaguillo del pueblo desde hace más de treinta años. Más o menos desde que hizo la primera comunión. Ahora tiene 40 años pero ayuda al sacerdote todos los domingos con la misma alegría de siempre.

Alguno os extrañaréis de que un hombre de esa edad siga siendo monaguillo. Bien, es que José Manuel nació con el síndrome de Down. Por eso lleva viviendo toda la vida con sus padres y apenas sale del pueblo salvo para ir a la capital de la comarca o al médico en Huesca o Zaragoza. Yo le conozco desde hace más de veinte años y, sinceramente, no me imagino una misa en Pallaruelo sin él al lado del sacerdote. Y os aseguro que pocos monaguillos hay en el mundo que cumplan su cometido tan bien y con tanta “vocación".

Por eso, cuando don Jesús le ha alabado hoy delante de todos y le ha llamado super monaguillo, José Manuel ha sido, siquiera por unos minutos, uno de los seres humanos más felices en el mundo. Y con él, todos los que le quieren, que prácticamente son todos los que le conocen. Estoy seguro que mientras viva no olvidará este día.

Sé que hay alguien más que hoy ha disfrutado con la felicidad de José Manuel. Es el Salvador, patrón del pueblo. Es más, seguro que las palabras del obispo Jesús eran en realidad las palabras que nuestro Señor Jesús quería decir a su siervo fiel. Ahora que nuestra sociedad legaliza el asesinato de los niños con síndrome de Down antes de nacer, José Manuel es un ejemplo vivo de que los que padecen su enfermedad son tan humanos como los demás, tan cristianos como los demás, tan siervos de Dios como los demás. Es más, yo diría que uno de los lugares donde siempre se puede encontrar el rostro de Dios es en la sonrisa de ellos.

Que Dios nos mantenga por muchos años a este super monaguillo tan especial,

Luis Fernando Pérez Bustamante