Al paredón con el obispo
Hay que crucificarle. Al paredón con él. Un pelotón de fusilamiento y “pim, pam, pum". Y que no quede ni el anillo ni el báculo. Fuera, largo, echémosle del pueblo, que nosotros somos gente muy honrada y muy decente y él un miserable. Y si el resto de obispos le apoya, vayamos a por ellos. ¿Qué se habrán creído esos señores? ¿de verdad piensan que en nuestra España se puede decir que la práctica de la homosexualidad y el adulterio son pecado? ¿y hacerlo ni más ni menos por la televisión pública que pagamos con nuestro dinero todos los españoles? Nada, nada. A por ellos, que son pocos y cobardes. Echémosles a las mazmorras del desprecio social.
Sí, así están las cosas en Alcalá de Henares, que no es una población especialmente diferente a las del resto de España. Su clase política de izquierdas, con UPyD a la cabeza, sigue encabritada porque al obispo de la localidad le dio por predicar la fe católica en el pasado Triduo Pascual. No soportan que el prelado dijera lo que la Iglesia enseña acerca de la homosexualidad. Algo que afirmó, recordémoslo, en el contexto de una relación de comportamientos que son pecaminosos según la moral católica.

El obispo emérito de San Sebastián, Mons Juan María Uriarte, que en los años 2000-2009 sucedió en esa sede a Mons. José María Setién, dando continuidad homogénea a la obra pro-nacionalista de éste, el 8 de mayo dió una conferencia titulada “Espiritualidad de la reconciliación en la coyuntura actual», organizada por el Centro Loyola que los jesuitas tienen en San Sebastián. Así informa Antón Iparraguirre en el Diario Vasco (9-5-2012): “POLITICA. Uriarte apuesta por facilitar `mensajes recíprocos entre ETA y el Gobierno". Es significativo el epígrafe de sección que precede a la información de la conferencia: “POLITICA”.
Por desgracia, de vez en cuando aparecen en la prensa conflictos eclesiales de gravedad motivados por la oposición de un grupo de fieles a traslados de sacerdotes. La diócesis boliviana de Oruro está siendo testigo de una de esas batallas absurdas, en las que la autoridad episcopal es puesta en entredicho por grupos más o menos dirigidos.
El progresismo eclesial anda bastante inquieto ante la constatación de que su influencia en el presente y en el futuro de la Iglesia Católica muestra un aspecto más bien oscuro. De no ser por el eco que encuentran en los medios de comunicación más laicistas y anticlericales, su poderío mediático sería equiparable a su nivel de fidelidad al magisterio. O sea, insignificante.
Protestante Digital es el medio de comunicacion evangélico más importante de este país. Y es posible que también lo sea entre los protestantes que hablan español. Acaba de publicar un editorial,


