No entiendo qué es lo que quieren los obispos alemanes
La Conferencia episcopal alemana quiere entablar conversaciones con la Santa Sede sobre la cuestión de los divorciados vueltos a casar. Dado que hay sacerdotes germanos que se saltan la enseñanza de la Iglesia en esa cuestión, y admiten que comulguen las personas que están en esa situación, parece claro que lo que los prelados pretenden es discutir con Roma sobre el tema.
No sé cuál será la actitud de Roma ante la actitud de los obispos alemanes. Es evidente que la doctrina católica sobre el sacramento de la Eucaristía, y la necesidad de estar en gracia para recibirlo, no puede someterse a discusión. Es también claro que la doctrina católica sobre la indisolubilidad del matrimonio no puede cambiar. Que los que se divorcian y se vuelven a casar son llamados adúlteros por Cristo se ve claramente leyendo los evangelios. Y no me imagino a la Iglesia borrando esas palabras del Señor de la Escritura.

En breve empieza el Año de la Fe. Y antes tendremos la declaración solemne de San Juan de Ávila como doctor de la Iglesia. Será en Roma el próximo 7 de octubre. Patrono del clero español, la vida de San Juan es digna de ser estudiada para sacar de ella el agua viva que emana de la gracia que el Señor derramó sobre su vida.
El anciano obispo san Ignacio de Antioquía iba a Roma camino del martirio. Según pasaba por diversas iglesias, tuvo la feliz idea de escribir pequeñas epístolas a los fieles que formaban parte de las mismas. Esto sucedía el año 107. El mártir había oído el evangelio de boca de los apóstoles. De ellos recibió la ordenación por imposición de manos. A una de esas comunidades, los trallianos, les escribió lo siguiente:
Llevo doce años viviendo en tierras oscenses. Seis en Sariñena, capital de Los Monegros, y seis en Huesca capital. Cuando llegué con mi familia a esta tierra, todavía vivía Mons. Javier Osés, aunque el cáncer que provocó su muerte ya estaba avanzado.


