Se cumplió la voluntad de Dios
Y la voluntad ha sido que mi esposa, Lidia, no tenga cáncer. Podría haber sido lo contrario y lo habríamos aceptado igualmente, pero por el momento ha pasado de nosotros ese cáliz.
Lo que no va a pasar jamás es el agradecimiento que os tenemos a todos los que habéis rezado por nosotros, especialmente por ella. Sin esas oraciones nos habríamos venido abajo en algún momento de esta semana, que ha sido la más dura de nuestras vidas. La incertidumbre, el no saber si los nódulos que aparecían en una ecografía poco clara eran tumores o no, es una compañera muy poco recomendable. La fe y la gracia nos sostienen pero no nos impiden sufrir, clamar y hasta llorar.









