¿Ama Dios a todos los hombres por igual?

Este es el primer post de una posible serie en la que plantearé preguntas sobre la fe católica. Cabe la posibilidad, aunque espero que no ocurra, de que yo crea que la respuesta correcta es la equivocada. En ese caso, doy por hecho que saldréis todos a ayudarme y sacarme del error.

Si veo que sale bien la cosa, vendrán más. Si no, pues será el primero y último.

De estas dos afirmaciones, ¿cuál creéis que es cierta según la fe católica?

- Dios ama a todos los hombres por igual.

- Dios ama a todos los hombres, pero ama más a los más santos. De hecho, son más santos porque Dios les ama más.

Al final del día, la solución.

Si queréis razonar vuestras respuestas, mejor. No publicaré ningún comentario hasta que dé la respuesta correcta, que incorporaré al post.

Luis Fernando Pérez

—-

Respuesta.

Tomado de:

Gracia y libertad –VI. Santo Tomás de Aquino

Dios no ama igualmente a todos los hombres. Y si alguien es más santo, es porque ha sido más amado por Dios. Es evidente que las criaturas existen porque Dios las ama: «Tú amas todo cuanto existe, y nada aborreces de lo que has hecho, que no por odio hiciste cosa alguna» (Sab 11,25). También es evidente que entre los seres creados, concretamente entre los hombres, hay unos mejores que otros, hay unos que tienen más bienes que otros. ¿Y de dónde viene que unas personas sean mucho más buenas que otras? Del amor de Dios. Dios no ama igualmente a todos los hombres. Y si uno es más bueno, es porque ha sido más amado por Dios.

Recuerdo un principio previo. El amor de Dios es muy diferente del amor de las criaturas. El amor de éstas es causado por los bienes del objeto amado: «la voluntad del hombre se mueve [a amar] por el bien que existe en las cosas» o personas. Por el contrario, «de cualquier acto del amor de Dios se sigue un bien causado en la criatura» (STh I-II,110, 1).

El amor de Dios es infinitamente gratuito, es un amor difusivo de su propia bondad: Dios ama porque Él es bueno. Así la luz ilumina por su propia naturaleza luminosa, no por la condición de los objetos iluminados. Y amando Dios a las criaturas, causa en ellas todos los bienes que en ellas pueda haber. Consecuentemente, si todos los hombres en alguna medida han recibido bienes de Dios, aquellos que han recibido más y mayores bienes los deben todos a un mayor amor de Dios hacia ellos.

Los santos, en sus autobiografías, dan con frecuencia testimonio agradecido de esta gran verdad, y a Dios atribuyen todo el bien que ellos tienen, que ciertamente es mucho mayor que el de otros hombres. «El Señor ha hecho en mí maravillas» (Lc 1,49). «¿Qién es el que a ti te hace preferible? ¿Qué tienes tú, que no hayas recibido?… Gracias a Dios soy lo que soy» (1Cor 4,7; 15,10).

Por tanto, Dios no ama más a una persona porque sea más perfecta y santa, sino que ésta es más santa y perfecta porque ha sido más amada por Dios. Esta verdad es constantemente proclamada en la Escritura. En ella resplandece el amor especial de Dios por su pueblo elegido, Israel, «el más pequeño» de todos los pueblos (Dt 7,6-8); por María, haciéndola inmaculada ya antes de nacer; por los cristianos, «elegidos de Dios, santos, amados» (Col 3,12); por «el discípulo amado», etc. Por eso Santo Tomás enseña que,

«por parte del acto de la voluntad, Dios no ama más unas cosas que otras, porque lo ama todo con un solo y simple acto de voluntad, que no varía jamás. Pero por parte del bien que se quiere para lo amado, en este sentido amamos más a aquel para quien queremos un mayor bien, aunque la intensidad del querer sea la misma… Así pues, es necesario decir que Dios ama unas cosas más que a otras, porque como su amor es causa de la bondad de los seres, no habría unos mejores que otros si Dios no hubiese querido bienes mayores para los primeros que para los segundos» (STh I,20, 3). Es éste un principio teológico fundamental, que aplica el santo Doctor al misterio de la predestinación (I,23, 4-5) y a toda su teología de la gracia (I-II,109-114).

Son muchos los cristianos que hoy ignoran estas grandes verdades, pues casi nunca les son predicadas. Y por eso se desconciertan cuando las oyen. Pero un cristiano que apenas las conozca, conoce mal, muy mal, el misterio de Dios y el de su gracia. Apenas entiende la maravilla sobrenatural de la vida cristiana.

José María Iraburu, sacerdote

101 comentarios

  
Pedro L.
Creo que la respuesta correcta es la segunda. Prueba de ello es la Virgen María.
06/12/14 12:51 PM
  
Tomás Bertrán
La respuesta es la segunda. Dios no ama a todos por igual. Ama más a los santos. Es fácil de demostrarlo. Dios ama más a la Virgen que incluso a los ángeles, por excelsos que éstos sean. Y como dice la segunda respuesta, de hecho la Virgen María es la más excelsa porque Dios la amó más desde el principio.
06/12/14 12:58 PM
  
Carmen
Dios ama a todos los hombres y eso debería ser lo importante. Padre Justo y Bueno, será lógico que tenga sus preferidos. ¿Por qué va a amarme a mí, pecadora que cae una y otra vez, más que a los que le dedican la vida entera, se entregan por completo a Él y aceptan su cruz y lo siguen sin una queja, siempre con una sonrisa en los labios?

Dios me ama. Eso es suficiente para mí aunque ame a otros más que a mí porque se lo merecen más.
06/12/14 1:02 PM
  
carmen marin aguilar
Ďios nos ama a todos por igual. Somos nosotros los que haciendo mal uso de nuestra libertad y teniendo mal comportamiento y desamor hacia El nos cerramos las puertas del cielo
06/12/14 1:05 PM
  
Gloria Irene (Flavia)
Hace algún tiempo leí en un post de P. Iraburu lo siguiente:

"Santo Tomás enseña que, «por parte del acto de la voluntad, Dios no ama más unas cosas que otras, porque lo ama todo con un solo y simple acto de voluntad, que no varía jamás. Pero por parte del bien que se quiere para lo amado, en este sentido amamos más a aquel para quien queremos un mayor bien, aunque la intensidad del querer sea la misma… Así pues, es necesario decir que Dios ama unas cosas más que a otras, porque como su amor es causa de la bondad de los seres, no habría unos mejores que otros si Dios no hubiese querido bienes mayores para los primeros que para los segundos» (STh I,20, 3). Es éste un principio teológico fundamental, que aplica el santo Doctor al misterio de la predestinación (I,23, 4-5) y a toda su teología de la gracia (I-II,109-114)."

En efecto, todo en Dios es infinito, de modo que, entonces, nos ama a todos infinitamente, lo cual no significa -me parece- que ame a todos por igual, porque no somos iguales. En el orden, digamos, práctico, cada uno de nosotros es como "un vaso" (y aquí recordemos a San Juan de la Cruz) que recoge ese divino Amor. Nadie está condenado de antemano a perderse por ser un vaso pequeño, si acepta la misión de Dios en su vida y en el cielo hay muchas estancias y suma felicidad para todos, según cada uno.

Y no olvidemos que, a quien se le da mucho, mucho se le pedirá, porque Dios espera que compartamos y difundamos su salvación. De Él, de su gracia divina proviene todo, todas nuestras capacidades.

Nadie se salva solo, nos recordaba Benedicto XVI.

Admito correcciones yo también, por supuesto.
06/12/14 1:06 PM
  
Teófilo
Parece una pregunta de trivial, pero considero que no es una pregunta trivial.
Está claro que las personas que aceptan más el amor de Dios son más amadas por Él.
"Si alguno me ama, guardará mi Palabra y mi Padre lo amará".
Por tanto aunque el amor de Dios de derecho fuese igual para todos, la respuesta que damos nosotros a ese amor, nuestra mayor o menor resistencia a la gracia, haría que de hecho sea diferente.
Pero me quedo con la segunda: "Dios ama a todos los hombres, pero ama más a los más santos. De hecho, son más santos porque Dios les ama más".
Dios quiere más a la Virgen María que a mí. Lo que no quita para que Dios, a mí, me ame de sobra: todo el amor que yo sería capaz de recibir si fuese perfecto, en mi mejor versión, Dios lo llena de sobra y lo quiere llenar con una medida rebosante, si yo le dejo. Recen para que, por su gracia, lo haga.
(Si me equivoco, o si veo que la cosa sube de nivel, pondré a los Santos Padres y a Santo Tomás al lado la próxima vez)
06/12/14 1:13 PM
  
Marivs
Según un tal Iraburu, la segunda:

http://servicocatholicohispano.wordpress.com/2012/11/28/dios-no-ama-por-igual-a-todos-los-hombres/

:)

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LF:
Graciosillo el chico, :D
06/12/14 1:28 PM
  
Quico
Pienso que la respuesta es que Dios ama igual a todos los hombres. Esto puede resultar poco intuitivo porque para nosotros amar, en el lenguaje corriente, es una reacción de los sentimientos a algo o alguien que nos complace o nos hace bien; y cada persona la amamos más o menos, o no la amamos en absoluto, en función de ese bien que nos hace de algún modo. Pero el amor de Dios no es una respuesta sensible sino una realidad eterna e inmutable; algo que nos precede y es anterior a nosotros mismos ("amemos porque él nos amó primero") a la vez que nos hace existir.
Se podría preguntar ¿acaso Dios ama igual a un condenado en el infierno que al mayor de los santos? Pienso que la respuesta la dió Santa Catalina de Génova hace siglos: "El fuego del infierno es el amor de Dios tal como lo experimentan los que lo rechazan". La santidad no depende de ser más o menos amado por Dios, sino de la medida en que el hombre acoge el Amor de Dios.
06/12/14 1:29 PM
  
Falstaff
Hace tiempo me interesé por esta cuestión y recalé en la respuesta de Santo Tomás, según la cual las dos serían correctas. En cuanto acto de voluntad, Dios amaría con la misma intensidad a todos, con un solo acto de voluntad que en Él sólo puede ser simple. En cambio, en cuanto a la actualización (valga la expresión) de ese amor en cada uno, y puesto que todo bien viene del amor de Dios, a los más virtuosos los estaría amando más, porque les ha dado mayores bienes, y por tanto ama más a unos que a otros.
06/12/14 1:33 PM
  
Ines
Dios ama a todos los hombres, pero ama más a los más santos. De hecho, son más santos porque Dios les ama más.

Cuanto más entramos en la intimidad del Sagrado Corazón mas nos abandonamos en El, porque más nos enamora y dejamos así que el Espíritu Santo más nos purifique y transforme en una Imagen de Cristo, y cuanto más reflejamos a Cristo más nos ama el Padre.
Y así hasta el último instante de vida en este mundo. Por eso al final de nuestros días nos juzgaran por cuanto Amor reflejamos y por nada más. Dios es Justo.
06/12/14 1:56 PM
  
Lego
Creo que la segunda. Todo igualitarismo es mentira.
06/12/14 2:00 PM
  
Xaberri
Dios ama a quien se deja amar. Es lo mismo que Dios -o cualquiera- alimenta a quien se deja alimentar. Es distinto alimentar que ofrecewr alimento. Dios ofrece más alimento -en la medida de Su sabiduría- a quien más lo necesita, es decir, a quien menos se alimenta, pero Dios alimenta más a quien acepta y consume el alimento que Dios le da,porque una vez ofrecido, lo ha aceptado y consumido. Así, uno está mejor alimentado que quien no se alimenta; de cajón.
Cambiemos alimento y alimentación por amor y santidad.
06/12/14 2:04 PM
  
Xaberri
Dios ama a quien se deja amar. Es lo mismo que Dios -o cualquiera- alimenta a quien se deja alimentar. Es distinto alimentar que ofrecewr alimento. Dios ofrece más alimento -en la medida de Su sabiduría- a quien más lo necesita, es decir, a quien menos se alimenta, pero Dios alimenta más a quien acepta y consume el alimento que Dios le da,porque una vez ofrecido, lo ha aceptado y consumido. Así, uno está mejor alimentado que quien no se alimenta; de cajón.
Cambiemos alimento y alimentación por amor y santidad.
Una apostilla: una cosa es el amor ofrecido y otra el aceptado, lo que es más perfecto porque cumple su fin: el amor pide amor, quiere ser amado.
Ontológicamente, Dios es Amor, nosotros le correspondemos en la manifestación de sí mismo, en las Palabra que se dice a sí mismo, Dios como Él, gracias a que esa manifestación, esa Palabra ha tomado naturaleza humana y en su humanidad unida a su divinidad en Su Persona divina, participamos de su capacidad divina. Tan del Amor es dar como recibir. Por eso hay un Padre y un Hijo, Dios. Introducir al Espíritu Santo como fuente que informa esa comunidad nos llevaría a la naturaleza humana de Jesús, sin cualidades divinas -solo lo es su Persona y su Naturaleza más correspondiente, la divina, pero ese Espíritu Personal informa toda su naturaleza humana de una manera..puah...enorme...uah. La naturaleza humana de Jesús unida a la divina en su Persona es una pasada de cualquier forma. Y nosotros participamos de su Espiritu Divino que informa su naturaleza humana. Lo cual es una pasada.
Y ahí vemos cada cosa en su sitio: Su amor humano es una oferta de Amor divino, de los que su Persona bien sabe.
Nosotros amamos, Le amamos en ese Espíritu que informa su espíritu, máximamente -nunca divino- divinizado , unido sustancialmente, indivisiblemente, en fin lo de la carta de San Léon, a su Espíritu divino EN SU PERSONA única, divina.
06/12/14 2:22 PM
  
Xaberri
La carta es el Tomus ad Flavianum que me enseñaron que podría decirse que es el escrito más importante después de ..¿los Evangelios? Por ahí va la importancia.
06/12/14 2:24 PM
  
Tikhon
Dios no ama a todos por igual.
Ama a unos más que a otros.

Por ejemplo, a la Santísima Virgen la amaba (y la ama) más que a mi.

Resulta un poco chocante pensar esto, al principio, ya me fastidia pero es así...

Al final me conformo con que me ame lo suficiente como para llenar mi recipiente de amor... que es más bien pequeño.

Si mi pequeño recipiente El lo llena... ¡pues ya estoy en plenitud! ¡qué más puedo pedir!.

06/12/14 2:25 PM
  
Tito Livio
Efectivamente, Dios no ama a todos por igual. No es que ame más a unos que a otros sino que ama a cada uno como es y como le corresponde con forme a cómo es. De hecho en el cielo no todos son iguales. Hay unos que están "mas cerca de Dios" que otros, pero todos disfrutan de su presencia, amor y unión. Esta gradación también existe entre los Ángeles y en el Purgatorio e incluso en el infierno. Dentro de lo que es el Infierno como lugar y estado del alma de separación perpetua de Dios. Aquí no todas las almas sufren por igual ni están en la misma situación ni posición. Tampoco los demonios son todos iguales en relación a Lucifer. Aquí incluso todos también están obligados a adorar a Dios, y este es uno .los mayores tormentos del infierno (según la Beata C. Emerich). Aquí, además de las torturas generales hay torturas particulares para cada alma.
06/12/14 2:26 PM
  
Madrid
Dios ama a todos por igual. Los santos no son más amados que el resto si no que son aquellos que han acogido el amor de Dios en sus vidas, haciendo de Dios el centro de la vida, su persona, pensamiento, actuación. Dios ama a todos por igual, total y locamente, pero solo algunos son los que aman más a Dios que nada en el mundo, y desde el reconocimiento del Amor por ellos, le aman y transforman el mundo y la realidad desde ese amor, mostrando el Amor a todos. Dios ama a todos por igual, por cada uno aceptó el sacrificio de Cristo, no un sacrificio distinto por cada uno dependiendo de quién fuese, el mismo para todos, pero como dijo San Francisco de Asís: "el Amor no es amado".
06/12/14 2:39 PM
  
Juan
Por supuesto que Dios ama a todos los hombres por igual. A católicos, a musulmanes, a ateos, a gays. A Vidal y a Bastante, a Kasper, a Teresa de Calcuta. A Ellacuría , a los divorciados, a los pelagianos, a los progres, a los irenistas...

Si Dios quiere a todos, algunos juicios sobran.
06/12/14 3:57 PM
  
Rafael
Dios ama infinitamente a todos, más que decir a todos, a cada uno de manera individual e infinita. No es posible sopesar cuanta cantidad es esa, lo que si es cierto es que nos ama a cada uno de nosotros infinitamente, por lo cual no es posible razonar más o menos, porque en el infinito no existe más o menos o igual.

Es cierto que Él es el buen pastor que va a buscar a la oveja desacarriada, no es que la ame más que a las otras, sino que quiere que todos se salven.

Los santos son los que han mantenido la Fe, ha perseverado hasta el final y sus obras dan gloria al Padre que está en los cielos. Dios los ama igualmente de manera individual e infinita, como dije, no es posible poner en una balanza mas menos o igual, porque no es cuantificable.

Sabemos lo que Dios no es, y lo que no hace es amar a unos menos que a otros. Podríamos realizar un desarrollo al absurdo, a los mas santos ama mucho, a los del purgatorio menos, y a nosotros así así y a los que no creen o le odian, nada de nada, como se vé carece de sentido este razonamiento, hacia más o igual amor no lo podemos evaluar porque es infinito y no cabe esa valoración en nuestras insulsas mentes.

Finalmente, si Dios amase a unos más que a otros, que injusto sería, a mi que me a tocado menos no tengo nada que hacer, y ¿por qué al otro más?¿en base a qué?¿a qué le ama más? ¿y aún encima como los ama más son más santos? que injusto... Ellos serán más santos porque ellos le amarán más que el resto de los hombres, pero no porque Dios le ame más que a mi. Entonces no estaríamos llamados a la santidad todos, ya que todos no podríamos ser perfectos porque depende del amor que te "haya tocado" por parte de Dios.
06/12/14 4:02 PM
  
Horacio Castro
La afirmación cierta es que Dios ama a todos los hombres, pero ama más a los más santos. De hecho, son más santos porque Dios les ama más. Es más, Dios ama todo lo existente que crea, que es para bien, mientras que el mal es su negación o no-ser. Dios ama a todos los hombres con el evangelio, la oferta de salvación con su Hijo encarnado y el llamado al arrepentimiento con la gracia suficiente y sus mandamientos. Pero con Su amor, justicia y misericordia elige al crearlos con la gracia eficaz a quienes serán salvos para la vida eterna. El amor de Dios con la gracia eficaz es para que los que creen no se pierdan aun como penitentes arrepentidos. Dios quiere algún bien para cada ser existente y a cada hombre le da a conocer el camino para su salvación aunque en algunos permite su perdición. Dios ama menos al pecador no arrepentido y elige con la gracia eficaz para la vida sobrenatural a quienes ama más.
06/12/14 4:23 PM
  
Antonio1
La segunda.

06/12/14 4:36 PM
  
perenolasc
Dios ama a todos los hombres por igual, pero no todos los hombres corresponden a ese amor de Dios, y por eso unos que lo aman, y por eso cumplen con sus mandamientos, y le solicitan el perdón de los pecados, en el sacramento de la Confesión, se salvan y otros, que no lo hacen porque no lo aman así, se pierden.
06/12/14 4:47 PM
  
rastri
Dios ama a todos los hombres por igual sí, en la medida que estos han respondido a las expectativas que Dios a esperado de ellos.

Y aquí el dilema si quiere prosperar: Delfos: ¡conócete a ti mismo y no hagas lo que te apetece sino lo que debes!


Para el buen patrón no hay profesiones o vocaciones dignas de ser y amar, Hay individuos que saben o no sabe; quiere o quieren saber trabajar.
06/12/14 4:54 PM
  
María de los Ángeles
Ay hermano Luis Fernando, como yo quería saber cuál era la respuesta correcta, y al reconocer mi incapacidad de deducirlo por mis propios razonamientos. Fuí a leer sobre ello, y encontré un artículo del P. Iraburu, donde ya la da. ¿Hice trampa?.
Espero a que usted mejor la diga; pues quiero leer lo que digan los demás hermanos comentaristas.
¡Con tanto inteligente que hay aquí!.
Bendiciones.
06/12/14 4:58 PM
  
pedro de madrid
Yo creo que Dios quiere a todos por igual, pero los que quieren seguirle esos tendrán "premio", Dios hizo a todos iguales, con libertad de obrar, sin coaccionar, lo que hizo todo fue bueno, hasta a los demonios los hizo buenos, ellos luego, libremente eligieron lo que quisieron ser
06/12/14 5:11 PM
  
JacinTonio, desde Madrid
Así, sin consultar nada, diré que Dios ama a cada criatura plenamente, pero según lo que la criatura “es” y su destino en la eternidad. Por eso no hay comparación entre las distinciones objetivas que podamos descubrir en cada una de ellas, y por eso podemos afirmar que Dios ama a cada uno de forma satisfactoria para la propia alma.

No existe baremo común al que nos podamos sujetar para saber si Dios ama a unos más que a otros. Ni hace falta. Pasa como en la Naturaleza: el perro está satisfechísimo de ser perro, y sería un desgraciado siendo un hombre. El hombre está satisfechísimo de ser un hombre, con su propio cuerpo y alma, y no un ángel. De forma parecida ocurre entre los hombres. Cada uno es creado con un destino eterno propio, y no sería feliz asumiendo la vocación de otro; es así como Dios le ama, con su propia vocación. En el cuerpo humano todos los miembros son necesarios, tanto el corazón, como la cabeza, como las partes "bajas", y es así como el cuerpo entero se siente feliz, y con él, todos sus miembros.

Si el destino eterno de una persona se frustra, Dios le seguirá amando igualmente, y Dios es justísimo en su Creación, en su Providencia, y en su Justicia. Si nuestro destino se frustra y nos vemos privados de la visión beatífica, es que no hemos respondido a su amor.

Dicho esto, podemos entresacar algunas frases del Evangelio que dan que pensar. Cito de memoria algunas porque no tengo mucho tiempo y la solución, dices, que se dará al final del día.

- “¿Simón, me amas «más» que estos?” Señor, tú sabes que te amo.
- “Mucho ha amado, porque mucho se le ha perdonado”
- “Has hallado gracia ante Dios, y tendrás un hijo a quien llamarás Jesús”
- “Dichosa tú, que has creído”
- Id al fuego eterno, “no os conozco”
- Muchos son los llamados y pocos los escogidos
- En el cielo aquellos que no han manchado sus vestiduras, acompañarán al Cordero a donde quiera que vaya.
- Etc., etc.

Repito que escribo de memoria, pues no me da tiempo de más, ni a meditar sobre estas frases. El que lea el comentario puede consultar estas citas en su Biblia, y también ser subsanadas por LF si no son del todo fieles al Evangelio y se hace necesario rectificarlas antes de ser publicado.

Estas frases indican un cierto baremo en nuestras respuestas, de las que depende la acción de Dios sobre nosotros. Pero ocurre que si Dios reparte dones y vocaciones, no es porque ame a unos “en detrimento de otros”, (el amor de Dios es infinito y se da sin medida), sino que aquellos a quienes da más, son depósito de dones para todos los demás, de tal forma que por la comunión de los santos, resulta que todos somos amados “por igual”, y recibimos los mismos dones. Lo mismo pasa con la intercesión de los santos en nuestro favor en el Cielo.

Saludos en el Señor, y buen Adviento.
06/12/14 5:31 PM
  
DavidQ
Si la medida del amor es amar sin medida, si Dios es Amor, si Dios amó tanto al mundo que dio a Su Hijo Unigénito... es imposible ponerle una medida al amor y decir que tal persona es más amada que otra.

Incluso uno como padre terrenal, imperfecto y pecador no puede decir que ame más a un hijo que a otro (de manera diferente, quizás sí, pero "más" o "menos" no se puede decir), mucho menos Dios podría amar más o menos a nadie.

La única medida razonable quizás no sea el amor sino la alegría. Hay fiesta en el cielo cuando un pecador se arrepiente, el Padre se alegra cuando regresa el hijo pródigo, el Hijo no vino por los justos sino por los pecadores... podríamos asumir que Dios se alegra más y se esfuerza más por aquéllos que más necesitan su Divina Misericordia, pero amarles más es imposible.
06/12/14 5:32 PM
  
Maga
Dios ama a todos los Hombres por igual. Su Gracia va para todos. La cuestión no es del lado divino, sino del antropológico. No todos los hombres aceptan de la misma manera el Amor Divino y la Gracia y cuanto más abiertos estemos a su Misericordia, mejor será nuestra vida. Será más Santa y nuestra bondad será fruto de Él. Sin embargo, su endurecemos nuestro corazón al Amor de Dios, nuestra Caridad y Fe se agostara e incluso desaparecerá. De hecho, en no pocos casos, nunca se habrá aceptado, y eso podrá tener como consecuencia nuestra reprobación eterna. Dios se Encarnó en Cristo Jesús, asumiendo nuestra Naturaleza Humana y murió y resucitó por todos los Hombres, porque quiere que todos se salven. El asunto es que Nos Ama. Reprueba nuestro pecado y vicio, pero ama a los hombres, pero las consecuencias eternas, repito, de nuestra salvación dependerán de nuestra apertura a su Gracia y Misericordia y evidentemente mayor será nuestra Santidad a medida que estemos más abiertos a que la Gracia cure nuestra naturaleza y nuestras tendencias caídas. Al menos, es lo que pienso y creo que mi postura es muy contraria al Pelagianismo imperante en nuestros tiempos.
06/12/14 5:57 PM
  
pedela
en Dios no hay acepción de personas. DIOS AMA A TODOS POR IGUAL Y ES SU VOLUNTAD QUE TODOS LOS HOMBRES SE SALVEN. Por eso elige a la Iglesia para que sea sal, luz y fermento y llame a todos los hombres a la conversión.

por cierto LF llevabas razón "no hay encuentro de las familias en Madrid, ni siuquiera éste año.
06/12/14 6:01 PM
  
Maga
P.D. He mezclado un poco ambas proposiciones. Quizá me quede algo más con la segunda, aunque no desdeno la primera del todo. Falta contexto y creo que con mi explicación llega. El asunto es que, aunque ame a todos los Hombres, su amor no llega y no se manifiesta en todos por igual, porque depende esto de como nos abramos a la acción de la Gracia Divina en nosotros, esto es, la gente más Santa es la que se deja modelar más por el Espíritu Santo para hacer en nosotros al Hombre nuevo y deshacer las obras del Hombre viejo. Insisto, LF, creo que las proposiciones necesitan un contexto y una explicación.
06/12/14 6:04 PM
  
Luiscar73
"Pero Dios mostro SU Amor para con nosotros en que ,siendo aun pecadores,Cristo murio por nosotros"(Romanos;4;8).
En este sentido,Dios nos ha dado a todos la posibilidad,por medio de la redencion de Cristo,de ser llamados a ajustarnos a SU santidad;"sin la cual nadie vera a Dios"(Hbreos;12;14). Y si a todos ha llamado suficientemente para volverse a EL; por las obras creadas(Romanos;1;18-23),la ley natural escrita en nuestros corazones para llevarnos al arrepentimiento(Romanos;2;15-16) y la sed de eternidad de nuestra alma(Ecle;3;11),lo ha hecho eficazmenre por el Espiritu que ha derramado en los elegidos(Romanos;5;5 ,8;28-29),en base a los meritos de Cristo,por el que solo es posible entrar a la Vida sobrenatural.
Esta claro en la Escritura que a algunos ha amado mas,y si los ha amado mas,los ha santificado mas,mirando tambien por la santificacion de los demas,a traves de ellos,en Jesucristo. Y estas gracias especiales y especial cercania que ha tenido querer con algunos,en virtud del plan de salvacion que solo EL conoce en plenitud,indefectiblemente, los santifica mas,los une mas a El ;pues el Señor contra mas toca,mas santifica y nadie puede ser santificado si no es tocado.Pues el principio de la santidad personal del hombre,es el Amor infundido por Dios en su alma; y asi,contra mas amado eres por Dios,mas santo eres y mas responsable te vuelves.(Lucas;12;48)

Entonces,¿solo se vuelven a Dios los que Dios quiere?, Si(Romanos;9;14-18),pero todos los que quieren,se vuelven a EL(Zacarias;1;3). Misterio de la Fe.Cuando has sido llamado a la Fe,entiendes mejor el misterio.Cuando estas dentro,comprendes que te estaban metiendo.
La Paz de Cristo.
06/12/14 6:05 PM
  
Jose Miguel
La respuesta correcta es la segunda. Es un misterio y a veces me desasosiega pensar en ello.
06/12/14 6:20 PM
  
Luis
Dios es infinitamente bueno, por eso ama más a los más buenos. O dicho de otro modo, a través de los más santos se manifiesta más el amor de Dios porque todo lo que es santo procede de Dios. Otro tema es que cuando Dios se da, se da por entero y no por partes porque el amor de Dios es su Ser, tan perfecto, infinito y acabado que es Persona, el Espíritu Santo.
06/12/14 6:35 PM
  
Ricardo de Argentina
Creo que la segunda es la respuesta correcta.
De lo contrario, podría creerse que la santidad es un constructo personal, fruto del esfuerzo individual. Y no es así. Por eso los más santos, son los más humildes. Y tienen muchísima razón.
Por eso en el Cielo no todos son mártires, ni vírgenenes, ni confesores; pero todos son humildes.
06/12/14 6:38 PM
  
Nines
Dios ama a todos los hombres por igual.
Quizá sería más correcto decir que los ama infinitamente pero a todos nos ha dado libertad para aceptar ese amor y, por tanto, esa relación hombre-Dios, se muestra con diferencias
06/12/14 6:43 PM
  
Daniel Riquelme
Tengo entendido que la afirmación correcta es la segunda: "Dios ama a todos los hombres, pero ama más a los más santos. De hecho, son más santos porque Dios les ama más.", porque Dios ama a todos porque todos somos sus criaturas, pero ama más a los santos porque son quienes están más identificados con Jesucisto, son alter Christus, ipse Christus..

Saludos.
06/12/14 7:00 PM
  
AGG
Fraternal saludo, en esta navidad, humildemente pienso que DIOS ama a todos por igual, de lo contrario pienso que seria como cualquiera de nosotros que hacemos discriminaciones, y los santos, no lo son por que EL SEÑOR les ame mas, de igual manera todos estamos llamados a la santidad, lo que nos ocurre es que nos vamos por el camino equivocado, son santos porque han entrado en la voluntad de DIOS, la misma que la iglesia nos muestra a diario, y por eso es que la iglesia les proclama santos, no es que le de el titulo de santos, solo que en su sabiduría discierne y los proclama, me perdona el atrevimiento, pero este es mi pensar, te agradezco infinitamente las correcciones al respecto.
Cordial saludo
AGG
06/12/14 7:06 PM
  
Beatriz Mercedes Alonso (Córdoba - Argentina)
Para mí la respuesta correcta es:

- Dios ama a todos los hombres, pero ama más a los más santos. De hecho, son más santos porque Dios les ama más.
06/12/14 7:52 PM
  
Carmen
Dios ama a todos los hombres por igual "justos e injustos", según las escrituras. Pero goza profundamente de la bondad de los santos. De la comunión que ambos establecen entre sí. Gozar de la gracia es un preludio del gozo eterno en el que todos deslumbrados viviremos para alabar, adorar y amar a Dios.

Es lo primero que me ha venido a la cabeza. Tengo curiosidad por sabr qué opinan el resto
06/12/14 8:00 PM
  
Percival
Creo que el amor de Dios es total e igual por parte del Amante. Pero cambia su efecto (y la experiencia de él) por parte del amado: Amor ontológico que da ser a toda criatura Amor de predilección a los sencillos (que los dinamiza en santidad) Amor de misericordia a los pecadores (que los llama a la conversión... y a la salvación) Amor dolido no correspondido a los pecadores pertinaces (que es justicia vindicada y condenación) Pero puedo estar equivocado.
06/12/14 8:26 PM
  
Juanjo
Dios ama a todos los hombres por igual, pues para todos quiere la Salvación y llevarlos al Cielo. (Para esto hay que cumplir la Ley Divina y los preceptos de la Santa Madre Iglesia). Los santos no son santos porque Dios los ame más, sino porque ellos aman más a Dios (que el resto de los hombres, no que Dios mismo, claro). Muy buena idea esta, D. Luis, espero que salga bien y podamos tener más.
06/12/14 8:51 PM
  
Pacote
La categoría de más o menos no me parece la más acertada porque Dios no hace acepción de personas (Dt 10, 17). Ahora bien, aunque todos somos amados por Dios, no da a todos lo mismo, porque para Dios no somos iguales en el sentido de idénticos (sí lo somos en dignidad), y por eso da a cada uno según su sabiduría o su justicia; y aunque esto es cierto no podemos deducir de aquí que Dios ama más a unos que a otros, sino que no da a todos lo mismo porque no todos necesitan lo mismo. En conclusión podemos decir que Dios ama a todos no más o menos, sino según cada uno.
06/12/14 9:02 PM
  
María
Pues en teoría parece ser que Dios ama a todos los hombres por igual, pero si ama a todos por igual, ¿por qué? el Evangelio por ejemplo llegó a España y Europa por Roma via San Pablo y se evagelizó rápidamente también en América por los españoles, pero a países como la China, India, Mongolia, incluso otros, no sopló el Espíritu Santo, incluso parece que el Espíritu de Dios no quiere hacer morada ahí. Porque la mejor caridad y la mejor noticia es el conocimiento de Dios y su Redención por medio de su hijo. No sé nosotros somos malos porque queremos, pero otros no conocen la verdad, serán buenos porque siempre hay gente buena, pero la gracia de Dios les falta así como el consuelo de ser sus hijos en los momentos malos. Un saludo
06/12/14 9:28 PM
  
sonia zapater
Dios tiene debilidad por los pequeños, x los que se recoocen pecadores y lo esperan tdo de El. No podria decir que Dios ama solo a los santos.
06/12/14 10:12 PM
  
Fran
El igualitarismo es un mito. No todos somos igual de pecadores ni igual de fieles o infieles.
06/12/14 10:26 PM
  
Luis Fernando
Una vez publicada la respuesta correcta, quiero añadir algo. Esto no se trata de saber quién sabe más o menos de nuestra fe. Más bien se trata de que todos juntos aprendamos sobre aspectos de nuestra fe que, como dice el P. José María Iraburu, casi nunca son predicadas.

Y luego, sobre la cuestión planteada, una última reflexión. Ha de quedar claro que Dios ama a TODOS los hombres. Y a aquellos que piensen que es raro que Dios amen más a los grandes santos que a ellos, reflexionen sobre lo siguiente: Dios te ama tanto que entregó a su Hijo para que diera su vida por ti en la cruz, para que puedas ser salvo.

No es poca cosa, ¿no creéis?
06/12/14 10:47 PM
  
Hermenegildo
Entonces, ¿Dios ama a los santos porque se esfuerzan en serlo o los santos lo son porque Dios los ama, como si se tratara de una especie de predestinación? Entonces, no habría mérito por parte del hombre.

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LF:
Hasta nuestros méritos son obra de Dios:
«Manifiestas tu gloria en la asamblea de los santos, y, al coronar sus méritos, coronas tu propia obra» (Prefacio de los Santos I, Misal Romano; cf. "Doctor de la gracia" San Agustín, Enarratio in Psalmum, 102, 7).


Sin que eso signifique que no son verdaderamente méritos nuestros.

La predestinación de los santos es doctrina católica.

La predestinación de los reprobados es doctrina calvinista. Y herética, evidentemente.
06/12/14 11:51 PM
  
Ricardo de Argentina
...porque ha puesto sus ojos en la humildad de su esclava, y por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es Santo,...
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Creo que en la alabanza inicial del Magnificat se plasma bien el misterio de la predestinación de los santos: hay mérito en la santidad, hay "obras grandes" ciertamente, pero antes y por encima está la Providencia.
Es un mérito que no deja el más mínimo lugar para el engreimiento, sino antes bien, para la alabanza y el agradecimiento.
07/12/14 12:24 AM
  
Hermenegildo
Lo planteo de otra forma. Si no logro ser santo, ¿puedo pensar que no estoy predestinado, que Dios no me ama tanto como a los santos y por tanto conformarme y no esforzarme?

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LF:
Como enseña el concilio de Trento, salvo revelación especial, no tenemos manera de saber si hemos sido predestinados para la salvación. Tanto menos debemos pensar que no hemos sido predestinados. Hay una serie de indicios que nos indican que podemos estarlo (p.e, amor a la Virgen, como dijo Pío XII). Y lo que siempre podemos hacer es clamar a Dios para que nos tenga entre sus elegidos, como reza una de las plegarias eucarísticas.

Se nos pide ser santos. Y se nos pide porque se nos concede. Luego hay diversos grados de santidad, evidentemente. Pero incluso el "menos" santo de los santos será salvo y verá a Dios cara a cara.

Como no tenemos manera de saber cómo de santos vamos a llegar a ser, siempre debemos hacer caso a san Pablo:
Así, pues, amados míos, como siempre habéis obedecido, no sólo cuando estaba presente, sino mucho más ahora que estoy ausente, con temor y temblor trabajad por vuestra salvación.
Fil 2,12


Y como dice el profeta Isaías:
Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.
(Is 35,4)
07/12/14 2:03 AM
  
k
Una pregunta: ¿la respuesta pertenece al magisterio de la Iglesia? ¿O se puede discrepar?

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LF:
La respuesta pertenece a la enseñanza de Santo Tomás de Aquino.

El caso es que cuando se expone la doctrina católica según la explica Santo Tomás de Aquino, los católicos deberíamos tener en cuenta declaraciones magisteriales pontificias como las siguientes:

“Los puntos más importantes de la filosofía de Santo Tomás no deben ser considerados como algo opinable, que se pueda discutir, sino que son como los fundamentos en los que se asienta toda la ciencia de lo natural y de lo divino. Si se rechazan estos fundamentos o se los pervierte, se seguirá necesariamente que quienes sigan las ciencias sagradas ni siquiera podrán captar el significado de las palabras con que el Magisterio de la Iglesia expone los dogmas revelados por Dios” (Pío X, Motu proprio Doctoris Angelici, 1914).


“Pero muy por encima de todos los doctores escolásticos brilla Santo Tomás de Aquino, como príncipe y Maestro de todos; el cual, como advierte Cayetano, ‘por la gran veneración que tuvo a los antiguos Doctores sagrados, recibió como en herencia la inteligencia de todos’. Sus doctrinas como miembros dispersos de un cuerpo, Tomás las reunió y congregó en uno, las dispuso con orden admirable, y de tal modo las aumentó con nuevos principios que con razón y justicia es tenido por singular defensor y honra de la Iglesia Católica... Nos, pues, mientras manifestamos que recibimos de buen grado y con gratitud todas las doctrinas científicas y todos los célebres inventos, de cualquier origen, a vosotros todos, Venerables Hermanos, con grave empeño os exhortamos a que, para defensa y gloria de la fe católica, bien de las sociedades e incremento de todas las ciencias, renovéis y propaguéis, cuanto posible sea, la áurea sabiduría de Santo Tomás;...” (León XIII, “Aeterni Patris” 12 y 21)


... y también la del último concilio ecuménico:

"Para explicar de la forma más completa posible los misterios de la salvación aprendan los alumnos a profundizar en ellos y a descubrir su conexión, por medio de la especulación, bajo el magisterio de Santo Tomás" (Optatam Totius 16).



Agréguese el canon 252,3 del Código de Derecho Canónico, sobre la formación de los aspirantes al sacerdocio:

"§ 3. Ha de haber clases de teología dogmática, fundada siempre en la palabra de Dios escrita, juntamente con la sagrada Tradición, con las que los alumnos conozcan de modo más profundo los misterios de salvación, teniendo principalmente como maestro a santo Tomás; y también clases de teología moral y pastoral, de derecho canónico, de liturgia, de historia eclesiástica y de otras disciplinas, auxiliares y especiales, de acuerdo con las normas del Plan de formación sacerdotal."



Dicho lo cual, si alguno quiere en esta materia discrepar del Aquinate -que no gozaba del carisma de la infalibilidad en todo lo que escribía-, que lo haga. Pero mi consejo es que procure hacerlo con algo más que su propia sapiencia teológica y filosófica.
07/12/14 2:10 AM
  
Lez
Respondan a esto: si Dios ama infinitamente a todos sus hijos ¿en esa INFINITUD hay distintos niveles? ¿Quién puede afirmarlo o negarlo? Si Dios ama más a unos que a otros, estamos hablando de un concepto humano y propio de las creaturas. Toda comparación es humana. Todo en Dios es INFINITO. ¿Quiénes somos nosotros para ponerle MEDIDAS a esa INFINITUD?

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LF:
¿Está usted diciendo que Santo Tomás no puede afirmar lo que afirma?
07/12/14 2:58 AM
  
Beatriz Mercedes Alonso (Córdoba - Argentina)
Muy buena idea Luis Fernando de plantear preguntas sobre la fe católica. Así nos iremos desburrando, podremos dar testimonio de nuestra fe y motivar también a otros a desburrarse. Algo tan necesario en nuestros días.

Porque como dice el Padre José María Iraburu: "Son muchos los cristianos que hoy ignoran estas grandes verdades, pues casi nunca les son predicadas. Y por eso se desconciertan cuando las oyen. Pero un cristiano que apenas las conozca, conoce mal, muy mal, el misterio de Dios y el de su gracia. Apenas entiende la maravilla sobrenatural de la vida cristiana".

Muchísimas gracias por esta idea y por todo lo que nos entregas en cada post. Dios te bendiga y la Virgen Santísima y San José te protejan siempre.
07/12/14 3:07 AM
  
Falstaff
Creo que decir Dios 'ama a todos' es incompleto porque Dios ama a todos infinitamente, según su propia naturaleza, y a la vez esto es compatible con decir que Dios ama a unos más que a otros. Como en tantas otras cuestiones, la respuesta no es exclusiva.

Copio de la versión de la Suma de la BAC, 2006:

[...] "Como amar es querer para alguien, en un doble sentido puede decirse amar más o menos. 1) Uno, por parte del mismo acto de voluntad, que puede ser más o menos intenso. En este sentido, Dios no ama a unos más que a otros, porque todo lo ama con un solo y simple acto de voluntad, que siempre tiene la misma intensidad. 2) Otro, por parte del mismo bien que alguien quiere para el amado. Y, en este sentido, decimos que alguien ama más a otro si el bien que se le desea es mayor, aún cuando no sea con una más intensa voluntad. Y en este sentido es en el que hay que decir que Dios ama más a unos que a otros. Pues como el amor de Dios es causa de la bondad de las cosas [...] algo no sería mejor que lo otro si Dios no quisiera un mayor bien para uno que para otro". (I, q. 20, a. 3)
07/12/14 3:38 AM
  
Aristides Sourdis Movilla
Jesús, verdadero hombre y verdadero Dios, no vino a sanar sanos, sino a sanar enfermos, por su amor a todos los hombres. Hay mas alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente que por cientos de santos. Así ama Dios a sus hijos

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LF:
Vale, ¿y eso qué tiene que ver con lo que estamos tratando?
Porque aquí nadie ha negado que Dios ame a todos los hombres.
07/12/14 3:44 AM
  
Martín
En este tema siempre me quedo una duda, nose si por un mal planteo …
Si Dios decide amarme mas que e.j. San Francisco, y me da gracias mayores que las que a él le dio. Pero yo con mi libertad lo rechazo y termino siendo menos santo o incluso condenándome. ¿Qué paso?
-Dios me amo mas que a San Francisco, pero termine menos santo. (no cierra con la idea mas amor mas santidad)
-Podemos decir que Dios me amo mas que a San Francisco en el momento de tener dichas gracias, pero por mi rechazo su amor disminuyo. (parece que yo puedo influir en la decisión antecedente de cuanto amor (bienes) me dara?)
Como que la idea la entiendo cuando se habla de mas amor y automática mayor santidad. Pero cuando pienso en la libertad de rechazar las gracias (amor de Dios). No entiendo que pasa.
Muy complicado? Disculpen
Martín


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LF:
Muchos fieles, no lo digo por usted en concreto, tienen un concepto del libre albedrío bastante errado. No es culpa suya. Han sido malformados doctrinalmente en el semipelagianismo, cuando no en el pelagianismo más rampante.

No existe una libertad real para rechazar las gracias eficaces de Dios. Eso es más bien esclavitud.

Cito de la encíclica encíclica Libertas Praestantissimum de León XIII

… la voluntad, por el solo hecho de su dependencia de la razón, cuando apetece un objeto que se aparta de la recta razón, incurre en el defecto radical de corromper y abusar de la libertad. Y ésta es la causa de que Dios, infinitamente perfecto, y que por ser sumamente inteligente y bondad por esencia es sumamente libre, no pueda en modo alguno querer el mal moral; como tampoco pueden quererlo los bienaventurados del cielo, a causa de la contemplación del bien supremo. Esta era la objeción que sabiamente ponían San Agustín y otros autores contra los pelagianos. Si la posibilidad de apartarse del bien perteneciera a la esencia y a la perfección de la libertad, entonces Dios, Jesucristo, los ángeles y los bienaventurados, todos los cuales carecen de ese poder, o no serían libres o, al menos, no lo serían con la misma perfección que el hombre en estado de prueba e imperfección.

El Doctor Angélico se ha ocupado con frecuencia de esta cuestión, y de sus exposiciones se puede concluir que la posibilidad de pecar no es una libertad, sino una esclavitud.
Libertas Praestantissimum, 5


Y:

A esta regla de nuestras acciones, a este freno del pecado, la bondad divina ha añadido ciertos auxilios especiales, aptísimos para dirigir y confirmar la voluntad del hombre. El principal y más eficaz auxilio de todos estos socorros es la gracia divina, la cual, iluminando el entendimiento y robusteciendo e impulsando la voluntad hacia el bien moral, facilita y asegura al mismo tiempo, con saludable constancia, el ejercicio de nuestra libertad natural. Es totalmente errónea la afirmación de que las mociones de la voluntad, a causa de esta intervención divina, son menos libres. Porque la influencia de la gracia divina alcanza las profundidades más íntimas del hombre y se armoniza con las tendencias naturales de éste, porque la gracia nace de aquel que es autor de nuestro entendimiento y de nuestra voluntad y mueve todos los seres de un modo adecuado a la naturaleza de cada uno. Como advierte el Doctor Angélico, la gracia divina, por proceder del Creador de la Naturaleza, está admirablemente capacitada para defender todas las naturalezas individuales y para conservar sus caracteres, sus facultades y su eficacia.
Libertas Praestantissimum 6


Y, en relación a la gracia eficaz por la que se nos concede la salvación, San Agustín enseñaba que tal gracia "no es rechazada por ningún corazón duro, pues precisamente se da para que primeramente sea quitada la dureza de corazón". (San Agustín. De praedestinatione sanctorum, 8)
07/12/14 7:27 AM
  
Apolinar
Antes de llevarle la contraria a Santo Tomás, tendría que pensar sobre la cuestión durante meses.

Ahora bien, yo no digo que Dios me quiera a mí más que a Su Madre, pero sí que me quiere todo lo que es posible querer a alguien. Y si no percibo más Su amor es porque —mira que soy imbécil— hago cosas que me distraen o apartan de Él. Pero el Señor se empeña en ignorar mis deméritos y sigue amándome todo lo que es posible amar a alguien. Tengo que agradecérselo más.

Y en cuanto a la Virgen María —disculpen mi presunción—, siento como si Ella tuviera cierta predilección por mí; no digo que me quiera más que a cualquiera otro de sus hijos, pero me parece como si yo fuera uno de los más torpes y Ella tuviera una continua y especial preocupación por mí.

Naturalmente, esto es una experiencia subjetiva que no contradice nada de lo que se ha escrito en este blog.
07/12/14 9:21 AM
  
MIGUEL25
Pues yo creo que Dios nos ama a todos por igual, Dios no tiene favoritismos, y me baso en este texto del Génesis:

Génesis, 4,2-7
Más tarde dio a luz a Abel, el hermano de Caín, Abel fue pastor de ovejas y Caín agricultor.
Al cabo de un tiempo, Caín presentó como ofrenda al Señor algunos frutos del suelo,
mientras que Abel le ofreció las primicias y lo mejor de su rebaño. El Señor miró con agrado a Abel y su ofrenda,
pero no miró a Caín ni su ofrenda. Caín se mostró muy resentido y agachó la cabeza.
El Señor le dijo: «¿Por qué estás resentido y tienes la cabeza baja?
Si obras bien podrás mantenerla erguida; si obras mal, el pecado está agazapado a la puerta y te acecha, pero tú debes dominarlo».


Aquí es manifiesta la doctrina católica del libre albedrío, es decir, no es que Dios amara a Abel más que a Caín, Dios amaba a los dos por igual, pero Caín en su libre albedrío, oponia resistencia a la Gracia, y sus ofrendas eran ruines y tacañas para con Dios, por eso Dios se complacía en la generosidad de Abel y se ofendia con la ruindad de Caín.

Y ahora viene la pregunta del millón, entonces ¿como se explica esto?

Por tanto, Dios no ama más a una persona porque sea más perfecta y santa, sino que ésta es más santa y perfecta porque ha sido más amada por Dios.

Aquí hay que matizar: es verdad que Dios no ama a una persona porque sea más perfecta y santa hasta aquí de acuerdo.

Pero no es más santa ni perfecta porque ha sido más amada por Dios, sino que hay tres vias:

Via de la corresponsabilidad de la Gracia: ej. las obras de Abel, eran Gracia, que aumentaba la Gracia, como las oraciones de Santa Mónica eran Gracia, que causaron la Gracia de la conversión de San Agustín.

Vía de la distinta misión de cada uno para la cual Dios nos creó:

Son las Gracias ministeriales y carismáticas, y gracias de estado de cada uno, que se derraman incluso en los impíos y pecadores, por ej: el carisma y ministerio del fallecido Padre Maciel, San Pablo y el ministerio Petrino, que recibieron algunos Papas depravados y pecadores.

No podemos decir entonces que el Dios amó más al Papa San Pio X, que al Papa Alejandro Borgia, nó, en orden al ministerio Petrino, Dios amó a los dos por igual, pero en el orden gracia-obras, obras-gracia San Pio X, cooperó a la Gracia y el Papa Alejando Borgia resistió a la Gracia.

Igualmente las gracias de estado: por ejemplo las que yo recibo como padre de familia, en el sacramento del matrimonio, yo recibo las mismas gracias que otro padre de familia que reciba este sacramento, pero en mi libre albedrío, yo puedo ser como Caín o como Abel.

Es decir Dios ama a todos los matrimonios católicos por igual, todos recibimos exactamente igual gracia por el matrimonio católico, aunque Dios predestinara a unos matrimonios a dar más frutos de perfección y santidad que otros no significa que Dios ama a unos más que a otros, sino que en su Sabiduría divina, ya sabía, quienes iban a dar más frutos de perfección y santidad, y también sabía quienes iban a dar más frutos de pecado y eso no siginifica que por eso Dios los amó menos, porque precisamente en su amor a ellos Dios les envió, gracias especiales, para ver si se convertían, porque como dice San Pablo:
"donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia".

Que es precisamente la tercera vía, la vía soteriológica: es decir Dios envia a cada uno de nosotros las necesarias y suficientes gracias para nuestra salvación.

Y Dios no amó más a un santo porque recibiera más gracia, porque un pecador puede recibir tanta o más gracia que un santo, la diferencia es que la gracia obró en un santo y esa misma gracia se derramó en vano en un pecador que se condena.

Con lo cual se cumple la justicia de Dios, Dios es Justicia, porque primero es Amor, es decir JUSTICIA Y AMOR, son un único atributo de Dios, es decir si Dios no nos amara no sería Justo, y si Dios no fuera Justo no nos amaría.


---

LF:
Insisto en que no se discute si Dios ama a todos sino si Dios ama más a unos que a otros.

La Suma tiene dos artículos que se titulan así:

Artículo 3: Dios, ¿lo ama o no lo ama todo por igual?
Artículo 4: Dios, ¿ama o no ama siempre más a los mejores?

Pues bien Santo Tomás de Aquino, tras reflejar los argumentos en contra de que Dios ama más a los más santos, sentencia:

Es necesario recalcar, según todo lo expuesto anteriormente, que Dios ama más a los mejores. (Sum I,20, art 4)


Como comprenderás, por más vueltas que le demos al asunto, el Doctor Angélico da la respuesta correcta a la pregunta que planteo al principio del post.
07/12/14 11:02 AM
  
Xaberri
Lez, si el asunto no sólo está en dar amor, sino en recibir. Aceptar lo que se le da. Parece que a pesar de parecer tan secillo, la operación de aceptares donde están presentes gracia -El me ama primero y sin ello no puedo ni amar ni ser- y mérito: en último término yo decido SOBRE LO QUE PUEDO DECIDIR ----no sobre si Dios me ofrece su amor, sobre si existencialmente ontológicamente me ama porque sin El me esfumaría en una implosible (porque existe el Existente, el que Es, El que existe y es y no tengo nada que decir ahí, ni mucho menos pretender objetar,; no existe el no ser) nada--- no vayamos a soñar que podemos decidir sobre "dejar de ser (algo)" "no ser (algo)"..un niño por mucho que piense y esté convencido de que es mayor, es un niño por ejemplo. Es una constatación que no podemos decidir, en lo más esencial, más que si aceptamos o rechazamos LIBREMENTE , no como algo que se nos impone -a ver quien sano va a decir que se le impone vivir, buen espécimen humano, sobre todo en lo referente a la antropología social y en el "futuro del género humano y todas esas cosas que seguro llenan la boca de quien podría sostener eso- sino como algo que es nuestra realidad, el amor que es no una opción etc., sino el aire que respiramos, la condición de posibilidad de ser, ASEGURADA en el Mismo Ser que es amor, por lo que hemos dicho que no cabe la duda de preguntarse si estamos a merced de nuestras limitaciones, que constatamos en las dificultades para aceptar la realidad: todo es gracia, todo lo que nos envuelve y "nos vive": a eso no podemos renunciar, NI EN EL INFIERNO. Pero, sí y ahí está la gloria de Dios, podemos decidir libremente responder como imágenes de Dios y asumir nuestra parte en ese proceso de ·respiración" etc.
07/12/14 12:41 PM
  
MIGUEL25
Es necesario recalcar, según todo lo expuesto anteriormente, que Dios ama más a los mejores. (Sum I,20, art 4)

¿y que pasa con los peores? según eso..Dios los amaría menos, es decir Dios ama menos a los peores.

Si el Amor de Dios es Justicia, y si la Justicia es Amor, ..y si Dios ama más a los mejores, por tanto Dios es más justo con los mejores, y si Dios ama menos a los peores Dios es menos justo con los peores.

Lo siento Luis Fernando, no me cuadra esto:

Afirmo que Dios nos ama a todos por igual, tal vez lo que quiere decir Santo Tomás de Aquino, es que las obras de la Gracia, nos hacen merecedoras de más o menos amor de Dios, dependiendo de tales obras como también nos hacen merecedores de más o menos justicia de Dios, dependiendo de nuestra mejor o peor, cooperación a la gracia

Eso que dice Santo Tomás de Aquino es verdad, pero eso es otro enfoque, tiene más bien que ver, no con el don de la Gracia, sino con las obras de la Gracia, tiene más que ver con la retribución divina, es decir Dios, retribuye más a los mejores por sus frutos, amándoles más porque en justicia lo merecen, y amando menos a lo peores, porque en justicia lo merecen.

Conclusión:

Dios como dador de la Gracia nos ama igual a todos, Dios como Juez y remunerador ama más a los mejores.

---

LF:
Poco puedo hacer si no te cuadra lo que enseña aquel de quien los Papas y concilios dicen lo que dicen. Mi escasa sapiencia no me da para convencerte de aquello que Santo Tomás no te convence.

Lo que quiere decir el Doctor Angélico es lo que dice, no lo que creemos que dice. Y dice:

Es necesario recalcar, según todo lo expuesto anteriormente, que Dios ama más a los mejores. (Sum I,20, art 4)


Sin entrar en profundidades teológicas, creo que se puede decir que dado que todos aceptamos que Dios ama más a la Virgen María que a nosotros, y que lo mismo se podría decir de San José, pues de ahí nos es fácil aceptar que algo parecido ocurrirá con la totalidad de los santos.

Respecto a lo que pensemos sobre la justicia o posible injusticia de Dios al repartir sus gracias, ojo:

Así que tiene misericordia de quien quiere y a quien quiere le endurece. Pero me dirás: Entonces, ¿por qué reprende? Porque ¿quién puede resistir a su voluntad? ¡Oh hombre! ¿Quién eres tú para pedir cuentas a Dios? Acaso dice el vaso al alfarero: ¿Por qué me has hecho así? ¿O es que no puede el alfarero hacer del mismo barro un vaso de lujo y un vaso ordinario?
Pues si Dios, queriendo mostrar su ira y dar a conocer su poder, soportó con mucha longanimidad a los vasos de ira, maduros para la perdición, y, al contrario, para manifestar la riqueza de su gloria, cobró misericordiosamente sobre los vasos de misericordia, que El preparó para la gloria, es decir, sobre nosotros, los que El llamó, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles.
Rom 9,18-24

07/12/14 12:48 PM
  
Xaberri
Pero, ¿cómo puede pensarse en favoritismos -imperfecciones en Dios? ¿Puede Dios inclinarse más por una criatura que por otra si no es porque la respuesta/s/fidelidades de la criatura ha establecido una relación interpersonal que tautológicamente responde a lo axiológico del deber ser que se convierte en ser? ¿Está fuera de lugar decir que hay más amor de Dios en la relación con Él de la Virgen María?
¿Acaso Dios ama más por los méritos o porque se goza en amar, que es ansiar el sumo bien del amado, que sólo El SABE que está en El mismo?
Claro que Dios ama más a los mejores.
Los mejores, claro, ¿en qué? en el natural empeño de amarle como respuesta natural a Su amor.
La verdad, no sé qué más podría decirse para, sin ofender la Trascendencia Y Generosidad de su amor, demostrar que lo mejor, lo perfecto es lo que SE SOMETE a aceptar la realidad de que estamos llamados y creados para la unión de amor con Dios. El perfecto es el que se somete, y la medida da la "cuantía/cualidad" de amor que recibe/acepta y devuelve según la voluntad de Dios.
07/12/14 1:49 PM
  
Sofi
Antes el Magnificat decía: Su misericordia llega de generación en generación a cuantos le temen....ya viene cambiada le quitaron lo último

---

LF:
¿?
07/12/14 1:53 PM
  
María de las Nieves
Dios nos ama a todos y no hace acepción de personas, ya que nos ha creado, somos su obra en la Creación y todos los seres humanos somos creados a la imagen y semejanza de Dios.

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Génesis 1:26,27

Dios ama a toda su creación y ama lo que Él crea, ya que nos hace vivir es la primera llamada de Dios a la vida de cada uno.Pero el hombre pecó y se oscureció la imagen y perdió la semejanza ,pero viendo al hombre que él había creado sumido en el pecado envió a su ÚNICO Hijo "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16 Jesús dio Su vida por todos por tanto la Redención es OBJETIVA para el mundo entero.Y Él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. 1 Juan 2:2

Dios es la luz del mundo y alumbra a todos por igual "Dios es grande no hace acepción de personas hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido". Deuteronomio 10:17,18

Pedro dice:" En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas. Hechos 10:34 y Pablo no hay acepción de personas para con Dios. Romanos 2:11Y una exhortación de Pablo vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas. Efesios 6:9

“Como el Padre me Amó, también yo os he amado;(Jn, 13-35), pero si queremos estar con ÉL en el cielo debemos responder a ese amor con el amor al prójimo RESPUESTA SUBJETIVA
``No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo; yo soy el SEÑOR. Levítico 19:18.
No hay amor a Dios sino amamos al prójimo, de nosotros depende crecer en el amor que Dios nos tiene para lograr la semejanza completa,verle como ÉL es ,puro amor.
07/12/14 2:27 PM
  
Falstaff
Miguel25, aunque no estoy de acuerdo contigo, a la vez concuerdo en que decir "Dios ama a todos y más a unos que a otros" es simplificar demasiado el asunto. Como siempre, los hombres sólo podemos ponerle puertas al campo y saber plenamente como es el Amor de Dios sólo lo conseguiremos en la otra vida. Un poco más arriba he puesto la cita completa de Santo Tomás que dice que Dios ama más a unos que a otros, pero previamente ha dicho que, en cuanto a intensidad, no se puede decir que Dios no ame a todos por igual. Es pura lógica: ¿puede Dios "ahorrarse" amor? ¿Puede amar "parcialmente"? ¿ Puede amar sin todo su ser? El Aquinate dice: "[...] por parte del mismo acto de voluntad, que puede ser más o menos intenso. En este sentido, Dios no ama a unos más que a otros, porque todo lo ama con un solo y simple acto de voluntad, que siempre tiene la misma intensidad".

Por analogía, que también se queda corta, se puede comparar con lo que siente cualquier padre o madre que tenga varios hijos. Te dirá que no ama más a unos que a otros, y que por todos ellos los daría todo, hasta la vida. Pero también te dirá que quiere más o siente predilección por alguno de ellos. No es incompatible.

En todo caso, cuando Dios muestra predilección por la Virgen y los santos, no es un amor que no esté dando también al resto de sus hijos: si Dios ama más al P. Pío al darle tantas gracias, ese amor también se lo está haciendo llegar a quienes se benefician de las gracias de San Pío. Cuando Dios ama de modo predilecto a algún santo está compartiendo ese amor con nosotros.
07/12/14 2:29 PM
  
Falstaff
"Pero, ¿cómo puede pensarse en favoritismos -imperfecciones en Dios? ¿Puede Dios inclinarse más por una criatura que por otra si no es porque la respuesta/s/fidelidades de la criatura ha establecido una relación interpersonal" (Xaberri)

Se puede pensar en tanto el amor se comparte, y la predilección que Dios muestra por ciertas almas, éstas la comparten con el resto y nos benefician a todos. El amor especial que Dios tiene por la Virgen y San José me lo está haciendo llegar a mí a través de ellos. ¿Acaso no es María Mediadora de todas las gracias?

Es algo que en un mundo tan individualista y filo protestante como el nuestro hace que nos resulte difícil de comprender. Pero no se trata de que Dios tenga predilección por algunas personas porque sí, para darles algún tipo de don y gracia que les adornen a ellas y ahí se quede. Bendita predilección que tiene por esas almas que, por la Comunión de todos los santos, me las hace llegar a mi y al resto de los hermanos.
07/12/14 3:29 PM
  
DavidQ
Yo discrepo del Doctor Angélico, pero lo hago sólo en el ámbito privado, porque a demasiada gente le molesta que un católico piense.

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LF:
A mí lo que molesta es que se llame católico el que va por la vida haciendo uso del libre examen protestante. Que no digo que sea el caso en este asunto, pero de eso hay mucho por ahí.
07/12/14 3:54 PM
  
Josafat
Yo hubiera dicho que ama a todos por igual.

No tenía ni idea de la respuesta de Santo Tomás, me ha dejado mal cuerpo, afortunadamente no forma parte del Deposito de la Fe.

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LF:
Las razones por las que Santo Tomás llega a esa conclusión sí forman parte del Depósito de la Fe.
07/12/14 4:48 PM
  
DJ L
Aprovechando que celebramos ya la víspera de la fiesta de la Immculada Concepción, Sto. Tomas de Aquino no estuvo muy acertado al respecto si leemos su Summa Theologica: “Si el alma de la Santísima Virgen no hubiera estado nunca manchada con la corrupción del pecado original, eso rebajaría la dignidad de Cristo, que emana de ser el Salvador universal de todos..."

No soy teólogo ni mucho menos, sólo soy un profesional laico y padre de familia de 34 años, por lo que os pido disculpa por mi asombro en considerar como premisa irrefutable el "Es necesario recalcar, según todo lo expuesto anteriormente, que Dios ama más a los mejores. (Sum I,20, art 4)" para proceder a la respuesta que se ha planteado.

Yo, personalmente, no sé qué responder. Dios me ama pero no sé si más o menos que a éste o aquel otro. Pero me basta.


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LF:
Si cada vez que saquemos a pasear a Sto Tomás, va a aparecer alguien a recordar que no estaba de acuerdo con una versión de la doctrina de la Inmaculada Concepciòn que no es precisamente la que se corresponde con el dogma promulgado en el siglo XIX, que precisamente aclaró la objeción planteada por el Aquinate, apaga y vámonos.

La totalidad de los Papas que le han calificado como el mejor doctor que ha dado la Iglesia sabían perfectamente eso y no por ello dejaron de recomendarle.
07/12/14 4:49 PM
  
Falstaff
A mi no me parece mal discrepar de Santo Tomás o cualquier Doctor de la Iglesia (como hace David Q) en todo aquello que no sea verdad de fe. La Iglesia no nos exige suscribir toda la Suma, o Las Moradas de Santa Teresa. De hecho, la visión de la política en Santo Tomás no me convence; me siento mucho más cercano a la de San Agustín y no por ello creo estar menguando mi fe.

A parte, como ya he dicho, lo que dice Santo Tomás sobre el tema aquí tratado no es tan sencillo como para dejarlo sólo en que Dios ama más a unos que otros. La cita completa da mucho más de sí.

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LF:
En lo relacionado a las doctrinas de la gracia y de la naturaleza de Dios, discrepar de Santo Tomás es, como poco, muy osado.
Y el tema planteado no es un tema menor.
07/12/14 5:12 PM
  
Luis López
Sí el hombre "menos amado" por Dios comprendiera la magnitud de ese amor, sin comparación con lo que podríamos obtener buscándolo (ese amor) en la tierra, ese hombre acabaría sin duda siendo el más amado por Dios, pues transformaria su vida según el plan de Dios.
07/12/14 5:37 PM
  
María de las Nieves
Nuestro Dios y Señor Jesucristo muere en la cruz a manos de los pecadores-que todos somos pecadores- y tendremos que ver cuanto seguimos crucificando al Señor, y El sigue clavado en la cruz por mí , por tí ,por nosotros, hasta que le veamos resucitado y venzamos con Él al mal y a nuestro pecado,

El último enemigo nuestro es la muerte, pues El ya vive resucitado y en la cruz rogó al Padre por todos nosotros "Padre perdónalos que no saben lo que hacen "

Y digo Padre perdóname en tu Hijo Jesucristo, pues no sé seguirle o no quiero aceptar lo que me envía, o no quiero entregarle a mi hijo como María hizo al pie de la cruz,, pues me aparto del camino que tengo encima, por que pienso que el camino de la cruz es insufrible, o me aparto de la cruz pues es desgarradora.
Y sin embargo es fuerza de salvación y Amor ,esconde el Gran misterio de la Redención Objetiva en Cristo Jesús.
Y ahora nos toca a nosotros, nadie que quiera seguir a Jesús se va a escapar de la muerte.
Los santos cargaron con la cruz y llegaron con El a la gloria, supieron acoger en sí mismos la cruz y la gloria ,no hay gloria sin cruz ,no hay Reino de los cielos sin cruz, no hay amor sin dolor, así que cada cual se examine y entonces habrá incorporado en sí mismo por la gracia del Espiritu Santo la salvación, el amor de Dios en su propia persona y es amado por Dios ya que Dios es amor, pero antes la redención del hombre viejo y el renacimiento del hombre nuevo.

El hombre viejo está llamado a morir ¿quieres? sin la muerte no hay vida nueva, no se manifiesta la plenitud del amor.
No basta creer, es seguir el Calvario,la muerte egocéntrica y amar a los demás ,como Dios nos ama ,por eso pedid y´se os dará ¿qué pedimos? sólo el Espiritu Santo.
Ya está dado en Cristo Jesús, derramado en Pentecostés,depositado en los Sacramentos de la Iglesia,ahora nos toca a nosotros.
El cristianismo no es a la carta, es salvación pero no magia, se realiza en este mundo desgarrado y dolorido ,eso es lo que ama Dios y así nos lo pidió "Amaos y amad a vuestro enemigos" así el amor en nosotros llega a plenitud
SI,Dios ama siempre, pero esta contento en los que le siguen en el camino, así les puede dar la gloria de Él.
07/12/14 5:52 PM
  
mateo el publicani
Creo que la logica de Dios, no es como la nuestra, y si Dios saca saca el sol para buenos y malos creo que esa pregunta hay que verla cuando nos muramos y estemos frente a Dios.
07/12/14 7:23 PM
  
Falstaff
"En lo relacionado a las doctrinas de la gracia y de la naturaleza de Dios, discrepar de Santo Tomás es, como poco, muy osado.
Y el tema planteado no es un tema menor." (L. F.)

No sé exactamente hasta donde discrepa David Q de Santo Tomás, ya que no concreta, pero también se puede decir que es osado citar sólo a medias al Aquinate y no reconocer que él mismo dice que, en uno de los sentidos, Dios sí ama a todos por igual. No creo que sea precisamente la primera vez que una cuestión así tenga una explicación más completa y compleja que meramente desechar parte de una aparente contradicción.

Sobre el tan manido argumento de que Santo Tomás negaba la Inmaculada Concepción, como dice DJL, es necesario recordar que Tomás sí creía en la Inmaculada; simplemente afirmaba que no era dogma de fe. Está claro que si hubiera sido previamente declarada verdad de fe por la Iglesia, ni se habría puesto a discutir sobre el particular.
07/12/14 7:28 PM
  
scout
Lo importante es que Dios ama, y no si más o menos. El amor para que sea perfecto, dice Sto.Tomas, debe recibir el bien por el amado. Por eso Dios ama a los santos, porque reciben el bien. Dios ama a cada uno en su individualidad, se da al que quiere darse como quiere darse. No creo que podamos decir que haya algunos más santos que otros. Los santos son santos, y los que no lo son, son pecadores, y cada uno es cada uno. Y lo que demuestra esta respuesta es que Dios está amándome de forma personal y exclusiva.
07/12/14 7:34 PM
  
Falstaff
Perdón, me he explicado mal con respecto a la posición de Santo Tomás en cuanto a la Inmaculada, quería decir que su posición no es netamente descreída de ésta en cuanto dice que María sí fue privilegiadamente liberada del pecado, si bien no concuerda con que lo fuese previo a la Concepción.

En todo caso, emplear como argumento que un Doctor de la Iglesia, el que sea, no afirmaba un dogma previamente a su proclamación es no entender qué es la Iglesia y como la viven los santos.
07/12/14 7:37 PM
  
María
Según el Catecismo, a mi me parece que Dios amó a todos los hombres hasta el extremo, es decir, que no existe amor más grande, por eso es el extremo... Quizá me equivoque... CIC 616 El "amor hasta el extremo"(Jn 13, 1) es el que confiere su valor de redención y de reparación, de expiación y de satisfacción al sacrificio de Cristo. Nos ha conocido y amado a todos en la ofrenda de su vida (cf. Ga 2, 20; Ef 5, 2. 25). "El amor [...] de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto murieron" (2 Co 5, 14). Ningún hombre aunque fuese el más santo estaba en condiciones de tomar sobre sí los pecados de todos los hombres y ofrecerse en sacrificio por todos. La existencia en Cristo de la persona divina del Hijo, que al mismo tiempo sobrepasa y abraza a todas las personas humanas, y que le constituye Cabeza de toda la humanidad, hace posible su sacrificio redentor por todos.
07/12/14 7:37 PM
  
Juan
Si a muchos de ustedes les rechina lo que están escuchando, ¿no será que el planteamiento que acaban de leer es extremista y está profundamente equivocado?

Utilicen la inteligencia que les ha dado Dios. Procuren no seguir determinadas formas de pensamiento que no llegan a ningún sitio. Porque quiénes son más "santos" al final lo deciden los hombres. Y en la mayoría de los casos, no los más rectos. Dios quiere a todos por igual. Incluso a quienes otros desearían que despreciase. El motivo por el que lo hacen es el verdadero sentido que tienen preguntas como éstas en su transfondo.

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LF:
Sin duda Santo Tomás era un extremista profundamente equivocado. Está claro.

Y el trasfondo de escribir este post es que yo me creo más santo que nadie y creo que los demás son viles gusanos que merecen el infierno. Faltaría más.

¿He dicho que me creo más santo? No, no, SÉ que lo soy.

Hale, ¿contento?
07/12/14 8:13 PM
  
María
Y una cita más, de la excelente encíclica de Benedicto XVI Deus Caritas Est: "En fin, se ha de recordar de modo particular la gran parábola del Juicio final (cf. Mt 25, 31-46), en el cual el amor se convierte en el criterio para la decisión definitiva sobre la valoración positiva o negativa de una vida humana." ¿Cómo Dios iba a amar menos, si es el Todo Perfecto? Amará perfectamente a cada uno de sus hijos, como un buen padre, a pesar de que no todos sus hijos respondan igual de bien a su excelso amor...

y dejo una pregunta ¿si hay una predestinación de los santos? (que yo desconozco), tiene que haber una predestinación de los reprobados, puesto que no hay término medio ¿no? O eres santo o no lo eres, y si "no estás en una lista" tienes que estar por fuerza en la otra... :-?

Acepto correcciones puesto que no soy teóloga ni nada parecido. Mis fuentes son el catecismo y las encíclicas, fuente a la que recurro para formarme y resolver mis dudas (a demás de muchos excelentes artículos de este portal). Saludos cordiales.

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LF:
Debes saber que hay una predestinación de los santos y no de los reprobados. A los santos Dios los predestina para la salvación. Los condenados se condenan no porque Dios les haya predestinado al infierno sino por su propia culpa.
07/12/14 8:22 PM
  
rmartinhe
"Así la luz ilumina por su propia naturaleza luminosa, no por la condición de los objetos iluminados". Así veo yo el amor de Dios. Ahora bien, nosotros somos como vasijas de diferentes tamaños y si el amor de Dios fuera el agua que las llena, no todas podríamos acoger la misma cantidad, sin contar con que a veces podríamos estrechar o tapar el cuello. Dios nos ama a cada uno todo lo que nos puede amar, lo máximo, pero al final se podría decir que todos no recibimos el mismo amor.
Quiero verlo así, pero a lo mejor es solo eso, que quiero, porque lo otro, me sorprende y hasta me crea cierto malestar o desconcierto como dice el post.
07/12/14 8:44 PM
  
Maricruz
Ah, LF, ahora me explico tantas cosas!
:)
07/12/14 8:55 PM
  
Adrián Ferreira
Caramba que duro le han dado al Molinismo, yo no me atrevo a tomar partido entre la doctrina tomista o molinista sobre el tema de la gracia eficaz, porque es una situación muy compleja y recursiva, y ambas posturas aparentan ser igualmente lógicas e igualmente sustentadas en los fundamentos de la fe, es algo así como el debate de si vino primero el huevo o la gallina, solo que aquí ambas posturas dicen que la gracia viene primero de Dios y que nosotros respondemos a dicha gracia, una hace más enfásis en la voluntad del hombre en aquellas gracias donde puede ejercerla más marcadamente y otra en la bondad de Dios que por su infinita sabiduría y de forma misteriosa le otorga más o menos gracias a sus criaturas según su santísima voluntad, la tomista sin duda luce más cercana a la lógica divina de entender las cosas y la molinista es más cercana a nuestra lógica a mi modo de ver.

Hasta donde se solo hay controversia en como entender la gracia eficaz, ¿es eficaz porque Dios prevee las buenas obras que haremos con esa gracia o gracias sucesivas posteriormente? y por eso las da? o ¿es eficaz porque Dios la da sin preveer nada, solo es eficaz perse sin depender de futuras decisiones o futuras gracias aceptadas?, pero al fin y al cabo al momento de recibirla es eficaz por sí misma y creo que ambas posturas aceptan ese hecho, lo que pone complicado el asunto creo yo es que Dios sabe lo que haremos en el futuro y previniendo esto puede actuar en consecuencia en orden a su plan de salvación.

Una pregunta que me hago es la siguiente, María recibió la gracia eficaz de estar inmaculada de pecado original al momento de su concepción, ¿Dios le dio esa gracia a sabiendas que luego aceptaría ser su Madre? ¿o le dio esa gracia a pesar que en teoría ella podría rechazar ser su Madre posteriormente? digo en teoría porque también fue eficaz la gracia actual que recibió María al momento de concebir a Jesús pues aunque en teoría podía negarse a concebir a la segunda persona de la Santísima Trinidad en realidad eso no era posible en la práctica, pero digo un supuesto, suponiendo que ella pudiera en la práctica haberse negado, es decir sino hubiera sido gracia eficaz la concepción cuando el ángel le hablo a María, ¿Dios le hubiera dado igualmente con anterioridad la gracia eficaz de la inmaculada concepción? ¿que hizo que esa gracia tuviera el rango de eficaz? es decir que Dios si o si determina que tiene que ocurrir, ¿que María posteriormente aceptara otras gracias que podría rechazar? o ¿es eficaz a pesar de que María luego no obre bien respecto la gracia y Dios la da por su amor diferenciado a las criaturas?

Es cierto que Dios ama más a unas criaturas que a otras, la cuestión es el enfoque que se le da a la manera en que El da gracias y como juega la voluntad en cada una de ellas, sabiendo que Dios sabe todo incluso nuestro futuro y es todopoderoso, además que es Sumo Juez y Legislador, así que veo posible cualquier enfoque tanto el molinista donde Dios prevee lo que haremos con las gracias y por eso las da y el tomista que se basa más en la bondad llena de infinita sabiduría de Dios, así es como entiendo ambas posturas.

Porfavor me corrijen si me equivoco para mi es un tema complejo y cualquier luz que me puedan dar mejor que mejor, estoy deseoso de recibir correcciones y si son crudas y duras, mucho mejor aún, con mucho agradecimiento y caridad he de atender todo lo que puedan decirme, capaz hasta entiendo mal el molinismo y el tomismo al respecto, no lo se. Dios los guarde



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LF:
Elegir entre Santo Tomás y San Agustín por un lado y Molina por otro, es tan simple como elegir entre dos de los más grandes santos y teólogos de la Iglesia y uno que no fue ni una cosa ni la otra. Y que además reconoció expresamente que se alejaba de las enseñanzas de aquellos dos. Allá cada cual. Yo me quedo con los santos.

No es este el lugar para debatir sobre el molinismo. Ya habrá tiempo y posts -probablemente no en este blog- para ello.
07/12/14 8:56 PM
  
Teófilo
Vale he llegado sólo hasta el comentario cuarenta...y sólo comento dos cosas que me han llamado la atención:
1. Nos cuesta que Dios ame más a otros. Lo entiendo, creo, pero me parece un poco soberbio. A mí me llena de alegría que Dios ame más a la Virgen María que a mí. Y estaría (y/o sería) peor de lo que estoy si pensara lo contrario. Y me llena de alegría por el amor que le tengo, aunque pequeño e imperfecto. Materializarlo es un error. No es que Dios haya repartido la paga para comprar chucherías y a la Virgen 1000 * ∞, a y mí 20 cts.
Entramos en el Misterio y lo mejor es pedir luz al Espíritu y vivirlo con humildad y agradecimiento. Cada uno de nosotros puede decir: "Me amó y se entregó por mí".
2. Lo de calcular con el infinito de Dios es erróneo, pero algunos razonamientos me parece que también lo son: "Dios me ama infinitamente" El caso es que como yo no tengo capacidad infinita para recibir su amor, yo pongo el límite, mi ser de criatura (participado) pone el límite. Ese amor infinito y eterno es el que se tienen las Personas Divinas.
Pero vamos, hasta donde yo llegué, los matemáticos tenían problemas con el infinito....y son sólo números.
07/12/14 11:27 PM
  
copla a copla
Es irrelevante la cuestión. La cuestión fundamental es que Dios me ha creado y redimido. Ha visto que es bueno que exista y ha sido bueno morir por mí. Así pues o ama a todos o nadie. Sobre los grados, por favor. Con hablar con un padre o una madre, todo se resuelve. Las discusiones sobre el sexto de los ángeles ya esta pasado de moda.
07/12/14 11:43 PM
  
Luiscar73
Yo creo que es la gracia eficaz la que hace eficiente a la voluntad del hombre, para ordenarla a la santidad,no la voluntad la que hace a la gracia eficaz. Pienso que la santidad es una obra sobrenatural del Espiritu,que nos hace participes de la divinidad de manera gratuita,comunicandonos SU naturaleza para re-formarnos a SU imagen,con-formandonos a/en Cristo. No es nuestra voluntad por si misma la que puede hacer eficiente esta obra sin ser redimida. Dios la redime para que sea consecuente.

El Amor se podria definir como el don de la abundancia del querer bien(no hay mayor querer,que el de querer llevar a las almas a Dios);por tanto,el que mas don recibe de Dios,mas se conforma en dador,convirtiendose en distribuidor de la gracia de Dios. Al final,un cristiano que vive en gracia y comunion, esta encantado de dar gracias a Dios por los dones que ha repartido a otros como EL ha querido para la edificacion de SU Iglesia. Y por eso,a los que Dios ha hecho mas santos,dandoles mas,son mas amables para nosotros porque brillan mas,iluminandonos la Verdad,que es Cristo.
Todo queda en casa,en el edificio espiritual,en el Cuerpo de Cristo.
La Paz de Cristo.


08/12/14 12:55 AM
  
DJ L
A Falstaff, por alusiones, con tu: "...es no entender qué es la Iglesia y como la viven los santos".

Eres listísimo, en serio. Y ahora que comprendo que Dios te quiere más a ti que a mi, lógicamente, espero no haberte ofendido por no entender qué pinto yo, miserable piojo, en la Iglesia si no entiendo qué es y cómo la viven los santos como tú.

Con respecto al texto que cité de Sto. Tomás acerca de la Inmaculada lo hice por ser víspera de su fiesta no porque tenga especial inquina a este gran santo cuya enseñanza recomienda vivamente la Iglesia a pesar de su error puntual ¿puedo decir error o mejor que emplee un eufemismo?



08/12/14 1:25 AM
  
Lez
El amor de Dios es infinito. ¿Qué creatura, por muy santa y sabia que sea, puede atreverse a tomar medidas o establecer niveles a la infinitud de Dios?

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LF:
Santo Tomás de Aquino se atrevió. Ya ve usted qué cosas.
08/12/14 4:18 AM
  
DavidQ
La predestinación de los santos anula 1 Pedro 1-15 "Sed santos...", ya que sería imposible ser santo sin una gracia especial predestinada de Dios. Por lo tanto, todo esfuerzo por alcanzar la santidad es inútil si previamente Dios ha decidido que no lo seremos.

Del mismo modo, todo esfuerzo humano por evitar el mal sería inútil si Dios le ha predestinado a uno ser santo, ya que, haga lo que haga, será santo.

Asumiendo que la predestinación no predestina al mal, a los que Dios "no quiere" no les queda más remedio, en el mejor de los casos, que el purgatorio. La pregunta es, ¿para qué? Si de todas maneras no alcanzarán la santidad, porque Dios no lo quiere, ¿de qué sirven los millones de años de purgatorio? ¿Pasaremos allí la eternidad porque Dios así lo decidió desde antes de que naciéramos? Y entonces, ¿de qué sirven las oraciones por las almas del purgatorio? Nunca saldrían de allí, por más que oremos. De nada valdría la intercesión de los santos si todo está ya escrito desde antes de nacer.

Una cosa muy distinta es que todos (repito, todos) tengamos el potencial de ser santos -ese es nuestro "destino"- y que a través de las decisiones que tomamos elijamos seguirlo o no. Pero si nuestro libre albedrío no tiene ningún impacto en nuestro destino, "comamos y bebamos que mañana moriremos".

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LF:
Debería usted saber que el purgatorio es para los salvos, no para los condenados. También debería saber que no es eterno y siempre se sale de él con destino al cielo. Siempre, sin excepción. El destino eterno de todos los hombres solo tiene dos variantes: cielo o infierno.

Uno no es santo haga lo que haga porque Dios le ha predestinado a ser santo. Más bien uno hace las obras de santidad porque Dios le ha concedido que las haga. De hecho, Dios ha preparado esas obras de antemano para que sus santos anduvieran en ellas (Efe 2,10). Sin que eso signifique que no son realmente obras del santo. Vuelvo a repetir que hasta nuestros méritos son obra de Dios. Cito del Catecismo, que a su vez cita a San Agustín:

«Manifiestas tu gloria en la asamblea de los santos, y, al coronar sus méritos, coronas tu propia obra» (Prefacio de los Santos I, Misal Romano; cf. "Doctor de la gracia" San Agustín, Enarratio in Psalmum, 102, 7).


08/12/14 6:51 AM
  
Adrián Ferreira
Estoy muy feliz!!! estuve orando para poder entender la doctrina tomista y me di cuenta que santo Tomás tiene toda la razón!!! :D que alegría tan grande, mira como lo entendí y asimile...

La santidad es obra del Espíritu Santo. Cada intervención de Dios es muestra de su amor, porque El es amor, mientras más interviene Dios más amor demuestra, como todo bien procede de Dios y ningún bien podemos hacer exclusivamente por nuestra cuenta, entonces he ahí que ciertamente Dios ama más a unas personas que a otras, pero es porque Dios interviene más en unas personas que en otras. Nada bueno podemos hacer por nosotros mismos eso es importantísimo saberlo. Entonces si san Padre Pío es más santo es porque Dios obro más en el. Cuando ejercemos la voluntad para hacer el bien, estamos movidos por la gracia de Dios y es Dios quien nos mueve a hacer el bien, cuando obramos mal si estamos obrando por nuestra cuenta.

Moraleja: Hay que ser dóciles con Dios cual oveja, no oponer ninguna resistencia, si somos dóciles a su gracia, el podrá actuar mucho más, mostrándonos más y más amor, si quieres que Dios te ame más, simplemente deja que el actúe más y más en tu alma siendo dócil, no estando a la defensiva, algo así como dejarse llevar por el mar como si flotáramos dejarse llevar por la corriente de su gracia, que no anula nuestra voluntad sino que la llena de plenitud.

Si somos buenos lo somos porque Dios ha querido y nos ha movido a hacer el bien. Si somos malos lo somos por nosotros mismos ejerciendo de mala manera nuestra libertad.

Estoy super feliz!!!!! Muchas Gracias Luis Fernando y sobretodo al Padre Iraburu, que tesoro, gracias gracias!!! capaz no me explique del todo bien, pero lo veo claro ahora. :D :D :D :D
08/12/14 8:27 AM
  
Adrián Ferreira
Coloque esto en el comentario anterior....

Moraleja: Hay que ser dóciles con Dios cual oveja, no oponer ninguna resistencia, si somos dóciles a su gracia, el podrá actuar mucho más, mostrándonos más y más amor, si quieres que Dios te ame más, simplemente deja que el actúe más y más en tu alma siendo dócil, no estando a la defensiva algo así como dejarse llevar por el mar como si flotáramos dejarse llevar por la corriente de su gracia, que no anula nuestra voluntad sino que la llena de plenitud.

Agrego...

Lo que agrego a lo dicho anteriormente, es que cuando seas más dócil has de saber que estas siendo dócil por gracia de Dios, no hay porque estar confundido en cuanto a nuestra voluntad, pues como se dijo antes Dios es fuente de todo bien y la base de toda existencia positiva.

Al nosotros querer ser dóciles ya es muestra de que Dios está interviniendo en nuestra voluntad moviendola a querer y hacer el bien, los animo a querer ser dóciles a la gracia de Dios.
08/12/14 8:36 AM
  
Luis Fernando
Posiblemente dé para que haga un post dentro de unos días -aunque ya hay otros en IngoCatólica-, pero como veo que es un tema que interesa en esta entrada, adelanto algunas de las evidencias bíblicas respecto al tema de la elección o predestinación de los que van a ser salvos. Es decir, de los santos:

Pedro, apóstol de Jesucristo, a los elegidos extranjeros de la dispersión del Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según la presciencia de Dios Padre en la santificación del espíritu para la obediencia y la aspersión de la sangre de Jesucristo: la gracia y la paz os sean multiplicadas.
1 Ped 1,1-2


Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en Cristo nos bendijo con toda bendición espiritual en los cielos; por cuanto que en Él nos eligió antes de la constitución del mundo, para que fuésemos santos e inmaculados ante Él en amor, predestinándonos a la adopción de hijos suyos por Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad,
Efe 1,3-5


Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y al conocimiento de la verdad, que se ajusta a la piedad,
Tito 1,1



¿Y Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a El día y noche, aun cuando los haga esperar?
Lucas 18,7


"Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos que él escogió, acortó aquellos días.... Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos... Y entonces enviará sus ángeles, y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo".
(Marcos 13: 20, 22, 27)


¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos;
(Rom 11:7)


Hay más, pero la cosa está clara. Por eso tenemos una plegaria eucarística que reza así:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos.
08/12/14 9:35 AM
  
MIGUEL25
En primer lugar quiero agradecer al comentarista Falstaff, lo acertado de su exposición que me ha aclarado el asunto, efectivamente es como dice:

En todo caso, cuando Dios muestra predilección por la Virgen y los santos, no es un amor que no esté dando también al resto de sus hijos: si Dios ama más al P. Pío al darle tantas gracias, ese amor también se lo está haciendo llegar a quienes se benefician de las gracias de San Pío. Cuando Dios ama de modo predilecto a algún santo está compartiendo ese amor con nosotros.

Ahora ya me ha quedado todo claro, es decir las gracias ministeriales y de estado, se dan a todos los receptores por igual, como yo sostengo en mi primer aporte, la gracia salvífica la recibimos en mayor o menor medida, es decir la necesaria para nuestra salvación, por tanto todos somos hijos de Dios, quiere que todos nos salvemos, la mayor o menor medida de esta gracia no significa que Dios nos ame más o menos, significa, esta gracia también es igualitaria, en orden al fin buscado (la salvación) como un padre que quiere igual a sus hijos, ayuda más al que más lo necesita y menos al que menos lo necesita.

Pero como muy bien señala Falstaff, existen gracias especiales en el caso de los santos, especialísimas en el caso de la Stama. Virgen, que como Falstaff, dice muy bien son gracias de predilección, de especialísima y única predilección en el caso de la Stama. Virgen. que Dios derrama sobre sus predilectos a los que ama más y muchísimo más que a nadie a la Stma. Virgen.

Con lo cual Sto. Tomás afirma: Dios a ama a los más santos, de hecho son más santos porque Dios los ama más.

Pero claro como Falstaff, bien dice, estas gracias son gracias carismáticas, es decir gracias "ex opere-operato", es decir un carisma, no sólo se da para la persona receptora, para su santificación, sino que lo principal del carisma es que se de para la santificación de todos, y todos participamos en igual medida de estas gracias de predilección por la comunión de los santos, como participamos en igual medida de la obra redentora de Cristo, por la gracia de especialísima y única predilección de la Santísima Virgen María.

Al final como todos participamos en igual medida de estas especialísimas gracias debido a la comunión de los santos, resulta que Dios nos ama a todos por igual, aunque ame más a los mejores.

Con lo cual este aparente contrasentido queda resuelto.
08/12/14 10:08 AM
  
JUAN NADIE
Gracias LF, pues claro que tienes que seguir escribiendo. Yo no entiendo esas dudas existenciales sobre escribir o no. Además si tienes cerca como se ve al P. Iraburu, estoy seguro de que no te vas a equivocar.
08/12/14 10:52 AM
  
DavidQ
"uno hace las obras de santidad porque Dios le ha concedido que las haga."

¿Y si no? Significa que no puede uno hacerlas. El resultado es el mismo. Si Dios no ha decidido DE ANTEMANO que yo voy a ser santo, no importa cuánto me esfuerce, jamás podré serlo.

"el purgatorio es para los salvos, no para los condenados." Eso es lo que yo sé, pero no es lo que se deduce de la predestinación. Si yo no puedo ser salvo porque Dios no lo quiso DE ANTEMANO, entonces tampoco hay purgatorio para mí, sólo infierno. Significa entonces que Dios ya me condenó antes de yo nacer, sin que yo tenga culpa ni participación en eso.


Es por eso que la teoría de la predestinación es incorrecta. "Dios hace salir el sol sobre buenos y malos", es decir, a todos nos da las mismas oportunidades. A todos ofrece oportunidad de santificarse aunque sea ofreciendo un vaso de agua (Mt 10,42). Demostrado plenamente en el libro de Jonás. Los ninivitas tuvieron la oportunidad de salvarse y la tomaron, como también podrían haberla rechazado. Bajo la premisa de la predestinación los ninivitas de todas maneras iban a salvarse, la obra de Jonás fue inútil, cómo él mismo lo creía, porque "Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no las cumplió." (Jonás 3,10) ¿Dios le mintió o se mintió a sí mismo? (cosas ambas que sabemos que El no hace) ¿Para qué? ¿Para que Su plan se cumpliera si de todas maneras iba a cumplirse con o sin la participación de Jonás? No tiene sentido.

Con la predestinación toda la historia bíblica resulta siendo una farsa. No hay ovejas ni cabritos en el Juicio, Adán de todas maneras iba a pecar, Caín a matar y Salomón a ser rey. El arrepentimiento, el bautismo y todos los sacramentos resultan inútiles porque ya estamos predestinados a casarnos y divorciarnos, a matar y mentir. El joven rico no podía decidir vender sus bienes y cumplió los mandamientos inútilmente. Zaqueo no hizo nada subiéndose al sicomoro, Zaqueo ya era "salvo" desde antes de nacer. ¿Fue obra de santidad defraudar a los demás? ¿Qué hay de la frase "HOY entró la salvación a esta casa" ¿Es también mentira porque ya había entrado desde antes que Zaqueo naciera?

Excepto algunos casos excepcionales, que son los menos, pocas personas fueron elegidas "desde el seno de su madre" (Jeremías 1,5; Jn 9, 3). Pero aún así, Judas Iscariote por ejemplo, también era de los elegidos y falló. ¿Estaba predestinado a fallar? ¿O acaso Jesús sabía que "estadísticamente" iba a haber al menos un traidor entre los Doce? Ciertamente, todos los Apóstoles le fallaron al Señor, sólo uno fue tan tonto de no esperar tres días y verlo Resucitado. Si aceptamos la predestinación, Judas estaba destinado a matarse, no fue su decisión. Si en cambio, asumimos que fue su decisión, también pudo haber decidido arrepentirse y ¿se puede imaginar qué grandeza de santo tendríamos en ese pecador arrepentido?

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LF:
Oye, mira, ya te he mostrado lo que la Biblia enseña sobre la elección. En estos posts se te muestra también lo que la Iglesia enseñan acerca de la predestinación:

http://infocatolica.com/blog/mirada.php/1408120452-10-predestinacion-ii-doctrina
http://infocatolica.com/blog/mirada.php/1408150136-12-predestinacion-iii-doctrin

Y si con eso no te vale, ¿qué quieres que le haga? ¿vas a decirnos que la Biblia y la Iglesia están equivocadas?
En fin...

Uno puede estar predestinado a la salvación desde antes de nacer -de hecho, no hay ningún salvo que no lo esté-, sin que eso signifique que no hay un momento concreto de su vida en que accede a ese don. Pero eso es por pura voluntad y propósito divinos.

Mira qué bien lo explica San Pablo:
... que nos salvó y nos llamó con vocación santa, no en virtud de nuestras obras, sino de su propósito y de la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos eternos
2 Tim 1,9



Tienes una empanada seria con el tema del purgatorio, pero no es el tema del post.

08/12/14 11:28 AM
  
Antonio1
Ya decía yo que era la segunda.

Pero también yo quiero aportar un texto para la reflexión:



"El Dios De todo o teme a nadie, ni lo intimida la grandeza, pues el hizo al pequeño y al grande y de todos cuida por igual"

Sab 6,7
08/12/14 11:29 AM
  
María
Por favor, Luis Fernando, habla próximamente sobre la predestinación de los Santos desde el Magisterio. Siempre he oído que TODOS estamos llamados a la santidad...

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LF:
Ya he puesto enlaces a los posts de Alonso Gracián en los que cita el Magisterio.
08/12/14 11:42 AM
  
Luis P.
Paz y Bien. No me imagino discutiendo con mis hermanos a cual de nosotros quiere más nuestros padres, como tampoco me imagino, comparándonos entre nosotros sobre cual es el que los quiere más. Sí, a veces pienso si quiero a mis padres como ellos se merecen y esperan. Nos enseña Pablo en 1 Cor 13 como debe ser nuestro amor. La pregunta no es si nuestro Padre quiere más a unos que a otros, lo cual no creo, sino si respondemos a los dones que El nos da en la medida que El espera.

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LF:
No se trata de discutir sino de aprender de quien sabe, caso de Santo Tomás.
08/12/14 1:19 PM
  
José Luis
La doctrina de Santo Tomás de Aquino va en relación con las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo, según observo a lo largo de las Sagradas Escrituras, por ejemplo en la parábola de los talentos.

El que no sabe corresponder al Amor de Dios, termina por perder ese amor de Dios, por duplicado o más.

Los que no son amados del Señor, no es culpa de Dios, sino de si mismo, enterrar el talento, la tibieza, la mundanidad, los vicios y pecados.

«El Señor conoció a los que son suyos, y que todo el que invoque el Nombre del Señor, que se aparte del pecado» (2º.Tm 2, 19)

Para que el Seños nos conozca debemos identificarnos con el Amor, Dios nos reconocerá si obramos con misericordia, y la misericordia no tiene trato con la mundanidad, pues nos aleja de Dios. El mundo nos hace irreconocibles para la salvación eterna.

Cuando leemos la parábola de las vírgenes necias y las prudentes (Mt 25) dice el Señor a las necias, «En verdad, os digo que no os conozco» (v.12), por eso necesitamos velad, si dejamos de velar, si nos descuidamos en la oración, no estamos perseverando.
También en el Evangelio de San Lucas 13, 24-28, nos habla de caminar, entrar por la puerta angosta. El Señor dirá si no lo hemos hecho, si hemos preferido las exigencias del mundo y la de nuestro hombre viejo, si hemos consentido los caprichos del "yo": «No sé de donde sois, apartaos de Mi, todos los agentes de iniquidad» (v.28). A los agentes de iniquidad, el Amor de Dios no le llega, la vanagloria, el orgullo, la soberbia, las herejías, etc. De nada le servirán “hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas” (v.26).
Las enseñanzas de Cristo las oímos en las parroquias, en las misas, pero si no obramos conforme las lecturas de la Palabra de Dios, si no hacemos caso, a las enseñanzas del Evangelio, el amor de Dios no llega a nosotros. Y es culpa nuestra por tener el corazón embotado. Porque el cristiano no debe pertenecer al mundo. Para que el Señor nos reconozca, recordemos que hemos de obrar conforme al Corazón de Cristo. Nuestra salvación para la vida eterna debe estar unida a la perseverancia.

"Por tanto, Dios no ama más a una persona porque sea más perfecta y santa, sino que ésta es más santa y perfecta porque ha sido más amada por Dios."

Y de ahí conocemos, que de grandes pecadores se han convertido en grandes Santos y Santas, porque no se quedaron con los brazos cruzados. Y algunos de ellos hasta doctores y doctoras de la Iglesia Católica. Una de las condiciones para ser santos es la perseverancia, en la conformidad con la Voluntad de Dios.
08/12/14 1:45 PM
  
Falstaff
DJL, no soy "lístísimo", ni creo que Dios me quiera más que a ti, ni que seas un "piojo". Sólo pretendía recordar, a raíz de lo que has dicho de la Inmaculada Concepción y Santo Tomás, que si la Iglesia dice sobre una verdad de Fe 'A', es 'A'; y si así actúan lo santos, que son quienes mejor conocen a Dios, como no vamos a hacerlo los demás. Tomás no podía asumir tal dogma porque la Iglesia todavía no se había pronunciado de modo infalible. Y sobre lo tratado en esta conversación, te recuerdo que yo he opinado que el hecho de que Dios en un sentido quiera más a unos que a otros tiene otra cara de la moneda, por la cual Dios, por su propia naturaleza, no puede querer con más intensidad a unos que a otros, tal como dice el propio Santo Tomás. En todo caso, si me he explicado mal o mi tono te ha ofendido, te pido disculpas.

Miguel25, gracias a ti. Lo que pretendía explicar enlaza con la parábola de los talentos. Precisamente, un aspecto que tienen los santos es que desean con fervor compartir las gracias que Dios les ha dado. San Pío de Pietrelcina o la beata Teresa de Calcuta son ejemplos recientes de cuánto deseaban volcar en los demás lo que Dios les había dado.
08/12/14 2:27 PM
  
Antonio1
Magnífica la catequesis del papa hoy: "todo es gracia".

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LF:
Sí, hasta la disciplina encaminada a corregir al pecador de su pecado lo es. No es carga insoportable. Es vida.
08/12/14 3:47 PM
  
scout
Lo que aquí se debate no es si Dios ama a unos o a otros, sino cómo ama Dios, cómo actúa la gracia. En todos actúa, pero actúa más en los santos, no porque sean santos, sino porque un santo es aquel en el que ha actuado la gracia santificante de forma mayor. No es que Dios me ame más que a ti o menos, sino que Dios me ama a mí y a ti, de forma individual.
08/12/14 5:12 PM
  
María
Luis Fernando, perdona que te vuelva a molestar aquí, los comentarios en los artículos a los que me envías están cerrados. Si consideras no publicar este comentario lo entenderé. Probablemente sea muy torpe, soy de Ciencias, pero en el CIC también se dice « “Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad” (LG 40). Todos son llamados a la santidad: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5, 48)». Si todos los fieles son llamados por Dios a la santidad, todos deberían de estar predestinados a ella ... Creo que voy a necesitar otro artículo ;)

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LF:
No, solo necesitas un versículo:

Porque muchos son los llamados y pocos los elegidos.
Mat 22,14


:-)
09/12/14 1:22 AM
  
Jasp
Quiero compartir con todos un texto del Padre Antonio Pacios, y que he copiado de su libro “El Amor” (1):
“Es verdad evidente que Dios nos ama a todos con amor infinito; pero es un error también evidente el afirmar que algo es amado infinitamente, si no es el mismo Dios: la acción es infinita, porque es un solo acto, y ése infinito; mas la pasión, la recepción de esa acción infinita es necesariamente limitada al recibirse en un sujeto que no sea infinito, y limitada precisamente en la medida de la capacidad de ese sujeto: es verdadera la infinidad del verbo amar en voz activa, pero no lo es en modo alguno en la pasiva, si esa pasiva se refiere a las creaturas.
En nuestro modo ordinario de hablar transferimos, no obstante, las variaciones del sujeto receptor a la misma actividad del agente que obra en él.
Así decimos, v.gr., que el sol ilumina más a un objeto que a otro; que hoy luce el sol, o que hoy no lució el sol: todos sabemos, sin embargo, que no es el sol lo que cambia: hoy lució el sol lo mismo que ayer, y la misma actividad iluminante tiene cuando un objeto está lejos o está cerca, a la luz o a la sombra: lo que cambia, lo que muda y varía, son los objetos iluminados; y esa variación la transferimos por una pura figura de lenguaje a la actividad solar.
Y así, con esta misma figura de lenguaje, decimos que Dios se ama más a Sí mismo y a Cristo y a la Virgen que a nosotros, y a nosotros más que a los animales irracionales, queriendo expresar con ello los diversos grados de participación o recepción del amor infinito”.

(1) Antonio Pacios López; El Amor; Libro Segundo; cap. VIII, pág 70/71; Ediciones Acervo; ed.1972
09/01/15 11:18 AM

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