InfoCatólica / Cor ad cor loquitur / Categoría: María

11.12.10

Regalo del cielo

Mons. David L. Ricken, obispo de Wisconsin, acaba de decretar con “certeza moral” que la Virgen María realmente se apareció a la joven inmigrante belga Adele Brise, en tres ocasiones en octubre de 1859. Para ser sincero, es la primera vez que oigo hablar de esa aparición, así que no conozco más detalles que los que aparecen en la noticia del decreto episcopal.

Es de agradecer que la Iglesia reconozca que la Virgen ha cumplido la voluntad de Dios apareciéndose para dar un mensaje concreto. En este caso, la Virgen confió a Adele la misión de “reunir a los niños de este lugar campestre y enseñarles lo que tienen que hacer para la salvación. Ve y no temas nada. Te ayudaré". Y así lo hizo la buena mujer. Y como siempre que desde el cielo se concede una gracia, los resultados no se hacen esperar. Los milagros se han sucedido en Champion. Y no debemos pensar sólo en episodios de sanación sobrenatural sino en ese gran milagro que supone la conversión.

Es fabuloso que Dios sane a una persona de una enfermedad gravísima o mortal. Pero eso no es nada comparado con la alegría, el gozo y el júbilo que produce ver que alguien pasa de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida eterna. Y eso es lo que la Virgen encomendó a Adele como en su día el propio Cristo encomendó a sus apóstoles. Al fin y al cabo, el gran mensaje de la Madre de Dios siempre será el mismo: “Haced lo que Él os diga".

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9.09.10

Mons. Munilla plantea el camino a seguir

Hoy era un día ciertamente importante en la por ahora breve historia del pontificado de Monseñor José Ignacio Munilla al frente de la diócesis de San Sebastián. El pastor guipuzcoano ha pronunciado su primera homilía como obispo en la Festividad de Nuestra Señora de Aranzazu, Patrona de la provincia vasca de Guipúzcoa.

La homilía tiene una clara enseñanza doctrinal y evangélica pero no se esconde de la actualidad marcada por el nuevo anuncio de tregua por parte de esa banda de asesinos llamada Eta. En ese sentido, don José Ignacio insiste en lo ya indicado por la Iglesia en repetidas ocasiones. Eta debe desaparecer. Pero introduce una serie de matices interesantes. Primero reconoce que el anuncio de la tregua debe ser acogido con prudencia. Es decir, nada de tirar los sombreros al aire en plan jubiloso. Y además añade que la paz “no puede ser `utilizada´ como un medio, sino que ha de ser `buscada´ como un fin. O dicho de otra forma, la paz no puede convertirse en un `instrumento´ al servicio de nuestras `estrategias´“. Es decir, usar algo tan importante como la paz en un instrumento para conseguir un objetivo político es como prostituir dicha paz.

Para que ETA deje de ser lo que es, no basta con que se convenza de que la ausencia de violencia es conveniente para sus ideales separatistas. Mientras no se conciencien de que no hay ideal alguno que justifique matar al prójimo, estaremos siempre con la puerta abierta al regreso a la actividad armada de la banda terrorista. En ese sentido, don José Ignacio apunta a cuál debe ser el papel principal de la Iglesia en todo momento: “la llamada a la conversión del corazón de todos".

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10.05.10

El lugar en que estás es tierra sagrada

Hace tan solo unas horas que mi esposa y yo hemos regresado a casa de nuestro viaje en peregrinación a Lourdes. Ha sido un fin de semana intenso y, aunque pueda parecer contradictorio, a la vez tranquilo. Poco que ver con mi primer viaje a dicho santuario hace un poco más de diez años, aunque a decir verdad, nada ha cambiado en ese lugar de la geografía francesa. Ingentes cantidades de fieles acuden allá donde la Iglesia ha reconocido que la Madre de Nuestro Señor se apareció a una joven muchacha. Lourdes es, junto con Fátima, uno de los lugares del mundo donde se puede ver de forma más clara el cumplimiento de las palabras de María en el Magníficat: “porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Luc 1,48).

Niños, adolescentes, jóvenes, hombres y mujeres maduros, ancianos de los cinco continentes van a Lourdes a experimentar el gozo de encontrarse con aquella de quien Isabel dijo “¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?” (Luc 1,43). Y es que quien se encuentra con María, se encuentra con su Hijo, nuestro Salvador. Dios la creó para ser la bellísima y sin igual criatura en quien se encarnaría el Verbo, de forma que Cristo es verdaderamente fruto de su vientre.

Y de la misma manera que Cristo tuvo un lugar especial para los niños, la Virgen ha elegido a los más pequeñuelos para hacerse presente en los últimos tiempos. Fátima y Lourdes, Lourdes y Fátima, comparten esa misma circunstancia. La Madre del Señor no eligió a grandes sabios ni a grandes maestros para dejarse ver. Ese trozo de cielo se hizo visible a niños que fueron instrumentos de gracia. Y es necesario hacerse niño para sacar el mejor de los frutos de dicha gracia.

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8.12.09

Adan o Cristo, Eva o María

San Pablo estableció en Romanos 5 un claro paralelismo entre Adán y Cristo. El primero introduce el pecado en el mundo. El segundo nos trae la salvación: “Si, pues, por la transgresión de uno solo, esto es, por obra de uno solo, reinó la muerte, mucho más los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia reinarán en la vida por obra de uno solo, Jesucristo” (Rom 5,17).

Igualmente conocemos que desde muy temprano los cristianos supieron ver la obvia relación entre la Eva del Génesis y la Virgen María del Nuevo Testamento. Así, san Justino Mártir escribe: “Porque Eva, cuando era todavía virgen e incorrupta, habiendo concebido la palabra que recibió de la serpiente, dio a luz la desobediencia y la muerte: en cambio, la virgen María concibió fe y alegría cuando el ángel Gabriel le dio la buena noticia de que el Espiritu del Señor vendría sobre ella y el poder del Altísimo la cubriría con su sombra, por lo cual lo santo nacido de ella seria hijo de Dios; a lo que ella contestó: «Hágase en mi según tu palabra» (Lc 1, 38). Y de la Virgen nació aquel al que hemos mostrado que se refieren tantas Escrituras, por quien Dios destruye la serpiente y los ángeles y hombres que a ella se asemejan, y libra de la muerte a los que se arrepienten de sus malas obras y creen en él“.

San Ireneo de Lyon es aún más explícito: “Y así como por obra de una virgen desobediente fue el hombre herido y —precipitado— murió, así también, reanimado el hombre por obra de una Virgen, que obedeció a la Palabra de Dios, recibió él en el hombre nuevamente reavivado, por medio de la vida, la vida. Pues el Señor vino a buscar la oveja perdida, es decir, el hombre que se había perdido. De donde no se hizo el Señor otra carne, sino de aquella misma que traía origen de Adán y de ella conservó la semejanza. Porque era conveniente y justo que Adán fuese recapitulado en Cristo, a fin de que fuera abismado y sumergido lo que es mortal en la inmortalidad. Y que Eva fuese recapitulada en María, a fin de que una Virgen, venida a ser abogada de una virgen [Eva], deshiciera y destruyera la desobediencia virginal mediante la virginal obediencia” (AH III,22,4).

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13.05.08

María

Uno de los momentos de la película “La Pasión” en el que no pude retener mis lágrimas es aquel en el que Jesús cae con la cruz y María sale corriendo hacia él para ayudarle. En esos momentos se ve una especie de “flash-back” en el que también aparece María corriendo hacia su hijo pequeño cuando él se cae. Ahora que los católicos celebramos el mes de María, bien está que la recordemos como la Madre que sabe estar allá donde su Hijo la necesitaba. Y a su vez, sabe no estar cuando no era necesaria su presencia. Lo más probable es que habría querido acompañarle durante los años de predicación del evangelio, pero aparece justo en el momento en que Él culminaba la obra para la que había venido a este mundo. Un mundo al que entró, precisamente, a través de la Madre, quien con su Fiat a Dios -bendita tú eres entre todas las mujeres- se convirtió en el árbol cuyo fruto es nuestra salvación -y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús-.

María es doblemente bienaventurada. Primeramente por cumplir la voluntad de Dios. Llena de gracia dijo sí a Dios, como todos debemos decir sí cuando Dios nos llama a la santidad. Mas además María tuvo el privilegio de ser el precioso instrumento por el que el Verbo eterno se hizo carne. Mientras que Eva salió de Adán, el nuevo Adán nace de la nueva Eva. Aquélla dijo sí a la serpiente que la incitaba a rebelarse contra Dios. Ésta dice sí al ángel que le anuncia la salvación para toda la humanidad. Del “NO” que, ratificado por Adán, nos apartó del Creador, al “SÍ” que, confirmado finalmente en el Monte de los Olivos -"hágase tu voluntad, no la mía"- y consumado en la cruz, nos restaura a la comunión con Dios.

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