¿Y si se van?
Cuando el último día de agosto del año pasado escribí acerca de cómo veía el futuro de la Cadena Cope de entonces en un año, planteé tres posiblidades:
1. Todo sigue igual. Blázquez renueva pero sigue sin meter mano en la cadena. O quizás es sustituido por Cañizares, Rouco o cualquier otro cardenal, arzobispo u obispo partidario de que la emisora siga como está. Con Zapatero o sin él.
2. Todo cambia. Puede ser debido a dos razones:
a- Los obispos, por convicción propia o por presiones internas y externas, deciden desprenderse de Federico Jiménez Losantos, César Vidal e Ignacio Villa (es muy improbable que ellos se separen).
b- Los tres se largan a otro proyecto.
Si alguien me pregunta cuál escenario creo más probable, creo que es el 2b. Considero muy factible que el año que viene Federico se vaya, llevándose a Villa y Vidal con él. Así la FERE y todo el progrerío eclesial, junto con parte del sector conservador antiliberal, podrá descansar a gusto. Tendremos una Cope inmaculada, sin “fundamentalistas liberalones". Lástima que pronto dejará de serlo, pues como se hundirá la audiencia, la CEE no podrá sostenerla económicamente y habrá que venderla al mejor postor.
Tras la reciente renovación por dos años (uno con opción a otro) de Federico Jiménez Losantos y César Vidal cualquiera diría que me equivoqué ya que se estaba cumpliendo el punto 1 y no el 2b. Pero a diferencia de lo que ocurrió con la anterior renovación de Losantos y cía, donde la campaña en contra acababa una vez producida la firma, en esta ocasión esa campaña ha continuado, si cabe con más fuerza, tras haber llegado al acuerdo para seguir en la Cope. Y esta vez las presiones han llegado más lejos, como lo demuestran las declaraciones del cardenal Sistach afirmando que se opuso a la continuidad de Losantos -el cardenal catalán no se tira a la piscina si no hay agua- y la publicación en el diario oficial del Vaticano de un artículo de Juan Manuel de Prada en el que poco menos dice que la Cope está tomada por las huestes del maligno. Pero aun así, faltaba la guinda del pastel. Guinda que hoy ha puesto el director de programación socio-religosa de la cadena, el sacerdote Manuel María Bru.



