Cómplices del sectarismo laicista
El acoso que viene sufriendo la Iglesia por parte del laicismo radical en los últimos años ha encontrado en determinados sectores eclesiales y para-eclesiales una especie de complicidad, tanto directa como indirecta. Así por ejemplo, ese engendro herético llamado Redes Cristianas se sumó a la manifestación contra la visita del Papa y la JMJ. Su presidente, Evaristo Villar, fue invitado el pasado fin de semana por los salesianos de Santiago de Compostela, sin que el arzobispo, Mons. Julián Barrio, abriera la boca para indicar que no es cosa buena que una orden religiosa presente en su archidiócesis dé cobertura a los quintacolumnistas del anticlericalismo.
En todo caso, a los mercenarios de la ideología totalitaria laicista se les ve venir y resulta relativamente fácil evitar que hagan pupa a nivel de la comunión eclesial. Más peligrosos pueden resultar aquellos que compran el discurso del laicismo radical y lo adornan de buenas palabras, comprensión y tolerancia. Ellos no se manifestarán contra el Papa, pero pedirán que modere su discurso en todos aquellos puntos que resultan controversiales porque afectan a la moral, el derecho a la vida, etc. Ellos no acusarán a la CEE de ser un nido de talibanes, pero sí señalarán con el dedo acusador a los obispos que son más “activos” en la tarea de ser luz del mundo y sal de la tierra.



