InfoCatólica / Schola Veritatis / Categoría: Pensamientos de soledad

12.04.24

Seréis como dioses

La expulsión de Adán y Eva del Paraíso, en la Capilla Sixtina del Vaticano

En el libro del Génesis, después de la creación y caída del hombre, se nos narra el que quizás sea el momento más dramático de toda la historia humana (después de la Crucifixión): la expulsión del paraíso. El relato tiene su misterio. El paraíso constituía un lugar, a la vez físico y espiritual, donde el hombre encontraba su gozo y paz perfectos. En el centro estaba el “árbol de la vida”, y en otro lugar del jardín, el “árbol del conocimiento del bien y del mal”. El acceso al árbol de la vida no estaba, en el plan original, prohibido: al contrario, puesto que se indica que estaba “en el centro”, es de suponer que constituía una parte esencial de aquella felicidad indescriptible; felicidad que permanecería, después de la caída, inaccesible para la descendencia de Adán.

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11.03.16

Meditación sobre la pasión del Señor

San León Magno

La Iglesia nos regala en este tiempo de cuaresma preciosos textos en el Oficio de Lecturas de cada día. Para quienes no tienen la posibilidad de rezar diariamente esta oración litúrgica, compartimos la enriquecedora lectura del día de ayer, del Papa San León Magno.

San León I (+461), llamado Magno por la grandeza de sus obras su santidad , es el Pontífice más importante de su siglo. Tuvo que luchar fuertemente contra dos clases de enemigos: los externos que querían invadir y destruir a Roma, y los internos que trataban de engañar a los católicos con errores y herejías.

Nació en Toscana, Italia, donde recibió una esmerada educación. Llegó a ser Secretario del Papa San Celestino, y de Sixto III. Desde el principio de su pontificado dio muestra de poseer grandes cualidades para ese oficio. Predicaba al pueblo en todas las fiestas y de él se conservan 96 sermones, que son verdaderas joyas de doctrina. A los que estaban lejos los instruía por medio de cartas. Se conservan 144 cartas escritas por San León Magno.


De los Sermones de san León Magno, papa

(Sermón 15 Sobre la pasión del Señor, 3-4: PL 54, 366-367)

MEDITACIÓN SOBRE LA PASIÓN DEL SEÑOR

El que quiera venerar de verdad la pasión del Señor debe contemplar de tal manera, con los ojos de su corazón, a Jesús crucificado, que reconozca su propia carne en la carne de Jesús.

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30.10.15

El pecado desfigura al hombre, pero la gracia del Señor le torna bello

“Conocí a un niño. Tenía un aire de ángel; era humilde, responsable y dulce; su pequeña figura era clara con sus mejillas sonrosadas; sus ojos azules eran luminosos, buenos y apacibles. Pero cuando se hizo mayor, se puso a vivir en la impureza y perdió la gracia divina; y cuando tuvo treinta años, parecía a la vez un hombre y un demonio, una bestia salvaje y un bribón, y toda su figura era repulsiva y terrible.

Conocí también a una joven extraordinariamente bella; su rostro era tan radiante y agradable que muchos envidiaban su belleza. Pero los pecados le hicieron perder la gracia y no se la podía mirar.

Pero también he visto lo contrario: he visto hombres que habían ingresado en el monasterio con rostros deformados por los pecados y las pasiones; pero que gracias al arrepentimiento y una vida de oración se transformaron y se convirtieron en algo agradable de ver.

El Señor me ha concedido de ver en el viejo Rossikon, durante la confesión, al monje confesor transfigurado a imagen de Cristo. Estaba en pie, en el lugar donde se escuchan las confesiones, resplandeciente de modo incomprensible; y aún cuando sus cabellos fuesen enteramente blancos a causa de la edad, su rostro era bello y vivaz como el de un joven. He visto cómo sucedía lo mismo a un obispo durante la liturgia.

Y he visto al padre Juan de Kronsdtadt, su apariencia era la de un hombre normal, pero la gracia divina daba a su rostro un resplandor parecido al de un ángel, y se despertaba el deseo de contemplarle.

Así, el pecado desfigura al hombre, pero la gracia del Señor le torna bello".

SAN SILOUAN EL ATHONITA

13.08.15

Solzhenitsyn y IV: Volvernos a Dios, o perecer del todo

Alexander Solzhenitsyn

En este post terminamos con la última parte del discurso de Aleksander Solzhenitsyn en la entrega del premio Templeton. Los destacados en negrita y cursiva son nuestros.

Aleksandr Solzhenitsyn (1918-2008), es recordado como un eminente novelista, escritor e historiador ruso.

Para una breve biografía suya puede consultarse el siguiente enlace:

http://creyentesintelectuales.blogspot.com/2013/09/alexander-solzhenitsyn-los-hombres-han.html

Aquí va el final del discurso:


Frente a la presión del ateísmo universal, los creyentes se encuentran divididos y muchos de ellos desorientados. Y sin embargo el mundo cristiano –o lo que una vez fue el mundo cristiano- haría bien en no perder de vista el ejemplo del extremo oriente. Recientemente he tenido ocasión de constatar que en Japón o en China libre (Taiwan), aunque las concepciones religiosas sean más tenues, la sociedad y la juventud –con igual libertad de elección que en Occidente- están menos dañadas por el espíritu destructor del secularismo.

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7.08.15

Solzhenitsyn III: La esperanza ante un fracaso universal

II Guerra Mundial

Según lo anunciado , continuamos en el presente post con la tercera parte del discurso de Aleksandr Solzhenitsyn en la entrega del premio Templeton. Los destacados en negrita y cursiva son nuestros.

Aleksandr Solzhenitsyn (1918-2008), es recordado como un eminente novelista, escritor e historiador ruso.

Para una breve biografía suya puede consultarse el siguiente enlace:

http://creyentesintelectuales.blogspot.com/2013/09/alexander-solzhenitsyn-los-hombres-han.html

Aquí va la segunda parte del discurso:


Presionado por la necesidad de unir todas las fuerzas de Rusia contra Hitler , Stalin halagó en forma cínica a la Iglesia, y ese juego equivoco, prolongado por la espectacular propaganda brezneviana, Occidente lamentablemente lo ha tomado por la verdad auténtica. Pero hasta qué punto el odio a la religión es inseparable del comunismo, podéis juzgarlo por el ejemplo del más liberal de sus jefes, Kruchev: él, que dio pasos decisivos hacia la liberación, volvió a encontrar el mismo celo furioso de Lenin en la persecución de la fe religiosa.

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