Una joya recuperada: ¿Cuál es la verdadera Iglesia? de Charles F. B. Allnatt

¿Cuál es la verdadera Iglesia?Cuando empezaba a despertar mi interés por la apologética, di con un librito antiguo escrito hace más de un siglo. El inglés era un poco difícil para mi nivel de entonces, pero se veía didáctico y muy bien argumentado, así que decidí traducirlo. Contraté a una profesora de inglés para traducirlo: yo le imprimía páginas y ella tomaba notas a mano. Era otro tiempo, sin IA, sin OCR confiable, un traductor de Google mediocre, y para ser honesto el proyecto se enfrió y quedó en la nada.

Recientemente, gracias al avance de la IA, que ya es capaz de leer textos escaneados con muy buena precisión y producir traducciones de calidad real, pude por fin rescatar ese texto. El resultado ya está disponible en formato de un pequeño librito: “¿Cuál es la verdadera Iglesia?: Diez razones para unirse a la Comunión Católica Romana

Ya está disponible en Amazon en formato físico y digital AQUI. Además, desde el día 4 al 8 de mayo estará gratuito en formato digital, así que están todos invitados a descargarlo.

Una advertencia antes de leerlo: al ser un libro del siglo XIX, algunas formas de expresarse pueden sonar duras para oídos acostumbrados al ecumenismo actual. Los invito a ir más allá de las formas y encontrar el valor en los argumentos, que siguen siendo perfectamente válidos hoy.

El hombre y su época

Sabemos poco de la vida privada de Allnatt. Los registros de la época lo mencionan principalmente a través de sus obras, que forman en conjunto un pequeño corpus apologético de notable rigor patrístico. La más conocida es Cathedra Petri (1878), una recopilación de testimonios de los Padres de la Iglesia, escritores eclesiásticos y concilios sobre los títulos y prerrogativas de san Pedro y sus sucesores en la sede romana, cuya influencia se extendió más allá de las fronteras de Inglaterra. ¿Cuál es la verdadera Iglesia? (1881) es, en cierto modo, la continuación práctica de aquella investigación: si Cathedra Petri establecía los fundamentos escriturísticos y patrísticos del primado romano, esta obra se pregunta, con deliberada sencillez, cuál de las comunidades cristianas existentes puede reclamar legítimamente la herencia de Cristo. Allnatt falleció en 1893, dejando una obra modesta en volumen pero densa en contenido, que continuaría inspirando los argumentos de apologistas católicos bien entrado el siglo XX, incluido a mi en mi libro Compendio de Apologética Católica en sus primeros dos capítulos. .

Para entender a Allnatt hay que entender el siglo en que vivió. La Inglaterra victoriana era, religiosamente, un campo de batalla. El protestantismo establecido dominaba la vida pública, pero su unidad interna había comenzado a resquebrajarse desde la década de 1830, cuando un grupo de profesores y clérigos de Oxford planteó una pregunta explosiva: ¿tiene la Iglesia anglicana una identidad verdaderamente católica, o es simplemente una creación política de Enrique VIII?

El llamado Movimiento de Oxford (1833–1845) reunió a figuras como John Keble, Edward Pusey y, sobre todo, John Henry Newman, quien con sus Tracts for the Times fue empujando a sus colegas —y a sí mismo— hacia Roma. Su conversión en 1845 fue un terremoto cultural. Un hombre de ese prestigio intelectual, vicario de la iglesia universitaria de Santa María, autor venerado, admitiendo que la verdad estaba del lado de los que todos despreciaban como «papistas»: el impacto fue enorme. Muchos anglicanos le siguieron. Muchos otros se endurecieron en su rechazo.

Cinco años más tarde llegó la segunda conmoción. En 1850, el papa Pío IX restauró la jerarquía católica en Inglaterra —suprimida desde la Reforma— estableciendo la arquidiócesis de Westminster con el cardenal Wiseman a la cabeza. La respuesta fue lo que los historiadores llaman la «Agresión Papal»: un huracán de indignación popular, sermones encendidos, panfletos furibundos, y hasta una carta pública del primer ministro Lord John Russell advirtiendo sobre el peligro de la «insolencia de Roma». El Parlamento aprobó el Ecclesiastical Titles Act de 1851 para prohibir a los obispos católicos usar títulos territoriales en suelo inglés, ley que nunca se aplicó y fue derogada veinte años después, pero que refleja bien el clima de la época.

En ese ambiente de tensión y debate permanente nació una generación de apologistas católicos ingleses obligados a responder, con argumentos sólidos y fuentes documentales, a una sociedad que los consideraba ciudadanos de segunda clase al servicio de una potencia extranjera. Allnatt fue uno de ellos.

El primero de muchos

Espero que esta sea la primera de una serie de joyas de la apologética que siempre quise recuperar pero nunca tuve el tiempo ni las herramientas para hacerlo. Hay autores brillantes que merecen ser releídos: Jaime Luciano Balmes, Nicholas Wiseman, Henry Edward Manning, Juan Donoso Cortés. 

Espero que esta primera obra de Charles Francis Butler Allnatt les agrade.

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