El delito de Monseñor Munilla es ser fiel a Cristo
“El 26 de septiembre de 2010, acompañados por nuestro Obispo, acogimos en el Centro Penitenciario de Martutene, la Cruz y el Icono de la JMJ. En la homilía D. José Ignacio invitó a la Pastoral Penitenciaria a organizar una peregrinación a la JMJ con aquellos internos que quisieran y pudieran asistir. En ese momento, nos pareció un sueño inalcanzable y lejano. Pero Dios hace posible lo imposible y con la ayuda del Obispo y las facilidades de la Dirección del Centro Penitenciario, el 20 de agosto salió para Madrid un autobús con 20 peregrinos, 10 de ellos internos/as….“
Así empieza la carta que un grupo de internos de la prisión de Martutene escribieron después de la pasada JMJ. La práctica totalidad de aquellos que han conocido lo ocurrido han manifestado su satisfacción. Un obispo puso en práctica lo que la Escritura dice en Hebreos 13,3: “Acordaos de los presos, como si estuvierais con ellos encarcelados…“; y en Mt 25,36 “estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme“. Los presos de Martutene siguen en la cárcel pero por unos días han podido disfrutar del regalo de participar en el más multitudinario acto de comunión eclesial que ha tenido lugar en la historia reciente de España.
Sin embargo, hay al menos una persona en España al que todo esto le ha parecido muy mal. Y no ha tenido otra idea mejor que hacer que arremeter contra el obispo de San Sebastián. Se trata de César Vidal Manzanares. El pasado lunes protagonizó una de sus actuaciones más penosas desde que está en el mundo de la radio. Lo pueden ver en el siguiente vídeo:

Liechtenstein es un microestado situado en el corazón de Europa que hace frontera al oeste por Suiza y al este con Austria. En
El periodista César Coca ha realizado una
No recuerdo bien cuántos años -¿8-9?- tenía cuando los Reyes Magos dejaron en casa de mis abuelos paternos un par de walkie-talkie de juguete. Inmediatamente mi padre y yo empezamos a jugar con ellos. Y en esas estábamos cuando se nos coló una conversación procedente de alguna emisora de radioaficionado cercana. Ese fue el inicio del interés de mi papá en ese mundillo. Al poco se compró una emisora de verdad y pronto consiguió hacer un buen grupo de amigos a través de las ondas. Su primer “nick” fue el de Paloma. En Getafe habían unos cuantos radioaficionados con los que formó una especie de club.
La Fiscalía ha pedido 309 años de cárcel para el doctor Morín por 101 delitos de aborto, asociación ilícita y un delito continuado de falsedad documental. Además, ha solicitado diversas penas por las mismas razones para su esposa y el personal sanitario que colaboró en la maquinaria de picar carne humana en que se convirtieron las clínicas de ese asesino de bata blanca. Llegaron a practicar abortos a criaturas de siete meses y medio de gestación. O sea, infanticidio rampante. Ahora bien, no olvidemos que las leyes abortistas de este país permitían ese tipo de abortos en algunos supuestos. Que el doctor Morín y sus compinches falsificaran los informes médicos para que encajaran con esos supuestos, no nos exime del horror de pensar que la ley admite que se mate a su ser humano en el seno materno cuando ya puede vivir fuera.








