8.11.06

¿Hay salvación fuera de la Iglesia Católica? ( III )

Vamos a dar un salto en el tiempo dentro de este breve estudio. Iremos desde el siglo V, donde dejamos a San Agustín, hasta el siglo XIII, en el cual desarrolló su obra Santo Tomás de Aquino, quizás el más grande teólogo que ha dado la Iglesia Católica en toda su historia.

A principios del siglo XIII (1208) el papa Inocencio III impuso una confesión de fe a los valdenses que querían reconciliarse con la Iglesia católica. En dicha confesión aparecía el siguiente párrafo: “Creemos de todo corazón y profesamos con nuestros labios una sola Iglesia, no la de los herejes, sino la Iglesia Romana, católica y apostólica, fuera de la cual creemos que nadie puede salvarse.”

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7.11.06

Sangre inocente (por Monseñor Munilla)

No puedo resistirme a copiar el excelente artículo de Monseñor Munilla, Obispo de Palencia, acerca del aborto. Fue publicado el pasado 4 de noviembre en el Norte de Castilla

Señalo en negrita las frases que más me han gustado

EL VALOR DE LA PALABRA
Sangre inocente
JOSÉ IGNACIO MUNILLA AGUIRRE/OBISPO DE PALENCIA

Tenemos que agradecer a la televisión danesa el servicio que ha prestado, en el ejercicio del periodismo de investigación, sacando a la luz lo que ocurre en las clínicas abortistas de España. Sabíamos que existían paraísos de 'turismo sexual'. Ahora hemos conocido que España (Barcelona muy especialmente) es el destino del 'turismo abortista'. Los datos irrefutables están al alcance de la mano de cualquiera que tenga interés en conocer la verdad (www.forumlibertas.com).

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6.11.06

¿Hay salvación fuera de la Iglesia Católica? ( II )

En el mensaje anterior hemos leído cuál era el pensamiento de lo primeros padres de la Iglesia anteriores a San Agustín de Hipona.
Ahora nos toca ver cuál fue la enseñanza del santo Obispo de Hipona acerca de los que estaban separados de la Iglesia católica. Bien está que recordemos que San Agustín fue el teólogo preferido de Lutero y de Calvino, los cuales pretendieron hacer creer que sus doctrinas sobre la gracia y la predestinación eran iguales a las enseñanzas de aquel gran santo que vivió en el norte de África. Curiosamente no le tuvieron en cuenta cuando él dijo cosas como estas….

Epist 141,5
“Cualquiera, pues, que se haya separado de esra Iglesia Católica, aunque crea que vive virtuosamente, está separado de la unidad de Cristo por ese solo crimen: no alcanzará la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.”

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Jugar con la vida, jugar a ser Dios

Inauguro hoy una nueva sección de este blog. En la misma pienso copiar cada semana la carta pastoral de algún cardenal, arzobipo u obispo, que me parezca interesante. Como no podía ser de otra forma, inaugura la sección mi propio Obispo, Monseñor Sanz Montes, de quien estoy absolutamente convencido que está llamado a ser una columna (Gal 2,9) de la Iglesia Católica en España.

Jugar con la vida, jugar a ser Dios

Queridos Hermanos y amigos: Paz y Bien.

Es una tentación tan vieja como el mundo. No se trata sin más de un instinto de sano y sabio perfeccionamiento, sino de algo que parece que está malditamente escrito en nuestra más torpe pretensión: querer ser como Dios. En la larga trayectoria de la historia de los hombres, se ha intentado con más sutileza o más grosería, rescribir esa arcana tentación de polemizar con Dios, de negociar con Él, de desplazarle, de ignorarle…o de pretender llegar a su misma destrucción.

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5.11.06

¿Hay salvación fuera de la Iglesia Católica? ( I )

Lumen Gentium, 14
El sagrado Concilio pone ante todo su atención en los fieles católicos y enseña, fundado en la Escritura y en la Tradición, que esta Iglesia peregrina es necesaria para la Salvación. Pues solamente Cristo es el Mediador y el camino de la salvación, presente a nosotros en su Cuerpo, que es la Iglesia, y El, inculcando con palabras concretas la necesidad de la fe y del bautismo, confirmó a un tiempo la necesidad de la Iglesia, en la que los hombres entran por el bautismo como puerta obligada. Por lo cual no podrían salvarse quienes, sabiendo que la Iglesia católica fue instituida por Jesucristo como necesaria, rehusaran entrar o no quisieran permanecer en ella.

A pesar del “optimismo” respecto a la salvación de los no católicos, incluso los no cristianos, presente en el concilio Vaticano II, lo cierto es que el Concilio reafirmó lo que ha sido una doctrina unánimemente sostenida por la Iglesia Católica a lo largo de los siglos: la no salvación de los que, culpablemente, no forman parte de la misma. En sucesivos posts mostraré cómo se ha ido desarrollando esta cuestión durante todos esos siglos.

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