InfoCatólica / Cor ad cor loquitur / Archivos para: Agosto 2008, 20

20.08.08

A rezar por las almas y a pedir el consuelo de Dios

Conozco de primera mano lo que es perder un familiar en una catástrofe aérea. Mi padre murió el 19 de febrero de 1985 cuando su avión “se precipitó” ladera abajo por el Monte Oíz de Vizcaya. La muerte de un ser querido es siempre un shock tanto si es esperada, tras una larga enfermedad, como si acontece de forma inesperada, tras un accidente, un atentado o cualquier otra circunstancia pareja. Pero cuando a tu dolor se une el de centenares de familias y va acompañado de repercusión mediática, parece que se agranda.

Como cristianos podemos y debemos orar tanto por los que han partido a la otra vida -quiera Dios que todos hayan podido tener un momento de lucidez para ponerse en paz con el Señor-, como por los que se quedan en esta a llorar por su pérdida. Nadie piense que las oraciones no causan efecto. No todos podemos estar junto a los que han sufrido la tragedia, pero sí podemos rezar a Dios para que les dé fuerzas para sobrellevar el drama al que se enfrentan. El Cristo que lloró por la muerte de Lázaro es quien mejor puede consolar a quienes hoy han perdido a sus seres queridos. Y la Iglesia es el mejor instrumento del Señor para encarnar visiblemente dicho consuelo.

Orad especialmente para que el Señor conceda sabiduría y gracia a los sacerdotes que van a atender a los fieles afectados por el accidente. La fe no es algo etéreo que se disipa ante el dolor. Muy al contrario, es en el sufrimiento donde la fe se convierte en el único asidero firme al que agarrarse para no derrumbarse. Que el Señor derrame de su gracia sobre todos nosotros, en especial sobre los que más lo necesitan en estos momentos.

Luis Fernando Pérez Bustamante

Otra muestra más de la descomposición moral en España

Hace unos días los medios de comunicación dieron una de esas noticias que te ponen los pelos de punta a poco que tengas cierto interés sobre el nervio moral de la sociedad española. Más del 20% de los aspirantes a policías nacionales sometidos a un test de drogas dio positivo. Las pruebas se realizaron a unos 500 de los 2.750 alumnos de la última promoción del Centro de Formación de Ávila y se consideran como bastantes representativas de la realidad del resto de aspirantes. Es decir, uno de cada cinco futuros policías nacionales consume habitualmente drogas. He ahí la flor y nata de la juventud española, pues jóvenes son en su práctica totalidad los aspirantes a ser policías, profesión para la que se supone cierta “vocación” de servicio, aunque no descarto que muchos quieran serlo por una cuestión de seguridad profesional y económica. Si los jóvenes que quieren servir a la sociedad como agentes del orden tienen esa tasa de consumo de drogas, ¿qué no tendrán el resto?

Todos sabemos que en la juventud se suelen cometer excesos, aunque hasta hace no mucho eran mayormente puntuales y no una norma, salvo en un sector bastante minoritario. Yo mismamente me tomé alrededor de cinco o seis porros en mis años de adolescencia-juventud, lo cual no es que sea gran cosa y desde luego no fue nunca una práctica habitual. Entre mis amistades no recuerdo nadie que consumiera drogas habitualmente y el ámbito en el que me movía no era precisamente el de gente de piedad cristiana. Pero hemos pasado del porrete de pascuas a ramos y del “pedal” de ramos a pascuas al consumo de drogas y alcohol durante todos los fines de semana. Mejor no hablo de las relaciones promiscuas porque no tengo datos a mano y no quiero meter la pata, pero sospecho que por ahí el asunto no va mucho mejor.

Leer más... »