La Iglesia no tiene quien la defienda entre la clase política española

No sé si todavía quedaba algún incauto que pensaba que entre los partidos políticos con representación parlamentaria había uno, concretamente el PP, que podía defender de alguna manera los intereses de la Iglesia Católica en esta nación llamada España. Pero tras la exclusiva que dimos el sábado, de la que curiosamente no parece que se haya hecho eco nadie aunque en Añastro -sede de la CEE- causó un revuelo tremendo (*), solo cabe decir “lasciate ogni speranza".
Efectivamente, el PP está dispuesto a utilizar la asignatura de religión como moneda de cambio en un posible pacto institucional con el PSOE. Dado que ambos partidos, junto con Podemos y Ciudadanos, están por la labor de reformar la Constitución (**), cabe pensar que esa moneda no serviría solo como parte del pago para un hipotético -e imposible a día de hoy- acuerdo de gobierno, sino precisamente para dicha reforma y para una futura revisión consensuada de los acuerdos entre España y la Santa Sede.
Habrá quien diga que don Eugenio Nasarre hablaba a título personal, y que ya no es ni siquiera diputado. Pero es bien sabido que él ha sido y es uno de los máximos referentes del PP en materia educativa, así que no habla a humo de pajas. Es más, estoy convencido de que aprovechó la invitación de la CEE a la reunión de delegados episcopales de enseñanza, para pulsar para el PP la reacción de la Iglesia en España ante la posibilidad de que la asignatura de religión desaparezca, del todo o casi del todo, del mapa.
En la noticia no dijimos, pero digo ahora, que don Eugenio también habló, y no precisamente para bien, del concierto económico. Los colegios de educación diferenciada por sexos se pueden ir olvidando de dicho concierto. El PP no les va a defender. Y el resto tampoco espere defensa por parte de ese partido en caso de que se reduzca la cuantía que reciben del Estado para garantizar una educación gratuita a sus alumnos.
En otras palabras, el PP, defendido hasta la saciedad por buena parte de los medios de comunicación de la Iglesia en España como una especie de mal menor -o incluso bien- para el catolicismo español, está dispuesto a dar los besos de Judas que hagan falta. ¿Qué será lo próximo? ¿ceder en el tema de la X en la Declaración de la Renta? ¿apoyar una nueva desamortización bajo la excusa de las “inmatriculaciones” que tanto han molestado a la izquierda?
Quien cede en cuestión de valores fundamentales -si es que alguna vez los ha tenido el PP-, como son el tema del derecho a la vida y la familia, ¿no va a ceder en lo demás?
La Iglesia en España ha estado tan ocupada en las últimas décadas en favorecer toda aconfesionalidad en la política, que ahora va a saber de verdad a qué lleva el ninguneo de la presencia católica en la vida pública. Vamos a recolectar lo que queda de la cosecha sembrada en la Transición, cuando la Iglesia decidió que no debía oponerse a la descatolización socio-política de este país. Cuarenta años después tenemos divorcio salvaje, aborto salvaje… apostasía salvaje.
Eso sí, el cardenal Blázquez, presidente de la CEE, nos ha dicho hace unos días que los obispos españoles están muy preocupados por la situación política. Y propuso esto:
«Yo pido que se encuentren, que hablen, que proyecten, que nos viene muy bien que entre todos vayan diseñando en esta situación crucial nuestro futuro»
No dude usted, estimado don Ricardo, príncipe de nuestra Santa Madre Iglesia, que los políticos van a hablar, proyectar y diseñar el futuro de nuestra patria. Y en ese futuro diseñado por ellos, la Iglesia es uno de los objetivos a desechar. La izquierda pedirá su cabeza y la derecha se la entregará con gusto. Los medios de comunicación que ustedes controlan serán meros notarios -escasamente críticos- de esa realidad que se nos viene encima.
Luis Fernando Pérez Bustamante
(*) Al parecer la gran preocupación en Añastro durante la jornada sabatina era la “filtración", “traición", “pecado” (lo digo en serio), etc, de parte de las tesis del señor Nasarre a este medio de comunicación. Si llegan a saber quiénes eran los filtradores, les montan un auto de fe allí mismo. Se ve que molesta que las filtraciones no sean solo para los de siempre. Hubo incluso un ponente que nos dedicó “cariñosísimas” palabras, pidiendo que nadie nos leyera, que éramos bazofia, etc. A ese ponente le podríamos plantear que antes de hablar de basura, se pregunte dónde pone publicidad la institución para la que trabaja. Pero dejémoslo estar aquí.
(**) Me apuesto pincho de tortilla y caña a que en la reforma constitucional pasarán a mejor vida estos artículos de la Constitución actual:
Art 27.3
Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.
Y
Art 16.3
Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.



